CAPÍTULO 3: Identidad Presentación
3.6. La ideología como orientación conservadora de la identidad.
En general, un sistema ideológico es una orientación a sus integrantes en cuanto medios y fines como cuerpo coherente de imágenes e ideales compartidos. Como definición cultural y como institución social, la guardiana de la identidad es la ideología 22, donde la integración, la
legitimación y la deformación son las tres funciones de la ideología en la comunicación social, que interactúan continuamente.
El discurso ideológico tiene como objetivo la identificación, pues suministra conceptos e imágenes con los cuales un determinado grupo social se puede identificar colectivamente e integrar 23.
“El discurso arquitectónico es una de las formas de representación que naturaliza ciertos significados y hace que el presente se vuelva eterno, en interés del poder hegemónico. El discurso arquitectónico es, en este sentido, totalmente
transparente a la ideología”. (Porphyrios, 1985, c.p. Prokopljević, 2006:46).
Mannheim (1978) destaca el poder de la ideología junto al pensamiento utópico, pues ambos producen una imagen distorsionada de la realidad social. Mientras la utopía posee el dinamismo para transformar la realidad (Berger y Luckmann, 1967), la ideología es un cuadro pintado de la sociedad. Según Ricoeur, la dinámica social es una película, cuyos fotogramas serían las
22 Según Erik Erikson en “Identity, Youth and Crisis” (Ricoeur, 1996).
23 La ideología adquiere su función social positiva como vehículo de la integración social, aún cuando no se relacione directamente con la postulación al poder, particularmente en las naciones en vias de desarrollo y del tercer mundo que experimentan bruscos cambios políticos y sociales, por los movimientos populares y la permanencia de las subculturas urbanas. Según el pensamiento marxista, la actividad humana, mas genéricamente el “trabajo” junto a las relaciones sociales provocadas por dichas actividades son la base del pensamiento humano, sin embargo la capacidad de los diferentes grupos sociales son muy diversas en cuanto a superar sus posiciones limitantes.
diferentes ideologías de un contexto histórico, político y cultural, algunas de las cuales tienen lecturas descalificatorias respecto de las otras 24.
La ideología como parte sustantiva de la identidad, pertenece al mundo de lo práctico en cuanto interpreta y regula la acción y reacción, el trabajo material y la acción comunicativa (Prokopljević, 2006), es decir, se revela a través del contenido retórico, e involucra a todos los ámbitos que tienen estructura simbólica, esto es especialmente relevante en la arquitectura de las instituciones que representan lo social, por cuanto sus objetos perduran frente al paso de muchas generaciones, por lo tanto su estructura simbólica se va refigurando constantemente 25.
Una de las dos formas del discurso ideológico según Ricoeur (1989), es como discurso de
mediación (la otra es como discurso de enfrentamiento) y es el que está abierto a la interpretación de la realidad en base a diferentes propuestas, reconociendo opciones ideológicas que deben ser transparentemente consensuadas con los valores del contexto histórico social. Esta forma implica un continuo diálogo entre las fuerzas sociales para dar continuidad a los significados.
Estructurar un discurso, persuadir y relacionarse con el contexto, se deben cumplir simultáneamente, para ello la retórica debe saber en qué terreno se desarrolla y cuál es la intencionalidad que se defiende, con el objetivo de definir la verosimilitud de un discurso y sus límites (Muntañola, 1990:50). En la forma urbana y en la arquitectura, Muntañola define tres estrategias operativas para determinar la coherencia general del discurso en todos los ámbitos de la actividad práctica: los modelos de referencia, las estrategias de composición y las figuras de composición.
Un papel menos deformador le asigna Weber a la ideología como acción social (Weber, 1978 c.p. Ricoeur, 1989), que tiene una mayor carga ética cuando señala que el poder no persiste solamente por la imposición, sino que debe existir una aceptación popular y creencia en el mandato que gobierna, que tiene en cuenta la conducta de los demás, y por lo tanto es un factor clave en el proceso de legitimación de un determinado sistema de autoridad.
Para Althusser, sin ideología no hay sociedad (Althusser, 1970, 1971, c.p. Ricoeur, 1989), la ideología es omnipresente en la sociedad, indispensable para su funcionamiento, pues le da sentido a la experiencia práctica para comprender la realidad y participar activamente. Es la base para la formación de los ritos en la comunidad y es la que convierte a los individuos en sujetos sociales 26.
24 Esta condición moderna de multiplicidad de ideologías lleva a la proliferación de códigos, donde el otro es siempre el ideológico, lo cual ha sido llamado “la paradoja de Mannheim” (Ricoeur, 1996).
25 Para Marx, la ideología es la representación de la sociedad desde la perspectiva de los gobernantes (Marx, 1970, c.p. Ricoeur, 1989), por lo tanto es una sombra de la realidad, pues no incluye la base real de la producción material, visión que se extiende a todas las áreas de la cultura y a las ideas de una época. La entiende como un objetivo para conservar el sistema de poder existente.
26 Este pensador señala que el papel principal conservador del orden existente de la ideología es institucional, función que se desarrolla a través de los aparatos ideológicos del Estado. Estos aparatos que involucran areas diversas pero estratégicas como educación, religión, familia, cultura y política, familia, etc., se extienden a toda la actividad social.
La ideología tiene una función social concordante con la arquitectura, por cuanto ambas se sitúan en la traducción de un lenguaje propio del imaginario social y es parte de las comunicaciones entre diferentes actores sociales.
La forma arquitectónica es el escenario en que se presentan los elementos representados y omitidos del discurso del imaginario social. La importancia general de la obra y los significados preferentes se pueden ver en la relación con los temas generales del discurso ideológico, y el discurso referente al proyecto y su uso previsto permiten establecer una relación con el contenido retórico de la forma del proyecto (Prokopljević, 2006).
Los casos de estudio demuestran cómo las instituciones públicas fueron transformadas en Chile, transformando la jerarquía tradicional de los cometidos edificatorios, destronando a la iglesia o el palacio, y apareciendo las nuevas instituciones públicas modernas.
La ciudad se entiende así como el lugar de las instituciones, una forma de vida que pone de manifiesto el modo de vida de un pueblo (Khan, 2003), donde un niño podrá ver revelado lo que quiere hacer con su vida entera y participar en su cambio. Esto implica una nueva monumentalidad donde los monumentos son hitos sociales, símbolo de los ideales y patrimonio de las nuevas generaciones.
“Los monumentos son los hitos humanos que los hombres han creado como símbolo de sus ideales, sus objetivos y sus acciones; están pensados para sobrevivir mas allá del período en el que tuvieron su origen, y constituyen un patrimonio para las futuras generaciones. Como tal, forman un vínculo entre el pasado y el futuro...la arquitectura monumental será algo más que estrictamente funcional; habrá recuperado su valor lírico” (Giedion,1957:48).
Cuando una institución se pone en marcha en forma de edificio público, el ser humano experimenta un entendimiento en el sentido de participación y pertenencia. El edificio público expresa los valores y creencias comunes, los acuerdos sociales. A este respecto, la definición del habitar que hace Le Corbusier como “logement prolongé” (Norberg-Schulz, 1979), involucra la función pública del habitante que participa en una comunidad, donde las instituciones hacen posible esa
participación. Así la institución representa una identificación participativa, que abarca los valores de una sociedad, como dijo Kahn: “de algun modo una luz brilla sobre la aparición de una nueva institución del hombre, lo que le hace sentir una renovada voluntad de vivir” (Norberg-Schulz, 1979), ilustrando su noción de arquitectura como la “encarnación de las instituciones del hombre”, como un “estar en el mundo”.
En síntesis la ideología es esencial en la comunicación entre los distintos actores sociales, está orientada a lo imaginario y lo simbólico de la sociedad, pertenece y se sitúa dentro del campo de la interacción social, y tiene la función de integrar un grupo social, connotando una actitud positiva si se basa en un sistema coherente de ideas e imágenes identitarias. Sus funciones regresivas son que no promueve la autocrítica si falta el diálogo social, lo cual lleva a la alienación y tiende a excluir otras identidades en la multiplicidad de ideas e imágenes que caracterizan a la arquitectura moderna.
Los casos de estudio permiten comprender que la arquitectura forma parte del argumento de legitimación de una determinada estructura de poder, argumento que es usado en referencia a una
forma en particular, por sus valores tradicionales e históricos o bien por su progresismo. El vínculo entre el Estado y los casos estudiados dependen del contenido social representado en la idea arquitectónica y del imaginario social representado en las acciones ideológicas asociadas.