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La modernidad a través de las obras del Estado.

y 1925, como “el primer gobierno populista”, que se constituyó en la expresión chilena de una serie de movimientos que se

CAPÍTULO 5: La Arquitectura del Estado de Chile Presentación.

5.1. La modernidad a través de las obras del Estado.

A través de su historia, Chile ha buscado permanentemente la modernidad, realizando esfuerzos que cruzan todos sus estamentos sociales, partiendo por el Estado, el cual ha sido el impulsor de la modernidad que opera en la construcción de una identidad nacional con un significado social que se consigue a través de instituciones.

En el caso de Chile, la modernización aparece inicialmente contrapuesta a la identidad de las costumbres, pues rompe los moldes tradicionales, promoviendo el olvido de los elementos propios y una imitación de las realidades de los países más desarrollados. Este es un diálogo, que va enriqueciendo la concepción de las instituciones con las que el Estado se vincula con los

ciudadanos y mediante las cuales es reconocida su preocupación social como valor de identidad. La identidad propuesta por los casos de estudio muestra que los cambios sociales proponen nuevas formas de creación y transmisión del conocimiento lo cual se traduce a su vez en nuevas formas de expresión política y participación ciudadana a través de nuevas instituciones. Lo que cabe para desarrollar la identidad es potenciar las capacidades sociales de abstracción, como modos de autorregulación reflexiva de la sociedad, para recuperar un sentido histórico legítimo de una modernidad apropiada.

 

58 Una gran cantidad de organizaciones se harán cargo de fomentar, facilitar, promover y apoyar técnicamente el desarrollo de viviendas económicas en Chile, algunas organizaciones estatales y otras no gubernamentales. Cabe mencionar la CORVI (Corporación de la Vivienda), la EMPART (Caja de Empleados Particulares), CORMU (corporación de mejoramiento urbano), CORHABIT (Corporación Habitacional), COU, EAPS, etc., integrándose los equipos técnicos de las reparticiones estatales con las oficinas de arquitectura, desde las más modestas hasta las con gran capacidad de trabajos, sea a través de encargos o concursos de inversión pública en vivienda de interés social.

Históricamente el Estado chileno desarrolló sus organizaciones de trabajos públicos recién a partir de la segunda mitad del siglo XIX, derivando organismos similares a los de la estructura

burocrática francesa y siendo rigurosamente fiel a los principios artísticos de la academia 59. Los primeros concursos de Arquitectura en Chile, se remontan a las obras de conmemoración del Centenario de la República en 1910, y son: el Palacio de Bellas Artes, 1902-1910 (Arquitecto Jequier); el Palacio de los Tribunales de Justicia, 1905-1930 (Arquitecto Doyere); las Estaciones de ferrocarril Pirque y Mapocho, 1905-12, (Arquitecto Jequier); la Biblioteca Nacional, 1914-27

(Arquitecto García Postigo) y la restauración del Teatro Municipal, (Arquitecto Doyere).

Todas estas obras llevan la impronta neoclásica francesa con nuevos materiales como el acero y el vidrio, y fueron una señal de superación del pasado colonial. Algunas de estas obras incluyeron importantes trabajos de dotación de servicios e infraestructura urbana como es el caso del Palacio de Bellas Artes, asociado al Parque Forestal y la canalización del río Mapocho.

Eliash, Moreno y Torrent (1996, s/p) establecen la cronología de la arquitectura del Estado, en base a ocho períodos, siendo el primero desde 1850 a 1875 denominado “La conformación del Estado y la institucionalización de la arquitectura pública” y el segundo desde 1875 a 1920 llamado “El nuevo siglo y las obras del Centenario de la independencia” el cual se caracteriza por las obras de equipamiento público del Centenario de la República en 1910, todas en Santiago en

correspondencia con sus planes de modernización60.

Eliash y Moreno (1989), reconocen la necesidad de indagar en la dimensión social, como base para determinar el rol del Estado en el desarrollo de la arquitectura en Chile, pues es posible detectar prioridades fijadas por el Estado y es posible leer en el lenguaje y las tipologías

constructivas ciertos valores culturales en juego, valores que alcanzan consenso en virtud de su presencia en la arquitectura del Estado.

A partir de la segunda década del siglo XX el Estado chileno desarrolla una vasta obra arquitectónica a través de edificios de equipamiento, escuelas, hospitales, retenes policiales, acordes a sus nuevas necesidades.

“..Nadie puede desconocer la eficacia del proletariado como factor económico irreemplazable, y el Estado, representado por el gobierno, debe tener los elementos necesarios para defenderlo, física, moral e intelectualmente... Debe exigirse para él habitaciones higiénicas, cómodas y baratas que resguarden su salud y que tengan el atractivo necesario para alejarlo de la taberna y para generar

 

59 Ante la inexistencia de profesionales locales, fueron arquitectos extranjeros los encargados de diseñar los edificios institucionales, todos en estilo neoclásico. Estos profesionales extranjeros tuvieron discípulos de la clase alta criolla en su mayoría, algunos de los cuales viajaban a Europa para obtener conocimientos, comenzando los arquitectos a generar una presión para conseguir un campo de acción diferenciado de los ingenieros en Chile.

60 Proyectos que sobresalen: Ley de Transformación de Santiago de 1909, el Plan de Santiago de la Sociedad Central de Arquitectos de 1911, el Plan de la Comisión de Senadores y Diputados del mismo año, y otro de las misma comisión al año siguiente, el Plan de Ernest Coxhead, la Propuesta de la Comisión de Transformación de Santiago de 1915 y el nuevo Plan Santiago de 1923 de la Sociedad Central de Arquitectos.

en su espíritu los sentimientos de hogar y de familia...Defendamos nuestra noble y enérgica raza mediante la protección decidida del Estado a la educación y a los ejercicios físicos en todas sus variadas y múltiples ramificaciones...” Arturo Alessandri Palma, extractos del Programa de gobierno. 1920.

El arquitecto Juan Martínez Gutiérrez61 es un actor relevante en el desarrollo de la arquitectura en Chile en estos años, su relevancia queda de manifiesto en la edición exclusiva que le dedicó la Revista Auca N°35, en 1978, casi dos años después de su muerte.

El debate sobre la contemporaneidad de su lenguaje arquitectónico no estuvo exento de polémica, ignorando a quienes criticaban su lenguaje por no ser correspondiente a las vanguardias

modernas, que se desarrollaron siguiendo sus propios postulados y formas, por lo cual era

considerado un “gran solitario, por encima de las polémicas y los grupos antagónicos ocasionales”

62.

Según Simon Perelman63, la formación de la etapa universitaria de Martínez, entre 1918 y 1922, está marcada por tres características: una ligada a los problemas nacionales en su época de estudiante, participando de los ideales de avanzada de la Fech y de las revistas “Juventud” y “Claridad”, en favor del ideal de unidad indoamericanista. Una segunda característica es su participación en la Escuela de Bellas Artes, participando de las primeras generaciones que renovaron profundamente las artes plásticas chilenas.

Una valiosa oportunidad para que los profesores de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile de la época participaran, surgió cuando la Universidad decidió construir una nueva sede para su Escuela más emblemática: la Escuela de Derecho, cuyas bases se aprobaron el 9 de noviembre de 1934. Los profesores podrían participar como concursantes o bien como jurados en dicho Concurso.

Eliash y Moreno (1989), aludiendo a las arquitecturas paralelas como un fenómeno de coexistencia de diversos estilos en una misma oficina, entre 1920 y 1950, identifican al Edificio de la Escuela de Derecho como una arquitectura con fuerte influencia del racionalismo europeo, originada en la reforma de la Universidad de Chile. La alusión al racionalismo europeo se refiere al “carácter y claridad de la estructura, las circulaciones y las condiciones de asoleamiento”, a la generación de la arquitectura a partir de la planta, tema aludido por el mismo Martínez en relación al

funcionalismo que le preocupaba. Se demostraban la preocupación de la Universidad y el gremio

 

61 Profesional de gran obra arquitectónica, autor de una escondida pero profusa obra pictórica, destacado académico de la Universidad de Chile, maestro reconocido y admirado por numerosas generaciones, ocupó los cargos de Director y Decano de la Facultad, destacado también en el ámbito gremial, llegando a ser el socio N°1 del Colegio de Arquitectos, cofundador de la Revista Auca y Primer Premio Nacional de Arquitectura.

62 Auca N°35, 1978, Edición “La obra de Juan Martínez Gutiérrez”. Editorial “Juan Martínez, personaje y Leyenda”. 63 Perelman, Simón. PERFIL DE UN CREADOR. En revista Auca N°35, op cit pág. 18-23. Perelman elaboró este artículo con la colaboración de Jorge Niño de Zepeda, Juan Pizarro, Gabriel Ramírez, Israel Roa, Samuel Román, Guillermo Ulriksen y Raul Vera, todos condiscípulos de Martínez.

por aplicar las ideas sociales de avanzada, generadas tras la revolución industrial y la aparición de las ideologías europeas socialistas 64.

Eliash, Moreno y Torrent (1996, s/p) establecen un tercer período denominado “La reorganización del Estado y la búsqueda de una nueva representación para la arquitectura chilena” entre 1920 y 1939 y el cuarto período llamado “El Estado de Bienestar y la materialización de la arquitectura moderna” desde 1939 a 1950.

La arquitectura que hoy identificamos como moderna, estaba en una “fase experimental” (Eliash y Moreno, 1989) , es decir, era marginal en el contexto del país hasta los años cuarenta y solo se institucionaliza por el respaldo otorgado por el Estado a sus obras. Esto consigue que la modernidad se encarne en la sociedad chilena, a través de la arquitectura de las instituciones estatales que estaban operando y de otras que se estaban creando y desarrollando desde y por el Estado, pues las élites dominantes en Chile eran anti modernas y solo aceptaban muy

aisladamente cambios formales en los movimientos renovadores de la arquitectura.

“... la modernidad comienza a encarnarse con mayor autenticidad en la sociedad chilena, después de la reforma de 1933 en la Universidad de Chile, y

definitivamente con el gobierno de Aguirre Cerda (1939-1941) que dio las oportunidades y el respaldo oficial para que estas arquitecturas en fase

experimental se materializaran en la producción de los organismos del Estado.” (Eliash, 1991:62).

En este mismo artículo señala que esta situación recién descrita, permitió que “grupos importantes de arquitectos construyeran obras que hoy valoramos como hitos de nuestra modernidad” ,

refiriéndose específicamente a las Escuelas de Leyes y de Medicina de la Universidad de Chile y a la Escuela Militar.

La simultaneidad de estilos en un autor que Eliash y Moreno (1989) llaman “arquitecturas

paralelas” 65 , era una realidad de la profesión de la época, citándose los ejemplos de las oficinas Costabal y Garafulic, Larraín y Arteaga, Mauricio Despouy, Alfredo Johnson y el mismo Roberto Dávila, que ganó el concurso del Cap Ducal en Viña del Mar, hoy símbolo moderno, presentando cuatro alternativas en estilos Tudor, Español y Stream Line (Eliash, 1991:62). Destacadas oficinas como Cruz y Munizaga, Samuel Eyzaguirre o Alberto Cruz Eyzaguirre, continuaron construyendo en estilos variados por la demanda de la clase alta del país.

 

64 Una reforma más intensa se gestó a partir de 1942 y hasta 1944, fecha en que se creó la Facultad de

Arquitectura, entre otras nuevas Facultades e institutos de investigación científica, poniéndose en marcha el nuevo Plan de estudios a partir de 1946, que terminó de adaptar los nuevos cambios comenzados en 1933.

65 Estos autores identifican el fenómeno de las arquitecturas paralelas, a comienzos de los años 20 hasta los 50, en el cual una misma oficina de arquitectos diseñaba en diversos estilos según la preferencia del cliente o las especiales condiciones del encargo, demostrando que existió una multiplicidad de diferentes visiones de la arquitectura que paulatinamente, sobretodo luego de la segunda guerra mundial, se va alineando con postulados racionalistas, más pragmáticos y utilitarios, producto de la creciente hegemonía de los EEUU.

“Los primeros años de la arquitectura moderna en Chile están cargados de ejemplos de obras que se acercan a la vanguardia por las formas y gestos externos antes que por los conceptos y contenidos de fondo. Que adopta en vez de adaptar.”(Eliash, 1991:62).

Las preocupaciones por la calidad del espacio urbano y habitacional, ya originaban severas críticas por las malas condiciones en que vivían las clases más modestas en Santiago, que se habían generado a partir de sucesivas epidemias, todas focalizadas en el hacinamiento, la falta de higiene, de ventilación y de luminosidad de las viviendas, es decir, las epidemias urbanas que derivan de las malas condiciones de las habitaciones quedan ahora en evidencia públicamente 66 .

Eliash y Moreno (1989) señalan que “preguntarse por el rol del Estado en el desarrollo de la arquitectura, lleva de algún modo a indagar su dimensión social”, pues los planes y proyectos ejecutados, nos hablan de una cierta ideología fijada por el Estado, y vinculan claramente el proyecto de modernidad arquitectónica con los proyectos de modernidad social de los diferentes gobiernos. Afirman que en el período 1920-1965 el rol de Estado fue imprescindible, con una influencia progresiva en el ámbito de la vivienda, del equipamiento y de las obras públicas. Esta influencia se observa en las reparticiones estatales, leyes especiales y también en los concursos para las instituciones a través de edificios monumentales de bien público.

El rol que le cupo a la arquitectura ejecutada por el Estado, como elemento de modernización y en la concreción de sus instituciones, es reconocido por:

“...el importante papel que tuvo la arquitectura como elemento de soporte de la institucionalización y modernización del Estado hasta fines de los años cincuenta es un hecho singular de nuestra historia...la puesta en marcha de un Estado constructor de obras de arquitectura acordes a los inicios de la nuevas políticas del Estado de bienestar encarados primero por los gobiernos conservadores y luego por los del Frente Popular”, se refleja en la nueva organización de las reparticiones públicas encargadas 67 (Eliash, Moreno y Torrent, 1996).

Reconocen los valores modernos en la desagregación de las partes, que prima por sobre la unidad, idea originada en la descomposición del cubismo, pero cuando se prescinde del

compromiso ideológico con los postulados modernos se reproducen formas que terminan en obras

 

66 Ya el gobierno en 1926 había generado un informe, a través del recién creado Ministerio de Higiene, Asistencia, Previsión Social y Trabajo, en el cual se catastraban 2.216 propiedades inhabitables y 1.720 insalubres, por la existencia de focos permanentes de infección capaces de dañar a las casas vecinas, concentrados en los llamados Conventillos o antiguas casonas que ahora eran ocupadas por muchas familias.

67 Se crea en 1928 la Dirección nacional de Arquitectura, reorganizándose las entidades estatales a cargo de ella, en el Ministerio del Interior. Se crearon Reglamentos de las Oficinas de Arquitectos Provinciales, de los Arquitectos Conductores de Obras de la Dirección General, de Inscripciones en el Registro de Contratistas, de Contratos de

Construcción de Edificios Fiscales, así como el Reglamento Orgánico de la Dirección General de Obras Públicas. El Plan de Edificaciones Escolares será uno de los más activos, producto de las obras de reconstrucción luego del devastador terremoto de 1928 en la ciudad de Talca.

desprovistas de calidad, “sin la ingenuidad vernácula” y deteriorándose, esta es la realidad de la mitad de siglo en Chile.

En el período 1920-1965 de su estudio, estos autores señalan que la arquitectura chilena ha ido de la “apropiación descontextualizada a la inserción en el proyecto global”, suponiendo a la

modernidad como un proyecto global 68.

Otra aproximación entregan Márquez y Cáceres (1992) quienes identifican la primera modernidad como un acercamiento racionalista a la arquitectura entre una diversidad de tendencias 69, una segunda modernidad a partir de 1938 con los arquitectos que intentaron sin éxito la contratación de Le Corbusier para la reconstrucción de la ciudad de Chillán, que fue destruída por el terremoto de 1939 70 y que se oponían al urbanista austríaco Karl Brunner y su diagonalidad. Estos autores definen que hacia 1930 el acercamiento al racionalismo y el funcionalismo es aun experimental, aunque se va alejando progresivamente del eclecticismo neoclásico.

Las escuelas de Arquitectura de a poco van recibiendo los postulados modernos, justo en un momento en que se iniciaba el proceso de consolidación de su enseñanza 71. Los cambios iniciados en 1933 en la Universidad de Chile y a fines de 1940 en la Universidad Católica se aprecian al terminar la Segunda Guerra Mundial, con la creación de los CIAM chilenos, en 1946, abriéndose a la enseñanza sin contrapeso de la arquitectura moderna, y que influyeron

decisivamente en la formación de los arquitectos nacionales.

La Escuela de Derecho de la Universidad de Chile (1934-1938) es la primera obra ejemplar de este plan, en el cual el Estado debía dejar su impronta docente en la Institución modelo para la

movilidad social y el progreso del pueblo. Se estudia este caso como institución clave del nacional desarrollismo y obra de apertura de una serie de otros concursos que se mencionan a

continuación. Otras importantes obras son llamadas a concurso en este plan: la Escuela Militar del General Bernardo O'Higgins Riquelme (1943-1958) y el Templo Votivo de Maipú (1943-1974).

 

68 Estos autores datan el fenómeno de las arquitecturas paralelas, desde comienzos de los años 20 hasta los 50, en el cual una misma oficina de arquitectos diseñaba en diversos estilos según la preferencia del cliente.

69 El Concurso para el Pabellón de Chile en la Exposición Internacional de Sevilla en 1929, representa el estado de la arquitectura en el momento en Chile: el ganador fué “un edificio ecléctico, neocolonial con decoración art deco (que) nos muestra las fluctuaciones formales que caracterizarán la primera modernidad...” (Márquez y Cáceres, 1992: 23-31). 70 Márquez y Cáceres (1992), establecen seis períodos para el Colegio de Arquitectos en las 5 décadas siguientes a su creación en 1942: un primer período previo a la creación del Colegio desde1923 a 1941; segundo período de reestructuración institucional desde 1942 a 1951; tercer período de Diversificación ideológica desde1952 a 1961; cuarto período de revisión de roles desde 1962 a 1971; quinto período de cohesión frente al régimen militar desde 1972 a 1981 y sexto período de reformulación estratégica ante el nuevo marco legal desde 1982 a 1991.

71 En 1933 en la Universidad de Chile se inicia el movimiento reformista, luego del cual asume la dirección de la Escuela el arquitecto Juan Martínez. A fines de la década del 40 este proceso se repite en la Universidad Católica asumiendo como decano Sergio Larraín García Moreno en 1952.

Únicamente Eliash y Moreno (1989) mencionan las grandes transformaciones políticas y sociales ejercidas desde el Estado en la configuración de una problemática social moderna a ser

solucionada por la arquitectura 72. Y es en la obra del Estado donde surge una expresión arquitectónica reconocible, con coherencia y unidad 73.

“...muchas demandas sociales se encontraban con la arquitectura moderna y hasta llegaron a identificarse con ella: amplios sectores de la clase media que no tenían prejuicios estilísticos adoptaron con facilidad las propuestas más novedosas del movimiento moderno. Este encuentro se produce a partir del gobierno de Aguirre Cerda...es precisamente en esta década (1940) que la propuesta arquitectónica converge con un proyecto social de modernización que abarca todos los ámbitos de la vida nacional...”(Eliash y Moreno, 1989:54).

Eliash, Moreno y Torrent (1996, s/p) establecen el período de “El International Style y la

consolidación de la arquitectura moderna en la obra pública” entre 1950 y 1965 y luego el de “La crisis del estado de Bienestar y la dispersión de la disciplina arquitectónica” entre 1965 hasta la crisis de 1973.

La “falta de convicción absoluta frente a la ética de la modernidad” que faltaba según Eliash y Moreno en los primeros años del período en estudio, incluso a arquitectos de la talla de Sergio Larraín, Roberto Dávila o Alfredo Johnson, se acabó progresivamente hacia mediados del siglo XX, donde dan por cumplida la hegemonía de las formas modernas, en parte por la vejez o

desaparición de los arquitectos formados en los años 20, pero también como el resultado de las reformas en la enseñanza de la arquitectura, terminándose con el eclecticismo imperante desde las primeras décadas.

En 1950 se realiza el Primer Congreso de Arquitectura de Chile, en la ciudad de Concepción. Las finalidades de dicho Congreso fueron:

“...dignificar la profesión, propender al mejoramiento del estudio de la Arquitectura, divulgar la revolución artística, científica y social de la profesión y estrechar

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