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La legitimación de una identidad a través de los aparatos ideológicos del Estado.

CAPÍTULO 3: Identidad Presentación

3.8. La legitimación de una identidad a través de los aparatos ideológicos del Estado.

En su forma más general, el origen y propósito del Estado se explica como teoría política por el Contrato social, propuesto por Rousseau (1762), en que los seres humanos elaboramos un contrato que nos permite vivir en sociedad, otorgándonos ciertos derechos y deberes sociales, por lo tanto estableciendo limitaciones a la libertad que tendríamos en estado de naturaleza 29. El mandato o su idea, se da de diversas maneras, ya sea promoviendo o restringiendo los espacios de debate, manipulando los datos y los medios de comunicación, pero sobretodo construyendo una imagen colectiva que logra interpretar y manipular el sentimiento de las masas, que no tienen mayor acceso a la información específica, haciendo que sientan o comprendan dicha idea, se produzca el diálogo social y se identifiquen con ella.

El Estado moderno integró en sí una antigua forma de poder creado por instituciones cristianas, llamado poder pastoral (Foucault, 1996:18) en el que se crea una matriz de individualización con el

 

29 Es el Estado la entidad inventada para hacer cumplir este contrato social, encomendándosele un mandato específico a la autoridad en su calidad de titular del poder. La idea de mandato, concepto originado en el derecho romano y que aparece en casi todas las legislaciones civiles de occidente, funda nuestra estructura de poder y nuestros sistemas de representación, puesto que la coexistencia de ambos valida esta gestión que es encargada por la ciudadanía.

objetivo de asegurar la vida cotidiana frente a la incertidumbre de la reproducción material de la vida. Esta subjetivación de la modernidad implica una relación del Estado con los individuos y las comunidades, con todos y con cada uno por separado durante toda su vida, en oposición con el poder político que es transitorio. Las funciones para consolidar esta relación son ejercidas principalmente por las instituciones del Estado, también por sus funcionarios y por el tejido social (particularmente por la familia).

El resultado de esta matriz institucional es la producción deliberada de una forma de subjetividad, en la cual la sociedad en su conjunto es movilizada para asumir funciones de guía, o relaciones pastorales según Foucault, que son en definitiva relaciones de poder que provocan una sinergía eficiente en virtud de una adecuada delimitación por parte de las instituciones y las disciplinas en su penetración en los individuos 30.

La ideología y los elementos que la visibilizan son fundamentales en la legitimación de la autoridad o en el sistema de liderazgo, es decir, se requiere el consentimiento y la cooperación de los individuos y no solo su sumisión física.

En esta matriz institucional, cabe señalar que la Infraestructura y la superestructura constituyen las dos instancias de la sociedad según Marx (Althusser, 1988:16-17), donde la infraestructura es la base económica o unidad de fuerzas productivas y la superestructura se da en dos niveles: el jurídico-político (el derecho y el Estado) y el ideológico (las distintas ideologías, religiosa, moral, jurídica, política, etc.). Si bien la superestructura es afectada por los índices de eficacia de la infraestructura, existe una relativa autonomía y reacción de la superestructura sobre la base. Althusser propone agregar a la teoría marxista clásica del Estado una realidad más compleja que involucra al rol de los aparatos ideológicos del Estado, como una realidad aparte que se manifiesta junto con el Estado pero no se confunde con él 31.

Althusser señala:

“Gramsci es, por lo que sabemos, el único que siguió el camino tomado por nosotros. Tuvo esta idea “singular” de que el Estado no se reduce al aparato (represivo) del estado, sino que comprende, como él decía, cierto número de instituciones de la “sociedad civil”: la iglesia, las escuelas, los sindicatos, etc. Gramsci, lamentablemente, no sistematizó sus intuiciones, que quedaron en el estado de notas agudas, aunque parciales”(Althusser, 1988:24).

 

30 Se limita la articulación del poder expresivo y la fuerza retórica de los símbolos sociales si no se domina la retórica del discurso público, Geertz critica el concepto marxista de ideología como deformación, llamándola “ceguera a la acción simbólica”, es decir, plantea que no se puede enfocar la percepción sin proyectar una red de modelos en virtud de la cual articulamos nuestra experiencia perceptiva. Sin embargo acepta la dualidad deformación-integración de la ideología, pues adquiere un papel relevante cuando el sistema social plantea el problema de la legitimación del orden existente, que nos coloca ante los problemas de jerarquización en la vida social de la autoridad, la dominación o el liderazgo, pues “el papel de la ideología consiste en hacer posible una entidad política autónoma al suministrar los necesarios conceptos de autoridad que le dan significado” (Ricoeur, 1996:326).

31 Esta distinción entre poder del Estado y aparato del Estado, es parte explícita de la teoría marxista clásica (Althusser, 1988:23), donde la lucha que concierne al poder es anterior a la de la utilización del aparato de Estado por las clases, objetivo final de la toma del poder.

Los aparatos ideológicos del Estado (AIE) según Althusser corresponden a realidades que se presentan al ciudadano bajo la forma de instituciones distintas y especializadas, muchas veces plurales, como aparatos ideológicos religiosos, educacionales, familiares, jurídicos, políticos, sindicales, de información o culturales, cuyo cuerpo no es visible inmediatamente y pueden no ser del dominio público o de control directo del Estado 32.

“La distinción entre lo público y lo privado es una distinción interna del derecho burgués, válida en los dominios (subordinados) donde el derecho burgués ejerce sus poderes. No alcanza al dominio del Estado, que es el Estado de la clase dominante, no es ni público ni privado; por el contrario, es la condición de toda distinción entre público y privado. Digamos lo mismo partiendo esta vez de nuestros AIE. Poco importa si las instituciones que los materializan son públicas o privadas; lo que importa es su funcionamiento. Las instituciones privadas pueden funcionar perfectamente como AIE” (Althusser, 1988:26).

Estos aparatos ideológicos del Estado funcionan con la ideología predominante, la de la clase dominante y eso es lo que unifica su potencial diversidad y sus contradicciones. Si la clase dominante lo es del Estado, entonces es comprensible que sea parte activa en las diferentes instituciones que son los aparatos ideológicos. Althusser reconoce la profunda identidad que promueven estas instituciones como una realidad que no se puede enmascarar, pues aunque no sea su propósito, “ninguna clase puede tener en sus manos el poder en forma duradera...”.

“La clase (o la alianza de clases) en el poder no puede imponer su ley en los AIE tan fácilmente como en el aparato represivo del Estado, no solo porque las antiguas clases dominantes pueden conservar en ellos posiciones fuertes durante mucho tiempo, sino además porque la resistencia de las clases explotadas pueden encontrarse en el medio y la ocasión de expresarse en ellos, ya sea utilizando las contradicción existentes, ya sea conquistando allí posiciones de combate mediante la lucha” (Althusser, 1988:28).

Así los aparatos ideológicos del Estado son objeto y el lugar de la lucha o alianza de clases, puesto que requieren un diálogo social interno para la apropiación por parte de algún grupo social. Por este motivo son múltiples, diferentes, con una relativa autonomía que puede ofrecer campos de contradicciones que expresan los choques entre clases sociales.

Althusser señala que en el Estado feudal la cantidad de aparatos ideológicos era reducida y su individualidad era diferente a la del Estado moderno, mencionando el ejemplo del aparato

ideológico dominante de la iglesia que acumulaba numerosas funciones, como las educacionales, familiares y culturales, que hoy se han entregado a otras instituciones.

 

32 Según Althusser, los aparatos ideologicos del Estado funcionan mediante la ideología como forma predominante y no con la represión, como el aparato del Estado en la concepción marxista. Su funcionamiento es masivo y simbólico, adiestrando, puesto que no existen aparatos puramente ideológicos, configurando un cuerpo dispar.

También existía todo un aparato ideológico político, con el parlamento, las ligas políticas, etc., también los gremios se agrupaban a modo de un aparato ideológico con sus asociaciones.

“La Revolución Francesa tuvo ante todo por objetivo y resultado no solo trasladar el poder del Estado de la aristocracia feudal a la burguesía capitalista- comercial, romper parcialmente el antiguo ARE (Aparato Represivo del Estado) y

reemplazarlo por uno nuevo (el ejército nacional popular, por ejemplo), sino también atacar el AIE (Aparato ideológico del Estado) número uno: la iglesia. De allí la constitución civil del clero, la confiscación de los bienes de la iglesia y la creación de nuevos AIE para reemplazar el AIE religioso en su rol

dominante...Naturalmente, las cosas no fueron simples: lo prueba el Concordato, la restauración y la larga lucha de clases entre la aristocracia terrateniente y la burguesía industrial durante todo el siglo XIX para imponer la hegemonía burguesa sobre las funciones hasta entonces desempeñadas por la iglesia, ante todo en la escuela... ” (Althusser, 1988:33-34).

El aparato educacional, según la tesis de Althusser es el aparato ideológico que ha sido colocado en la posición dominante en las formaciones capitalistas maduras, “dada la representación ideológica que la burguesía quería darse a sí misma y dar a las clases que explota”, adaptándose a regímenes y tipos de Estado muy diferentes y desplazando a la iglesia en esa institución. El aparato ideológico escolar o educacional es el dominante en las formaciones capitalistas, porque concurren a reproducir las relaciones de producción, con el apoyo de los medios de comunicación, del aparato cultural y deportivo del Estado, por este motivo, los casos de estudio corresponden mayormente a la institución educacional en diferentes ámbitos sociales chilenos.

Concibe la ideología como una “representación de la relación imaginaria de los individuos y sus condiciones reales de existencia” y además tiene una existencia material que son los aparatos ideológicos del Estado y sus prácticas.

“...la existencia material de la ideología en un aparato y sus prácticas no posee la misma modalidad que la existencia material de una baldosa o un fusil. Pero aun con riesgo de que se nos tilde de neo aristotélicos (señalaremos que Marx sentía gran estima por Aristóteles) diremos que la materia “se dice en varios sentidos” o más bien que existe bajo diferentes modalidades, todas en última instancia arraigadas en la materia “física”...” (Althusser, 1988:48).

Reconoce Althusser que pese a su deformación por ser imaginarias, las ideas de un individuo existen o deben existir en sus actos. La ideología habla de actos insertos en prácticas, reguladas e inscritas en ciertas costumbres o rituales que se desarrollan en un aparato ideológico, “aunque solo sea de una pequeña parte de ese aparato: una modesta misa en una pequeña iglesia, un entierro, un match de pequeñas proporciones en una sociedad deportiva, una jornada de clase en una escuela, una reunión o un mitín de un partido político, etc...” (Althusser, 1988:48), es decir, las ideas de un sujeto son materiales por cuanto están insertas en “prácticas materiales”, reguladas por rituales definidos y simultáneamente por el aparato ideológico del que proceden sus ideas.

“Las ideas en tanto tales han desaparecido (en tanto dotadas de una existencia ideal, espiritual), en la misma medida en que se demostró que su existencia estaba inscrita en los casos de las prácticas reguladas por los rituales definidos, en última instancia por un aparato ideológico...se ve así que el sujeto actúa en la medida en que es actuado por el siguiente sistema (enunciado en su orden de determinación real): … ideología existente en un aparato ideológico material que prescribe prácticas materiales reguladas por un ritual material … prácticas éstas que existen en los actos materiales de un sujeto que actúa con toda conciencia según su creencia” (Althusser, 1988:51-52).

La constitución de individuos concretos en sujetos es posible por la ideología. Esto se afirma en dos tesis de Althusser: que “no hay práctica sino por y bajo una ideología”, y que “no hay ideología sino por el sujeto y para los sujetos”. Los sujetos, se reconocen mutuamente, primero al otro, luego a sí mismo, y este reconocimiento está dado por el actuar en consecuencia, como garantía social. Los aparatos ideológicos del Estado son el lugar donde se realizan las ideologías, a través de sus instituciones, sus rituales, sus prácticas. Pero esta realización no se da espontáneamente sino que con la puesta en marcha de los aparatos que es el lugar donde se enfrentan las ideologías con las utopías en la lucha por la identidad.

3.9. La modernidad en la arquitectura como un sistema dialógico de reglas para configurar

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