«Cumple diligentemente las actividades necesarias para alcanzar progresivamente su propia madurez natural y sobrenatural en el
LA MANERA PERSONAL DE VIVIR LA LABORIOSIDAD
1. Habitualmente cumplo con mis deberes intentando realizar las acciones correspondientes conforme a criterios objetivos de la acción bien hecha.
(Ser laborioso supone sencillamente llenar el tiempo con actividad, sino realizar las acciones bien. Es fácil sustituir la calidad de la acción por la cantidad de acciones.) 2. Al actuar, dedico a alguien el esfuerzo que supone. Cumplo para alguien, al servicio
de otros.
(Se trata de cumplir en las acciones con amor y por amor. El cristiano pretende ofrecer lo que hace a Dios. Cumple por amor a Dios.)
3. Reconozco los diferentes campos en que debo cumplir con distintos deberes. (La laboriosidad se aplica al trabajo profesional, pero también a los deberes para con la familia, los amigos, los conciudadanos, etc.)
4. Reconozco que una actividad de trabajo debe realizarse disciplinadamente, debe costar un esfuerzo y debe servir para algo.
(Es decir, no cabe laboriosidad en aquellas actividades que se realizan de acuerdo con el capricho del momento, que nunca cuestan ningún esfuerzo ni sirven para la mejora propia o ajena.)
5. Me empeño en realizar las acciones propias de mi condición sin buscar excusas si el asunto sale mal.
(La laboriosidad supone también responsabilidad y, en caso de error, poner remedio.)
6. Intento que todas mis acciones tengan un sentido auténticamente humano.
(De especial relevancia son el conjunto de acciones de tipo rutinario que hace falta cumplir con frecuencia. Se trata de poner originalidad en ellas, o por el «estilo personal» con que las realizamos, o por el sentido que les damos.)
7. Busco sistemas para capacitarme o perfeccionarme con el fin de poder actuar mejor en mis deberes habituales.
(También se trata de capacitarse en otras tareas o actividades nuevas con el fin de aumentar el posible campo de actuación.)
8. Tengo una jerarquía de valores que me permiten atender aquellas cosas que más requieren mi atención.
(El hombre casado, por ejemplo, debe cumplir con sus deberes para con su cónyuge en primer lugar. Luego con sus hijos, con su familia y luego con los demás. Pero debe llegar a todos.)
9. Reflexiono sobre mis acciones con el fin de asegurar una atención armoniosa al conjunto.
(Es posible que se llegue a vivir la laboriosidad en algún campo casi en exclusiva. A veces no es fácil lograr esta armonía.)
10. Hago todo lo posible por evitar una actitud de tristeza como consecuencia de darme cuenta del esfuerzo que me va a costar cumplir con mis deberes adecuadamente. (Si uno no cumple por este motivo, significa que se ha caído en el vicio de la pereza.)
LA EDUCACIÓN DE LA LABORIOSIDAD
11. Doy un buen ejemplo en lo que se refiere al cumplimiento de los diferentes deberes. (No se trata de un ejemplo perfecto, sino de estar luchando para superarse en aquellas cosas que uno desea encontrar en los hijos alumnos.)
12. Acostumbro a los niños pequeños a cumplir con diferentes actividades conforme a unas reglas.
(Al mandar a los niños pequeños, es conveniente pensar en cuáles son los criterios de la acción bien realizada en cada caso. Por ejemplo: ¿qué significa «ordenar el armario» o «estudiar la lección tres»?)
13. Cuanto más complejas técnicamente son las acciones que solicito a los hijos/alumnos, más información les doy, y con la máxima claridad.
(No es posible cumplir bien si no se sabe exactamente lo que hay que hacer. Esto requiere una información clara y adecuada a la tarea. Con cierta frecuencia, no se da una información suficiente o se proporciona de una manera muy confusa.) 14. Cuando exijo a un alumno/hijo que cumpla con alguna acción, intento saber si está
suficientemente capacitado como para poder cumplir con ella dignamente.
(Si el niño no sabe cumplir, habrá que capacitarlo antes de mandar. Además, si fracasa con frecuencia por esta falta de capacitación o de conocimientos, lo más probable es que se sienta muy desmotivado para el cumplimiento de otras acciones en el futuro.)
15. Exijo a los niños pequeños en acciones que son gratas para ellos en primer lugar. (El niño necesita aprender a cumplir bien en lo que le gusta, en lo que hace bien, en primer lugar. Después, será posible exigirle en cuestiones que cuestan más esfuerzos.)
16. En cuanto los niños necesitan comprender mejor el porqué de sus acciones, les doy las explicaciones correspondientes.
(Los más pequeños cumplen sencillamente porque el educador lo ha mandado. Pero, más adelante, hará falta explicar el porqué de las acciones. Si no es así, lo más probable será que los jóvenes cumplan cuando sus educadores estén presentes, pero no cuando estén solos.)
17. Intento motivar a los pequeños por el refuerzo de estar físicamente presente, y porque las acciones que realicen estén relacionados con áreas de interés natural en sus vidas.
(Se logra un cierto grado de laboriosidad en los niños gracias a este refuerzo del educador, sonriendo al hijo/alumno, poniendo una cara de desaprobación o sencillamente acompañándolo en la operación a realizar.)
18. Intento motivarlos en edades superiores. estimulando el trabajo en equipo, ayudándoles a cumplir bien con sus deberes o consiguiendo un auténtico interés en la tarea a realizar.
(La motivación suele ser un problema, pero uno de los motivos más relevantes es la satisfacción de haber realizado la acción bien.)
19. Coordino mis esfuerzos con los profesores/padres con el fin de que cada alumno/hijo reciba una atención eficaz.
(La relación profesor-padres siempre es importante, pero de una manera especial en cuanto a la laboriosidad.)
20. Intento lograr un ambiente en que el joven pueda entusiasmarse con la vida y así poner empeño en todo lo que hace.
(No hay que olvidarse de que el adolescente tiene una capacidad de entusiasmarse muy elevada. Pero si no la encauzamos positivamente, es posible que se traduzca en acciones destructivas.)▒