menos, no perjudicados; preocupándose a la vez de que las otras personas en quienes puede influir hagan lo mismo»
LA MANERA PERSONAL DE VIVIR LA RESPONSABILIDAD
1. He asumido plenamente la responsabilidad de ser educador. Tengo una vivencia profunda de la importancia de mi función.
(La responsabilidad supone este primer tipo de decisión consciente de responder por lo que uno es. No se trata tanto de responsabilizarse de un conjunto de tareas.) 2. Vivo la responsabilidad rindiendo cuentas ante las personas que tienen autoridad
sobre mí.
(Hace falta responder ante alguien para ser responsable y todas las personas tenemos alguna autoridad por encima de nosotros.)
3. Me comprometo con los valores y con las personas que dependen de mí buscando su bien.
(El compromiso es consecuencia de una decisión consciente. Hace falta reflexionar sobre lo que es importante para uno mismo y luego luchar para proteger y defender esos valores.)
4. Después de tomar una decisión o emprender una acción, aguanta, las consecuencias si el asunto sale mal.
(Algunas personas intentan pasar la responsabilidad a otros. Por ejemplo, si un hijo fracasa en sus estudios principalmente por tener poca: capacidad real para el estudio, algunos padres no lo aceptan y pasan la responsabilidad del fracaso del colegio.)
5. Paso tiempo intentando prever las posibles consecuencias de mis decisiones antes de tomar una determinación.
(En la vida familiar, con frecuencia los padres reaccionen frente a las situaciones, en lugar de estudiar el tema y tomar una decisión pausada. La responsabilidad requiere no sólo asumir las consecuencias de los propios actos sino también, prever las consecuencias.)
(Indicadores de que sea así, serán, por ejemplo que el educador sepa pedir disculpas cuando haya cometido un error o que sepa rectificar y no seguir adelante con terquedad en algún asunto, a pesar de dar· se cuenta de que se ha equivocado.) 7. Habitualmente me comprometo con proyectos después de un estudio serio del asunto, pensando en las consecuencias positivas que puede haber para los demás y sin depender innecesariamente de la opinión de los demás.
(Algunas personas tienden a no comprometerse a menos que una mayoría de los demás ya lo haya hecho, o únicamente cuando se ve que el asunto está saliendo bien.)
8. Aunque existen muchos motivos para ser responsable, entiendo que el motivo fundamental tiene que ser mi reconocimiento de que tengo el deber de responder ante otra persona o ante Dios.
(Una persona puede actuar de una manera que parece responsable por fines económicos, por miedo, por eficacia. Sin embargo, no reconoce las exigencias auténticas de la responsabilidad.)
9. Cuando participo en reuniones en que se toman decisiones, asumo las consecuencias aunque la decisión tomada no sea lo que yo he considerado lo mejor.
(De hecho responder por las decisiones tomadas en grupos es difícil. Requiere una dosis suficiente de humildad.)
10. Me responsabilizo de lo que radicalmente soy. Es decir hijo(a) de Dios.
(Esto requiere, por ejemplo, acudir a los Sacramentos, estudiar las verdades de la fe, buscar una dirección espiritual, vivir la fe en las relaciones con los demás, rezar y reconocer a Dios como Padre.)
LA EDUCACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD
11. Reconozco la tendencia de cada hijo/alumno en relación con la responsabilidad de tal manera que no presiono demasiado al chico que, ya de por sí, es responsable. (Cada niño nace de una manera diferente y hay que recordar que se puede caer en un vicio por un exceso de la virtud. Posiblemente, ese chico responsable necesita desarrollar otras virtudes, la flexibilidad, la sinceridad o la comprensión, por ejemplo.)
12. Mando a los hijos/alumnos para que tengan la oportunidad de obedecer y vivir la responsabilidad.
(Una de las maneras de ser responsable es la de asumir las decisiones de los demás. Es decir, obedecerles. Si el educador no manda, no cabe vivir la responsabilidad de esta manera.)
13. Ayudo a los chicos(as) a darse cuenta de las decisiones que están tomando, de tal forma que puedan asumir las consecuencias de las mismas.
(Por ejemplo, ayudándole a un hijo a ver cómo ha gastado su paga semanal, a ver las consecuencias de invitar a unos amigos y no a otros a una fiesta de cumpleaños, a apuntarse a una actividad extra escolar en el colegio.)
14. Ofrezco distintas alternativas a los hijos/alumnos para que aprendan a discernir entre las ventajas e inconvenientes de cada una.
(Cuando se trata de jóvenes, ellos mismos pueden pensar en las alternativas. Pero antes conviene usar este sistema para que aprendan a descubrir las posibles consecuencias de sus actos.)
15. Me preocupo de buscar o facilitar la información adecuada respecto a algún tema en que el joven va a tomar una decisión, de tal manera que pueda tomarla responsablemente.
(Aquí nos referimos a la etapa en que el joven todavía no está en condiciones de asumir autónomamente el proceso completo. De hecho es frecuente encontrar a chicos(as) de catorce o quince años que toman sus decisiones, o pretenden hacer/o, con una falta de prudencia considerable. No reconocen los peligros o se creen capaces de superar cualquier dificultad. Necesitan ayuda para ser realistas.) 16. Busco zonas de autonomía en que los jóvenes puedan tomar sus propias decisiones
autónomamente y les dejo aguantar las consecuencias de sus errores con tal de que no sean imprudentes.
(Cuando las cosas salen mal, los educadores tienen una tendencia natural a proteger al educando sin dejarlo crecer como consecuencia de sus propios errores.) 17. Ayudo a los jóvenes a dirigir su atención hacia los demás de tal forma que ayudan a
sus compañeros y amigos a actuar responsablemente también.
(Ser responsable es ayudar a los demás a ser responsable. Por ejemplo, un chico podría animar a otro a asumir las consecuencias de alguna infracción de las reglas que ha cometido, a cumplir con su palabra, a realizar su trabajo bien o a obedecer a sus padres.)
18. Ayudo a los jóvenes a reconocer ante quiénes deben rendir cuentas y para qué cosas. (Progresivamente pueden ir reconociendo las diferentes autoridades ante quienes deben rendir cuentas. Por ejemplo, el profesor, los padres, una autoridad civil y evidentemente Dios.)
19. Enseño a los hijos/alumnos a consultar antes de tomar sus decisiones y a quién conviene acudir en cada caso.
(De hecho se trata de ayudarles a descubrir quiénes son las autoridades en cada cuestión. No se trata de acudir al profesor para resolver una duda médica y tampoco se trata de acudir al médico para resolver un tema escolar.)
20. Ayudo a los jóvenes a asumir la responsabilidad de sus acciones equivocadas cometidas sin intención.
(Muchas cosas suceden por falta de previsión o por ingenuidad, pero también hay otras en que difícilmente puede encontrarse ningún elemento de responsabilidad personal. De todas formas hay que asumir el hecho y aguantar aquellas cosas de que no nos sentimos responsables. Una enfermedad, por ejemplo.)Ө