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LA RESPONSABILIDAD Y LA TOMA DE DECISIONES

In document 01 David Isaacs - Virtudes Humanas 2016 (página 63-65)

menos, no perjudicados; preocupándose a la vez de que las otras personas en quienes puede influir hagan lo mismo»

LA RESPONSABILIDAD Y LA TOMA DE DECISIONES

Hemos dicho antes que no sólo se trata de aceptar decisiones, sino de tomar decisiones dentro de la zona de autonomía propia para mejorarse uno mismo y para ayudar a los demás a mejorar. Es lógico que los hijos empiecen a tomar decisiones personales en un ámbito donde los padres están a su lado para poder orientarlos, o sea en el hogar. Y cuando hablamos de decisiones en el ámbito del hogar nos estamos refiriendo a la participación. «La participación puede entenderse como una disposición y como una oportunidad de contribuir personalmente a una tarea común, sea en el orden de la información o en el de la decisión o en el de la acción, procurando hacerlo con sentido de responsabilidad».13

Este sentido de responsabilidad supone una decisión previa, porque en muchas de las cosas que hacemos o decimos no existe una decisión formal anterior. Por ejemplo, los padres pueden pedir a sus hijos sugerencias para saber cómo resolver alguna situación problemática de la familia. Un hijo contesta con poca seriedad, tomando el asunto en broma. Otro intenta aportar alguna solución sensata, no porque haya decidido conscientemente que quiere hacerlo, sino porque ha habido un propósito anterior, seguramente inconsciente, de que quiere ayudar a sus hermanos y a sus padres. En este sentido, una decisión formal puede ser sustituida por una vivencia profunda de algo importante.

De hecho, notaremos que algunos niños tienen este sentido de responsabilidad muy desarrollado por naturaleza. Son chicos serios, cumplidores y no por haber decidido conscientemente que quieren serlo. Por eso, es importante que los padres conozcan las características de sus hijos en relación con la responsabilidad. Si no las conocen es posible que exijan a un hijo ya responsable hacer que sea todavía más responsable cuando realmente su problema no es eso, sino el de superar unas limitaciones del tipo: falta de alegría, falta de sociabilidad, falta de iniciativa, por ejemplo.

Es bueno que los hijos tomen decisiones y si el hijo tiende a ser responsable ya de por sí en el cumplimiento de sus encargos, etc., necesita tomar decisiones personales igual que otros hijos que tienen más dificultades en cumplir lo mandado.

Vamos a considerar cómo se puede educar a los hijos para tomar decisiones personales responsables y para actuar congruentemente con ellas.

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Normalmente no será necesario crear situaciones para que los hijos pequeños decidan, sino más bien hacerlos conscientes de las decisiones que, de hecho, están tomando continuamente. Y eso para que aprendan a asumir las consecuencias personalmente. Si los niños reciben una paga semanal pueden aprender a usarla razonablemente, distribuyéndola durante la semana, y sin enfadarse cuando ven que algún hermano ha comprado algo que le gusta más. Si se organiza una fiesta de cumpleaños pueden elegir los compañeros que quieran invitar de acuerdo con sus criterios. Pueden decir qué juguete quieren llevar a una excursión, o pueden decidir qué regalo quieren comprar para su madre en el día de la madre, etcétera.

En todas estas ocasiones, los padres pueden aportar una información para que decidan mejor, para que tengan criterios adecuados para decidir. Por ejemplo, en el último caso - el regalo para su madre- convendrá decirles que se trata de comprar algo que le guste a ella y no una cosa que les guste a ellos, incluso sugiriendo varias cosas para que tengan ideas. En todo caso, en esta primera etapa, se tratará de ofrecer distintas posibilidades para que los hijos decidan entre varias.

El proceso en este sentido consistirá en enseñarles a aceptar una única posibilidad positivamente y a la vez enseñarles a elegir entre unas pocas posibilidades. Luego vendrá el momento para decidir dentro de un campo más amplio; de pensar en las posibilidades ellos mismos. De este modo, podemos conseguir que tomen decisiones responsables, con una información adecuada y previendo las consecuencias. A continuación, habrá que insistir en que aguanten las consecuencias de sus decisiones sin quejarse ni echar la culpa a otra persona. y como hemos dicho anteriormente, reforzar la responsabilidad con la fortaleza, especialmente con la perseverancia, para que la decisión surta efecto en beneficio de los demás y no sólo termine en no perjudicar. Para que las decisiones no sólo sean de interés personal, vendrá bien relacionar sus esfuerzos con el servicio a los demás, desarrollando así también la virtud de la generosidad, aclarando especialmente lo que agrada y lo que ofende a Dios para que aprecien lo que es actuar responsablemente como cristiano. No sólo se trata de evitar el pecado, sino también de afinar su conciencia para actuar de manera positiva.

Los padres siempre pueden orientar a sus hijos a fin de que tomen decisiones adecuadas. Y si tienen claro la necesidad de provocar estas decisiones, aprovecharán muchas ocasiones que surgen espontáneamente. Por otra parte, si notan que ellos mismos están fallando en este aspecto, puede ser conveniente destacar el asunto con mayor atención y prever ocasiones para que los hijos aprendan a tomar decisiones personales.

Cuando ya se ha conseguido que los hijos tomen una decisión, los padres tendrán que cuidar de no asumir la responsabilidad cuando el asunto sale mal. Por ejemplo, un hijo decide dejar sus tareas hasta después de una salida con sus amigos. Por alguna razón llega a casa más tarde de lo previsto. Sustituir al hijo en la responsabilidad de asumir las consecuencias sería decide que se fuera a la cama y hacer las tareas uno mismo, o dejado hacer las tareas aunque ya había pasado por mucho la hora establecida para acostarse. En todo caso, se trataría de dejarle un despertador para que se levantara pronto.

Ya en la adolescencia convendrá dar unas indicaciones claras a los hijos sobre qué tipo de decisión pueden tomar sin informar a sus padres; qué tipos de decisión pueden tomar

con tal de informarles, y qué tipos de decisión pueden tomar únicamente después de consultar. En principio, se puede decir que deberían consultar en torno a decisiones relacionadas con sus estudios (no respecto a aspectos técnicos del estudio y a la realización de su trabajo); también en relación con cualquier decisión que puede influir sobre otros miembros dé familia; llegar habitualmente a una hora distinta para cenar, por ejemplo; y respecto a cualquier decisión, consecuencia de alguna situación nueva en la que no tienen experiencia.

Desde el punto de vista de los padres, tienen dos obligaciones: primera, indicar a los hijos en qué asuntos pueden decidir y cómo. Y en segundo lugar, dar una información adecuada y exigirles que piensen antes para que decidan responsablemente.

Hay un tipo de decisión que presenta problemas especiales para conseguir la correspondiente responsabilización por parte de los hijos. Me refiero a la decisión tomada en grupo. A: cualquier nivel la decisión en grupo tiende a diluir la responsabilidad personal. Es decir, cada uno no acepta una responsabilidad cien por cien, sino que la acepta en grado menor. En estas circunstancias, no suele haber resultados positivos. De hecho, muestra un grado de responsabilización muy elevado la de cargar con las consecuencias de una decisión en grupo igual que si fuera una decisión personal. Y los padres deberían tenerlo en cuenta al presentar a sus hijos colectivamente algún problema a resolver o alguna meta a conseguir:

En todo caso, después de la decisión en grupo se tratará de hablar con cada hijo para que llegue a reconocer su responsabilidad intransferible y la importancia del asunto en cuestión. Únicamente puede haber una responsabilidad en grupo si, previamente, cada miembro ha aprendido a ser responsable personalmente.

In document 01 David Isaacs - Virtudes Humanas 2016 (página 63-65)