CAPITULO IV: CONSTRUYENDO ESPACIOS PARA EL
4.5. La nueva lectura del desarrollo humano: bienes primarios,
Para encontrar una valoración racional de las opciones éticas adecuadas al proceso de desarrollo humano que queremos alcanzar, es necesario atravesar críticamente los enfoques más cercanos que han intentado aportar a esta dimensión humana integral del desarrollo, purgando lo que ha afectado a nuestros pueblos y procurando rescatar los elementos aportantes.
La más severa posición crítica es ante la visión neoclásica marcada por el utilitarismo -y los enfoques mercantilistas anteriores- que separaban de la visión ética de la persona humana la actividad económica, centrando en esta última la visión del desarrollo con un énfasis netamente científico y técnico. Esta postura era encabezada por los teóricos de la revolución marginal, cuyo fundamento filosófico se encuentra en Bentham y Mill, así lo expresa Sen en Desarrollo y Libertad.182 Esta visión encajó muy bien con la concepción de hombre de modelo egoísta -que se mueve exclusivamente por su propio interés- como paradigma de la eficiencia económica, muy distante de la equidad. Amartya Sen lo describe de tres maneras, especialmente: el bienestar está basado en uno mismo, concretamente en el propio consumo; los objetos de una persona están basados en el propio bienestar, cada uno busca maximizar sus preferencias; y la elección de cada persona está dirigida a la consecución, de manera inmediata, de su propio objetivo: bienestar en forma de consumo. 183
182SEN, A., Op., Cit., p. 81. Cf., Se encuentra también el tema relacionado en: J. CONILL (2004), Horizontes de
Economía Ética, Aristóteles, A. Smith, Amartya Sen, p. 151
183SEN, Amartya (1989), Sobre ética y Economía. Editorial Alianza, Madrid, pp. 75-95
Los actores de la región de Putumayo critican la posición utilitarista que ha imperado desde la época de la colonia, cuando geraciones tras generaciones de ‘mercaderes’ han transitado por el territorio, no con el deseo de aportar a la región en el camino al desarrollo sino con el interés de enriquecimiento a partir de su actividad estractivista o el aprovechamiento de las épocas de bonanza. Así lo expresa el Doctor Jair Sánchez, líder de los pueblos campesinos de la región de Putumayo. También De la Cruz se refiere en las entrevistas a quienes han llegado al territorio para explotarlo, diciendo que lo único que han hecho estos es convertir esta región en “bolsillo de colonización”
También frente al utilitarismo se ubica Rawls, para expresar su teoría de los
bienes primarios. Considera que estos permiten hacer comparaciones dentro del marco de la justicia política. Los bienes primarios, al hacer parte de los principios de justicia, proporcionan un criterio público para determinar cuáles son las necesidades humanas y su peso relativo, favoreciendo el entendimiento entre ciudadanos, independientemente de las concepciones de bien de cada uno.184 El problema está en definir qué quiere la sociedad a partir de lo que quieren los ciudadanos. A la hora de hacer las comparaciones entre unos individuos y otros -y sabiendo que todos prefieren mayor bienestar- los utilitaristas se centran en la maximización de la satisfacción del deseo racional, como un estado mental. Rawls critica esta posición y propone la noción de bienes primarios. Así, desarrollará la idea de ventaja racional (bien de cada participante) en el seno de una concepción política independiente de cualquier doctrina comprehensiva particular.185
Amartya Sen critica a quienes han centrado sus teorías en la preocupación por los medios para el desarrollo y no en los fines para el desarrollo. Para él, el desarrollo es la libertad, y los medios son la expansión de las capacidades propias y 184 RAWLS, John (1996), El Liberalismo Político, Edición crítica, Barcelona, p. 212
185 Refiere Rawls, como bienes primarios: el logro de los mismos derechos y libertades básicas, la libertad de movimientos y libre elección de empleo, los poderes y prerrogativas de cargos y posiciones de responsabilidad en instituciones políticas y económicas de la estructura básica, los ingresos y la riqueza y las bases sociales de autorrespeto. Cf., RAWLS, John (1995), Teoría de la Justicia. Traducción de María Dolores González, Fondo de Cultura económica, México, pp. 112-117
diversas de los seres humanos para alcanzar dichas libertades. A diferencia de los bienes primarios, éstos son sólo una estrategia de medios para el desarrollo, que pueden constituir una fuente de desigualdad injustificada y de falta a la verdadera equidad.186 Sen critica el fetichismo de los bienes primarios que no logra evitar, algo que si logró hacer el utilitarismo. Pero el punto intermedio entre los bienes y las personas (las capacidades), solventan la limitación de los bienes primarios, sin tener que caer en el utilitarismo. En su opinión, dice Sen, “lo que se está discutiendo es la interpretación de las necesidades básicas como capacidades básicas”187.
En el enfoque de las capacidades como aquella etapa entre los bienes y las personas, entre las necesidades básicas (mercancías) y la libertad, el punto de partida es la diversidad humana. Aporta Sen que se cometería un error contra la equidad, si les diéramos a todas las personas el mismo índice de bienes primarios para cubrir sus necesidades sin distinguir las diferencias y situaciones (invalidez, renta, propensión a contraer enfermedades, etc.).188
El argumento a favor de Rawls está en que, en Justicia con equidad, parte de la posición original, donde todos los ciudadanos se encuentran dotados de un grado mínimo esencial, no igual, de capacidades morales, intelectuales y físicas, para que puedan ser miembros cooperantes de la sociedad189. Reconoce que las capacidades son superiores y que los bienes primarios han de evaluarse a la luz de los supuestos que brindan esas capacidades190.
Otra perspectiva para abordar el análisis del desarrollo es el de las
necesidades básicas. Como preámbulo al hablar de las necesidades básicas ya se puede anticipar que es difícil definir cuáles son las necesidades básicas de las personas y se las puede involucrar con las mercancías que se quiere evitar. Y se puede inducir a las personas a una pasividad sin esforzarse por aportar en la 186 Cf., SEN, A., Op. Cit., p. 97; Nuevo examen de la desigualdad, p.139
187SEN, AMARTYA (1988), Igualdad ¿De Que?, Ariel, Barcelona, pp.152-153 188 Cf., SEN, A., Op. Cit., p. 94-96
189 Cf., RAWLS, J., Op. Cit., p. 216-220 190 Ibídem., p.217
solución. Las necesidades humanas son un hecho, una realidad objetiva que sentimos, evocamos, enjuiciamos o proclamamos y que por lo tanto son susceptibles de conocimiento. Asociamos a ellas cosmovisiones culturales, deseos y derechos, es decir, llevan implícita una dimensión axiológica y jurídica. Para satisfacerlas requerimos bienes, recursos y servicios que se producen, distribuyen, acumulan o consumen, es decir, pueden ser analizadas desde una perspectiva económica. Son expresadas y exigidas por personas, grupos, instituciones u organismos internacionales; actores e instituciones sociales que les otorgan validez, prioridad, legitimidad, reconocimiento, satisfacción, dicho en otras palabras, son objeto de opciones y decisiones políticas.
El desarrollo no consiste en proporcionar equitativamente a las personas mercancías para la solución de sus necesidades, sino en potenciar las capacidades de las personas –desde su diversidad cultural- para que puedan utilizar esas mercancías, o ingresos y bienes dentro del ejercicio de su autonomía e iniciativa. Una virtud del análisis de las necesidades básicas es haber hecho conciencia sobre el tipo de vida que la gente lleva a cabo. Pero también con la visualización de las necesidades básicas, se estableció una oposición radical a la medición del desarrollo humano a través del PNB y el crecimiento económico. Streeten, defiende el enfoque de las necesidades básicas, y argumenta que, “ayuda a encontrar las oportunidades para un desarrollo físico, mental y social completo de la personalidad humana y deducir los caminos para lograr dicho objetivo”191.
Doyal y Gough a principios de los 90, se proponen demostrar que las ‘Necesidades Humanas’ son universales e históricas para todas las personas en todas las culturas. Consideran que el relativismo imperante hoy en día es precisamente el obstáculo que impide su adecuada satisfacción. Asumen como punto de partida el hecho de que existe como humanidad un consenso moral192
191STREETEN, P., Op. Cit., pp. 24-33 192
Adela Cortina dice que si el consumo es expresión de la libertad, es por tanto un ámbito para la reflexión Ética. Pero desde la Ética no ha habido una preocupación explícita por el consumo. Desde esta perspectiva no se trata de regresar a un modelo originario de ser humano inmerso en el paraíso, sino de “...consumir de acuerdo con una identidad moral conscientemente querida [...], tomar conciencia de la manipulación, ampliar posibilidades de
sobre cuáles son las necesidades básicas para el desarrollo de la vida digna. Por lo tanto –dicen- hay que determinar cuáles son esas necesidades de todos los seres humanos, independientemente de su posición económica, histórica y social, es decir, “disponer de un nuevo marco conceptual en el cual inscribir un proyecto democrático y universal de producción de necesidades sociales, capaces de garantizar la autonomía y libertad de los ciudadanos en una sociedad moralmente aceptable”193. Estos autores manifiestan que las necesidades humanas básicas estipulan lo que las personas deben conseguir si quieren evitar perjuicios graves y sostenidos; o también, que ese perjuicio tiene que ver con el impacto de la escasa satisfacción de necesidades sobre el éxito de la participación social. Para hacer el discernimiento sobre las necesidades básicas se necesita tener en cuenta la objetividad y la universalidad194. Citando textualmente a Miller (1976, p. 174), Doyal y Gough toman esta afirmación “Para decidir cuáles son la necesidades de una persona, tenemos antes que identificar su plan de vida, establecer qué actividades son esenciales para ese plan e
investigar por último las condiciones que hacen posible el desarrollo de esas actividades”195.
Entonces las necesidades básicas no pueden ser ni preferencias ni deseos, ya que éstos no alcanzan la categoría de objetividad y universalidad y se quedan en posiciones o utilitaristas o relativistas o culturalistas. Son, entonces necesidades básicas: “la supervivencia/salud física y la autonomía” de todo individuo y en cualquier cultura y tienen que ser satisfechas para el logro de otros objetivos individuales y sociales. Dichas necesidades son materializadas a través de las llamadas necesidades intermedias y de la propuesta de indicadores culturales de
vida digna, tener sentido de la justicia y elegir desde la propia identidad moral”. Cf., CORTINA, Adela (2002), Por una Ética del Consumo. Madrid, Trotta, p 116
193 DOYAL, Len & GOUGH, Ian (1994), Teoría de las Necesidades Humanas. Barcelona, Icaria, Barcelona, p. 13.
194 Doyal & Gough, definen: “‘Lo objetivo’, por cuanto su especificidad teórica y empírica es independiente de las preferencias individuales, y ‘lo universal’ en tanto su concepto de lo que constituye un perjuicio grave es el mismo para todos”. “En este sentido, si una persona desea llevar una vida activa y satisfactoria a su modo, irá en su interés objetivo satisfacer sus necesidades básicas a fin de optimizar su esperanza de vida y evitar enfermedades y dolencias físicas graves conceptualizadas en términos médicos”; y, “ser autónomo (bajo tres variables: grado de comprensión de sí misma y de su cultura; la capacidad psicológica; y las oportunidades objetivas para actuar en consecuencia), consiste en poseer la capacidad de elegir opciones informadas sobre lo que hay que hacer y cómo llevarlo a cabo. Ello enseña a ser capaz de formular objetivos y creencias sobre la forma de alcanzarlos, junto con la capacidad de valorar lo acertado a la luz de la evidencia empírica. La persona es agente capaz y responsable de sus acciones” Cf., Ibídem., pp. 77-100
195 Ibídem., p. 79
satisfacción para evaluar el grado de bienestar humano y se combinan con elementos de planificación central y de toma de decisiones democráticas.196
En las necesidades básicas se recoge el tema de la definición de la medida de la pobreza que no solo debe ser juzgada por el nivel de ingreso, sino que se debe tener en cuenta la estimación física de los bienes y servicios particulares que se precisan para lograr determinados resultados, como los niveles adecuados de nutrición, salud, alojamiento, agua y saneamiento y otros elementos esenciales. Todas estas ideas las recoge y amplía Amartya Sen197, y luego son tomadas por el PNUD cuando trata el tema de la pobreza en el informe de ‘Desarrollo Humano’ de 1997.198
Los actores entrevistados enfatizan sobre la necesidad de atención a las necesidades básicas y la materialización en las necesidades intermedias, así como la revisión de los satisfactores en las comunidades putumayenses. Critican la elaboración de los planes de desarrollo regional basados en necesidades vistas desde los escritorios y no basadas en la concreción de cada comunidad. Como contrapartida resaltan la necesidad de basar los programas de atención a las comunidades étnicas y campesinas en los ‘Planes Integrales de Vida’ de los pueblos indígenas y afro que recogen, además de sus necesidades, la historia que ha marcado la trayectoria de la necesidad y otros aspectos transversales de su vida integral. La necesidad es tanto carencia como posibilidad para irse perfeccionando, completando, construyendo; es un medio a través del cual nos vamos humanizando. Puesto que las necesidades son también posibilidad, habrá que enfocarlas desde la perspectiva del ‘empoderamiento’. Hacia esta conclusión apuntan los líderes entrevistados en la región de Putumayo.
La gran dificultad de esta propuesta era concretar esas necesidades que se presentaban como objetivo del desarrollo, “lo primero es lo primero” y esto es 196
Ibídem., pp. 14 -29
197 Cf., SEN A. Op. Cit., pp. 114-141.
198 Cf., PNUD. Informe de Desarrollo Humano, 1997. Mundi Prensa. También en: http://www.aidh.org/ViolDE/pdf_e/ch0.pdf. Consultado 14 de Febrero de 2008.
satisfacer las necesidades básicas de todos los seres humanos sin excepción. También se comenzó a ver como dificultad el abogar por un intervencionismo, de tal manera que era el sector público quien debía proveer de servicios como sanidad, educación o agua potable e incluso guiar el consumo privado a la luz de consideraciones públicas.199
En un nuevo escenario se concentra la reflexión sobre las capacidades humanas. Es Amartya Sen quien hace la profundización en el enfoque de las capacidades humanas a partir de la transformación de la racionalidad económica. Abre así la perspectiva hacia la libertad desde donde visualiza el desarrollo humano. Retomando los primeros pasos dados por Mahbub Ul Haq, Amartya Sen hace un aporte singular a los trabajos en los posteriores informes de desarrollo humano a partir del año 1990. El PNUD retomando elementos del primer informe general de desarrollo humano, define éste de la siguiente manera:
“es el proceso de ampliación de las opciones de la gente, aumentando las funciones
y las capacidades humanas… Representa un proceso a la vez que un fin. En todos los niveles de desarrollo las tres capacidades esenciales consisten en que la gente viva una vida larga y saludable, tenga conocimientos y acceso a recursos necesarios para un nivel de vida decente. Pero el ámbito del desarrollo humano va más allá: otras esferas de opciones que la gente considera en alta medida incluyen la participación, la seguridad, la sostenibilidad, las garantías de los derechos humanos, todas necesarias para ser creativo y productivo y para gozar de respeto por sí mismo, potenciación y una sensación de pertenecer a una comunidad. En definitiva, el
desarrollo humano es el desarrollo de la gente, para la gente y por la gente”200
Esto responde a la pregunta ¿Cuál es el ámbito en el que a la persona o a las personas se les deja o se les debe dejar hacer o ser lo que son capaces de hacer o ser, sin que en ello interfieran otras personas? (libertad de). Sen Insiste en la necesidad de los dos espacios para evaluar el desarrollo en las personas y el
199
STREETEN, P., Op. Cit.,p. 29. Expresión recogida por, Adela Cortina, en: “Por una Ética del Consumo”, p. 173
200Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. PNUD. Informe de Desarrollo Humano 2000, Glosario, p. 16-17. Versión electrónica: http://www.aidh.org/ViolDE/pdf_e/ch0.pdf. Consultado 20 -07 2008.
desarrollo de la sociedad en general201. Esto es, en la “potenciación de las capacidades y posibilidades de todas las personas”202.
Muchas veces se acude a la libertad para ponerla como medio para alcanzar un fin, pero la libertad es algo más que eso, es parte fundamental de ese fin preciado que persigue toda persona digna; es una libertad que debe estar dentro de las dimensiones éticas de la persona y que Sen va a argumentar en tres puntos: a) la libertad como valor universal. En un contexto multicultural se respalda el valor universal de la libertad203. Esto implica el desarrollo y expansión de las capacidades elementales en toda persona humana204; b) libertad dentro de las oportunidades y procesos; y c) la libertad como compromiso social. Amartya Sen ve la consideración de las libertades fundamentales como elementos muy importantes dentro del desarrollo humano, porque la libertad es determinante en la iniciativa individual y la eficacia social. Dice: “el aumento de la libertad, mejora la capacidad de los individuos para ayudarse a sí mismos, así como para influir en el mundo, temas que son fundamentales para el proceso de desarrollo”205.
La capacidad en términos de libertad no es solamente los funcionamientos logrados, sino que abarca un espacio mayor, se extiende también a los no logrados e incluso a los que ni siquiera se puede elegir por una desigualdad injusta existente en la sociedad. Por eso, una de las tareas del desarrollo humano es, ‘igualar en capacidades’. A. Sen se deja iluminar y asume el aporte de Martha Nussbaum en la clasificación del concepto de capacidades, quien hace un análisis al inicial concepto 201SEN, A. Op. Cit., p. 34
202 Ibídem., p. 19. También P. Van Parijs, Utiliza la expresión, libertad real, para referirse a una noción de libertad que incorpore los tres componentes: seguridad, propiedad de sí y oportunidad. Cf., P. Van Parijs, Libertad real para todos. Qué puede justificar el capitalismo. (Si eso fuera posible), Paidós, Barcelona, p 24.
203La visión de la libertad siempre ha estado sesgada por las diferencias entre comunitaristas y liberales; los primeros ven que la libertad no puede estar ceñida por el apego a las tradiciones, se tiene que acudir a la elección de lo que se quiere tener. Cf., Sen Amartya. (2000). Desarrollo y Libertad, p. 298. Cf., Véase también, en el Informe de Desarrollo Humano de 2004, “Libertad Cultural y desarrollo humano”, p. 13-25. Los liberales visionan la libertad bajo el eje del individuo que actúa sin interferencias sacrificando muchas veces a la colectividad. Los comunitaristas defienden una libertad situada, capaz de tomar en cuenta nuestra realidad de “formar parte” de ciertas prácticas y valores compartidos. Cf., W. Kimlika, Filosofía Política Contemporánea, pp., 228-238. Ante esta realidad es muy importante acercarse al estudio que NÉSTOR GARCÍA CANCLINI, 2001 realizó en México a través de su estudio sobre la “Culturas Híbridas”.
204 SEN, A., Op. Cit., p. 25-30 205Ibídem., p. 35
Aristotélico206 (en dynamis: condición en virtud de la cual se puede hacer algo). Ella habla de capacidades básicas, todas aquellas exigibles por la justicia donde se incluye el comer, no padecer enfermedades evitables o el escapar de la mortalidad prematura, etc.; y las capacidades potenciales, aquellas que son deseables alcanzar para lograr una mayor calidad de vida, como la participación en la comunidad o el respeto a uno mismo.207
Podemos decir entonces que la libertad necesita ser ayudada por otras virtudes, como la igualdad (mejor aún la equidad), la justicia y la solidaridad, entre otras; ellas no se oponen dentro del ejercicio de las capacidades humanas, ni se interfieren sino que se complementan. El Papa Pablo VI invitó en su carta encíclica Populorum Progresio, a revisar el tema del desarrollo, desde una visión solidaria diciendo: “El desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico, para ser auténtico debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el