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Todos los Ciudadanos aspiramos a tener una vida digna

CAPITULO IV: CONSTRUYENDO ESPACIOS PARA EL

4.3. Todos los Ciudadanos aspiramos a tener una vida digna

He incluido este tema de la participación ciudadana consciente, libre, activa y decisoria en el proyecto de desarrollo humano porque en el territorio del Putumayo, hace falta el ‘empoderamiento’ de la comunidad en este aspecto. Así lo acentúan en las entrevistas el padre Campo Elías de La Cruz y el abogado Eder Jair Sánchez, líderes sociales del departamento. Ellos ven al pueblo adormecido por las prebendas de los politiqueros que se aprovechan de las necesidades insatisfechas de los ciudadanos. Por eso, acentúa De la Cruz, “es la hora de que el pueblo despierte y ejercite su poder ciudadano de gobierno

Partamos entonces de la idea de ciudadanía que, al menos en Occidente, nació en Grecia y Roma, y que origina dos tradiciones, la republicana, según la cual la vida política es el ámbito en que los hombres buscan conjuntamente su bien; y la liberal que considera la política como un medio para poder realizar en la vida privada los propios ideales de felicidad. En ese entonces, quedaban excluidos de la ciudadanía mujeres, niños, esclavos y siervos169, cosa que, al menos en palabras, cambiaba con el tránsito al Estado de derecho moderno: todos los seres humanos son iguales en dignidad, ciudadanos, por tanto, en la cosa pública. 170

Todos las personas, es decir los ciudadanos, y en todos los tiempos y lugares aspiramos a tener una vida digna de ser vivida. ¿Qué significa, esto? Adela Cortina, lo resume diciendo que:

es la vida del ciudadano que participa activamente en la legislación y administración

de una buena polis, deliberando junto con sus conciudadanos, sobre qué es para ella

lo justo y lo injusto, porque todos ellos son capaces de la palabra171 y en

169Ibídem., p. 231

170CORTINA ORTS, Adela (1999), Op. Cit., p. 42.

171Aristóteles es el primero que da cuerpo teórico a la noción de ciudadanía política, prestándole un apoyo ético y metafísico. En la Política, afirma: “El hombre es más que cualquier animal gregario, y la razón es la palabra. La voz es signo de dolor y placer y por eso también la tienen también los demás animales; pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo dañoso, lo justo y lo injusto, y es exclusivo del hombre” Cf. ARISTÓTELES (1970), Política, Introducción y notas de Julián Marías, Madrid, Instituto de estudios políticos, VI, 2, 1139b 4-6

consecuencia, de socialidad… donde los ciudadanos puedan desarrollar sus capacidades y adquirir virtudes”172

Tenemos que acentuar que es ciudadana aquella persona a la que en su comunidad política se reconoce y protege, no sólo con sus derechos civiles y políticos, sino también en los económicos, sociales y culturales. Es ciudadana la persona protagonista de su vida personal y compartida, no la que depende de nuevos señores feudales.

Sin imaginación creadora, sin iniciativa, sin cooperación y colaboración, mal puede una sociedad atender las necesidades de todos sus miembros, sobre todo de aquellos que son más vulnerables. La cultura del subsidiado y del parásito ha de sustituirse por la de la responsabilidad y la cooperación, el "bienestar" pasivo por el "bien-hacer" activo, o la corresponsabilidad solidaria. Un contrato entre el Estado y una ciudadanía activa sí es necesario, pero entre un Estado social de justicia y unos ciudadanos responsables, conscientes de que esa justicia es también cosa suya, prestos a crear uno y otros puestos de trabajo que nuestros pueblos no rechazan por negligencia o pereza sino que no puede asumir porque no existen. 173

Ciertos sectores han vivido y viven de la prebenda que ofrecen los politiqueros corruptos, eso es cierto. Pero una gran cantidad de nuestras gentes, entre los que se cuenta un angustioso número de pueblos indígenas, comunidades negras y campesinos ubicados en la periferia – entre ellos, jóvenes y personas mayores- tiene cerrado el espacio de la oportunidades para vivir holgadamente, como personas dignas en el contexto de ciudadanía social, protegida en la Constitución y respaldada en los derechos humanos. Es necesario y urgente que las instituciones de democracia participativa que encierra el Estado de derecho, firme con los ciudadanos los acuerdos de participación igualitaria en las oportunidades para ejercitar ese derecho. “Es la misma sociedad la que posee la capacidad de auto-empoderarse y

172 CORTINA ORTS, A., Op. Cit., p.46 173CORTINA ORTS, A., Op. Cit., pp. 65-90

desde ahí debe establecer la veeduría ciudadana en favor de sus derechos”, dice De La Cruz, en las entrevistas.

Ciertamente, es la fecundidad del capital social la herramienta tanto para generar una democracia auténtica en la que los ciudadanos sean los protagonistas, como para sentar las bases de un desarrollo humano solidario, en justicia, libertad y equidad. Conviene aprender que una sociedad injusta no es al cabo ni siquiera eficiente, que la justicia y la equidad, valiosas por sí mismas, son también una herramienta para optimizar recursos físicos y humanos porque presta mayor cohesión a una sociedad que su contrario. Conviene recordar al mundo libre, o al menos predicador de la libertad, que la más básica de las liberaciones es la "liberación de la necesidad". Sólo los pueblos que la practican dentro y fuera de sus territorios cuentan realmente con un capital social capaz de crear cohesión interna y cooperación externa, capaz de sentar las bases para el ejercicio de la solidaridad no impuesta sino valórica y voluntaria.174