La privatización del sector salud en Colombia se presentó como una de las grandes innovaciones del mercado. La Ley 100 de 1993 (de seguridad social integral) define un sistema de salud con dos regímenes simultáneos: el contributivo, para ciudadanos con nivel económico suficiente y por tanto con capacidad de pagar y el subsidiado, para los ciudadanos sin capacidad económica. Para distinguir quién puede pagar y quién no, se clasifica a la población en seis niveles económicos a través de una encuesta: el SISBEN (Sistema de Identificación de Beneficiarios). Una vez clasificada la población en uno de los 6 estratos (el 1 sería el más bajo y el 6 el más alto); los estrados 3 a 6 van al sistema contributivo y los estratos 1 y 2 al subsidiado. Los afiliados al régimen contributivo aportan una cantidad de su salario mensual para financiar el sistema; mientras para los afiliados al subsidiado, las aportaciones las realiza el Estado, los departamentos y los municipios. Cuando una familia es clasificada en el nivel 1 ó 2, según la encuesta, debe ser afiliada por una Administradora de Régimen Subsidiado (ARS) que le otorga un carné y con él, el acceso al sistema de salud. Los hospitales que eran públicos se han transformado en ESE (Empresas Sociales del Estado) y cobran por servicios prestados a las personas afiliadas al régimen subsidiado (un pago que efectúan las ARS posteriormente: como las ARS pagan con mucho retraso, se produce una falta de
114 PNUD. 2003, Op. Cit. pp. 24.
fondos crónica y la imposibilidad de planificar actividades) y a las personas privadas que puedan permitirse pagar su factura.
También se introdujo en el mercado de la salud la participación de las EPS (Entidades Promotoras de Salud) pública y privada que administran el aseguramiento en el régimen contributivo. Estas recaudan las cotizaciones de sus afiliados al régimen contributivo y descuenta de esta cantidad lo correspondiente a la suma de los costos de incapacidades, las licencias de maternidad, las actividades de promoción y la UPC (Unidad de Pago por Capitación). La diferencia queda como fondo en el FOSYGA (Fondo de Solidaridad y Garantía) en una cuenta adscrita al Ministerio de Salud; este dinero, al menos teóricamente, debería ejercer una labor de solidaridad al ser un dinero que pasa del régimen contributivo al subsidiado. A diferencia de las EPS las ARS funcionan en el ámbito local y no pueden hacerlo a nivel nacional. La financiación se realiza a través de un 1% de los ingresos solidarios del régimen contributivo, de los impuestos de armas y explosivos, el Fosyga, las Cajas de Compensación Familiar, recursos del situado fiscal y un 15% de inversión de los municipios.
El departamento del Putumayo es una de las regiones más problemáticas en la atención en salud del país. Primero por ser una zona periférica y de difícil acceso y segundo por la situación climática de humedad tropical, propensa a las enfermedades virales endémicas. “El Departamento Administrativo de Salud del Putumayo (DASALUD-P) con ayuda del Sistema de Vigilancia Epidemiológico Alimentario y Nutricional” (SISVAN), que es un sistema que permite mediante la recolección de datos relacionados con el menor; como la edad cronológica, el peso, la talla, la presencia o no de infección respiratoria aguda, de enfermedad diarreica aguda, enfermedades virales, lactancia materna en los menores de dos años, información sobre su situación alimentaria y nutricional, convierte los datos que pueda recolectar en una herramienta para emitir un concepto sobre el estado de la salud de los habitantes del Putumayo y orienta las acciones pertinentes, hace seguimiento, formula y/o evalúa programas encaminados a mejorar el estado nutricional encontrado y la salud en general.
Con los análisis que han realizado las instituciones de salud del Putumayo, se concluye que los niños son más afectados que las niñas por los problemas nutricionales de acuerdo a los indicadores analizados en diferentes regiones del departamento. La mayor proporción de niños se encuentra en riesgo bajo. Los niños y niñas en riesgo medio y riesgo alto son pocos, pero juntando los dos niveles de riesgo se observa que esta situación supera los niveles que tiene en general el país, que son de un 13% vs. el 22 % registrado en la región. Los municipios más afectados son: Valle de Guamuéz, Puerto Asís, Puerto Caicedo y Valle de Sibundoy.
De los datos anteriormente revisados, el SISVAN, de DASALUD Putumayo, subraya la urgente necesidad que existe en el departamento de elaborar un plan departamental de alimentación y nutrición que propicie la interacción de múltiples sectores y la aplicación de las disposiciones nacionales de tipo político, cultural, social y económico para abordar la problemática de alimentación y nutrición de la población Putumayense. El Alto Comisionado para los Refugiados en Putumayo (entrevistado para este trabajo) señala como prioritarias las acciones de las instituciones de salud sobre la nutrición de los niños en la región. Encuentra que son escandalosas las cifras del 34% de niños desnutridos en la población de uno de los municipios del bajo Putumayo con relación al 13% existente a nivel nacional en el año 2006; por eso anota que se requiere de una atención inmediata.
Para efectos de la atención al derecho humano de la educación, la Secretaria Departamental de Educación y Cultura al igual que toda la Nación Colombiana se rige por la Ley ‘General de Educación’, Ley 115 de 1994, que nace del artículo 67 de la Nueva Constitución Nacional de 1991; ésta define y entiende la educación como: “Un derecho de la persona humana y un servicio público que tiene una función social; con ella se busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica, y a los demás bienes y
valores de la cultura”.115 Sólo en el ejercicio de una educación competente se podrá
acceder al derecho humano al desarrollo.116
115PEREZ ESCOBAR, J., Op. Cit., Art. 67
116 En 1986, la ONU, proclama y aprueba el “Derecho humano al desarrollo”, como un derecho inalienable. En ella reconoce que La persona humana es el sujeto central del desarrollo y debe ser el participante activo y el
Todos los actores entrevistados reclaman del gobierno nacional y regional su competencia para proporcionar a las comunidades el derecho a la educación como se consagra en la Constitución bajo la responsabilidad de la familia y el Estado y además como un bien gratuito en el nivel básico, es decir comprendida entre el nivel preescolar y los nueve niveles de básica. 117
La educación no solamente abarca la formalidad de los niveles establecidos según la ley, sino que también incluye una formación permanente en las bases personal, cultural y social, en torno a los derechos y deberes de la persona humana digna.118
La Educación como bien público que es no puede descuidar en ningún momento la función social que encierra, debe abrir y crear espacios de acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica y a todo aquello que genere desarrollo y transformación social. Y si queremos perpetuar en el tiempo la cultura debemos fijar la mirada en la cultura. La cultura fundamentalmente es una tradición que se vive y se transmite. Se traspasa de una persona a otra, de un grupo a otro, por la interacción social directa o indirecta de los individuos.
Es necesario poner atención a este bien humano, como lo ha registrado la convención internacional de los derechos humanos y también como lo ha solicitado la Iglesia Católica en el Concilio Vaticano II, en la declaración Gravissimum Educationis, cuando dice:
“Todos los hombres, de cualquier raza, condición y edad, en cuanto participantes de la dignidad de la persona, tienen el derecho inalienable de una educación que responda al propio fin, al propio carácter, al diferente sexo, y que sea conforme a la cultura y a las tradiciones patrias, y al mismo tiempo, esté abierta a las relaciones
beneficiario del derecho al desarrollo. Igualmente afirma que es imposible la plena realización de los derechos civiles y políticos sin el disfrute de los derechos económicos, sociales y culturales. Establece, además, como principal responsable al respectivo estado para crear las condiciones favorables al desarrollo de los pueblos y las personas. Declaración sobre el “derecho al desarrollo”, adoptada por la Asamblea General de la ONU. Resolución 41/128, de 4 de diciembre de 1986. Ver en: http://www.unhchr.ch/spanish/html/menu3/b/74_sp.htm. Consultada, 12- 06- 2008
117Ibídem., Capítulo 2. Artículo 67
118 Ministerio de Educación Nacional, Oficina Jurídica, Ley 115/1994. Normatividad del Sector Educativo. Bogotá D.C. Colombia.
fraternas con otros pueblos, a fin de fomentar en la tierra la verdadera unidad y la paz. Mas la verdadera educación se propone la formación de la persona humana en orden a su fin último y al bien de las varias sociedades de las que el hombre es miembro y de cuyas responsabilidades deberá tomar parte una vez llegado a la madurez”.119
Igualmente la III Conferencia del Episcopado Latinoamericana, reunida en Puebla México en 1997, hace un urgente llamado a darle importancia a la educación para hacer más “humana la vida de las personas”, cuando afirma que:
“…La educación humaniza y personaliza al hombre cuando logra que éste desarrolle plenamente su pensamiento y libertad, haciéndolo fructificar en hábitos de comprensión y de comunicación con la totalidad del orden real, por los cuales el mismo hombre, humaniza su mundo, transforma la sociedad y construye la historia”.120
Para mencionar sólo unos datos de la situación de la educación en el Putumayo registremos los siguientes: hacia el año 2005 la población en edad escolar era de 119.037 personas; pero la cobertura atendida sólo alcanzó a 81.778 equivalentes a 66,70%; de tal manera que 37.259 niños y jóvenes se quedaron por fuera.
Con la puesta en marcha del Plan Departamental de Racionalización121 para el período 2003 – 2006 en términos de equidad o desigualdad, en preescolar sólo once (11) por cada cien (100) niños entre tres y cinco años (3 – 5) ingresan a este nivel. Siendo el municipio de Sibundoy conocido como la capital cultural del Putumayo, el que alcanza mayor cobertura y el Valle del Guamuez la más baja. Del total atendido, 61,5 % se ubica en la zona urbana y 38,5 % en la zona rural. En cuanto a educación básica primaria, la tasa de escolaridad para este nivel es de 77%, porcentaje que indica que 33 niños de cada 100 se quedan por fuera de la escuela.122
119 Concilio Vaticano II, Declaración Gravissimum Educationis, No. 1 120 Documento de Puebla Nos. 1024 y 1025.
121 El PDR, o plan departamental de racionalización, es una exigencia del gobierno nacional a partir del año 2003 para que se racionalice la distribución docente en las zonas urbanas y se extienda a las zonas rurales no atendidas; pero el departamento del Putumayo por ser zona de conflicto ha tenido muchas dificultades en la distribución de docentes.
122 Secretaría Departamental de Educación y Cultura. Op. Cit., s., p.
Según el DANE123, el 50% de la matrícula se ubica en primero y segundo grado, en los demás grados disminuye drásticamente; puede ser por abandono o por reprobar el año. De cada 100 niños que ingresan a primero, sólo 25 terminan el quinto de primaria. Ingresa el 70% de los niños entre los 6 y 7 años de edad. El 11% de los matriculados entre 1º y 5º grado son de extra-edad, o sea edades de 11 a 14 años para los grados 1º a 5º, respectivamente.
En un estudio hecho por la federación departamental de educadores del Putumayo se expresa un reclamo sentido sobre las condiciones de infraestructura con que tienen que trabajar tanto en la zona rural como en lo urbana. Se afirma que el 60 % de la infraestructura necesaria está deteriorada, es inadecuada para la formación de los escolares o simplemente carente. A la falta de cobertura se agrega las carencias en equipamiento, dotación e infraestructura educacional, esto es, materiales escolares, muebles adecuados, bibliotecas, equipos de ciencia y tecnología, espacios de recreación y deporte y las mismas estructuras de las edificaciones escolares.124
Tampoco se cumple con las normas de sanidad en los centros de educación especialmente rural. En algunos sitios no existen servicios de acueducto ni de alcantarillado y en el peor de los casos, algunas escuelitas ni siquiera poseen una letrina para que los niños hagan sus necesidades fisiológicas.125
El nuevo plan de desarrollo departamental para el período 2008-2011, denominado “oportunidades para todos”, se refiere de la siguiente manera a la situación de la educación en el Putumayo:
“Entre el 2002 a 2007 el comportamiento de la cobertura bruta por nivel fue el
siguiente: En preescolar pasó de 6.551 a 7.567 estudiantes, lo cual representa un incremento del 13.4%. En básica primaria pasó de 49.796 a 52.175 estudiantes, que 123
Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas DANE, Consultoría Bogotá, D.C. 2005.
124 Cf., Informe de la FEDEP 2005-2006, Federación Departamental de Educadores del Putumayo, 2005-2006, sobre la situación de la Educación en el departamento del Putumayo, Mocoa.
125 Ibídem.
equivale a un incremento del 4.6%; En básica secundaria paso de 16.258 a 22.348 estudiantes, dando un aumento en la cobertura del 27.2% y en nivel Media paso de 3.802 a 5.495 estudiantes incrementándose en 30.8%. A nivel general la cobertura bruta se incrementó en un 12.8%. La población en edad escolar que estaba por fuera del sistema educativo entre el 2004 y 2007, paso del 41.56% al 44.18%, lo cual indica que se presentó un aumento en el número de estudiantes (3.548 estudiantes) que están por fuera del sistema y que representa un aumento del 2.62%. La deserción intra-anual (proporción de estudiantes que desertan antes de finalizar el año lectivo, en relación con los estudiantes matriculados), aumentó en 0.53 puntos entre 2004 y 2006, pasando de 13.85 % a 14.38%. El mayor incremento de deserción se presentó en el nivel de básica primaria (1.04% que equivale a un incremento de 779 estudiantes que desertaron en el periodo en mención. Entre el 2004 y el 2007, se observa un descenso en la tasa de analfabetismo representado en 7.01 puntos (población entre 15 y 25 años); dicha disminución ha sido el resultado de la aplicación de metodologías innovadoras como: CAFAM, TRANSFORMEMOS, GEEMPA y
Decreto 3011/96”.126
El nuevo plan de desarrollo, se propone como objetivo principal en el área de educación: “Ampliar y mantener la cobertura educativa”.127 A nuestra manera de ver la situación del departamento nos parece un objetivo pobre de compromiso.
María Eufrasia, una de las líderes de las comunidades desplazadas entrevistada, dice que por falta de educación ella se ha quedado sin poder entrar al consejo municipal, para apoyar a las familias desplazadas que reclaman ayuda. Manifiesta que en la falta de educación está una de las mayores falencias del subdesarrollo de la región.
126 Plan de desarrollo Departamental del Putumayo, período 2008-20011 “Oportunidades para todos”, Julio de 2008. Ordenanza sin aprobación. Compilación, Liliana Bucheli. Versión digital en CD., s., p.
127 Ibídem.
3.7. Derecho al Territorio: un bien fundamental en la cosmovisión de los