Capítulo 1. Marco Teórico
1.7. La perspectiva transnacional
Los estudios migratorios cuentan con una larga tradición en diversas disciplinas. Entre los sociólogos y antropólogos han prevalecido los estudios de corte cualitativo (Herrera, 2006), primordialmente en el análisis de las motivaciones de los migrantes, las implicaciones familiares y sociales, su incorporación/adaptación a la sociedad de destino. Desde la perspectiva disciplinar de los economistas gran parte de las investigaciones en el tema migratorio se han focalizado a los mercados de trabajo en las sociedades de origen y destino, oferta y demanda de mano de obra, los flujos monetarios del país huésped al país de origen. Las remesas monetarias se han convertido en ―el elemento más citado, la evidencia tangible y el bastón de medida de los vínculos que conectan a los migrantes con sus sociedades de origen‖ (Guarnizo, 2007: 151). De acuerdo a Portes (2007) los estudios migratorios han buscado abordar tres áreas que se sintetizan en lo siguiente: causas y motivaciones que propician la migración; cambios en los migrantes en los procesos migratorios dentro de las sociedades receptoras, tales como asimilación y adaptabilidad; y, los impactos de los inmigrantes en la vida cultural y política del país de destino.
La teoría transnacional surge a fines de la década de los ochenta como respuesta ante la insuficiencia para explicar el complejo fenómeno de la migración, cuyos análisis hasta ese momento se enmarcaban en el nacionalismo metodológico (Glick Schiller, 2008; Ariza y Portes, 2007). El nacionalismo metodológico es una tendencia intelectual que: ―(1) da por hecho que la unidad de estudio y la unidad de análisis vienen definidos por las fronteras nacionales, (2) identifica sociedad con estado-nación, y (3) combina los intereses nacionales con la finalidad y las materias clave de la ciencia social‖ (Glick Schiller, 2008: 27). Las teorías que desde dicha perspectiva explican la migración parten del divorcio entre el país de origen y destino, dificultan a su vez el estudio de procesos y vínculos de los migrantes con ambas sociedades, puesto que las fronteras nacionales se convierten en límites que impiden ver los flujos e interconexiones. Al respecto, Ariza y Portes afirman
que ―Al naturalizar el Estado-nación partiendo de que cada sociedad era una unidad autocontenida, con su propia cultura, su política y su economía, el nacionalismo metodológico hacía poco menos que imposible aprehender la existencia misma del espacio transnacional o su marcada interconectividad‖ (Ariza y Portes, 2007: 28). Así mismo, el nacionalismo metodológico al tomar como unidad de análisis el Estado-nación, transmite la imagen de una misma cultura y una misma identidad para quienes tienen igual país de origen, dando por sentado que las personas que emigran de un estado-nación comparten cultura y religión (Glick Schiller, 2008).
Los estudios de la migración transnacional enfatizan que no se puede estudiar a los migrantes solamente asentados en un estado-nación, puesto que sus vidas se mueven constantemente entre dos países distintos y llevan vidas duales (Vertovec, 2003; Ariza y Portes, 2007; Glick-Schiller y Fouron, 2003; Lozano, 2003). Glick-Schiller explica que cuando ella y sus colegas decían que los migrantes viven a ambos lados de la frontera no se referían a que ―se hallaran en constante movimiento de un país a otro, sino a que sus vidas se desarrollan dentro de ámbitos sociales –redes de redes- que les conectan a las instituciones sociales, económicas, políticas y religiosas de dos o más estados-nación‖ (Glick Schiller, 2008: 26).
Sin el desarrollo y disponibilidad de las tecnologías de información y comunicación el surgimiento del transnacionalismo a escala masiva no hubiera sido posible (Portes et al., 2003). Para Horst (2002) los avances tecnológicos en las comunicaciones y en los medios de transporte han facilitado la formación de comunidades transnacionales, así como también han propiciado condiciones a los investigadores para el estudio de estas comunidades. Cindy Horst (2002) en un interesante trabajo sobre diálogos transnacionales relata cómo retroalimentó su trabajo de investigación consistente en estudiar la vida de los refugiados somalíes en campos de refugiados en el noroeste de Kenia y las transacciones e interacciones con las redes familiares y sociales, ONG‘s y gobierno, y, como a través de diálogos transnacionales por medio de Internet con somalíes de diversos niveles educativos pudo retroalimentar su trabajo. Ella envió el análisis de su trabajo de campo con refugiados somalíes realizado en Dadaab a algunos sitios de Internet, que seleccionó. Somalinet - www.somalinet.com- publicó sus reportes de trabajo de campo y agregó un foro de
discusión. En el foro, cualquiera podía responder de manera anónima o incluir su correo electrónico. A esto siguieron interesantes debates donde estuvo participando la investigadora. El sitio también publicó la versión preliminar del primer capítulo de su tesis, agregando su dirección de correo electrónico y estimulando a los lectores a enviar sus comentarios a la investigadora.
Entre los estudios que abordan el transnacionalismo y las variadas definiciones de éste, una de las más aceptadas es la que en 1992 Glick Schiller, Basch y Szanton Blanc precisaron
Definimos transnacionalismo como los procesos a través de los cuales los inmigrantes construyen campos sociales que conectan su país de origen y su país de asentamiento. Los inmigrantes que construyen campos sociales son designados «transmigrantes». Los transmigrantes desarrollan y mantienen múltiples relaciones –familiares, económicas, sociales, organizacionales, religiosas, políticas- que sobrepasan fronteras. Los transmigrantes actúan, toman decisiones y se sienten implicados, y desarrollan identidades dentro de redes sociales que los conectan a ellos con dos o más sociedades de forma simultánea (Glick Schiller et al., 1992: 1-2).
Las autoras desarrollan el concepto de ―campo social transnacional‖ donde llevan sus vidas los transmigrantes, noción que circunscribe el estado de procedencia y el de establecimiento, que ―permite un punto de entrada conceptual y metodológico para investigar más ampliamente los procesos sociales, económicos y políticos por medio de los cuales las poblaciones migrantes se incluyen en más de una sociedad y ante los cuales éstas reaccionan‖ (Glick Schiller y Fouron, 2003: 199). Los procesos transnacionales políticos, económicos, sociales y culturales:
1. se extienden más allá de las fronteras de un estado particular, pero son definidos por las políticas y las prácticas institucionales de un grupo de estados particular y limitado, y 2. abarcan actores que no son estados (Glick Schiller y Fouron, 2003: 199).
Los vínculos y prácticas que sostienen los transmigrantes (Glick Schiller et al., 1992) pueden ser comunicativos, de discusión, ya sea de acuerdos y/o desacuerdos, de solidaridad, de establecimiento y/o intensificación de relaciones familiares, personales,
institucionales, en diferentes esferas de la vida –personal, social, política, económica, religiosa-. Con el desarrollo de las TIC dichas prácticas y vínculos se han magnificado.