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Hablando de la unidad interreligiosa, refiero a una cooperación y coordinación mutua donde todas las instituciones religiosas, y toda la organización espiritual que exista puedan trabajar juntos para enfrentar los problemas que bloquean al hombre de no tener un encuentro tranquilo con Dios.

La unidad interreligiosa que se refiere aquí no está lejos de lo que es “el diálogo interreligioso” ya que se refiere a una unión e interacción positiva, cooperativa y

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constructiva entre personas de diferentes tradiciones o creencias religiosas o espirituales, tanto a nivel individual como institucional. Se diferencia del sincretismo en que esta unidad no busca una fusión o asimilación de doctrinas distintas sin coherencia sustancial, sino más bien busca la promoción del entendimiento entre las diferentes religiones para aumentar la aceptación de los demás y así hacer posible la cooperación con los demás. A diferencia del ecumenismo, que fomenta la unidad entre los cristianos, la unidad o bien la unión interreligiosa busca el trato recíproco constructivo entre las religiones o movimientos espirituales que no tienen una raíz cristiana común para que todos juntos busquen el bien estar de todos los seres humanos y hacer al mundo un lugar más justo y posible para bien en él.125

Es el plan de Dios que el hombre tenga una vida sana pero por la existencia de las estructuras sociales que incluyen formas injustas contra la humanidad hacen que el hombre pierda este don dado por Dios.

Ahora bien, es la tarea de estas organizaciones espirituales que tienen que defender al hombre para que la voluntad de Dios sea hecha perfectamente a sus pueblos sin ningún bloqueo humano. El hombre puede el bloqueo de unas oportunidades pero es el mismo hombre también tiene la obligación y la capacidad de desbloquear dichas oportunidades. Es la misión de hombre defender y proteger la obra creatura de Dios.

La unión en forma general se considera como una fuerza para cualquier desarrollo sea política, económica y social. A nivel cultural y política la unión es el poder mientras la separación es la flaqueza. Aún que se insiste que haya la unión en todos los sentidos y en todas las organizaciones terrenas pero lo que se refiere en esta categoría es más a la unión de las instituciones religiosas aún después se recapacitará la unión sobre otras instituciones u organismos. Jesús pedía al padre que haya la unión como ellos (padre, hijo, y el espíritu santo) también eran o bien son sólo uno. (Juan 17,21).

Esta invitación que hace Jesús de unirse como hermanos y hermanas puede ser una alternativa hoy en la teología para un mundo nuevo donde no exista la separación, donde uno o un grupo no se sienta más elevado que los demás, donde todos se consideran como uno, hijos e hijas del mismo padre celestial. La unidad está contra todos los elementos egoístas que no dejan el hombre tranquilo, los elementos en los

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cuales no consideran el bien de los demás, los elementos que son las causas de los sufrimientos humanos.

Se ha dicho en las sesiones anteriores de que no hay religión que cree en un dios que está contra la humanidad. Así “nuestro Dios” el Dios que se habla en la teología, el Dios que se predica en nuestras Iglesias, el Dios que se evangeliza en los evangelios, el Dios que Cristo predicó e incluso el Dios que el Corán predica es un Dios que está a favor de los seres humanos y es Él mismo que quiere que los hombres y mujeres vivan tranquilos y estén felices. Esta tranquilidad es imposible si existirán los elementos egoístas, si existirá injusticia, si existirá guerra, y si existirán pobres.

Proviniendo más allá de la invitación de Jesús de vivir juntos y ser sólo uno como Dios es uno en la santísima trinidad, se puede conectar en esta condición con el sentido de la cooperación que tiene la finalidad común de hacer voluntad de Dios. Es aquí donde la evangelización se advierte a tener como fundamento un entendimiento común en el quehacer teológico o evangélico ya que todos tienen la misma finalidad de hacer la voluntad de Dios aun sea en distintas maneras, formas, o en diferentes lugares. Aquí entra el fundamento evangélico que afirma Jesús. “No se lo prohíban, porque nadie que haga un milagro en mi nombre podrá luego hablar mal de mí”. (Marcos 9:38)

Así también todas las instituciones que tratan de hacer la promoción humana de una forma justa y aceptable está con la Iglesia, está con la teología liberadora y está con todas las organizaciones que están defendiendo el bien estar común del hombre. El que no está contra nosotros, está con nosotros o bien los que no están contra la humanidad están con la Iglesia en sus procesos liberadores. Hay que reconocer y valorizar más esta unión para que sea más profundo y más visible sin tener ninguna obsesión hacia otros, es decir sin tener la tarea de juzgar cual es lo más importante y verdadero sino trabajar juntos reconociendo también las demás religiones o instituciones como parte de la evangelización que busca a dirigir los hombres a un buen destino y así dejando todo a Dios que es el juez y el dueño de todos los seres sin dejarnos basar en nuestras fanatismos y sin privatizar a Dios ya que Él es el padre de todos.

“Confesar una religión, con sus principios y preceptos, es enriquecer la existencia de los demás hombres; confesarla con fanatismo es edificar la barrera de la incomprensión.

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El fanatismo y la intemperancia de los líderes religiosos proponen a la religión como conflicto.126

Desde la experiencia cristiano-católica, todo este proceso recreativo se vive como un don divino que estamos llamados a desarrollar... Se trata de la realización participativa, creativa y placentera de toda actividad laboral,… Desde tal perspectiva, el propósito es trabajar con la alegría de sentirnos participando efectivamente en la planeación y desarrollo creativo de nuestro quehacer en una sociedad que cultiva el espacio para lo lúdico, lo artístico y lo gratuito, y donde el absoluto es la realización integral de la persona y la comunidad, sin discriminaciones de ningún tipo, y no la obtención de lo pecuniario. 127

Si todo eso se realiza es seguro que facilitará más esta “lucha” contra el enemigo de la humanidad. Se debe entender que es un a través de esta unión donde la misión de las dichas organizaciones tendrán más su poder ya que en cualquier sociedad la mayoría están comprometido a una institución espiritual. En otras palabras en cualquier lugar del mundo existen gran número de la mayoría que son miembros de una organización espiritual y que su vida está condicionada por esa dedicación espiritual. Solo en un mínimo caso donde la influencia religiosa no existe o no tiene gran impacto a la vida de los ciudadanos. Esta es una de las razones que hace posible que las instituciones espirituales tengan más el poder a la vida social hasta que el Estado, solo tienen que en nombre del evangelio, lo hace en virtud de su fe, en virtud de su comprensión del acontecimiento clave de Cristo. Todo lo que hace la iglesia lo justifica a la luz del evangelio y a través de la fe cristiana. 128

3.3.1. La unidad de los grupos interreligiosos con la política o Estado

Se habla de la misma unión pero aquí está más dedicado al Estado o a toda la organización política. Es aquí donde se involucra la presencia de los órganos eclesiales a las cuestiones sociales. Mejor que se quede claro que no está sólo limitado a la Iglesia

126 BUSSO, A. D., La Iglesia y la comunidad política., Ediciones de la Universidad Católica Argentina, Buenos Aires, 2000., 215.

127 NOVOA, C. J., El neo liberalismo: Debate abierto Seminario Profesoral Interfacultades e Refe e tes Ético-teológi a , Cargraphichs S.A., Bogotá, 2000. 235-236.

128 JEAN-YVES CALVEZ, La e seña za so ial de la Iglesia: la e o o ía. El ho e. La so iedad…Ba elo a editorial Herder, 1991., 31.

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católica sino a todas las instituciones que se encargan con la vida espiritual del hombre que se extienden hasta la totalidad del mismo.

La unidad que se habla aquí es más referida a la involucración de la Iglesia a los asuntos políticos porque mismo lo político que se esperaba a procurar el bien estar del hombre se notó que existe dentro del sistema político existen algunos elementos injustos en los cuales se consideran como la causa misma del sufrimiento humano. Se requiere una necesidad urgente porque la mayoría experimenta una política injusta y se demanda la religión como una alternativa.

“Hoy ya no sólo no nos sorprenden, sino que corroboran la sensación de agotamiento y

malestar político que experimentamos. Con estos datos, que confirman de modo general la tradicional influencia de la religión en el posicionamiento político, y con el cambio cultural y generacional que se adivina, creemos que, en lugar de pormenorizar los datos estadísticos, sería más interesante afrontar la cuestión de por dónde se vislumbran los con lo cual, no sólo es que se vean afectadas las referencias que antaño eran aceptadas sin discusión (taken for granted), sino que la realidad misma aparece «desnaturalizada»”129

Hoy en día, si la Iglesia dedica mucho su tiempo a los cuestiones sociales, se verá así como fuera desviando a su camino. Eso ha hecho que la política sea de todo, recibe las felicitaciones por el bien estar de la sociedad si lo logra pero también reciben crítica y lamentos cuando cosas van mal. La Iglesia no debería alejarse de todo eso, porque lo suyo es el hombre y si es el hombre debería vigilar para ver si el dicho hombre se encuentra bien en el cosmos creado por Dios.

La realidad innegable es que el interés de la Iglesia a la humanidad ha hecho inevitable la interacción religiosa a la política. Es decir, la Iglesia en sus procesos liberadores ha hecho que los asuntos políticos vuelvan a ser los asuntos espirituales y los espirituales políticos ya que la iglesia defiende la humanidad en todos los aspectos. Lo hace con fe y espíritu para llegar a su meta.

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MARDONES, J. M., ¿A dónde va la religión?: Cristianismo y religiosidad en nuestro tiempo, Editorial Sal Terrae Santander, 1996., 91.

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3.4. La identidad eclesial, arma para la recuperación de la humanidad