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Las Colonias Penitenciarias y los Destacamentos Penales

Delatores y chivatos

2. Las Colonias Penitenciarias y los Destacamentos Penales

Según explicaba en febrero de 1941 a los alumnos de la Escuela de Estudios Penitenciarios el Jefe del Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas, coronel Juan Petrirena, la creación de las mismas respondía a la necesidad de “contribuir al equilibrio de la economía patria mediante la multiplicación de la capacidad productora agrícola del suelo a favor del regadío (...) Extendiendo su actividad a todas las obras que para sus servicios peculiares precisen los distintos departamentos ministeriales (...) otras obras de importancia proyectadas por entidades particulares y concesionarias de servicios del Estado cuya ejecución rápida sea de interés nacional”TPF

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Dependían de las autoridades militares, estando asignada la vigilancia exterior a la Guardia Civil o unidades del Ejército mientras que el régimen interno corría a cargo de oficiales del cuerpo de prisiones. Para la realización del trabajo la unidad de obra era la Agrupación, que se formaba con los distintos batallones de trabajadores empleados en una obra determinada; los batallones se subdividían a su vez en secciones para la disciplina militar y régimen interior, y en tajos y pelotones para el trabajo. Cada Agrupación era dirigida por un Jefe del Ejército perteneciente al cuerpo de Ingenieros quien gozaba de plena capacidad de actuación en todos los ámbitos de la misma, desde la ejecución de las obras a la disciplina, pasando por el mantenimiento de los penados o la instrucción moral de los mismos, pero siempre ciñéndose a las directrices dictadas por el Jefe del Servicio.

Para el desarrollo de su labor, el Jefe de la Agrupación estaba asistido por una Plana Mayor, compuesta por un Oficial de Ingenieros responsable de las obras, otro de Sanidad a cuyo cargo se encontraban los aspectos de salubridad e higiene y un Jefe de Intendencia que se encargaba del mantenimiento; los aspectos relacionados con la formación moral y religiosa eran responsabilidad del capellán. Las Colonias dependían TP 18 PT REDENCIÓN. Órgano... 19/7/41, p. 4. TP 19 PT

Fuente: elaboración propia a partir de los datos recogidos en el Anuario Estadístico de España. A la vista de estos porcentajes, cabe entender que se aplicaba con total rigurosidad aquél principio que establecía como únicamente aptos para acogerse al sistema de redención a aquellos reclusos que las autoridades penitenciarias considerasen como “arrepentidos”.

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Los campos de concentración durante la guerra civil y el franquismo

68 directamente de la Presidencia del Gobierno, que se reservaba su empleo en aquellos lugares donde lo creyera oportuno. En el ámbito nacional, el servicio estaba dirigido por una Jefatura a cuyo frente se situaba un Coronel del Ejército; el Ministerio de Justicia era el responsable de proporcionar la totalidad de la mano de obra, mientras que la inspección de las obras corría a cargo del Ministerio de obras públicasTPF

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En la realización de obras de carácter público, presupuestadas por los diferentes organismos de la Administración, las Colonias Penitenciarias Militarizadas tienen prioridad a la hora de la adjudicación, recibiendo por los trabajos que se vayan desarrollando su importe con arreglo a presupuesto establecido. En los presupuestos se consignan cuatro apartados: a) presupuesto de ejecución material (montante de todos los valores de todas las unidades de obra consignadas), b) el 9% del anterior presupuesto en concepto de beneficio industrial; c) el 2% para imprevistos; d) el 5% para gastos de dirección y administración; como el servicio de Colonias Penitenciarias “no puede (...) Perseguir un afán de lucro” y además carece de medios de trabajo y de capital para la adquisición de herramientas y utillaje, se aplican a cubrir estas necesidades los puntos b) y c) del presupuesto, quedando todos los elementos adquiridos en propiedad de la entidad contratante una vez finalizada la obra.

Para dotar a las Colonias de los trabajadores adecuados, se establece un pormenorizado esquema de puestos de trabajo y de las capacidades requeridas a los reclusos que habían de ocuparlos:

a—Técnico de la construcción (ingenieros, arquitectos, ayudantes, topógrafos, analistas de materiales de construcción).

b—Técnico sanitario (médicos, farmacéuticos, veterinarios y practicantes).

c—Técnicos administrativos (contables, jefes de parque y encargados de efectos). d—Capataces de tajo o pelotón (contratistas, sobrestantes, listeros y capataces).

e—Obreros especialistas (carpinteros, herreros, electricistas, hormigoneros, albañiles, etc.).

f—Peones y braceros.

g—Oficios auxiliares (cocineros, enfermeros, matarifes, etc.). h—Acemileros y carreros.

i—Conductores automovilistasTPF 22

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El servicio, creado por Ley de 8 de septiembre de 1939, no comenzaría su andadura hasta comienzos del año siguiente y, como señalaba el Jefe del mismo, su primera labor sería la construcción de obras de infraestructura para facilitar el regadío. En concreto se trataba de la construcción de la sección sexta del canal del bajo Guadalquivir, destinado a propiciar el regadío de aproximadamente 70.000 hectáreas en la margen izquierda del río, entre las localidades de Dos Hermanas y Trebujena, obra de 17 Kms de longitud y una sección de 50 mP

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; de la realización de los trabajos se encargaba la Primera Agrupación que, pese a estar todavía en “estado embrionario”, estaba formada por una cifra próxima a los 1.500 penados. En 1943 se habrían creado ya un total de seis agrupaciones, todas ellas destinadas a la realización de obras de canalización en diferentes lugares de la geografía nacional.

En los Destacamentos Penales se realizaban obras Estatales o contratadas por diferentes empresas y que adquirían la calificación de interés nacional, los reclusos eran destinados a estos destacamentos a petición propia –siempre que cumpliesen con los requisitos exigidos: examen de religión, menor condena, no pertenecer al Partido Comunista o a la masonería, etc.– y trabajaban en una situación de semilibertad, en contacto con obreros libres. En 1940 existían, según el Patronato, un total de 70 destacamentos que daban ocupación a 5.155 trabajadores; se dedicaban a tareas de

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PATRONATO CENTRAL PARA LA REDENCIÓN DE PENAS POR EL TRABAJO, La obra...op. cit. p. 59.

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PATRONATO CENTRAL PARA LA REDENCIÓN DE LAS PENAS POR EL TRABAJO, La obra... op. cit. p. 60.

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69 reconstrucción nacional: Belchite, Brunete, Teruel, Potes y Oviedo; tendido de líneas ferroviarias: dos campamentos en las obras del ferrocarril Madrid-Galicia; y también trabajos mineros: tres campamentos en Asturias, dos en León y uno en Galicia (Silleda, Pontevedra, dedicado a la extracción de estaño)TPF

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En el año 1942 la organización de los destacamentos penales alcanza su configuración definitiva intentando poner un poco de orden entre las múltiples actividades, instituciones y empresas que requerían el empleo de mano de obra penal; en el Patronato para la Redención de Penas se creará una Sección de Destacamentos Penales y, a partir de entonces, los destacamentos se clasifican en función de para quién realicen su labor: Estado, Provincia, Municipio o empresas particulares, creándose seis secciones: 1) Regiones Devastadas; 2) Servicio Militar de Puentes y Caminos de Cataluña; 3) Obras Públicas; 4) Metalurgia; 5) Obras de Construcción; 6) Industrias variasTPF

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El “jornal” de los penados está en función de lo establecido para la localidad en que desempeñan la actividad laboral, plus de carestía de vida, plus de cargas familiares, subsidios, participación en beneficios de la empresa, gratificaciones fijas por especial comportamiento, plus de distancia y horas extraordinarias. En el caso de trabajadores reclusos contratados por empresas privadas los jornales y pluses íntegros son abonados por éstas al Patronato, en función de lo establecido para los obreros libres de los mismos oficios y según las bases de trabajo que rigen en la localidad donde se ubica el destacamento. El Patronato abona a los reclusos y sus familiares las cantidades estipuladas y la diferencia se reintegra a la Hacienda Pública en concepto de indemnización por los daños de guerraTPF

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FPT. Las empresas estaban obligadas, además, a

remitir mensualmente un informe sobre el rendimiento de cada recluso; en función del mismo, si se comprobaba “ineptitud profesional” en alguno se procedía a su reingreso en la prisión de origen y su sustitución por otro; en el supuesto de que se apreciase “resistencia en el trabajo”, dicho recluso era de inmediato trasladado a una prisión de castigoTPF

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Aunque en la clasificación que citábamos más arriba no se hace una referencia directa a la minería, es ésta una actividad que dará ocupación a un importante número de reclusos trabajadores y que será siempre muy positivamente valorada por el Patronato dado el gran rendimiento que se obtiene de la misma. La clasificación del trabajo penal en las minas como “interés nacional” cabe entenderlo en un doble sentido: primero por el interés del Estado en incrementar su producción de la que, como en el caso de la mina de Almadén, podían obtenerse las tan necesarias divisas; en segundo lugar por el enorme impacto de la represión sobre los mineros, que se pone de manifiesto con toda claridad en la memoria del Patronato para el año 1940, en la que se señala que un tipo de trabajo apropiado para los reclusos es el de las minas “pues así como en otros oficios hay un paro forzoso más o menos importante, en la minería hay escasez de obreros especializados libres, en tanto que en las cárceles existían muchos mineros inactivos”TPF

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. En el año 1942 este problema había desaparecido no quedando ya en las prisiones obreros especializados en minería, viéndose obligado el patronato a recurrir al “examen directo por las empresas concesionarias del personal no especializado”TPF

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