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Las manos de Jesús

In document Edwin Bello - Pureza Sexual LTX (página 44-47)

Después de mi intento de suicidio, la masturbación nunca soltó su agarre asfixiante. Ahí siempre estuvo, como la carcelera que nunca te suelta, desde mi niñez hasta gran parte de mi vida adulta.

En muchas ocasiones pensé que la masturbación me anclaría a mi casa y evitaría que mis impulsos sexuales me lanzaran a la calle. ¡Estaba equivocado! La lujuria sexual nunca podrá apaciguarse con más de lo mismo. Poco a poco, llegué a entender que no hay forma de apagar un incendio si en lugar de echarle agua, pretendo extinguirlo con gasolina. También caí en la trampa de pensar que la masturbación era una buena manera de evitar discusiones por diferencias sexuales en el matrimonio. La verdad es que la lujuria sexual nunca te ayudará a hacer algo bueno por tu matrimonio ni por tu vida. En todos los años que me esclavizó, nunca me propuso una tregua, ni un segundo de integridad. Por el contrario, cuando le abrí las puertas de mi hogar, la lujuria sexual llegó avasallante con una clara agenda para esclavizar y corromper a mi familia. En el caso de la masturbación, ella te dirá que tu matrimonio no sirve, que el mayor placer sexual lo obtienes de tu mano, que la intimidad conyugal está sobrevalorada y que no hay ninguna necesidad sexual que no puedas cubrirte tú solo, combinando la masturbación con una fantasía erótica archivada en tu mente o con algún material pornográfico. De ese modo, la lujuria sexual sembró las primeras semillas de resentimiento en mi vida matrimonial: «Mi esposa no me entiende. Mi esposa no me cubre. Para acabar discutiendo y que me diga que solo pienso en el sexo, me desahogo con la mano».

Al final de este camino engañoso, la lujuria sexual siempre procurará exhibirse como la mejor alternativa, como la solución de tus problemas. Y en otro tiempo la vi así, como mi salvadora, pues ya había caído en lo profundo de la trampa.

Si la masturbación te ha robado tu voluntad, ha erosionado tu vida, te ha inyectado soledad, resentimiento, menosprecio, vergüenza y dolor, hoy puedes tomar la decisión de despedirte de ella para siempre.

He vivido libre de este veneno por años; libre de un veneno que antes creí necesitar como se necesita el oxígeno. ¿Qué ocurrió? Aquí te lo cuento.

Un día, Dios me dijo que en Él todo lo podía, que Él era suficiente. Un día, Dios me dijo que mirara las manos perforadas de su Hijo clavadas en una cruz solo por amarme. Me dijo que en esas manos perforadas estaban todas mis masturbaciones, todos los excesos cometidos con mis manos. Me dijo que había permitido que destrozaran las manos de su Hijo para que yo pudiera tener unas manos libres y sanas.

Esas manos perforadas también se clavaron en el madero por ti, por tu pureza, por la pureza de tus hijos, por la de tu cónyuge. Así que, no le des ni un segundo más a la impureza «esclavizante» de la masturbación.

MIS ARGUMENTOS SOBRE EL TEMA

82. «Mas-tur-ba-ción»: Genera más lujuria, causa turbulencia en el corazón, ataca con baja autoestima,

te roba la unción. No importa cómo leas esta palabra, todas sus sílabas te hacen un perdedor.

83. Si tus manos reflejaran huellas visibles de todas tus actuaciones sexuales, ¿podrías mostrárselas a

tus amigos, a tus familiares, a Dios?

84. Si con tus manos te masturbas, ellas llevarán las huellas de tu impureza. El mundo no las verá, pero

Dios sí. ¿Son esas las marcas que deseas llevar para describir tu vida? Yo prefiero llevar las marcas de Jesucristo.

85. La masturbación atrofia la capacidad de amar, salvo el amarte a ti mismo. Esclavízate a ella y

acabarás prefiriendo tu mano por encima de tu cónyuge, por encima de Dios.

86. La masturbación daña la memoria de tus manos. Si tus manos se encuentran esclavizadas a la

masturbación, olvidarán cómo se acaricia y abraza a tus seres queridos.

87. Mientras más tus manos se acostumbren a la masturbación, menos se entrelazarán para orar, menos

hojearán las páginas de la Palabra y menos se levantarán para adorar al Padre que las creó. La masturbación te llevará a tener unas manos muertas.

88. ¿Miras una pared blanca para masturbarte? No te engañes pensando que existe masturbación sin

lujuria sexual. Tarde o temprano, tu carne se aburrirá de la pared blanca y te pedirá pornografía o fantasías sexuales. La masturbación siempre es impura.

89. La masturbación viene unida de manera invariable a la lujuria sexual, a la fantasía erótica o a la

pornografía. Nunca he oído de alguien que se masturbe con un libro de matemáticas.

90. Con la masturbación desprecias el diseño de Dios de una sexualidad que los esposos disfruten y lo

sustituyes con tu diseño de sexo en aislamiento. Cuando tú tienes un diseño y Dios tiene otro, ¿quién crees que tiene el diseño adecuado?

91. ¿Crees que masturbándote te amas a ti mismo? Lo que haces es secar el amor que Dios puso en ti

para otra persona. La masturbación te abre la puerta al placer egoísta y te esclaviza a la soledad de tu propio cuerpo.

92. Ser libre de la masturbación es un buen ejercicio para aprender a serle fiel a tu futuro cónyuge. Ahora

que vives tu soltería, ejercita la fidelidad con tu mano. Si ya disfrutas del matrimonio, pues no caigas en la atadura del adulterio manual.

93. La masturbación pone a tu mano por encima de Dios y te hace esclavo de la lujuria sexual. La

masturbación es idolatría que llena de impureza tu corazón.

94. La masturbación anticipa con su nombre su verdadera naturaleza. En primer lugar, siempre te pedirá

más. En segundo lugar, buscará confundirte, llenando tu vida de turbación. No caigas en sus garras, porque con ella no recibirás caricias, sino que solo te dejará profundas heridas nada placenteras.

95. ¿Se sentará Dios a tu lado a ver lo que estás viendo en tu computadora? No conviertas tu

computadora en un altar al ídolo de la impureza sexual, donde vas cada día a ofrendarle tus masturbaciones. Dios te anhela solo para Él, en libertad, integridad y pureza.

96. Mientras te encuentres atado a la masturbación, ¿estarás preparado para conocer y honrar a la

persona que creó Dios para unirse a ti en matrimonio? Pienso que no. Controla tu mano para que no se convierta en contrincante de tu futuro cónyuge.

97. Cuando te gratificas a ti mismo de manera sexual, le dices a Dios que desprecias la semilla de vida

más extraordinaria que Él creó y puso dentro de ti.

98. ¿Sabes que la masturbación paraliza las manos poco a poco? Unas manos esclavas de la

masturbación dejarán de extenderse para buscar a Dios.

ojos espirituales. Enfócate en lo que tienes que hacer para mantener tu pureza sexual y camina con la mirada firme en tu Padre celestial.

Ahora, lo mejor que puedes hacer es invertir cada instante que te quede de vida en disfrutar la pureza que te promete Dios y que tiene disponible para ti. Si tienes dudas en cuanto a si serás capaz de lograrlo, mira las manos perforadas de Cristo, como lo hice yo. ¡Con ellas, con su carne destrozada, Él pagó por la pureza de tus manos!

capítulo 6

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