Investigación científica
5.3. Lectura y procesamiento de materiales bibliográficos.
A medida que el investigador adquiere los materiales o accede a ellos de algún modo, su primera tarea consistirá en leerlos. La lectura de materiales escritos oscila entre dos formas extremas. En un extremo está la lectura lineal, o serial,efectuadade principio a fin, como la lectura de una novela. En el otro extremo está la lectura de acceso aleatorio, donde el lector accede a un punto determinado de la obra según su interés, como ocurre en un diccionario o en una guía telefónica. Aquí “aleatorio” no significa que se lee cualquier parte
al azar, sino que se puede leer cualquier punto que se desee, como ocurre también con la
Random Access Memory (RAM) en una computadora. Sería más claro llamarla “lectura de acceso libre”. El acceso a un dato determinado en un diccionario, en la guía telefónica o en un disco rígido (que es también un “aparato de acceso aleatorio” o random access device) se efectúa mediante algún sistema que sirve para encontrar el punto deseado, como por ejemplo el orden alfabético de las palabras en un diccionario o de los nombres en la guía telefónica, o el directorio de archivos del disco rígido. No es necesario leer las páginas anteriores para llegar a la página buscada.
Ahora bien, la lectura de material científico es una actividad que no es necesariamente igual a la lectura de una novela, ni tampoco igual a la consulta de un diccionario, sino que ocupa una posición intermedia. Las novelas se leen linealmente, de principio a fin. En los diccionarios o en las guías telefónicas el usuario va directamente al punto que le interesa. Los materiales científicos, aunque pueden ser leídos de esas dos maneras, a menudo son leídos de un modo intermedio. Ese modo específico proviene de que las obras científicas tengan una estructura interna. El lector, usualmente, comienza tratando de entender esa estructura y luego desciende jerárquicamente hacia las partes que la componen, sobre todo cuando se trata de textos largos, por ejemplo libros. El modo habitual de lectura eficiente de materiales científicos extensos es un sistema de lectura sintética, que es de naturaleza jerárquica,y que podría ser llamado lectura fractal, lectura telescópica o también lectura gestáltica. Esta es una lectura rápida y no necesariamente total o siste- mática, de principio a fin.
Un libro sobre redacción científica dirigido a economistas explica sucintamente cómo la redacción científica debe ser adecuada para una lectura rápida o sintética:
escriba de modo que no tenga que ser leído.
Al hojear su artículo, el lector debería poder encontrar fácilmente sus principales conclusiones, detectar la mayoría de sus convenciones de notación y localizar las definiciones cruciales necesarias para entender cada resultado formal.
Un lector que haya encontrado interesante su tesis central y desee saber más sobre ella, pero tiene poco tiempo para invertir en la lectura del trabajo […] debería poder captar los aspectos novedosos de su modelo, su técnica de estimación o su método de demostración mediante la inspección visual, sin tener que leer realmente el artículo. Se puede averiguar mucho sobre una argumentación bien escrita solo echando una ojeada a su estructuración e identificando los supuestos centrales y los teoremas conocidos sobre los que está basada.
Piense en la forma en que usted lee un artículo. Usted probablemente no procede en una forma lineal. En cambio, usted busca primero los resultados y luego trata de encontrar una aclaración de cualquier aspecto de la notación o la terminología que usted no reconoce o no es capaz de adivinar lo que significa. Al menos, esta es la forma de leer que usted deberá aprender, y la forma en que sus profesores querrán que lea. Busque el mensaje central de cada trabajo, la idea general y las pruebas de la misma, y evite empantanarse en los detalles.
William Thomson
A Guide for the Young Economist: Writing and Speaking Effectively about Economics, the mIt Press, 2001
La lectura sintética se basa en la organización interna de los textos expositivos y en un principio metodológico general que consiste en aprehender el todo antes de aprehender las partes. De ahí la denominación de lectura gestáltica, orientada a la totalidad o gestalt. Se la llama también fractal. La denominación “fractal” alude a los
sucesivos órdenes de subdivisión de los textos expositivos, donde cada subdivisión está a su vez subdividida.54 En cambio, la lectura lineal no reconoce niveles, y entonces
el todo solo es perceptible después de haber leído la obra en todas sus partes (y en el orden en que aparecen), como ocurre con la lectura de una novela. Se puede representar una obra científica, la mayor parte de las veces, como una estructura argumentativa o mapa conceptual organizado jerárquicamente en forma de árbol, con un tema troncal o argumento principal cuyo tratamiento está organizado en varias partes, que se dividen a su vez en varios capítulos, estos en secciones, y las secciones finalmente en párrafos
que sintetizan ideas o argumentaciones simples.
La lectura fractal, telescópica o gestáltica se basa, como se indicó antes, en la aplicación del principio de totalidad (el todo antes de las partes, el todo otorga sentido a las partes). Este principio tiene el honroso antecedente de haber sido formulado por Hegel como un elemento de su visión filosófico-dialéctica, y el también importante antecedente de haber sido adoptado más tarde por Marx como un elemento metodológico de su propia “crítica de la economía política”. Un principio análogo de origen más empírico fue descubierto en el siglo XX dentro del campo de la psicología de la percepción: el llamado “principio de la Gestalt”, según el cual la mente percibe totalidades antes de percibir o identificar detalles. Reconocemos a una persona, aun desde lejos, antes de haber visto en detalle su rostro; por el contrario, si nos muestran en forma aislada varios detalles de su rostro, como la nariz o una parte de las mejillas, probablemente no reconoceremos a qué persona pertenece.
Descendiendo desde esas alturas filosóficas y científicas hasta el humilde plano de las técnicas de lectura, esos principios indican que al enfrentarse con un texto científico complejo un investigador debería comprender primero el texto como totalidad, luego
las partes que le interesen, más tarde los capítulos o secciones más relevantes para sus propósitos, y finalmente los párrafos específicos en los que está centrado su interés. En cambio, si empieza leyendo los párrafos, desde el primero hasta el último, es posible que “los árboles no le dejen ver el bosque”, es decir, que los detalles en que se sumerge le hagan perder de vista la estructura general del libro.
Comprender un libro sin haber leído todas sus páginas es una experiencia cognitiva similar al diagnóstico realizado por un médico clínico sin disponer todavía de una batería completa de análisis químicos o radiológicos. Se parece también al conocimiento que surge de la observación de un cuerpo celeste distante (como una luna de Júpiter o de Saturno) mediante un telescopio, que es lo que se toma en cuenta al llamar “telescópica” a esta clase
54 Las formas fractales son aquellas en que la microestructura reproduce las características de la macroestructura, como por ejemplo un mapa donde hay grandes bahías y penínsulas, pero donde la línea costera de cada bahía o península mayor, cuando se la observa en detalle, tiene otras bahías y penínsulas más pequeñas, y cada una de estas últimas a su vez presenta también sus propias pequeñas bahías y penínsulas. En la lectura fractal, la “lec- tura” del libro permite identificar las partes, la “lectura” de las partes permite identificar y priorizar los capítulos, la “lectura” de los capítulos (o de algunos capítulos) permite priorizar secciones, y así sucesivamente.
de lectura. Con un telescopio casero solo se distinguirían esas lunas como simples puntos luminosos; con un telescopio terrestre más potente se pueden discernir los principales rasgos de su aspecto. El telescopio Hubble, situado en órbita de la Tierra por encima de la atmósfera, obtiene imágenes aún más claras. Una sonda espacial, en órbita alrededor del planeta, permite ver características mucho más detalladas de las lunas (relieve, tipo de terreno). Otra sonda espacial más evolucionada, que descienda hasta posarse en la super- ficie de esas lunas, permitirá fotografiar y analizar elementos de pequeña escala (piedras, elementos químicos del suelo, composición de la atmósfera, velocidad del viento, etc.). Sin embargo, estas imágenes detalladas obtenidas sobre el terreno usualmente se refieren a una pequeña parte de esa luna, es decir, la zona donde se posó la sonda enviada hasta allí. A medida que se gana en cercanía y precisión será necesario sacrificar la amplitud y
acotar el área que es objeto de análisis.
Del mismo modo que en la astronomía, un lector “telescópico” procura primero enten- der el propósito y estructura del libro (utilizando la introducción, la tabla de contenidos, o el capítulo de conclusiones) para reconstruir el “mapa conceptual” del libro, es decir, para entender el libro en su conjunto, antes de pasar a leer las partes. Puede incluso usar esa primera comprensión global para decidir cuáles partes o capítulos debe estudiar más a fondo, sin necesidad de leer las otras. Esa primera etapa podría permitir que el libro sea clasificado en cuanto a su enfoque, su método, sus fuentes, la tendencia o escuela de pensamiento en la que está enrolado el autor, la cobertura y alcance de su tratamiento del tema, la organización de ese tratamiento y otros rasgos similares.
A partir de una comprensión global de la naturaleza, del objetivo y de la organización de una obra es posible identificar las partes más interesantes. Frecuentemente, todas las partes son de interés y será conveniente leer la obra en su integridad. Pero en algunas ocasiones ello no será necesario: bastará con concentrarse en ciertas partes solamente. Por ejemplo, un libro que expone una nueva teoría o método para el análisis de un problema y que luego procede a aplicarlo en un caso determinado podría requerir (para ciertos propósitos) solo la lectura detenida de la parte teórica, mientras a la parte dedicada al caso concreto se le dedica un examen mucho más superficial, o quizá se la ignora por completo. Otro autor podría estar específicamente interesado en ese caso concreto, por lo que leería con mayor interés la segunda parte, tomando apenas nota de la parte teórica solo en cuanto sea nece- sario para entender el análisis del caso concreto. El mismo procedimiento de selección cabe aplicarlo dentro de cada parte, a sus capítulos, y dentro de cada capítulo, a sus secciones. En cada uno de los niveles de organización del texto expositivo (libro, parte, capí- tulo, sección) conviene tener una sólida comprensión de la totalidad de ese nivel antes de descender a sus partes componentes. Así, por ejemplo, de cada capítulo relevante se debe primero captar el alcance, la cobertura, las conclusiones, la organización expositiva, antes de concentrarse en las secciones de mayor interés para el investigador dentro de ese capítulo. Usualmente, cada libro, cada parte, cada capítulo, y a veces incluso cada sección, contienen párrafos o acápites introductorios y párrafos o acápites conclusivos, y están organizados internamente con títulos y subtítulos: tales elementos organizativos permiten entender el propósito general, la estructura expositiva, la trama argumentativa, los alcances, las conclusiones y probablemente algunas virtudes, carencias o defectos del trabajo, desde el punto de vista de nuestro investigador.
El principio de la lectura gestáltica no solo se aplica a la lectura de una obra determinada, sino también a la exploración de un área temática. A menudo es posible encontrar estudios globales preexistentes sobre el “estado de la cuestión” en un determi- nado tema. Si la exploración bibliográfica logra ubicar tempranamente alguna obra de este tipo, se gana mucho tiempo y se ahorra mucho esfuerzo en el proceso de sistematizar el tema e identificar las obras, autores y corrientes de pensamiento más importantes para su estudio, así como para detectar los principales ejes y problemas sin resolver en la inves- tigación de la materia. Hay algunas revistas científicas, como el Journal of Economic Literature, que solo publican análisis del estado de la cuestión y dedican cada número a algunos temas específicos.