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Lengua india de Nevada 26 Lengua india de Oregon.

In document Sapir Edward - El Lenguaje (página 92-96)

LOS SONIDOS DEL LENGUAJE

L, A FORMA EN E L LENGUAJE: LOS PROCED IM IEN TO S GRAMATICALES

25 Lengua india de Nevada 26 Lengua india de Oregon.

mientos gramaticales: las variaciones de acento, sea el acento tónico o la altura de la voz. La principal difi­ cultad para aislar el acento como procedimiento fun­ cional consiste en que muchísimas veces se combina con alternancias en la cantidad o calidad vocálicas, o se complica por la presencia de afijos, de manera que su valor gramatical aparece como rasgo secundario y no primario. En griego, por ejemplo, una característica de las verdaderas formas verbales es que se acentúan lo más lejos posible de la última sílaba (según lo permitan las leyes acentuales), mientras que la acentuación de los sustantivos obedece a leves mucho menos estrictas. Ve­ mos, así, una notable diferencia entre una forma verbal como elúthem en ‘éramos desatados' y su derivado par- ticipal luthéis ‘desatado’. La presencia de los elemen­ tos verbales característicos e- y -men en el primer caso, y del elemento nominal -s en el segundo, tiende a os­ curecer el valor inherente de la alternancia acentual. Este valor aparece muy claramente en ciertas parejas de palabras inglesas, como to refúnd [‘reembolsar’] y a* réfund [‘un reembolso’], to extráct [‘extraer’] y an éxtract [‘un extracto’], to come ddwn [‘bajar’] y a cóm c

down [‘una bajada’], to lack lúster [‘carecer de brillo'] y láck-luster eves [‘ojos sin brillo’], en las cuales la dife­ rencia entre verbo y sustantivo es por completo una cuestión de cambio de acento. En las lenguas athabas- kas no es raro encontrar alternancias de acento que re­ percuten en el significado; en navajo, por ejemplo, ta-dí- -gis significa ‘tu te lavas’, y tá-di-gis ‘él se lava’.27

La entonación puede ser procedimiento tan funcio­ nal como la acentuación, y quizá lo sea con mayor frecuencia. Sin embargo, el simple hecho de que las variaciones de altura sean esenciales desde el punto de vista fonético para un idioma, como en chino (por ejemplo, feng ‘viento’, con entonación pareja, y feng ‘servir’, con entonación descendente) o en griego clá­ sico (por ejemplo lab-ón ‘habiendo tomado’, con ento­

27 Sin embargo, es probable que estas alternancias de las len­

guas athabaskas tengan un carácter primordialmente tonal.

nación simple o elevada sobre el sufijo participial -ón, y gunaik-ón ‘de las mujeres', con entonación compuesta o descendente sobre el sufijo de caso -ón) no constituye necesariamente un uso funcional (o giamatical, como seria mejor decir) de la entonación. En estos casos, la entonación es tan sólo algo inherente al elemento ra­ dical o al afijo, como podría serlo cualquier vocal o consonante. Cosa muy distinta es la que ocurre en ciertas parejas de palabras chinas, como chung ‘centro' (entonación pareja) y chung ‘dar en el centro’ (descen­ dente), mai ‘comprar’ (ascendente) y mai ‘vender’ (des­ cendente), pei ‘espalda' (descendente) y pei ‘llevar a cuestas’ (normal). Pero no se puede decir propiamente que ejemplos como los anteriores sean frecuentes en chino, ni que esta lengua, tal como se habla ahora, posea un sentido muy claro de las diferencias tonales como símbolo de la distinción entre sustantivo y verbo.

Sin embargo, hay idiomas en que tales diferencias son de enorme importancia gramatical. Son particular­ mente frecuentes en el Sudán. En ewe, por ejemplo, existe una palabra como subo ‘servir’, que da origen a dos formas reduplicadas, un infinitivo subosubo ‘servir', con entonación baja en las dos primeras sílabas y alta en las otras dos, y un derivado adjetival subosubo ‘sir­ viente’, con entonación alta en todas las sílabas. Más impresionantes son los ejemplos que nos ofrece el shil- luk, uno de los idiomas que se hablan en las fuentes del Nilo. El plural de un sustantivo difiere del sin­ gular portel tono, y así yit, con entonación alta, signi­ fica 'oreja’, pero con entonación baja ‘orejas’. En el pronombre se pueden distinguir tres formas únicamen­ te por el tono: e ‘él' se pronuncia con entonación alta y es subjetivo; -e ‘lo' (por ejemplo, a cíjwol-e ‘lo llamó’ ) se pronuncia con entonación baja y es objetivo, y -e ‘su’ (por ejemplo, wod-e ‘su casa’) se pronuncia en tono medio y es posesivo. Con el elemento verbal gwed- 'escribir' se forman gwed-o *(él) escribe' (entonación baja), el pasivo gwet ‘ (fué) escrito' (entonación descen­ dente), el imperativo gwet escribe!' (entonación as­ cendente) y el sustantivo verbal gwet ‘escribiente' (ento­

nación media). También en las lenguas aborígenes de América suele ser un procedimiento gramatical la altura de la voz. Un buen ejemplo de ello nos lo ofrece el tlingit, hablado por les indios de la costa meridional de Alaska. En este idioma, muchos verbos cambian de entonación en el elemento radical de acuerdo con el tiempo: hun ‘vender’, sin ‘ocultar', tin ‘ver’ y muchos otros elementos radicales se refieren al pasado cuando se pronuncian en tono bajo, y al futuro cuando se pro­ nuncian en tono elevado. En takelma encontramos ejemplos de otro tipo de función: hel ‘canto’ (sustan­ tivo), con inflexión descendente, pero hel ‘¡canta!’ con inflexión ascendente; así también sel (descendente) ‘pintura negra’, pero sel (ascendente) ‘¡píntalo!’ En re­ sumen, es evidente que la entonación, como la acentua­ ción y las modificaciones vocálicas o consonánticas, se emplea como procedimiento gramatical con mucha ma­ yor frecuencia de lo que nos harían suponer nuestros hábitos lingüísticos.

V

LOS CONCEPTOS GRAMATICALES

He m o s visto que la palabra aislada expresa un concepto simple o bien una combinación de conceptos vinculados de tal modo entre sí que forman una unidad psicoló­ gica. Además, hemos echado una rápida ojeada, desde un punto de vista estrictamente formal, a los princi­ pales procedimientos que emplean todas las lenguas conocidas para modificar de algún modo los conceptos fundamentales — esto es, los conceptos encarnados en palabras no susceptibles de análisis o en los elementos radicales de las palabras— con la influencia modifica­ dora o formativa de conceptos subsidiarios. En el pre­ sente capítulo consideraremos un poco más de cerca la naturaleza del mundo de los conceptos, en la medida en que ese mundo se refleja y se sistematiza en la es­ tructura lingüística.

Comencemos por una frase bastante simple, en la cual están incorporados varios tipos de conceptos:

the farmer kills the duckling [‘el labrador mata al pa­ tito’]. Un análisis superficial y rápido descubre aquí la presencia de tres conceptos fundamentales distintos, los cuales se ponen en conexión recíproca de varias ma­ neras. Esos tres conceptos son farmer (sujeto de la oración), kill (palabra que define la naturaleza de la ac­ tividad acerca de la cual nos informa la frase) y duckling (otro sujeto1 de la oración, que toma una parte im­ portante, aunque un tanto pasiva, en esta actividad). Podemos representarnos visualmente al labrador y al patito, y tampoco tenemos dificultades para reconstruir una imagen del acto de matar. En otras palabras, los elementos farmer, kill y duckling definen

conceptos

de orden concreto.

Pero un análisis lingüístico más cuidadoso no tarda

1 “Sujeto” no en su sentido técnico.

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