LOS SONIDOS DEL LENGUAJE
L, A FORMA EN E L LENGUAJE: LOS PROCED IM IEN TO S GRAMATICALES
1 Sobre estos símbolos, véase supra, cap u.
que es análoga a la expresión de la idea de que es por tador el sufijo -ly. Es de todo punto concebible que en algún otro idioma el concepto de modo (-ly) sea tratado de acuerdo con un esquema completamente distinto del de pluralidad. Puede ser que el primero haya de ser expresado mediante una palabra indepen diente (supongamos thus unthinking [‘así irreflexivo’] ) , y el segundo mediante un elemento antepuesto (su pongamos, por ejemplo: plural2 -reform-er). Existe, por supuesto, un número ilimitado de posibilidades. Aun cifiéndonos a la sola lengua inglesa, es posible hacer ver con toda claridad que la forma y la función son cosas relativamente independientes. Así, la idea nega tiva que lleva consigo el prefijo un- puede expresarse de manera igualmente adecuada mediante un elemento pos puesto, un sufijo (-less), en una palabra como thought-
lessly. Esta doble expresión formal de la función nega tiva sería inconcebible en ciertos idiomas, por ejemplo el esquimal, en donde sólo sería posible un elemento an tepuesto. De la misma manera, la idea de pluralidad que arrastra la -s de reformers se expresa de manera igualmente definida en la palabra geese [‘gansos’], en la cual se emplea un método del todo diverso. Por otra parte, e l' principio de cambio vocálico que vemos en goose [‘ganso’] — geese no se limita en modo alguno a la expresión de la idea de pluralidad; puede funcionar también como indicador de la diferencia de tiempo, como en sing— sang [presente y pretérito de ‘cantar ] o en thiow— threw [presente y pretérito de ‘arrojar’]. Pero la expresión de tiempo pretérito en inglés no siempre va ligada con un cambio de vocal. En la gran ma yoría de los casos la idea se expresa mediante un sufijo muy concreto, como en die-d o en vvork-ed [pretéritos de ‘morir’ y ‘trabajar’]. Desde el punto de vista de su función, died y sang son cosas análogas; y lo mismo vale para ieíoim eis y geese. Desde el punto de vista de su forma, necesitamos agrupar estas palabras de
2 Ponemos aquí la palabra plural como símbolo de algún pre
fijo que indique pluralidad.
manera completamente distinta. Tanto die-d como re-
-íoim-ei-s emplean el método de la posposición de ele mentos gramaticales, el método de la sufijación; tanto sang como geese tienen forma gramatical en virtud del hecho de que sus vocales difieren de las vocales de otras palabras con las cuales están estrechamente em parentadas desde el punto de vista de la forma y del significado (goose; sing, sung).
Cada idioma posee uno o más métodos formales pa ra indicar la relación de un concepto secundario con respecto al concepto primario del elemento radical. Al gunos de estos procedimientos gramaticales, como la sufijación, están extraordinariamente difundidos; otros, como el cambio vocálico, son menos comunes, pero distan mucho de ser raros; otros procedimientos, como el acento y el cambio consonántico, son un tanto e: cepcionales en cuanto procedimientos funcionales. No todos los idiomas son tan irregulares como el inglés en lo que se refiere a la asignación de funciones para el conjunto de procedimientos. Por regla general, los con ceptos básicos como los de pluralidad se expresan sólo mediante uno u otro de los métodos, pero esta regla tiene tantas excepciones, que no podemos dejarla sen tada como principio seguro. En todas partes nos im presiona el hecho de que el esquema es una cosa, y la utilización del esquema una cosa totalmente distinta Unos pocos ejemplos más de la expresión múltiple de funciones idénticas en lenguas que no sean el inglés podrá servir para que se vea con mayor nitidez esta idea de la relativa independencia de forma y función.
En hebreo, lo mismo que en otros idiomas semí ticos, la idea verbal en cuanto tal se expresa mediante tres consonantes características (con menor frecuencia dos, o cuatro). Por ejemplo, el grupo sh-m-i expresa la idea de ‘guardar’, el grupo g-n-b la idea de ‘robar’, el grupo n-t-n la idea de ‘dar’. Naturalmente, estas series de consonantes son abstracciones de las formas que se emplean en la realidad. Las consonantes están vin culadas entre sí, en formas diferentes, por vocales ca racterísticas que varían- de acuerdo con la idea que se
desee expresar. Con frecuencia se emplean asimismo elementos/antepuestos y pospuestos. Véanse algunos ejemplos del método de cambio vocálico interno:
shamar significa ‘él ha guardado’, shom ei ‘guardando’, shamur ‘siendo guardado’, shmor ‘guardar’; de modo análogo, ganab ‘él ha robado’, goneb ‘robando’, ganub ‘siendo robado’, gnob ‘robar’. Pero no todos los infi nitivos se forman según el tipo de shmor y gnob o de otros tipos de cambio vocálico interno. Ciertos verbos llevan pospuesto un elemento t para formar el infini tivo, por ejemplo ten-eth ‘dar’, heyo-th ‘ser’. Por otra parte, las ideas pronominales pueden expresarse me diante palabras independientes (por ejemplo anoki ‘yo’), mediante prefijos (por ejemplo e-shmor ‘yo guar daré) o mediante sufijos (por ejemplo shamar-ti ‘yo he guardado’). En nass, un idioma indio de la Columbia británica, los plurales se forman mediante cuatro mé todos distintos. La mayoría de los sustantivos (y de los verbos) se reduplican en el plural, esto es, se re pite en ellos una parte del elemento radical, por ejem plo: gyat ‘persona’, gyigyat ‘personas’. Un segundo método consiste en el empico de ciertos prefijos ca racterísticos, por ejemplo: an’on ‘mano’ ka-an’on ‘ma nos’; wai ‘uno rema’, íu-wai ‘varios reman’. Otros plu rales se forman mediante un cambio vocálico interno, por ejemplo gwula ‘capa’, gwila ‘capas’. Finalmente, una cuarta clase de plurales está constituida por los sustantivos que llevan pospuesto un elemento gramati cal, por ejemplo waky ‘hermano’, vvakykvv ‘hermanos’.
De la consideración de estos grupos de ejemplos — y podrían multiplicarse hasta el fastidio— no podemos me nos que concluir que la forma lingüística puede y debe estudiarse en cuanto tipos de esquema, prescindiendo de las funciones asociadas con ellos. Y tanto más jus tificados estamos para proceder de esa manera, cuanto que todos los idiomas dan muestras de una curiosa ten dencia instintiva hacia el desarrollo de uno o más procedimientos gramaticales particulares a expensas de otros, tendiendo siempre a perder de vista todo valor funcional explícito que el procedimiento pueda haber 7 2 LOS PROCEDIMIENTOS GRAMATICALES
tenido en un principio, y complaciéndose, por asi de cir, en el puro juego de sus medios de expresión. Poco importa que en un caso como el de las palabras in glesas goose— geese, íoul— dcfile [‘sucio’ y ‘ensuciar’], sing^—sang— sung podamos demostrar que tenemos ante nosotros procedimientos históricamente distintos, que la alternancia vocálica observada en sing y sang, por ejem plo, es varios siglos más antigua, en cuanto tipo con creto de procedimiento gramatical, que la alternancia, a primera vista paralela, que se observa en goose y geese. Sigue siendo innegable que hay (o hubo) en inglés una tendencia inherente, en la época en que se forjaron las formas del tipo de geese, a la utilización del cambio vocálico como un método lingüístico importante. Si hubiera fracasado el precedente sentado por tipos ya existentes de alternancia vocálica, como por ejemplo sing— sang— sung, es sumamente dudoso que las condi ciones precisas que dieron origen a la evolución de formas como teeth [‘dientes’] y geese a partir de tooth [‘diente’] y goose hubieran sido lo bastante fuertes para permitir que el sentido lingüístico original llegara a aceptar como psicológicamente posibles esos nuevos tipos de formación del plural. Este sentido de la forma, que se expandió libremente a lo largo de ciertas líneas predeterminadas pero que quedó inhibido en ciertas direcciones por falta de tipos de esquemas que deter minaran el procedimiento, debería ser comprendido con mayor claridad de lo que ha sido hasta ahora. Es necesaria una ojeada general a muchos diversos tipos de idiomas para que tengamos una perspectiva ade cuada tn este punto. Vimos en el capítulo anterior que cada idioma posee un sistema fonético interno de estructura bien definida. Ahora sabemos que posee también un sentido bien definido para constituir es quemas en el plano de la formación gramatical. Aun que sumergidos en lo hondo, estos dos impulsos deter minantes hacia una forma definida son muy poderosos y operan en cuanto tales, independientemente de la ne cesidad de expresar conceptos particulares o de dar una configuración externa consistente a grupos particulares. LOS PROCEDIMIENTOS GRAMATICALES 7 3
de conceptos. Y no hay para qué decir que estos impul sos sólo pueden ser satisfechos en la expresión funcional concreta. Debemos decir algo para ser capaces de de cirlo de una manera determinada.
Permítasenos ahora considerar un poco más siste máticamente, aunque con brevedad, los diversos pro cedimientos gramaticales que han establecido las in vestigaciones lingüísticas. Se pueden agrupar en seis tipos principales, a saber: 1) orden de las palabras; 2) composición; 3) afijación (que incluye el uso de pre fijos, sufijos e infijos); 4) modificación interna del ele mento radical o del elemento gramatical, sea que esta modificación afecte a una vocal o a una consonante; 5) reduplicación; 6) diferencias acentuales, que pue den ser dinámicas (acento tónico) o tonales (altura de la voz). Existen asimismo procedimientos cuantitati vos especiales, como el alargamiento o el acortamiento de las vocales y la geminación de las consonantes, pero a éstos se les puede considerar como subtipos del pro cedimiento de modificación interna. Es posible que existan todavía otros tipos formales, pero lo más pro bable es que no tengan mucha importancia en una ojeada de conjunto. Conviene tener siempre presente el hecho de que un fenómeno lingüístico no puede ser considerado como ilustración de un “procedimiento” determinado sino a condición de que posea un valor funcional inherente. Así, por ejemplo, el cambio con- sonántico que se observa en las palabras inglesas book-s [‘libros'] y bag-s [‘sacos’] (s en el primer caso, z [cuasi ds] en el segundo) no tiene ninguna significación fun cional. Es un cambio puramente externo y mecánico debido a la presencia de la consonante precedente,‘que es sorda (k) en el primer caso y sonora (g) en el se gundo. Esta alternancia mecánica es, objetivamente, la misma que vemos entre el sustantivo house [‘casa’] y el verbo to house [‘albergar’]; pero aquí el cambio tiene una función gramatical importante, la de transformar en verbo un sustantivo. Así, pues, estas dos alternancias pertenecen a categorías psicológicas totalmente diferen tes. Sólo la segunda es una verdadera ilustración de
modificación consonántica en cuanto procedimiento gramatical.
El método más sencillo — o por lo menos el más económico— de expresar alguna clase de idea grama tical consiste en yuxtaponer dos o más palabras en una secuencia determinada, sin hacer ningún intento ¡de es tablecer una conexión entre esas palabras mediante una modificación inherente a las mismas. Pongamos dos simples palabras inglesas elegidas al azar, por ejemplo sing praise [‘cantar alabar (o alabanza)’]. Estas pala bras no constituyen ninguna idea completa en inglés, ni establecen con claridad una relación entre la idea de cantar y la idea de alabar. No obstante, es psicoló gicamente imposible oír o ver las dos palabras yuxta puestas sin que uno haga por darles de algún modo una significación coherente. Es probable que el inten to no produzca un resultado enteramente satisfactorio, pero lo que vale la pena observar es que tan pronto como dos o más conceptos radicales se ponen en se cuencia inmediata ante el entendimiento humano, éste se esfuerza por establecer vínculos entre ellos mediante alguna clase de valores capaces de conectarlos. En el caso de sing praise, lo probable es que cada individuo llegue a resultados provisionales distintos. He aquí al gunas de las posibilidades latentes de la yuxtaposición, expresadas en una forma normal y coherente: sing praise (to him )l ['canta(le) alabanzas’], singing praise, praise expressed in a song [‘alabanza cantante, alabanza expresada en un canto’], to sing and praise [‘cantar y alabar’], o one who sings a song o í praise [‘alguien que canta un canto de alabanza’] (tomando singpraise como si fuera uno de esos sustantivos compuestos in gleses del tipo de killjoy [literalmente ‘mata-alegría’ : cf. en español aguafiestas], esto es, ‘alguien que mata la alegría’), o bien he sings a song of praise (to him) [‘él (le) canta un canto de alabanza’]. Las posibili dades teóricas en cuanto a la manera de redondear es tas dos ideas en un grupo de conceptos que signi fique algo, o aun en un pensamiento completo, son indefinidamente numerosas. Ninguna de ellas funcio
nará de modo perfecto en inglés, pero existen muchos idiomas en que es habitual uno u otro de estos proce dimientos amplifica torios. La función que se ha de atribuir a una secuencia determinada de palabras es algo que depende por completo del genio de cada idioma.
Algunos, como el latín, expresan prácticamente to das las relaciones por medio de modificaciones dentro del cuerpo de la palabra misma. En estos idiomas, el orden de las palabras viene a ser Un principio retórico más bien que un principio estrictamente gramatical. En latín se puede decir hom inem femina videt, o fe-
mina hom inem videt, o bien hom inem videt femina, o bien videt femina hom inem , y entre todas estas ma neras hay poca o ninguna diferencia, excepto, quizá, por lo que toca a la retórica o al estilo. Cada una de estas cuatro frases tiene un significado idéntico: ‘la mujer ve al hombre'. En chinook, lengua de una tribu india del río Columbia, el hablante goza de esa misma liber tad, puesto que la relación entre el verbo y los dos sustantivos está tan inherentemente fija como en latín. La diferencia entre los dos idiomas está en que el latín deja que los sustantivos establezcan su relación entre sí y con respecto al verbo, mientras que el chinook hace recaer todo el peso sobre el verbo, cuyo contenido to tal se puede traducir más o menos adecuadamente por 'ella-lo-ve'. Si eliminamos en la frase latina los sufijos que indican el caso (-a y -em) y en la frase chinook los prefijos pronominales ( ‘ella-lo-'), no podremos ya ser tan indiferentes con relación a nuestro orden de palabras. Necesitamos manejar con economía nuestros recursos. Dicho de otro modo, el orden de las pala bras adquiere un valor funcional concreto. El latín >y el chinook están en un extremo. Ciertos idiomas, co- mp el chino, el siamés y el annamita, en los cuales todas y cada una de las palabras, si han de funcionar adecuadamente, tienen que caer en su lugar preciso, están en el otro extremo. Pero la mayor parte de los idiomas vienen a quedar entre esos dos extremos. En
inglés,
por ejemplo, podemosver una diferencia gra
matical muy pequeña entre la frase yesterday the man saw the dog [‘ayer el hombre vió al perro’] y la frase
the man saw the dog yesterday [‘el hombre vió al perro ayer’], pero ya no es una cuestión indiferente si uno dice yesterday the man saw the dog [‘ayer el hombre vió al perro’] o si dice yesterday the dog saw the man [‘ayer el perro vió al hombre’], como tampoco si uno dice he is here [‘él está aquí]’ o si dice is he here? [‘¿está él aquí?']. En un caso — nos referimos al últi mo grupo de ejemplos— , la distinción vital de sujeto y objeto depende enteramente de la colocación de cier tas palabras de la frase, y en el otro, una ligera alte ración en el orden de las palabras constituye toda la diferencia entre la aseveración y la interrogación. Inútil decir que en estos casos el principio inglés del orden de las palabras es un medio de expresión tan pode roso como es en latín el empleo de sufijos para indicar el caso, o el empleo de alguna partícula interrogativa. No se trata aquí de pobreza funcional, sino de econo mía formal.
Hemos rozado ya el tema del procedimiento de composición, o sea la fabricación de una sola palabra a base de dos o más elementos radicales. Desde el punto de vista psicológico, este procedimiento está em parentado con el del orden de las palabras, en el sen tido de que la relación entre los elementos no se de clara expresamente, sino que va implícita. Se diferencia de la simple yuxtaposición de palabras en una frase por el hecho de que los elementos que entran en la com posición no se sienten como unidades independientes, sino como partes de un solo organismo, que es la pa labra compuesta. Ciertas lenguas, como el chino y el inglés, en las cuales está bien desarrollado el prin cipio del orden rígido de palabras, tienden también, y muy a menudo, a la creación de palabras compuestas. En chino, no hay sino un paso de una secuencia de pa labras como jin tak ‘hombre virtud’, esto es, ‘la virtud de los hombres’, a yuxtaposiciones más convencionali- zadas y psicológicamente unificadas, como t’ien tsz ‘cie lo hijo’, esto es, ‘emperador’, o shui fu ‘agua hombre’, LOS PROCEDIMIENTOS GRAMATICALES 7 7
es decir, ‘aguador’. En este último caso, muy bien podríamos escribir igualmente shui-fu como una sola palabra, puesto que la significación del compuesto, en su conjunto, se aparta tanto de los valores etimológi cos precisos de sus elementos componentes como la de la palabra inglesa typewriter [‘máquina de escribir'] se aparta de los valores simplemente combinados de type [‘tipo'] y writer [literalmente, ‘escribidor']. Por cierto que, en inglés, la unidad de la palabra type
writer está protegida además por un acento predomi nante sobre la primera sílaba, y por la posibilidad de añadir a la palabra toda algún sufijo, por ejemplo la -s del plural. También el chino da unidad a sus pa labras compuestas mediante el acento tónico. Así, aun que en sus orígenes últimos el procedimiento de com posición pueda remontarse a secuencias típicas de pa labras en la oración, actualmente es, en su mayor par te, un método especializado de expresar relaciones. En francés hay un orden tan rígido para colocar las pala bras como en inglés, pero el francés no tiene nada que se parezca a la posibilidad que tiene el inglés de reunir palabras y componer unidades más complejas. En cam bio, el griego clásico, a pesar de la relativa libertad de que goza, en cuanto a la colocación de las palabras, tiene una notable tendencia a formar términos com puestos.
Es curioso observar en qué gran medida difieren los diversos idiomas por lo que toca a la posibilidad de emplear el procedimiento de la composición. Tomando las cosas en sus principios generales, cualquiera creería que un recurso tan sencillo como el que vemos en las palabras inglesas typewriter y blackbird [‘mirlo'; lite ralmente, ‘negropájaro’] y centenares de palabras aná logas debería ser un procedimiento gramatical poco menos que universal. Pero la realidad es otra. Existen muchísimos idiomas, como el esquimal y el nocítka y — prescindiendo de excepciones de poca monta— las lenguas semíticas, que no pueden fabricar palabras compuestas a base de elementos radicales. Y hay algo todavía más curioso, y es el hecho de que muchos de
esos idiomas no tienen la menor aversión a formacio nes complejas de palabras, sino que, por el contrario,