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El ZEN no va a favor de nada ni en contra de nada. No es un sistema religioso o filosófico, psicológico, estético, etc., como tampoco es un método para algo. Solamente nuestras limitadas capacidades de percibir los acontecimientos nos obligan a ponerle nombre y creer que hemos acertado. El ZEN es una experiencia de totalidad de nuestra consciencia ilimitada. Otra cosa es, aunque la anterior no deje de ser, que produzca unas saludables consecuencias ordenando los aspectos diversos de nuestra personalidad. Desde este punto de vista que sólo sirve para quien solamente cree en sus propios pensamientos, pretender tal experiencia desde sus criterios personales de deseo o necesidad, como por ejemplo; acabar con el sufrimiento, curar o mejorar de salud, sensibilidad o seguridad intelectual, aunque sea lógico, cualquiera de estos enfoques es reducido por interesado para los objetivos del Yo. La Experiencia profunda es alógica, arracional. Es anterior al concepto, al nombre.

Afortunadamente el practicante abierto y sincero, descubre por sí mismo que el Camino está sembrado de otras muchas cosas útiles.

Forma parte de tal Camino el descubrimiento de los obstáculos, nudos, callejones sin salida, defensas innecesarias, prejuicios y miedos... en los que su personalidad se autoafirma y huye. El descubrimiento de lo falso hace sabio al hombre y a la mujer que se arriesgan.

Pero )Por qué arriesgarse?. El EGO vulgar tiembla ante este concepto construido con cientos de pequeñas y grandes situaciones almacenadas en su consciencia, memoria pasada y, arriesgarse no más allá de perder algo para ganar algo. El ZEN sobrepasa precisamente el egoísmo, suprimiendo la meta, el objetivo, la idea del logro. Aquí es donde comienza la libertad en términos de consciencia sin objeto, vacía de conceptos, imágenes, nombres, deseos..,etc. Es una consciencia transparente, la consciencia es Nada. Sí hay consciencia, sí hay estado despierto y alerta, sí hay vigilancia y todos los sentidos están abiertos, pero no hay contenido previsto, adjetivado, interesado. Consciencia de Nada para Nada es sólo consciencia. No ego.

Los seres humanos pasamos a este estado de disponibilidad solamente cuando pedimos ayuda desesperada o bien tenemos intuición y coraje.

Pedir ayuda es un acto de reconocimiento de la propia impotencia, de la propia ignorancia para solucionar conflictos que se repiten y dan como resultado la sensación de vida vacía, falta de interés, cansancio o hartazgo de pruebas, luchas, métodos, cursillos, lecturas, amistades, viajes...etc. Distracciones al fin y al cabo que retrasan el momento de ponernos seriamente a encontrar respuesta a las grandes interrogantes: quién soy yo en realidad, cómo madurar, de qué guiarme, para qué estoy aquí, qué me falta o sobra, por qué mi vida es así, soy diferente o no, tengo mala suerte, cómo vivir...

Un largo camino confiando en nuestro EGO para sentirnos engañados, defraudados, para ver que no se atribuye al propio Yo tanto error y sí a los demás. Estas preguntas sostienen todavía una idea de cambio para la felicidad, el bienestar o la eliminación de lo que nos hace sufrir. Todo esto es idealismo. Estamos condenando el resultado por proyecciones y previsiones. Es decir, continuamos en la consciencia superficial. Los deseos se fundamentan en ideas, recuerdos de bienestar.

Nuestro Guía de ZEN nos ayudará a sobrepasar estos enfoques discriminatorios y limitadores para poder pasar a experimentar otras formas o niveles de consciencia. Pero esto no significa que al experimentarlos perdamos los anteriores, sino que quedan incluidos en la progresión. Este es un miedo frecuente carente de base. Es como si temiéramos olvidar nuestros 10 años al cumplir los 20... etc. El gran EGO sabe, como parte de la consciencia que es, conservar el hilo por el que cada cual se reconoce a sí como algo subjetivo, que no diferente de los demás, hasta el día de su extinción.

Cuando llega el momento de reconocer el pequeño EGO, sus componentes, todos los Agregados puestos sobre el campo de la consciencia original desde el útero materno hasta hoy, ha terminado su función como director tiránico de nuestra existencia, estamos en las condiciones adecuadas para dar el paso siguiente aprendiendo a reconocer lo útil de esa etapa que, aunque vulgar, conduce a las siguientes, a pesar de que pocas personas las sigan.

No se trata de eliminar las ilusiones sino de reconocerlas como tales. Es infantil pretender que todo se adecúe a nuestros deseos o patalear de resentimiento cuando no ocurre lo deseado o envenenar nuestra personalidad y autodestruirnos en prácticas más o menos violentas. Todo esto es enajenación, estar en ajeno, porque todavía no somos nosotros mismos.

El gran asunto es desapegarse del propio EGO, desapegarse de los deseos, los proyectos, las ilusiones, aprendiendo a percibirse sin él en cada momento presente, y con él o en él en la avanzada experiencia profunda. Liberarse. Aprender a vivir. En caso de que nuestra personalidad esté desarrollada hasta niveles éticos o estéticos, quiérese decir, que dispongamos de cierto grado de libertad autocrítica del propio yo y sus cualidades negativas, aspirando a mejorar o depurar el funcionamiento y operatividad de nuestros conocimientos o bases de actuación (personalidad postlógica), hay posibilidad de ejercitarse en el Desapego.

En el caso de que se trate de personalidades con consciencia menos evolucionada de carácter primitivo, elemental, irracional, afectivo o emocional, solamente la vía del sufrimiento insoportable parece el obligado para abandonar globalmente su EGO a la vista del resultado de sus actuaciones, siempre en gran medida conducentes al negativismo, la lucha, la cerrazón, la destrucción de sí o de otros (personalidades prelógicas) hay posibilidad de Desapego.

lógica, racionalista, su rigor mental y sus aficiones científicas aparentemente abiertas o totalizantes, abandonando las anteriores por menos útiles o perfectas aunque les agraden, hay probabilidad de Desapego.

Pero estas tres personalidades descritas desde una perspectiva culturalista, son discriminatorias, no son realmente globales, totalizadoras ni intuitivas, por lo tanto son propiciadas por nuestro flexible sistema de pensamiento debido a lo cual LIMITAN. Al establecer diferencias jamás llegan a lo común, esencial u original. Sin embargo cualquier comienzo es válido. Todo son aproximaciones. GIDAN: Aal que llama, se le abre@.

El ZEN, sin negar el interés de todos estos enfoques que pueden ser útiles, se sitúa en una experiencia anterior a todo pensamiento , sin pensamiento o más allá de todo pensamiento.

El personaje (persona=máscara en griego) de esta película cuyo guionista, productor, director, actor, tramoyista y espectador es él mismo, el EGO, protagoniza un sueño y como todo soñador busca situaciones que en el pensamiento son como desea pero no así en la vida social, familiar, profesional y política, acusando la no coincidencia al mal hacer de los demás, defendiéndose y separándose cada vez más hasta quedarse solo, incomprendido y quejoso. Una inmensa mayoría de seres frustrados y aislados conviviendo mientras proyectan sus frustraciones y resentimientos en un mundo donde no es difícil reconocer su ambiente y directrices, donde reina el "Yo y lo mío"; un lugar donde para conservarlo y para acrecentarlo es necesario luchar, agotarse, compensarse, conspirar, criticar, ambicionar..., etc para acabar resumiendo en el mejor de los casos, que todo ello no es gran cosa, es la imagen de la neurosis paranoide, la de un soñador a quien lo único que no se le ocurre es despertar a la auténtica realidad, tal como le ocurre al durmiente, que sufre pero no se despierta.

Todo este trasiego, toda esta cháchara mental en soledad, toda esta dinámica ambiental, el anciano la califica de vacía, sin sustancia y en su desprecio valora la tranquilidad, la paz la serenidad.

Esta madurez aún ciega, la proporcionan los años, es decir, una manifestación de la naturaleza, tanto en el cuerpo como en la mente.

El vacío y los fenómenos o sucesos no son dos sino uno, como las dos caras de la hoja en la que escribo. Es el movimiento de la energía sin causa, sin efecto, si lo miramos más profundamente, es la sabiduría del Universo incomprensible. Vacío y forma, forma y vacío, el vacío se hace forma, nombre, vuelven a la nada y así sin interrupción, siguiendo leyes naturales. No sabemos nada de nuestros bisabuelos de hace cien años. No sabrán nada de nosotros en otros cien. Todo es Nada.

Pero esta forma y este vacío no existen por sí mismos. El EGO no existe por sí mismo, es una manifestación, como tampoco el nombre, el uso..., etc. Todo cambia, desaparece, se transforma, muere, )Para qué apegarse tanto a tanta relatividad?.

La profundidad del mar en cuanto mar, no es diferente de la superficie, sino variedad en la forma única. La variedad de las veintemil especies de aves, de peces, de plantas y el millón de insectos o más, no consiguen disminuir en nada la unidad de la naturaleza. Variedad, unidad, identidad. La mismo en las Personalidades de la especie humana. NADA ES TODO.

Hay unidad en todo y esto es el Todo. En la Nada, Nada. Pero esta Nada es consciencia presente e inexplicable, el origen. No es ausencia de algo. La Nada se manifiesta en Todo.

Percibir en nuestra consciencia, nuestra consciencia misma en Unidad del Todo, en la Nada, idénticamente, es la Gran Función: Entrenarse en la percepción justa imparcial es el propósito de la ayuda del ZEN. "VER". Ver en cada apariencia, fenómeno o forma, el Todo original, la Nada viva. VER ES VIVIR. VIVIR ES VER MÁS ALLÁ DE MÁS ALLÁ. Esto es el Eso indescriptible que está en nosotros mismos. No comprensible sino experimentable.

DOKAN, el anillo de la Vía del Zen simboliza la continuidad circular del Todo a la Nada, de la Nada al Todo, sin tiempo y también simboliza la continuidad en la práctica por parte del practicante; independizado de causas, obstáculos, recaídas, errores, aciertos... unificando cuerpo y mente, transcendiéndolos.

El ZAZEN SOTO (LA MEDITACIÓN)

LAS INSTRUCCIONES Y LAS CONSECUENCIAS DE SU PRÁCTICA EN

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