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TE YIA TE HARA YIA TE.

una manera de abandonar momentáneamente las ideas sobre uno mismo. Si provocamos pensamientos dualistas, ponemos zarzas en nuestros pies. Si dudamos creyendo que el mundo ofrece oportunidad de felicidad permanente, es que no estamos maduros para la Gran Experiencia y hemos de intentar aún aquello en lo que creemos.

A SÓLO ABANDONAR TANTO LA ESPERANZA COMO LA

DESESPERANZA@ nos permite acceder a la Consciencia Clara, pero tiene que

haber habido en nuestra existencia experiencia o intuición profunda de fracaso. Ello evita la resistencia a la entrega más allá de toda valoración o pensamiento electivo. La afirmación en el pequeño yo no elimina la fe en la experiencia Zen pero la debilita. La entrega ha de ser esfuerzo sin previsión alguna, más allá de los pensamientos contradictorios, abandonándolos. Ella transformará el apego a la forma y al vacío. No mente, no Buda, no algo.

KUSEN

HERMANOS, NO OLVIDEMOS QUE EL ZEN NO ES MAGIA, sugestión ni

autoconvencimiento, sino evolución de la consciencia que sólo es posible después de Despertar, es decir, de caer en la cuenta de que en manos de nuestros deseos, ilusiones y apegos vanos, vacíos, sólo puede haber fustración y sufrimiento para nosotros y quienes nos rodean. En el mundo lo llamamos idealismo, sentimentalismo, romanticismo o realismo. Apego a lo bueno imaginable. El mundo que sólo existe en mi Yo. Una vez convencidos de esto por simple comprensión de la Cuatro Verdades, de lo infantil que resulta, podemos intentar profundizar, es decir, madurar, acceder a percepciones posibles, abiertas a la realidad. Siguiendo el Óctuple Sendero.

Este es el sentido de Dogen cuando afirma que para conocerse a uno mismo debemos olvidarnos de nuestro Ego, no viviendo para él.

La segunda práctica es la de la interdependencia, la Red de Indra, que en el mundo llamamos sabiduría amor y alegría por la alegría de los demás. En el Zen es el instrumento de la Realidad funcionante de la Shanga, en la forma de ir juntos. YIA

TE YIA TE... HARA YIA TE.

KUSEN

LA IMPERSONALIDAD NO ES DESPERSONALIZACIÓN, concepto que

produce temor con sólo pensarlo. Ahora los intentos de autoafirmación son cada día más fáciles por la enorme cantidad de instrumentos de compensación de que

dispone el yo, como la Alibertad@ de costumbres, la exaltación del gusto y las aficiones personales, el respeto a la vida privada... etc. La impersonalidad tampoco es un objetivo para conseguir el control del yo, cultivado por disciplinas idealistas, heroicas, seudoascéticas o sectarias, Apara un mayor rendimiento@.

La impersonalidad es una Percepción especialmente natural por la que el sujeto, sin dejar de percibir en su propia consciencia, forma parte de la consciencia Total, del mismo Origen, de la Unidad del Todo.

Desde los puntos de vista mundanos lo llamamos imparcialidad, indiferencia, y no objetividad. Pero para nosotros la indiferencia es indiferenciación, percepción no aislada, sino relacional en todo cuanto existe, incluso más allá, porque no categoriza ni discrimina por ser percepción directa, sin intermediarios pensamientos interpretadores.

KUSEN

No hemos de practicar de manera idealista tratando de conseguir objetivo alguno por sublime que parezca, del estilo de la objetividad que se opone a la subjetividad. No hemos por lo tanto de crear antagonismos: esto es idealismo, la fundamentación en conceptos llamados positivos, aunque se pueda comprender que el principiante pretende guiarse por lo que comprende. Pero debe saber que es de esto precisamente de lo que debe desapegarse si quiere salir de su jaula conceptual y egocéntrica:

NO- PENSAMIENTO, CONSCIENCIA CLARA Y VACÍA, son los puntos de

partida cuando ha terminado la evolución de la consciencia superficial y el sujeto así lo reconoce, como individuo, con una historia de errores y sufrimientos que se repite y nota el regusto del Aen mi no hay más@, la insatisfacción de lo conocido, que es la intuición de la Totalidad Permanente.

KUSEN

No hemos de crear dualismo. No oponer pensamientos a NO pensamiento. El Zen no es no pensamiento, sino lo anterior a la aparición del pensamiento, la Pura Realidad. Trascender el yo es transcender los conceptos, liberarse de las categorías, más allá de la Forma y del Vacío hasta alcanzar la Via del Corazón, el sentimiento de convicción sin explicaciones, sin porqué ni para qué, sin pasado ni futuro. La vida está fuera del tiempo que es memoria y comparación y deseo.

Desapegarse de todo esto es entrar en la realidad sin más. EL PRESENTE ES

TODO. Cuando no hay yo, no hay pasado, futuro, ni presente sino pura realidad,

Pretender la liberación total y definitiva es crear dualismo, es proyectar sobre el futuro. El Bodhisattva comprende esto y en ello está la posibilidad de la ayuda, de la recuperación del otro para la realidad Única, porque el otro está separado. Su yo le señala un mundo particular, personal. En la Realidad que es Impersonal , no hay yo y el otro, nada está dividido por clases o conceptos independientes.

KUSEN

Llamamos Espíritu a lo que surge cuando mente y cuerpo se unifican. A través de la quietud y la concentración, la atención colocada en la respiración esparce la niebla del movimiento y la agitación, apareciendo el Espíritu, la Gran Consciencia de Nada Presente.

CUANDO EL ESPÍRITU SE MANIFIESTA, EL CIELO DEL VERANO ES

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