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NADA DESDE EL PRINCIPIO

modificar, la única revolución posible tiene que ser la revolución de mi yo personal, es decir, una revolución interior. Aceptado progresivamente que todo es un juego se van las preocupaciones, los créditos, las enfermedades, los miedos, etc.

La medida de las cosas en relación con los demás, está en la medida de la relación con uno mismo: la referencia es la Unidad. Hay urgencia en saber quién es uno. Hay que tratar de ser uno mismo y transformar el yo para la regeneración de las relaciones; pero todo ello en un grado, en un terreno muy próximo y nada ambicioso, nada político, nada social.

En el ZEN (sistema contrastado a través de una experiencia milenaria), para aprender, se da un primer paso de búsqueda que implica apertura y disponibilidad. Un segundo paso se concreta en la imitación. El tercer paso se orienta hacia una mayor profundización pedida por el caminante.

El ZEN es un juego, pero es el juego más serio y más alegre. Todo se va moviendo. La Iluminación no es más que el traspaso a las relaciones personales de lo visto, de

o intuido. Es lucidez. Todo el mundo lo soporta. l

LA PERCEPCION DEL VACÍO

La gran aportación del patriarca HUEI-NENG fue la percepción del Vacío como punto esencial en la Vía: Frente a quien sostenía que "Nuestro espíritu es como un espejo brillante: sin cesar debemos desempolvarlo para que el polvo no se deposite en él", HUEI-NENG dijo:

"Puesto que todo está Vacío,

no hay ni espejo brillante,

ni polvo que pueda depositarse en él"

NADA DESDE EL PRINCIPIO

Sabiduría y Meditación son la misma cosa: Zazen es por sí mismo, Satori. Es Realización. En Zazen es donde ocurre ir más allá de los Fenómenos (forma) y del Vacío. Y ello es así porque en el Zazen está Todo, incluidas las ilusiones. Esa experiencia totalizadora y unificadora es a lo que llamamos la Sabiduría que transforma la personalidad (Pragna).

El ZEN es ver la transcendencia de lo intrascendente. Uno debe concentrarse en la Nada. En la práctica del zazen, si nos concentramos en la respiración, uno se olvida de sí mismo. Cuando se sigue esta práctica, se experimenta la verdadera realidad.

La viveza en la percepción del otro, es otro paso. Se produce una especie de confraternidad inconsciente que funciona sola y que debe de tener que ver con la aproximación al Origen (sentimiento de Igualdad y de Unidad).

Armonizar con el sentimiento íntimo de Unidad de todos los seres (animados e inanimados), intimar con todas las cosas, sentimiento de Unidad (sentido del agua del pescador del río), ser el agua misma, es sentimiento de Unidad: Saboreo del Origen. Bodidharma dijo del silencio que era lo más atronador: Comprensión de Todo por los opuestos: no se puede percibir lo dulce sin conocer lo amargo (Ying- Yang) y ahora transcenderlo, ir más allá.

El Bodisatwa sabe hacer uso del Vacío y, por tanto, se desprende de las formas (desapego del significado).

Hay concentración en la Meditación. También hay pensamientos, pero hay meditación: Postura y respiración. Lo mismo sucede en el acto de comer. Es una meditación comiente.

)Por qué sabes que está presente el Vacío?:

El Vacío está siempre. El que percibe el Vacío lo percibe siendo consciente de que está siempre. En todos los Ahora-aquí. El dualismo pertenece al yo separador, pero la separación es falacia, es irreal, es la separación ilusoria. La realidad es UNA (NO-DOS). Todo está Vacío. Desde el principio nada existe. El Bodisatwa hace uso del yo supercrítico (del yo perceptor del Vacío) para manifestar el uso del Vacío y abandonar la enajenación del yo superficial.

Este proceso nace de la convicción de que si uno quiere, todo puede funcionar de otra manera. Pero hay que realizarlo momento a momento.

La meditación (Diana) es igual que la sabiduría (Pragna), pero no se confunde con la postura sentado. No es quietismo, sino pensamiento, acción y recuerdo.

la llamada consciencia Espejo que refleja cualquier acontecimiento sin perturbación. No ausencia de nobles aspiraciones.

Las nobles aspiraciones no son egoístas. Están libres de dualismo , se nutren del Vacío. Las nobles aspiraciones proceden de un yo que ya ha percibido el Vacío, la Unidad, la Nada, por detrás o más allá del pensamiento cultural y condicionado. El yo evolucionado (Contrayo o yo crítico) es consciencia que ha percibido el Vacío. En la consciencia Vacía no hay aspiraciones ni deseos. No hay Nada o, la aspiración no tiene "forma".

La capacidad que tenemos para discriminar depende de nuestra capacidad para UNIFICAR. Si tengo experiencia de Unidad , tengo experiencia de variedad . Existen 22.000 especies de pájaros, pero dentro de la forma pájaro.

)Cómo es posible para la mente ir de la variedad a la Unidad? Este es el misterio que quieren penetrar todas las filosofías y las religiones: la limpieza de las multiplicidades, de las 100.000 cosas.

)Cómo es posible pasar del Maya (Ilusión y Diversidad) al Satori? Todos los Bodisatwas intentan ver la unidad dentro de la diversidad.

No hay Iluminación de ninguna clase que uno pueda proclamar haber alcanzado. No tener es tener

El silencio es trueno

La limpieza es la acumulación del polvo

Estas frases tienden a poner de relieve la diversidad y adiestran para ver la Unidad y el Vacío. Ver por opuestos es miopía.

Toda elucubración la contesta un Maestro ZEN con salidas como estas: (Tienes el pelo colgado de la luna!

Manifestaciones intuitivas alógicas, tendentes a romper la cinta fijadora e ilusoria del pensamiento discursivo (Bla,Bla,Bla) Cha-Cha-Ra, rumiación mental, diálogo interno, simples flatos de la voz, eructos honorables o, a lo sumo, el dedo que señala la luna.

ESTADOS O NIVELES DE CONSCIENCIA

La psicología Buddhista habla de ocho consciencias. Las primeras cinco consciencias son las asociadas a las facultades de los sentidos:

1-Consciencia de la VISTA. 2-Consciencia del OIDO. 3-Consciencia del GUSTO. 4-Consciencia del TACTO. 5-Consciencia del OLFATO.

La Sexta consciencia es la Mente o pensamiento, facultad conceptual que distingue, diversifica y clasifica los datos de la experiencia. Se la llama también el ladrón de las sensaciones, porque actúa condicionado por las valoraciones del yo. Al actuar así se convierte en irreal (sueño soñado por el propio yo). Como actúa movido por intereses toda percepción de la sexta consciencia tiene el color de los intereses. Cuando la consciencia actúa a este nivel del pensamiento discursivo o racional, obtiene una imagen adulterada de la realidad y fraccionada en múltiples representaciones abstractas que, por irreales, a la vez que limitan y estrechan su campo de acción, condicionan todas sus percepciones a distorsionadas pautas de conocimiento y valoración del Universo y de la Vida.

Por vía del sufrimiento, percibimos que la vida no puede ser así. Que la vida no puede quedar reducida a los limites de la sexta consciencia. Puede iniciarse entonces un aprendizaje liberador, para descubrir otros campos de percepción. La séptima consciencia sería el salto a la Nada (Vacío) personal: si yo y lo mío es todo personal (60 consciencia), en el salto a la Nada, (que pasa por Mushotoku, sin objetivo ni meta ni idea de ganancia) todo es nada.

Nada es Todo. La ausencia de yo, sería la nada con minúscula. El que se percibe como un Nadie y percibe la Totalidad y la Nada Viva, descubre la Unidad, el Origen y el Respeto.

Puesto que no hay diferenciación, la consciencia conceptual, distingue ahora, sin discriminación, y la Séptima consciencia, no tiene deseo que agarrar y ningún objeto que sea agarrado.

Cuando la consciencia actúa desde este nivel extraconceptual, por haberse situado en el ámbito de las sensaciones puras (no contaminadas por el yo pensante), adquiere un poder de realización y expansión ilimitados al ensayarse en regiones cósmicas, mas allá de toda ideal distinción originada en la aparente dualidad sujeto y objeto. Ahora ambos se habrán fundido en las imágenes mudas de una inexpresable TOTALIDAD NO DIFERENCIADA: El Origen.

Llegados a este punto, si soy nadie y soy UNO con el TODO, desaparece la vanidad, el engreimiento, el afán de protagonismo sin advertirlo. El yo; si no se es humilde, es que no se ha descubierto el Origen, (Mu=Séptima consciencia), La Unidad Esencial.

La Octava Consciencia o la de La Sabiduría del Gran Espejo. Las abarca a todas. Está atendida por la Séptima, la Sexta y las otras cinco consciencias de los sentidos (vista, oído, tacto, olfato y gusto).

La Consciencia Espejo funciona cuando vemos Alas cosas tal y como son@, con total impersonalidad. No por ello somos unos zombis. Por vía impersonal percibimos la realidad de la vida incondicionada. La misión del Bodhisatwa consiste en volver a percibir la Vacuidad en los hechos de la vida cotidiana, de modo Real. Percibido el Vacío, la Unidad, la Impersonalidad, las montañas

vuelven a ser montañas. Así se cierra el Círculo ZEN, DO-KAN.

Hay una Novena Consciencia de la que no podemos hablar (chisssssss). Más allá, un verdadero yo (regenerado). Es el que, asumidas estas cosas, actúa, sin actuar. Funciona Ello. Funciona el Así. Fluye el TAO. Ese es el verdadero movimiento. Moverse sin moverse. Mas allá de MU, más allá del Vacío y de la Forma. Abandonarlo todo y, luego abandonar el abandono: Estado permanente de vigilancia, sin yo.

El suceso de la Iluminación es brusco. Lo que se consideraba ideal, pasa a ser natural . Sobrepasa lo calculado por la razón. Esto es estar en la propia naturaleza. Es dentro de uno mismo donde se alcanza el satori.

Si se entiende la propia naturaleza, lo interior y lo exterior, se hace integralmente translúcido. Al haber ausencia de pensamiento, al observar la mente, se ve la Mente original. Ver la Mente Original es emancipación, liberación, estado de ausencia de pensamientos: Pragna, Shamadi, Mu-nen, No-yo.

Dejar la lógica, el razonamiento discursivo y pasar al sentimiento, pasar a la intuición.

El motivo por el que los maestros se expresan con palabras, responde a la necesidad de unificar la mente, a la necesidad de expandir la propia experiencia, comunicándola intuitivamente. Ahora la inteligencia pensante no se propone conseguir unos objetivos egocéntricos. Conscienciar la sabiduría no es lo mismo que conscienciar el conocimiento (terreno del yo).

La sabiduría es Totalizadora y se manifiesta, allí donde toca. Toca forma pero no cae en el dualismo.

El practicante de Zen quiere comprenderlo todo y cae en la cuenta de que con la mente palabresca, sólo comprende una parte limitada o condicionada: Es como querer coger agua en un cesto.

Hay que sentir con el cuerpo y con la mente que algo es verdad, porque todo el mundo está Iluminado. Todo el mundo Es, pero se lo oculta su yo.

Elucubrar es distinto que reflexionar sobre la Práctica. Elucubrar, echar a volar la imaginación (la loca de la casa), no lleva a ninguna parte real.

Aquietar el pensamiento es vaciarle de objetos, de contenidos. Una vez quieta la mente, está disponible para ver lo que hay interiormente a la vez que exteriormente.

Sucede que siempre tendemos a buscar fuera. Ahora podemos mirar y vemos dentro y )Qué vemos?: No vemos más que Vacío, Nada; pero en vez de verlo mentalmente, lo vemos (sentimos) experiencialmente: Es la Nada Original: Ku:

Sunyata.

Si no percibimos la Nada, es porque siempre queremos ver (proyección yoica) algo maravilloso o mágico.

Ver el Vacío es llegar al final de todos los finales, que es llegar al principio de todos los principios. En este sentido el Zen es un atajo.

Los contenidos de la consciencia coexisten con el Vacío, pero no obstaculizan el Vacío. No es que un yo evolucionado facilite la Práctica, simplemente no la obstruye. El yo no formaba parte del Todo en el Origen. Lo que sucede es que se añadió, desvió, y se separó del Todo para hacer la guerra por su cuenta (fuente de sufrimiento, de disgregación, de dualismo). Pero si nadie afirma Nada (Vacío) no hay dos. Por eso pueden ocurrir dos cosas al mismo tiempo. Al mismo tiempo se puede estar sufriendo por problemas y percibir que están vacíos de significado o contenido. Hay que experimentar esto y profundizar en ello.

Si pasado, presente y futuro es Nada (Vacío), la vida humana es ilusoria. No hay nada que buscar. Al tomar consciencia del Vacío y que las formas (fenómenos aparentes) son Vacío, hemos llegado al final: La vida humana consiste en ver el Vacío en la forma y la forma en el Vacío. Si no piensas )Qué queda? queda Vacío total y detrás veo mi Origen, la relatividad de todas las cosas, la impermanencia. Si no pasamos todo por el absolutismo del "yo", (falsa seguridad), alcanzamos el estado de equilibrio no dependiente de los acontecimientos circunstanciales.

Toda proyección mental es la obstaculización de un proceso natural y todo retraso del proceso natural es un retraso "Mental". En Zazen el dolor se transforma en cuanto no le valoramos. La valoración del dolor lleva a la queja, al miedo u otras emociones añadidas al dolor en sí. Lo mismo sucede en la vida cotidiana. Vivir es, pues , estar en el presente sin una mente condicionada por prejuicios o valoraciones. Una mente limpia que transforma la vivencia que el yo (al valorar), califica de positiva o negativa. Cuando el yo no funciona ni hace valoraciones, las sensaciones y el sentimiento es otro. Ambos se pueden saborear. No hay dos campos, el del placer y el del dolor (dualismo yoico): Sólo hay el campo del"Saboreo".

Sufrir es creer que somos seres sintientes, condicionados a aquel. VIVIR es traspasar la condición que hace separar las sensaciones en agradables o desagradables. Saborear no se limita sólo a lo agradable. Falta el vacío de la realización y la unificación con el objeto sin condiciones.

es el de elegir situaciones que concebimos como agradables. El camino verdadero consiste en no elegir nada. No querer separarse del sufrimiento, pero no uniéndonos heroicamente a él. De este modo se disminuye el sufrimiento a sólo dolor, si aceptamos el dolor aquí y ahora realizamos el contacto.

)Cabe el afecto impersonal? El yo se resiste, pero esto se puede experimentar, se puede saborear. Cuando sucede entramos en lo ilimitado: MUGEN. )Puede llamarse a esto amor?. Es preferible quitarle el nombre.

)Se puede decir que la vida tiene sentido?

Si respondes que ninguno, estas diciendo que tiene todos los sentidos posibles pensables. No digamos nada y quedará sólo la vida. No hay que hacer nada, la vida tiene su propio sabor.

El que vive es consciente de su propia inconsciencia porque si hay programa (búsqueda, objetivo, teleologismo) no se vive. La vida hay que vivirla, sin preguntarse por ella.

En la Iluminación se incluyen todas las preguntas y todas las respuestas, al mismo tiempo.

Para vivir hay que vivir, pensar es otra cosa. La vida es el acto de vivir. Si hay selección, programa o valoración, no hay vida: el yo nos desvive. En el hecho de vivir no hay opciones.

Hay que afrontar cada situación (aquí y ahora) como si fuera la última. La chapuza es un autoataque. Cada gesto, cada acción debe implicar una total inversión de la energía porque existe un vaciamiento que genera nueva energía.

El ZEN es una corriente de agua viva que fluye y fluye: IMPREVISIÓN, no cálculo.

Puede darse que la Iluminación no es la finalidad o la meta, sino el camino.

El que se cree lo que piensa y vive en ese mundo, es un ignorante. Está dormido. Sólo si lo mueve, empieza a despertar. Al no hacer caso ni fiarse de su pensamiento, se empieza a mover en un nivel de consciencia más profundo que el anterior. La percepción de este nivel de consciencia más profundo acontece más tarde. No hay que esforzarse en sostenerlo. Funciona ello solo. Es el estado de libertad, de espontaneidad, de equilibrio.

El sufrimiento es lógico porque estamos manejando una realidad (con el pensamiento) que no existe: Es ilusoria. No hay realidad. Hay demasiados intereses personales.

La realidad no necesita ninguna explicación o añadido conceptual. Creemos que nacemos y que morimos, cuando la realidad es que cuerpo, mente y mundo, nacen con nuestro yo, con nuestra consciencia. El universo para el yo es consciencia del universo, pero para la realidad (el ASI esencial) el universo está siempre incondicionado.

Los fenómenos no tienen esencia: su Esencia es el Vacío.

Si vemos en cada cosa (forma vacía) la Unidad de la realidad, está todo hecho. Llegar es tomar consciencia de que no hay lugar alguno adonde ir.

En cuanto afirmamos algo por acertado que nos parezca, nos equivocamos porque interviene algo tan irreal e ilusorio como nuestro yo. Hay que cultivar el "NO SE" para que actúe el ESO y no el yo.

El yo quiere una realidad pensable o razonable, pero la realidad es confusa (Fusión) y arracional (Fuera de). Es inatrapable en los esquemas de la lógica y el pensamiento yoico.

El desapego funciona como en el ZAZEN, si se practica conforme a las instrucciones. Dejando pasar el pensamiento. Hay que soltar la presa.

Toda la energía está en entrar y salir y no despistarse.

Tres son los territorios que hay que trabajar: Pensamiento-Intención, Palabra y Acción.

Hemos de ver en que proporción somos ambivalentes y obstaculizadores de nuestro camino. No podemos seguir utilizando a los demás como espejo de lo que soy o no soy. El espejo es uno mismo. Yo soy básicamente falso y no caer en la cuenta es perpetuar el autoengaño.

Para volver al Camino es preciso olvidar, abandonar los intereses (Del yo). Si hay intereses hay conflicto con la Práctica, excursiones, incompatibilidades. Siempre que hay proyectos a largo plazo, no hay desapego y la energía se invierte (se pierde) en la realización de los deseos y creencias. Aquí el universo no existe, la vida no existe. Hay sólo, yo-yo-yo. Damos vueltas y hacemos fintas para ver si con buenas intenciones y sin Práctica, podemos despistar, pero manteniendo nuestras consciencias yoicas. Esto no es desapego, al contrario, el ZEN es utilizado para reforzar nuestros apegos y esto no es ZEN.

Si lo que se dice no es practicado, no se está en la dirección de la Vía. Es pura retórica, palabrería hueca, estrategias de mejoramiento de la autoimagen.

Si se nota la falta de libertad, si se está trabado, es que se está fuera del Camino y no hay más salida que la de retornar.

Cuando se ha paladeado el gusto de la libertad, no se olvida. Cada vez que te desvives, no hay más salida que volver al camino: (VIVIR!.

El que percibe el sabor de la Vida, no puede dejar de saborearlo. Es una referencia natural, que transforma la lógica del ego modificando su estructura, por unificación con aquella experiencia inolvidable.

Dejarse llevar. Confianza en la Vida y en la Naturaleza como la hoja que cae del árbol, sin hacerse preguntas.

)Para qué queremos la consciencia yoica? )Para desconfiar? Cuando no hay consciencia yoica, no hay en que pensar.

Desapego es soltar, aflojar. Es desprenderse de uno mismo. Dicho así puede resultar abstracto. Veamos algunas maneras concretas y prácticas de realizar el desapego:

Si tenemos una preocupación, algo necesario, no detenerse, no autocomplacerse en la desgracia. No desarrollar la novela personal. No dejar transcurrir el tiempo en ello. Cortar. No identificarse con el yo pensante y apegado. Lo mismo en asuntos positivos, en los éxitos, cortar y concentrarse en lo necesario, ni positivo ni

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