Control social, violencias y delitos Aproximaciones a las injusticias del
6. Los laberintos psicológicos de los condenados
En el Congreso realizado en el año 2003 en Tucumán, varios de los análisis presentados sobre el delito parten de enfoques psicológicos. En “Adultos en riesgo” y “El problema de la responsabilidad psíquica en los delitos relacionados con drogas. Contribuciones para un dispositivo de tratamiento”,59 se definen ciertos marcos necesarios para el debate.
58. Kostenwein Ezequiel (2005), “Apología del margen. Góticos”, VI Congreso, Fa- cultad de Derecho, Universidad de Buenos Aires. Kostenwein Ezequiel (2007), “Hacia Una Criminología Menor <Uno: el abolicionismo de Nietzsche”, Ponencias del 8vo. Congreso Nacional, UNL, Santa Fe. Kostenwein Ezequiel (2008), “Hacia una criminología menor dos: lo liso y lo estriado en el modelo criminológico” y “Hacia una criminología menor tres: del estado, su castigo y sus víctimas”, IX Congreso Nacional de Sociología
Jurídica, UNR, Rosario. En la misma línea el trabajo presentado por Cristián Varela “la
cuestión de la seguridad en Freud presentado al VIII Congreso, UNL, Santa Fe. 59. Cuyas autoras son psicólogas; en el caso de la primera ponencia son las Licencia- das Beatriz Karsvnie y Dora Jiménez de Zimmerman, y para la segunda ponencia la Licenciada Fabiana Lavaque, ponencias presentadas al IV Congreso Nacional UNT, Tucumán, 2003.
Las autoras que trabajan el tema de los adultos plantean en su pro- puesta reconocer los marcos de referencia sobre los factores cognitivos y las representaciones que el sujeto elabora sobre el mundo, para dar cuenta de la agresividad e impulsividad de sus acciones. Mediante un abordaje psicológico, se presenta una descripción de la muestra control respecto de la muestra de penados de Villa Urquiza. Se sugiere que la agresión es conse- cuencia de la frustración y que la frustración siempre conduce a alguna forma de agresión. Por lo tanto la frustración considerada como bloqueo de comporta- mientos dirigidos a una meta y sobre todo cuando conlleva una gran expectati- va, produce agresión como manifestación afectiva. Lo cultural, lo social, lo econó- mico, la educación, unidos a expectativas falsas e inalcanzables predisponen a la agresión y potencian la violencia, como intento de resolver los conflictos.
Encuadrando sus ideas en perspectivas sociológicas teóricas vinculadas al fenómeno de la anomia, concluyen que a mayor inequidad mayor tasa de criminalidad y que “la anomia junto a la exclusión social y la inseguridad
económica conjugan procesos de privación que activan situaciones de vio- lencia social”.
El segundo trabajo referido sitúa el análisis en el marco de la respon- sabilidad y sostiene que bajo los postulados a partir de los cuales se atribu- ye responsabilidad jurídica a un sujeto, subyace una teoría psicológica so- bre la responsabilidad psíquica. A esta teoría subyacente la entendemos como una «Psicología de la consciencia». Adoptando la perspectiva de Braunstein
(1997), autor para quien el proceso judicial puede cumplir una función clínica, se sostiene que el carácter ritual del proceso, la presencia de un Jura- do y testimonios de testigos, confronta al sujeto con el acto delictivo. Esta con- frontación podría abrir el camino para la subjetivización de la pena. En el pro- ceso se escenifican las condiciones del delito, el reo establecerá “transferencias” sobre los representantes del que ha sido lesionado en sus derechos. Si el reo alcanza razón y acuerda con la penalidad que se le impone, el proceso judicial produjo un efecto clínico.
Otra ponencia en la misma línea que las anteriores60 conlleva una singularidad, toda vez que los autores intentan mostrar cómo las respues- tas sociales que se plantean a los fenómenos de violencia y adicciones son respuestas ideológicas que determinan las formas de intercambios entre los
60. Pablo Bliss y María Eugenia Gutiérrez (2003), “Perspectivas de abordaje sociales e individuales del problema de la violencia y las adicciones”. IV Congreso Nacional UNT, Tucumán.
agentes sociales. Los autores entienden que plantear el hecho delictivo sólo desde una perspectiva de la peligrosidad, deja al sujeto ajeno al marco social que lo genera; y entendiendo la violencia y el fenómeno delictivo en concor-
dancia con las motivaciones de la adicción, concluyen que un sujeto puede llegar a la adicción con cierta sustancia, sólo desde cierta “herida” subjetiva que lo determina en una forma particular de defensa ante aquello que vive como insoportable.
Estos trabajos que marcan otro rumbo al ser realizados desde una perspectiva psicológica son continuados por algunos otros análisis, tales como el presentado por Cecilia Torri durante el año 2010.61 La autora analiza la violencia sexual en el ámbito de las relaciones de familia, cen- trándose en la comprensión del incesto entre padres e hijos/as. Acordan- do la gran dificultad que estos hechos generan en el momento de investi- garlos y juzgarlos, se intenta explicar la violencia que el propio hecho implica y las consecuencias que ella genera. Se concluye acertadamente que la violencia presenta una organización relacional dado que la interacción que des- emboca en la violencia responde a un verdadero guión en el que los actores y los participantes parecen tenerlo todo previsto. Sin embargo, nada parece controla- ble. Cada uno de ellos podría anunciar lo que va a suceder, y detallar incluso de qué modo va a suceder; pero ninguno decide auto-protegerse ni evitar el riesgo […] Es difícil sostener que este acuerdo responde a la voluntad de pelearse. Se trata más bien de una tramparelacional.