Control social, violencias y delitos Aproximaciones a las injusticias del
4. La tematización en torno al sistema penal y la policía Excepcional fue además la cantidad de presentaciones que desde el
VIII Congreso realizado en la ciudad de Santa Fe, tiene como foco el análi- sis de la policía como actor ineludible.44 Una interrogación que no nos per- tenece nos permite situar sin embargo la densidad problemática de este
43. Rodrigo Ghiringhelli de Azevedo, Eduardo Pazinato da Cunha, Fernanda Bestetti de Vasconcellos. Todos de la Universidade Católica do Rio Grande do Sul, Brasil. del IX
Congreso Nacional, UNR, Rosario, 2008. También el trabajo de Tania Teixeira Laky de
Sousa de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo, Brasil. CD de Ponencias del IX
Congreso Nacional, UNR, Rosario, 2008. En paralelo resulta relevante señalar el trabajo
de Cecilia Torri sobre “Penas compartidas. Madres con condenas privativas de su liber- tad que conviven con sus hijos en establecimientos penitenciarios”. CD de Ponencias
del IX Congreso Nacional UNR, Rosario, 2008.
44. Se parte de las ponencias del equipo de investigación que dirige desde hace varios años Máximo Sozzo entre las que se destacan El análisis titulado “Violencia y policía en la Provincia de Santa Fe – 1998/2005” presentado por el grupo de investiga- ción de Gustavo González, Máximo Sozzo, Verónica Aimar y Augusto Montero. “Ciu- dadanía, contactos y mecanismos de control del servicio policial. Indagaciones socioló- gicas en la ciudad de Santa Fe” presentado por Máximo Sozzo y Augusto Montero; la ponencia “Dispositivo policial y actores gubernamentales: hacia una politización cre- ciente de las reformas policiales” presentada por Gustavo González; todos ellos prove- nientes de la misma unidad académica Facultad de Cs. Jurídicas y Sociales, UNL. Otras ponencias concuerdan con esta línea de trabajo y son las presentadas por Eduardo Aguirre de la UNLPam.“El policía de enfrente. Una introducción a las intuiciones de la fuerza”
y “Respuesta Judicial a la violencia policial” del mismo autor; y “Respuesta Judicial a la
violencia policial. Análisis de expedientes en Rosario, provincia de Santa Fe y Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires” de Eugenia Cozzi, Ana Lanziani y Enrique Font del CELS.
tema: ¿Cómo se construyó en el continente —y especialmente en la Argen- tina— la problemática de la seguridad, de sus políticas y las fuerzas que administran?45 Resulta imposible desmarcar la respuesta de un contexto histórico de producción; aunque sea mediante pinceladas de sus rasgos más relevantes debemos considerar y partir de ciertos acontecimientos pre-de- mocráticos, emergentes de las dictaduras previas,46 a la par que señalar el incansable trabajo de los activistas por los derechos humanos.
Este clivaje pendular que da curso a las transiciones democráticas, emerge bipolar en tanto teje nuevas fragmentaciones entre aquellos que privilegian el orden y seguridad pública y otros, cuyas preferencias son profundizar la democracia; después de largos años sin que sus institucio- nes fueran consideradas como tales. En un amplio contexto internacio- nal, con otras especificidades, la modernidad en bancarrota redefine los problemas socio-institucionales. Estas tensas relaciones entre ambas di- mensiones sociopolíticas tendrán su correlato específico en las demandas hacia las reformas de la administración de justicia y sus operadores, hacia la prevalencia de los pactos internacionales firmados, por sobre leyes e instituciones que continúan en un espiral de reformas.
La redefinición de la construcción de un cierto orden público surge como problemática de “seguridad ciudadana” y recala en los países lati- noamericanos en términos de una promoción que, bajo el supuesto de “mantener” el orden público, presentará una nueva estrategia de gestión: juntar actores políticos con simples ciudadanos bajo el lema a la seguridad la hacemos todos, en tanto cuando la seguridad se convierte en objeto de go-
45. En los planteamientos que siguen he tomado el texto de Galvani Marina, Mouzo Karina y Alina Ríos: “Que estudiamos cuando estudiamos las fuerzas de seguridad. Una revisión crítica sobre la construcción del objeto” y el texto de Ríos Alina: “La cuestión del objeto y otras interrogaciones sobre el método”. En AA VV (2010) A la inseguridad la
hacemos entre todos. Prácticas policiales, mediáticas y académicas. Buenos Aires: Hekht
Libros. Pp 19-50.
46. En este marco puede considerarse la ponencia de M. Cecilia Battistini (2009), “La construcción legal del enemigo en la última dictadura militar en Argentina”, CD de
Ponencias del X Congreso Nacional, UNC. Battistini realiza un análisis sobre los decre-
tos ley que al comienzo de los 70 –es decir, en democracia, en un marco de legalidad– comenzaron a configurar la construcción socio-jurídica del concepto “subversivo” y a darle contenido a ese concepto; esto es, identificando sujetos determinados, lugares, grupos políticos. También reflexionamos junto a nuestros colegas mexicanos sobre las reformas constitucionales de 2008 en México y la Ley Federal contra la delincuencia organizada que evidencian ideas centrales de la Teoría del Derecho Penal del “enemi- go”, la que en aras de la seguridad nacional, restringen cada vez más derecho y garantías a los ciudadanos. Ver los trabajos de Yolanda Martínez.
bierno y la cuestión ya no aparece en clave de orden público sino como seguri- dad ciudadana, se configura un nuevo campo y por lo tal es necesario definir el hacer (Galvani, Mouzo y Ríos, 2010: 25-26).
Cuando se comenzó a definir más los contornos de los debates entre policía y democracia, Sozzo considera que en realidad “se construyó una lectura política y cultural de la crisis policial a mitad de la década del 90”; crisis adjudicada al sistema penal y sobre todo a la institución policial, cuyos rasgos autoritarios y un uso antidemocrático del monopolio de la fuerza provenientes de su asociación con las dictaduras militares no ha- bían sido desmantelados. El abuso policial, legitimado por los usos y prác- ticas de los códigos de faltas, se unía además a la desconfianza creciente en torno a la policía; toda vez que se descubrían amplias redes delictuales, las que no eran ajenas a la participación de algunos funcionarios policiales. Sozzo47 sitúa muy bien el problema cuando explora los procesos de reforma policial en la Argentina y nos retrotrae a la construcción sociopolítica de la inseguridad urbana, en el amplio marco de una crisis cuyas marcas objetivas fueron el aumento de la microcriminalidad en los espacios públicos. Este malestar social que fue creciendo en términos de “alarma social”, dando lugar a la implementación de encuestas de victimización como componente subjetivo del “problema”. Desde la mi- tad de la década de los noventa hasta el presente, se trasmuta en un tema recurrente de agenda política y negocio periodístico.
A la par que los acontecimientos se sucedían mediante denuncias contra la institución policial, no fueron ajenas en dicho contexto el des- embarco de políticas tales como la tolerancia cero, que apelaron aún más al endurecimiento en el uso de la violencia policial mediada por las nece- sidades sucesivas de reformas policiales.
Estas reformas —según Sozzo— pueden pensarse desde dos ópticas sin- gulares pero no por eso menos entrelazadas: una apelante a consolidar “una policía democrática”, y otra que da cuenta de “una democratización policial”. La explicación de Máximo Sozzo48 sobre la declinación de una policía demo-
47. Sozzo Máximo “¿En el nombre de la democracia? Exploraciones en torno a los procesos de reforma policial en la Argentina”. Ponencia presentada en el marco del VIII Congreso, año 2007, Santa Fe.
48. Resulta interesante la relectura que Sozzo practica sobre Hans Kelsen (1933) en relación a la esencia y el valor de la democracia: “la necesidad de organización de la administración pública –en referencia a la institución policial– fue autocrática aun en el contexto de la democracia como forma de Estado, una burocracia regida por la legalidad –en un sentido muy similar al planteado por Max Weber (1996, 716-753). Esto no resulta una contradicción para el autor austríaco, pues el sistema burocrático debe estar acom- pañado de mecanismos de control”.
crática se encuadra en “el retorno del liberalismo”, en el sentido que le da el autor santafesino de “una cierta minimización de la policía” a la par de buscar “una cierta legalización de la policía”. Por otro lado resultaban claros los défi- cits institucionales; Sozzo da razón de los argumentos defensivos de la institu- ción por medio de un “lenguaje de déficit” careciente de todo tipo de recur- sos, principalmente materiales así como de cantidad de operadores y capacitación de los mismos. En términos generales la policía en clave liberal no se ocupará ya de todo sino sólo de los delitos y faltas en el estricto marco del Estado de Derecho, idea que para el autor santafesino es fuertemente explota- da en estos incipientes contextos políticos de reforma policial. Dicha declina- ción de la policía democrática es perfilada por el autor en tres tipos de medidas reformistas. Por un lado se trata de reestructurar normativas legales y regla- mentarias sobre las fuerzas policiales de acuerdo a los principios del Estado de Derecho. En segundo lugar, de modificar “la cultura policial” y por ello abun- dan los emprendimientos sobre nuevos procesos de educación policial; modificatorios no tan solo de contenidos curriculares y plantel docente sino con un giro de jurisdicción “educativa”. La tercera medida que completa esta estrategia reformista resulta de las modificaciones sobre “los mecanismos de control policial externos”. Si estas fueron las reformas estratégicas que según Sozzo pueden ser “calificadas de kelsenianas” en tanto articulan perfectamen- te con las consideraciones que sobre la democracia sostenía Kelsen, la segun- da oleada de reformas encuentra su substractum en los modelos de “policía
comunitaria u orientada hacia la resolución de problemas” de raigambre anglosajona que opera bajo nuevos códigos de comunicación territorial con los ciudadanos, adecuados mediante estrategias de descentralización de las decisiones policiales mediante diagnósticos o simples recolecciones de infor- mación vecinal. En este marco aparecerán “las incivilidades o desórdenes, en plena asociación con los jóvenes” generadoras de malestar y alarma social en determinados territorios.
La “coproducción de seguridad” se supone alteraría la negativa imagen policial —en la cual cooperan abusos policiales y contubernios delictivos— proponiendo a cambio una policía que “debe rendir cuentas” mediante la activación de mecanismos de democracia participativa. Estas propuestas de reformas no casualmente se estilan ejecutar en el marco del neoliberalismo, en donde las ideas de ciudadanos autónomos, responsables y copartícipes en- traña la paradoja de sectores ciudadanos en relación al Estado versus ciudada- nos fuera de toda relación estatal que no sea la de control social en sentido fuerte.
Como remarcan Sozzo y Montero (2007) se trata de romper la opaci- dad que rodea a la institución policial mediante diversas investigaciones
que permiten brindar información sistematizada de los conocimientos mediante la experiencia ciudadana con el contacto policial.