Los Protozoos o protozoarios son organismos unicelulares que se agrupan dentro del reino Protista o Protoctista y en el subreino Protozoa; algunos son de vida libre y otros parásitos de animales y plantas. De tamaño microscópico, se localizan en diferentes tejidos. Algunos producen daños importantes que alteran las funciones vitales y producen enfermedades y, en otros casos, la muerte del huésped. La mayoría son móviles en una etapa de su desarrollo y reciben el nom- bre de forma vegetativa o trofozoito (llevan a cabo su actividad principal de nutri- ción y crecimiento); varios de ellos poseen la capacidad de transformarse en una forma de resistencia denominado quiste (se encuentran en estado de latencia) y es una etapa de dispersión.
Muchos poseen una membrana protectora que le permite el intercambio de sustancias alimenticias y de excreción. El citoplasma representa el cuerpo del or- ganismo y en algunos grupos se diferencia claramente una parte interna, granu- losa y vacuolada denominada endoplasma y otra externa, refringente, hialina el ectoplasma. Algunos protozoos poseen en el citoplasma vacuolas alimenticias encargadas del metabolismo de los nutrientes y otras excretoras que facilitan la eliminación de sustancias. Poseen mitocondrias y uno o más núcleos de forma esférica u ovoide y cumple con las funciones de regular la síntesis proteica y la reproducción, entre otras.
Se multiplican por reproducción asexual y sólo algunos tienen reproducción sexual. La reproducción asexual presenta dos modalidades: la división binaria que consiste en la división longitudinal o transversal de las formas vegetativas y dan por resultado dos nuevos seres idénticos al que le dio origen. Este tipo de repro- ducción ocurre en el Trypanosoma cruzi, agente productor del mal de chagas, que se desarrollará en el capítulo 4. En la división múltiple una célula origina varias formas vegetativas.
En algunos protozoos la reproducción sexual da origen a un huevo o cigo- to después de la fusión de las gametas (llamados gametocitos); luego ocurre la meiosis que da origen a células haploides (estas células se llaman así porque con-
tienen la mitad del número de cromosomas que caracterizan a una especie), las cuales se restauran (vuelven a ser diploides, es decir, se restituye el número de cromosomas característico de la especie) en algún momento del ciclo vital del Protozoario. En estos Protozoarios, los gametocitos que intervienen en el proceso pueden ser células completas que fusionan sus citoplasmas y núcleos a través de un proceso denominado Singamia.
Bajo ciertas condiciones algunos protozoarios tienen la posibilidad de en- quistarse. En un organismo parásito el quiste le permite sobrevivir fuera del hos- pedador, dispersarse y buscar un mejor lugar para continuar su ciclo de vida. La otra modalidad sexual es la conjugación, mecanismo similar al que ocurre en bac- terias.
Los helmintos
Los helmintos o vermes, llamados vulgarmente gusanos son organismos multicelulares muy distribuidos en la naturaleza. Algunos son de vida libre y otros se han adaptado a llevar vida parasitaria en animales, vegetales y en el organis- mo humano. El parasitismo se instauró progresivamente cuando los helmintos encontraron huéspedes apropiados en los que podían alojarse y alimentarse. La adaptación fue dando origen a cambios en los organismos invasores, a tal punto que constituyeron especies diferentes, morfológica y fisiológicamente distintos a sus predecesores. Los vermes parásitos tienen tal grado de especialización, que algunos no pueden vivir sino en ciertos huéspedes. Hay otros, sin embargo que no poseen tanta especificidad en la selección de sus huéspedes y el organismo humano puede obtenerlo de los animales.
Un grupo importante lo constituyen los nematodos. Son gusanos cilíndricos, con cavidad corporal y sistema digestivo completo. El tamaño varía de manera considerable, puesto que algunos tienen muchos centímetros de largo y otros son muy difíciles de observar a simple vista. Son de sexo separado y los machos son más pequeños que las hembras. El ciclo de vida se caracteriza por presentar estadios que parten de huevos, que eclosionan en larvas y luego se convierten en adultos (machos y hembras). Cabe esta cita, ya que por ejemplo, en el ser humano el sitio habitual de localización se da en el intestino y en los tejidos. Los nematodos intestinales infecciosos para el ser humano se pueden presentar tanto en un estadio de huevo como en un estadio larval.
Otros gusanos como los Plathelmintos son aplanados, compuestos por una cadena de segmentos unidos llamados proglótidos. Cada segmento maduro po- see un conjunto completo de órganos reproductores masculinos y femeninos. No
tienen cavidad corporal y el sistema digestivo es incompleto, muy rudimentario. Estos parásitos absorben los nutrientes a través de la pared del cuerpo. Todos presentan el sistema reproductor muy desarrollado y la mayoría son hermafro- ditas, mecanismo que le permite contrarrestar las dificultades para preservar la especie. Ello requiere un número elevado de huevos o larvas en la descendencia para que algunas adaptaciones le permitan invadir nuevos huéspedes. Muchos han adquirido órganos de fijación, con ganchos o ventosas, otros han desarrollado cutículas resistentes a los jugos digestivos del huésped. No tienen aparato loco- motor, salvo algunas larvas que lo han desarrollado en formas diferentes. Tam- poco presentan sistema circulatorio ni respiratorio y la mayoría son anaerobios facultativos.
El ciclo de vida de los platelmintos que infectan a los seres humanos involu- cra uno o más huéspedes intermediarios. Las larvas adoptan la forma de quiste o vejiga; en pocos casos el ser humano puede ser huésped del estado larval lo que lo llevaría a una enfermedad severa e incluso la muerte. Un ejemplo característico es la hidatidosis causada por la larva en forma de quiste del Echinococus granu- losus. El parasito adulto infecta a perro y lobos, que funcionan como huéspedes definitivos; las larvas se desarrollan en el ser humano y en animales que actúan como huéspedes intermediarios por ejemplo, el ganado vacuno, ovino.