“Al término del mandato que se había señalado Benavides, la tensión internacional, por un lado, y la que se desarrollaba internamente en las fuerzas armadas, se manifiesta en la sublevación del ministro de Gobierno y Policía, Correos y Telégrafos, general Manuel Rodríguez, quienes favorecían el traspaso "democrático" de la presidencia a la clase propietaria.
Nuevamente ésta se presentó dividida: José Quesada, representante de los exportadores latifundistas, contaba con el apoyo del sector de la oficialidad más propenso a mantener la política represiva, y Manuel Prado que, como su hermano tres años atrás, representaba al sector burgués de la clase y contaba con el apoyo de Benavides.
En la medida que Prado constituía el vocero de la burguesía nacional progresista, tanto el Apra como el Partido Comunista le otorgaron su apoyo tácito, asegurándole el triunfo electoral. Así Manuel Prado asumió la presidencia en el período 1939 - 1945, coincidiendo con el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial". (Cotler - 1987)
ECONOMÍA
La economía y política peruanas en este gobierno estaban fuertemente relacionadas con los problemas de la Segunda Guerra Mundial, dado nuestro carácter dependiente.
La producción tradicional sufrió un gran descenso, pero aumentó significativamente la producción de algodón; en cambio, la producción de caña de azúcar sufrió un leve estancamiento y trajo consigo consecuencias sociales graves, como el despido de obreros. La producción minera, por otro lado, iba en aumento constante. En 1945, las exportaciones mineras alcanzaron el 55% de todo lo exportado; pero casi toda la actividad minera estaba en manos del capital norteamericano.
En otro rubro, el atraso industrial en el país era notorio. Lo prueba el número reducido de obreros. Las actividades industriales que destacaban eran textil, vidrios, pinturas, llantas, etc. Por la coyuntura internacional de la guerra nombrada, la producción industrial se diversifica en función de los intereses de EE. UU en la siderurgia, por ejemplo. Este relativo crecimiento industrial hacía aumentar el proletariado urbano y el proletariado minero, en consecuencia, incrementando la cantidad de sindicatos.
Un sector de la burguesía peruana estaba decidida a impulsar la industria en el país.
Esta facción es la "burguesía industrial compradora", porque para ampliar la infraestructura y producción industrial adquiere, del exterior, tecnología, insumos, etc. Pero esta "burguesía industrial compradora" no podía por sí misma crear toda la infraestructura necesaria, por consiguiente, recurrió al apoyo del Estado y a la asociación con capitales financieros del exterior.
En ese sentido el Estado invirtió, gracias a empréstitos del exterior por ejemplo, en la construcción de la central hidroeléctrica del Santa y en la Siderúrgica de Chimbote en colaboración con la Brassert y Co.
Ambas construcciones estaban a cargo de la Corporación Peruana del Santa, creada por el gobierno de Manuel Prado y Ugarteche.
El hierro es fundamental para todo desarrollo industrial, y para aumentar la extracción de hierro de Marcona, el Gobierno cedió los derechos de explotación que ejercía el Estado a la empresa The Utah Constructión Co., que, además de extraer hierro, se dedicó a la exportación del mismo.
Las otras medidas que dio el gobierno de Prado para fomentar la industria fueron: la creación del Banco Industrial, la promulgación de la Ley 9140 de Fomento Industrial, etc. Pero hay que remarcar que este impulso a la industria en nuestro país no apuntaba a crear una economía nacional independiente, sino que el objetivo era servir a los intereses del capitalismo de EE. UU durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. Además la presencia de capitales extranjeros, si bien ayudaban al desarrollo industrial, generaban más dependencia económica.
ACTITUD DEL ESTADO PERUANO DURANTE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
El 7 de diciembre de 1941, la aviación japonesa atacó la base norteamericana de Pearl Harbor (Hawai), provocando la intervención de EE. UU en la Segunda Guerra Mundial. El Perú inmediatamente rompió relaciones con las potencias del Eje y se unió a los aliados (EE.UU. e Inglaterra).
A nivel político, sin embargo, el gobierno de los EE. UU recomendaba a Manuel Prado Ugarteche mejorar sus relaciones con el Partido Comunista del Perú, por la intervención de la URSS en la guerra; el APRA no recibió la misma atención por lo que se propuso al presidente de los EE. UU., Franklin D. Roosevelt, el Plan de Afirmación de la Democracia en las Américas, donde planteaba asegurar la soberanía nacional y popular en base al voto ciudadano, de lo contrario se produciría una alianza entre el totalitarismo (fascismo) de América Latina con los países del Eje.
El Partido Comunista del Perú, por dictamen de la Tercera Internacional (Komintern) desplegó la táctica del Frente Popular o alianza con las fuerzas democráticas de las distintas clases sociales contra la amenaza nazi-fascista a nivel mundial. La Tercera Internacional, durante este conflicto, tenía su sede en la URSS y estaba dirigida por el gobierno de Stalin. En 1943, Stalin ordenó la disolución de la Tercera Internacional para dejar a cada uno de los partidos comunistas de distintos países del mundo diseñar su propia estrategia.
fortalecer la alianza entre el Perú y los EE. UU durante este conflicto. Los puntos más importantes de este tratado eran:
1° Establecimiento de una base militar en Talara (El Pato).
2° Deportación de los japoneses residentes en el Perú a los EE. UU país que poseía un campo de concentración para ellos.
3° Estabilización del precio de las materias primas que el Perú exportaba a EE. UU., país que a cambio de la reducción de las tarifas arancelarias norteamericanas se beneficiaría con productos peruanos.
Con este tratado se demostraba la subordinación y el mayor grado de dependencia del Perú al capitalismo norteamericano.
SITUACIÓN SOCIAL
Las luchas sociales bajaron en intensidad, salvo en la Costa norte donde hubo despido de obreros de los enclaves azucareros. El Partido Aprista se abstuvo de activar las luchas populares para no ser acusado de cómplice del Eje nazi-fascista.
Los comunistas organizaron la Confederación Nacional de Trabajadores para ganar bases y neutralizar políticamente al APRA. El Gobierno apoyó en esta medida a los comunistas; por ésta y otras razones, Manuel Prado fue llamado el Stalin peruano, sin embargo, el proyecto de confederación no prosperó.
A principio de los años 40, la actividad sindical empezó a reanimarse, se robustecieron los antiguos gremios (panaderos, textiles, gráficos, choferes) y se formaron nuevos sindicatos. En Lima y Callao se organizaron dos poderosas uniones sindicales.
La reactivación sindical fue impulsada tanto por el Partido Comunista como por el Partido Aprista. A través de la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL), los
dirigentes realizaron gestiones con el gobierno de Prado, preparando el terreno para la formación de una central sindical "democrática" en el Perú. El gobierno norteamericano, además de fomentar una política de amplio frente, estaba interesado en encausar el movimiento obrero organizado en el esquema político de la "democracia" capitalista y veía con buenos ojos la institucionalización de las organizaciones sindicales nacionales en América Latina.
Es en este contexto que algunos dirigentes sindicales peruanos apristas y comunistas se reunieron en Santiago de Chile (1943), poniéndose de acuerdo para conjugar esfuerzos en vista a la formación de una central sindical nacional. Este acuerdo llamado Pacto Sindical de Santiago permitió que al año siguiente se formará la Confederación de Trabajadores del Perú (CTP).
"La creación de la CTP fue anunciada para el 1ro. de mayo de 1944, en una visita a la tumba de José Carlos Mariátegui. El primer secretario general fue Juan P. Luna, dirigente de choferes, entonces del Partido Comunista. El secretario de organización fue Luis Negreiros, dirigente de tranviarios , militante del Partido Aprista. Al año siguiente, los apristas lograron dominar plenamente la CTP siendo elegido secretario general Arturo Sabroso". (Sulmont, Historia del Movimiento Obrero – 1987).
GUERRA CON ECUADOR (1941 – 1942)
Desde que el Ecuador surgió como república independiente en 1831 en la Asamblea de Riobamba, exigió durante años al Perú, los territorios de Tumbes, Jaén y Maynas, generando una serie de conflictos que se han prolongado hasta finales del siglo XX.
Estos problemas limítrofes se fueron agudizando con el correr de los años. Aquí presentamos desde el comienzo una serie de hechos ocurridos entre Perú y Ecuador:
• 1832: Firma del Tratado Novoa - Pando con el cual se reconocerán y respetarán los
iniciales límites hasta un arreglo definitivo. Ecuador en esta época no tenía territorio amazónico.
• 1841: En medio de la anarquía peruana (1841 - 1842), Ecuador con su canciller Félix
Valdiviezo y el peruano Matías León, pretendía resolver los límites tomando como punto de partida los límites del Virreinato de Nueva Granada y del Perú. El peruano Matías León no aceptó y se retiró.
• 1842: Negociaciones entre el canciller Guillermo Charum (Perú) y el general Bernardo
Daste (Ecuador) para resolver el problema limítrofe. El general Daste exige, previamente al Perú antes de toda negociación, la entrega de Tumbes, Jaén y Maynas.
• 1858: Guerra con Ecuador por la usurpación de territorios amazónicos del Perú. Este
conflicto culminó con el Tratado de Mapasingue.
• 1881: Tropas chilenas ocupan Lima, el 17 de enero; Ecuador aprovecha esta
coyuntura para invadir nuestros territorios amazónicos por el río Napo hasta el río Coca.
• 1890: Tratado García-Herrera en el cual se plantea la entrega de territorio amazónico
a Ecuador. El congreso peruano no lo aprobó; y ante la no solución del problema, se acordó someter el asunto al arbitraje del rey de España.
• 1904: Firma del Tratado Cornejo- Velarde en el cual se aprueba proseguir con el
arbitraje del rey de España, convenido anteriormente. En 1905, Ecuador rechaza el fallo del rey de España al enterarse que le sería adverso.
• 1910: Movilización de tropas peruanas a la frontera con Ecuador ante el ataque de los.
ecuatorianos.
• 1924: Firma del Protocolo Castro Oyanguren-Ponce donde se conviene tratar
amigablemente las cuestiones limítrofes porque de lo contrario se recurriría al arbitraje del presidente de los EE.UU. Ecuador reivindicaba la antigua Maynas, tesis que el Perú rechazó.
• 1936: Firma del Acta de Lima entre Ulloa (Perú) y Viteri (Ecuador), por la cual se
comprometían a reconocer que el arbitraje acordado en 1924 era de derecho y que ambos países mantenían el statu-quo de sus actuales posesiones
territoriales, hasta el fin de las negociaciones a realizarse en Washington. En 1938, Ecuador renuncia al arbitraje de derecho e inicia el hostigamiento militar de poblaciones peruanas, penetrando en nuestro territorio. El Estado peruano, al reconocer un statu-quo de posesión territorial, dejaba en manos del Ecuador
territorios amazónicos invadidos en 1881. GUERRA DE 1941 (5 DE JULIO – 11 DE AGOSTO)
Después de tensas relaciones entre Perú y Ecuador, además de constantes escaramuzas, el 5 de julio de 1941, tropas ecuatorianas realizaron una ofensiva en la zona del río Zarumilla, atacando el puesto de Aguas Verdes. Otro contingente militar ecuatoriano había organizado un frente de 800 kilómetros desde la Cordillera del Cóndor hasta el río Putumayo, sobrepasando inclusive la frontera del statu- quo convenido.
El Perú perdió el triángulo de Sucumbios con el Protocolo de Paz. Amistad y Límites de Río de Janeiro. firmado en 1942; pese a ello, los ecuatorianos no quedaron conformes.
Ante la agresividad expansionista ecuatoriana el alto mando militar peruano organizó dos frentes de operaciones:
• Costa: Conformada por las tropas del Agrupamiento Norte (Ejército, Marina, Aviación y el
apoyo de las Fuerzas Policiales; todos, al mando del general Eloy G. Ureta.
El 23 de julio se inició la batalla de Zarumilla que significó una contundente victoria peruana: las tropas peruanas llegaron a ocupar la provincia de El Oro ante la escasa resistencia ecuatoriana.
• Nor-Oriente: En el departamento de Loreto, las tropas peruanas de la Quinta División
estaban al mando del general Antonio Silva Santisteban. Se destacaron guarniciones militares en la Cordillera del Cóndor, desde el Nudo de Loja hasta Quito, y se realizaron incursiones por los ríos. El 11 de Agosto se produce el combate de Rocafuerte, tomándose la guarnición ecuatoriana del mismo nombre.
El 3 1 de julio de 1941, el gobierno de Manuel Prado aceptó la mediación de Argentina, Brasil y EE. UU; luego, el 2 de octubre de 1941, se firmó el Acuerdo de Talara en el cual se establece una zona desmilitarizada entre las tropas peruanas que ocupaban la provincia de El Oro, y las tropas ecuatorianas. Este acuerdo establecía una retirada de las tropas peruanas frente al avance que habían logrado.
En la ciudad de Río de Janeiro el 29 de enero de 1942, se firmó el Protocolo de Paz, Amistad y Límites entre el Perú y Ecuador entre los cancilleres Alfredo Solfy Muro (Perú) y Julio Tobar Donoso (Ecuador); también intervienen los garantes: EE.UU., Brasil, Argentina y Chile, que se había integrado a último momento. El protocolo fue aprobado el 26 y 28 de febrero de 1942.
Con la firma del Protocolo de Río de Janeiro (1942), después de la Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas, en Río de Janeiro, que trataba la agresión japonesa a Pearl Harbor (EE.UU.) y la posición política de los estados americanos, el gobierno de Manuel Prado consagró el statu-quo posesario
establecido en 1936. Esto significaba que el Perú dejaba de litigar por territorios que Ecuador invadió en 1881 y que hoy día conforman la selva amazónica ecuatoriana, donde se han hallado ingentes recursos naturales (petróleo) .
También hay que tomar en cuenta la presión internacional de los EE. UU para la firma del Protocolo de Río de Janeiro, lo que confirma una vez más nuestro grado de dependencia del capitalismo de EE UU. en desmedro de los intereses nacionales.
Estos fracasos del Estado peruano, en la guerra de 1941 y en la firma y aplicación del Protocolo de Río de Janeiro, demuestran categóricamente la inoperancia de quienes manejaron el Estado para conservar los territorios del país.
Culminando el proceso de firma y consagración del Protocolo de Río de Janeiro, una comisión mixta procedió a demarcar la frontera entre Perú y Ecuador, tomando como base el
Statu-quode 1936.
La demarcación se hizo normalmente desde Capones hasta la quebrada San Francisco, y desde Güepi hasta la Cordillera del Cóndor; pero en 1943, cuando el Perú había retirado todas sus tropas de la provincia de El Oro, Ecuador cuestionó la demarcación en el punto del río Santiago, en la Cordillera del Cóndor.
Ante este impase, el canciller de Brasil, Oswaldo Aranha, propuso someter la controversia a un fallo del capitán Braz Días de Aguiar, previa investigación de la zona, lo que Ecuador aceptó. En julio de 1945 se emitió el fallo de Braz Días de Aguiar: el divortum aquarum de
la Cordillera del Cóndor, constituiría el elemento de orientación para la demarcación de la frontera. Ecuador aceptó el fallo y se continuó con la colocación de los hitos, hasta que en 1949 Ecuador volvió a objetar la demarcación manifestando un error en el protocolo; el argumento era que no se había tomado en cuenta el río Cenepa, quedando inconcluso, por lo tanto, 78 km sin demarcar.
En el lapso de 1940 a 1988. la población peruana aumentó