Visualización: los objetivos
y la hoja de ruta
Queda demostrado que después de construir una imagen de Visualización, real y alcanzable, con la Pasión suficiente como para no olvidar durante el camino ese objetivo, es necesario desarrollar todo un proceso de estrategia de trabajo que nos ayude a convertir la imagen en realidad.
Cada uno elabora esa hoja de ruta acorde a sus necesidades y capacidades. Algunos los hacen con objetivos a corto plazo, otros a largo. Algunos combinan ambos. Y todos tienen un método del que se puede extraer una enseñanza aplicable a cual- quier emprendedor que consiga, al igual que el deportista, convertir su proyecto en una realidad exitosa.
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LA VISUALIZACIÓN
Objetivos a corto plazo
La planificación que se hacen los deportistas para llevar a cabo su proyecto profesio- nal debe estar bien estructurada por objetivos más pequeños, los que se consiguen a corto plazo, y los más ambiciosos, los que seguramente tienen una estrategia espaciada en el tiempo.
“Las cosas hay que dividirlas en trozos. Poner los objetivos que tienes a tu alcance ahora”, añade Manuel Torné. Para el piloto, “hay que tener conciencia de que debes superarte y conseguir lo siguiente. Eso de empezar a lo grande te crea problemas porque es pensar lo que se debe hacer en tres días. Pero hay que concentrarse en el hoy”. Él explica que si en su caso, se hubiera centrado más en el objetivo de ser campeón del mundo a ganar las pruebas, una detrás de otra, se hubiera bloqueado por los condicionantes que tenía de financiación económica. Una circunstancia que podría haber mermado su ánimo de ir poco a poco hasta el objetivo final.
“Para conseguir mis metas siempre pienso en el día a día”, explica Maialen Cho- rreaut. “Si ves que vas sacando las cosas poco a poco, es cuando llegas al objetivo general”. La piragüista recuerda cómo el día que se clasificó para el equipo nacional absoluto iba al Instituto, tenía que sacar exámenes y concentrarse al mismo tiempo. Ese año tan “caótico” para ella puso en marcha esa fórmula del “día a día” para ter- minar el año sin problemas, y es cuando se dio cuenta de la importancia de ver los objetivos a largo plazo para, al final, conseguir el más grande de todos.
De hecho, “cada asalto es un nuevo objetivo”, opina Joel González. “Está claro que hay que tener una visión de todo, pero no te puedes obsesionar por lo que puede llegar. Si la línea no va recta no llegarás”.
Y es que para un deportista, “todas las carreras son importantes, incluso la de un pueblo”, reconoce Martín Fiz. “Sí que es cierto nosotros tenemos los objetivos a cuatro años vista, por los Juegos Olímpicos, pero cada año me marco un objetivo, porque no sabes lo que va a pasar dentro de cuatro años, y la frustración es mucho mayor”. En la misma línea se pronuncia Felipe Reyes, “no puedo estar pensando en el mundial de dentro de cuatro años, porque no sabes si vas a llegar”, afirma.
Esa Visualización cortoplacista se explica, desde el punto de vista de MaríaJosé Rienda, desde el propio rendimiento del deportista. “Un deportista no puede rendir
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siempre al 100 por 100, porque si no nos rompemos”. Por ello, reflexiona que ante una carrera de picos altos y fuertes, “te pones todo tipo de objetivos, pero para ir al más largo y ambicioso te tienes que poner muchos chiquititos antes de llegar”.
Resulta curioso que siendo una carrera tan corta la de los deportistas, algunos prefie- ran incidir más en los plazos cortos que en los largos para fijarse sus propias metas. No obstante, están los que, siendo conscientes de ello, se fijan en los objetivos cortos del día a día sin perder de vista los largos, como le ocurre a Marc Gené. “Sin querer mi camino ya me está indicando los próximos 5 o 10 años, qué es lo que debería hacer. Cuando el deportista está acabando su carrera deportiva es importante que se plantee donde va a estar en los próximos años”, opina el piloto.
Lo mismo le sucede a la gimnasta Alejandra Quereda. “Nuestra carrera es muy corta, yo ya soy mayor con 22 años”, explica. Por ello, “siempre me he planteado objetivos a corto plazo focalizándome en el más importante del año, aunque siempre tenemos los ojos puestos en los Juegos Olímpicos”, confiesa.
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Objetivos a largo plazo
Ponerse los objetivos a largo plazo tiene sus peligros para alguien que persiga una meta. “Si no lo consigues, has fracasado” analiza JJ Hombrados. Por ello ponerse pequeñas metas que puedan saciar las ganas no de fracasar, supone un aliciente importante para el deportista o emprendedor cuyo proyecto profesional sea de gran envergadura.
Es una incertidumbre que también hace pensar en la pérdida de energía que puede suponer si ese objetivo a largo plazo no lo consigues. “Si la sabes llevar a tu favor es una gran experiencia. El miedo no tiene que paralizarnos”, piensa el atleta David Casinos. “Si sabes cambiarlo a tu favor, es básico”. Una acción que el deportista valenciano recomienda hacer siempre con trabajo y esfuerzo.
La piraguista Maialen Chorreaut propone una fórmula mixta para visualizar los pla- zos de la manera más productiva posible: “hay que ver un camino dentro de otro”, opina. Sus plazos se miden por ciclos olímpicos, de 4 años, dentro de los cuales compite en varias pruebas para puntuar y prepararse para el gran reto. “Hay que tener capacidad de Visualización de a dónde se quiere llegar”, recalca.
Sin embargo, a pesar del reparo en general por visualizar a largo plazo, hay una constante que se repite en sus cabezas: el día de su retirada. Algunos deportistas lo tienen más interiorizado que otros, pero aún así, todos ellos “siembran” durante su carrera profesional para tener una ocupación complementaria cuando se jubilen, uno de los momentos más difíciles para todos ellos. “En previsión de que practico un deporte con una vida muy corta y que en este país no hay un futuro como en Rusia, tuve presente que los estudios siempre tenía que llevarlos adelante y compaginar con la gimnasia”, explica Quereda. En la actualidad se prepara para ser médico, mientras sigue compitiendo a nivel internacional.
A pesar de que en su hoja de ruta se vea con la bata de médico, a la gimnasta no le gustaría perder la vinculación con el mundo de la gimnasia. Es una reflexión gene- ralizada de todos los deportistas, quienes descubren después de su etapa deportiva otros aspectos de su deporte, desde la forma más ejecutiva y de despacho hasta la forma más divulgativa, como los perfiles de David Casinos y JJ Hombrados, que realizan sesiones y conferencias sobre couching basado en su vida profesional.
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Objetivos sin tiempo
Para construir una hoja de ruta profesional, hay personas que no necesitan poner- lo en un calendario. Simplemente necesitan pensar en qué quieren llegar a ser y perseguirlo. “Mi objetivo era jugar al balonmano, no conseguir premios”, recuerda
Hombrados. “Yo solo quería jugar mejor y eso me daba jugar una final”. Él considera
un objetivo profesional la consecuencia a su esfuerzo diario, no fija un objetivo como premisa para esforzarse profesionalmente. Remarca además que “nunca he tenido una visión a largo plazo, porque en cuatro años que dura un ciclo olímpico pueden pasar muchas corsas”, recuerda.
Para el ex jugador de fútbol, “la exigencia personal te lleva a la exigencia”.
En la misma línea se pronuncia Manu Sarabia, “mi objetivo no podía ser corto cuando mi objetivo era ser el mejor. Y para ser el mejor no puede ser corto”. El ex jugador
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de fútbol, al igual que Hombrados, opina que “ser el mejor te lleva de una cosa a la otra”. Solo tenía en mente jugar en el Athletic de Bilbao y ser internacional con la Selección Española de fútbol, y para ello debía siempre intentar estar al máximo nivel. Una técnica que a él le resultaba positiva, “me ayudaba a mantenerme en alerta”, reconoce. Él afrontaba cada entrenamiento como una oportunidad para mejorar y acercarse más a ese objetivo vital. “Si tú enfocas cada entrenamiento como una oportunidad para crecer, vas a mantener siempre esa ilusión y exigencia que te llevará a la excelencia”, explica.
El anti-objetivo
Sin embargo, hay personas como Juan Antonio Corbalán que piensan que los obje- tivos “no son más que palabras que pones en un papel que lo aguanta todo”. Él trae el símil de la crisis económica para ilustrar su reflexión, “¿Cuántos objetivos tenían cuando se construyó una burbuja? Cuando todo iba a crecer al 4,5%, ¿por qué vendimos tantas casas? ¿Se cumplieron los objetivos? Si. ¿El país se fue a la mierda? Si. Por lo tanto, ¿es un objetivo válido?”. Para el ex jugador de baloncesto, “los objetivos son un elemento de conveniencia para reafirmar determinadas cosas”.
Para ilustrar este pensamiento, Corbalán recuerda una anécdota del Real Madrid cuando él era capitán. “Quité las primas porque me ofendía. No tiene que venir ningún directivo, que no sabe lo que es jugar, a poner precio a mi trabajo si gano o si pierdo, si cumplo o no los objetivos”. Para él, un trabajo no vale más o menos en función de los objetivos que cumplan, porque para ambas situaciones, se ha invertido la misma energía, aunque el resultado en algunas ocasiones haya resultado adverso. “Los directivos reaccionaron con extrañeza y después de mí se volvieron a poner las primas. No quiero decir que mi método sea el mejor. Pero el objetivo es consecuen- cia de que hagamos bien el trabajo. Y si no ganas un torneo, no quiere decir que no hayas hecho bien el trabajo de base”.
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Juan Antonio Corbalán opina que todas las victorias de su época de jugador de baloncesto, era consecuencia de hacer bien el trabajo.
Resulta curioso que una de las mayores leyendas del baloncesto español reconozca que no se puso, ni siquiera en el panel de visualizaciones, la final de Los Ángeles 84. “Aquello llegó fruto de muchos años, de la unión de jugadores, de mucha madurez y conocimiento”, recuerda. De hecho, Corbalán considera que “los objetivos me parecen una estupidez absoluta, no toda la vida tienes que marcártelos”.
El ex jugador de baloncesto remarca que nunca ha tenido objetivos en la vida, y que siempre ha tratado de hacer bien las cosas. Para ilustrar mejor su forma de concebir un objetivo, utiliza el símil de una empresa.
“Si una empresa se plantea dar beneficios de un 22 y da 23, estás encantado de la vida. Y si das 19 estás fatal. Pero resulta que llegas a un 25 y estás muy orgulloso porque es mucho más. ¿De qué vale entonces, un objetivo? En realidad el objetivo en sí te lo dice el mercado, porque es el que dice si vale o no vale, y si no es rentable, te tendrás que dedicar a otras cosas”
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Su reflexión abre un debate sobre qué es realmente un objetivo. Como cualquier otra predicción que suponga anticipar el futuro, los objetivos siempre tienen un com- ponente ficticio que debe impedir que absoluticemos su contenido. Sin embargo, a modo de señales que nos indican si vamos o no por la buena dirección, pueden ser herramientas útiles que nos animen a seguir avanzando. El cumplimiento o incum- plimiento de estos objetivos nunca puede ser algo definitivo, solo en la medida en que contribuyan a que nuestro proyecto siga adelante, serán realmente efectivos.
¿Qué pasa si no se cumplen con los objetivos?
Cuando nos fijamos un objetivo encaminado a ganar y a ser los mejores en lo nues- tro, nos olvidamos que no somos los únicos que lo pensamos. También nuestros rivales lo piensan. “Por tanto, hay que tener una acción-reacción, hay que cambiar según se va resolviendo la carrera en este caso”, recomienda el corredor Martín Fíz.
Corbalán también recuerda que “no he visto que los grandes derrotados hayan hablado de sus visiones, porque seguro que las tenían”. Son los momentos en los que la Visualización falla y no hay ninguna explicación científica que responda a ello, porque lo teórico lo has cumplido: ejercicio mental para construir esa imagen y esfuerzo para conseguirlo. Pero no hay que olvidar que hay miles de elementos externos más que no podemos controlar, por lo que hay que ser flexible y tener contempladas otras opciones por si llega ese escenario no previsto. Cuando no se contempla, el jarrón de agua fría puede ser muy fría. Es lo que le pasó a Felipe Reyes
durante su participación con la Selección Española de Baloncesto durante el mundial de 2014. El capitán del Real Madrid recuerda que comenzó la competición con mucha ilusión, porque “era un Mundial muy esperado y además se jugaba en casa”. Lo peor de todo es que “a nadie se le pasó por la cabeza el final tan inesperado”, reconoce. En el caso de la Selección, se habían focalizado en visualizarse en una final contra Estados Unidos y no en la posibilidad de caer eliminados en las fases previas. “Estoy de acuerdo con mis compañeros en que podríamos haberlo preparado de otra forma”, reconoce el capitán de Basket del Real Madrid.
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El pivot del Real Madrid quedó relegado de la Selección Nacional en el Mundial de 2014, pero ha sabido regatear las adversidades y seguir brillando como jugador para ser imprescindible.
A su pensamiento focalizado en la final desde el principio del campeonato se sumó la influencia de los fans y de la prensa, que confiaban en que fuera así. Una corriente de pensamiento que influyó de alguna manera en su forma de competir, no pensa- ron que los rivales fuertes estaban en los partidos que precedían a la final. “Se te acaba metiendo en la cabeza y eso te acaba afectando un poco”, reconoce Reyes, “puede que fuéramos más relajados sin quererlo a la segunda fase, después de haber ganado a todos en la primera, la mente juega una mala pasada”. Si hubieran pensado en el día sin subestimar al rival, quizá podrían haber conseguido otros resultados. Aunque, “si hubiéramos ganado, no estaríamos reflexionando en todo esto”, reconoce Felipe.
En ese caso, no hicieron algo que recomienda el esgrimista José Luis Abajo, “si no contemplas los imprevistos como parte del juego, será más difícil que gestio- nes tus derrotas”. Una derrota que aconsejar gestionar poniéndose otra meta y no recreándose en ella.
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