La aldosterona se forma en la zona glomerulosa de la corteza suprarrenal median- te la oxidación de la corticosterona y la formación de un aldehído en la posición 18. El precursor 11--desoxicorticosterona posee ya una actividad mineralocorti- coide, aunque su potencia es de 3% de la aldosterona. El cortisol tiene también una actividad mineralocorticoide. La aldosterona se sintetiza en la zona glomeru- lar, controlada principalmente por la angiotensina y el potasio. En la zona fasci- cular, bajo el control de la ACTH, se produce DOC y cortisol, el cual también posee una actividad mineralocorticoide, que se debilita por una degradación total a nivel renal.
En la práctica clínica se emplea la fludrocortisona, un derivado sintético que se administra por vía oral, y la desoxicorticosterona, que se introduce por vía pa- renteral. La espironolactona se comporta como un antagonista específico. La bio- síntesis y la secreción diaria de aldosterona es de 30 a 150 μg y no depende tan intensamente de la secreción de ACTH como lo hace el cortisol, aunque la activi- dad hipofisaria puede facilitar su secreción a través de algunos fragmentos de POMC que contengan ACTH. El estímulo mayor ocurre en la angiotensina II for- mada tras la acción de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) sobre el an- giotensinógeno y estimulada por la renina. La angiotensina activa receptores es- pecíficos localizados en las células de la glomerulosa, induciendo la activación del ciclo de los fosfoinosítidos y la participación del calcio, que ocasionan la acti- vación de la desmolasa y la conversión de la corticosterona en aldosterona.
De lo anterior se desprende que la regulación de la secreción de aldosterona depende directamente de los factores que regulan la secreción de renina. Los fac- tores estimuladores son la depleción de Na y del líquido extracelular, la reducción en la presión de la arteria renal, la actividad adrenérgica β, las prostaglandinas
y la sobrecarga de K+; el K+puede estimular incluso la secreción de aldosterona
19 Introducción a la endocrinología E dito ria lA lfil. Fo to co pi ar sin au to riza ció n es un de lito . E
líquido extracelular o el aumento de la presión de perfusión en la arteria renal re- ducen la producción de renina. La actividad de la glomerulosa puede ser inhibida directamente por la acción de la dopamina, lo cual explica que la activación de los receptores dopaminérgicos induzca una inhibición de la reabsorción de Na y que los inhibidores dopaminérgicos, como la metoclopramida, faciliten la secre- ción de aldosterona. A diferencia de la aldosterona, la secreción de corticosterona depende exclusivamente del control hipofisario.
Mecanismo de acción
La aldosterona activa un receptor específico cuya naturaleza está menos identifi- cada que la de los demás receptores esteroideos, quizá porque se encuentra en muy baja concentración en las células aldosterona--sensibles. La activación del complejo aldosterona--receptor en el núcleo quizá desencadena la síntesis de en-
zimas que en último término facilitarían el transporte de Na+. La proteína for-
mada por la activación del receptor aldosterónico estimularía la ATPasa Na+--K+
dependiente, localizada en la membrana basal, que bombea Na+desde el interior
celular hacia el líquido extracelular.
Acciones mineralocorticoides
La aldosterona facilita la reabsorción de sodio y la eliminación de potasio, amo- nio, magnesio y calcio en el túbulo contorneado distal. El efecto neto de aumento
de reabsorción de Na+genera un potencial más negativo en la luz del túbulo, que
estimula la secreción de K+y H+. Por eso, en situaciones de hiperaldosteronismo,
el balance de Na+es positivo y hay expansión del volumen líquido extracelular,
hipocaliemia, alcalosis, contracción del volumen extracelular e hidratación celu- lar, ya que el líquido extracelular se hace hipoosmótico y el agua se desplaza al compartimiento intracelular.
Para que haya una pérdida de K+bajo la acción de la aldosterona tiene que lle-
gar una carga suficiente de Na+ al túbulo distal, pero si la ingestión de Na+es
escasa, la carga que llega al túbulo distal es insuficiente para que la facilitación
de la reabsorción genere el potencial necesario para eliminar K+. Por otra parte,
los mineralocorticoides no influyen por sí mismos sobre la hemodinámica intra- rrenal. Los glucocorticoides mantienen el adecuado flujo renal y la velocidad de filtración glomerular, lo cual explica que el cortisol, a pesar de tener una acción
mineralocorticoide y facilitar por ello la reabsorción de Na+, pueda en ocasiones
incrementar la diuresis.
Los glucocorticoides parecen desempeñar una función más importante a nivel intestinal que la aldosterona en el transporte iónico, pues después de la activación
la eliminación de K+; asimismo, reducen también la absorción de Ca que contri- buye, con otros factores, a provocar la desmineralización ósea. La aldosterona reduce la concentración de sodio y aumenta la de potasio tanto en la saliva como en el sudor.
Características farmacocinéticas
Como se sabe, la aldosterona no se utiliza por su escasa manejabilidad. Se fija poco a las proteínas del plasma y tiene una vida media de 15 a 20 min. La aldoste- rona libre comprende de 30 a 50%, mientras que las fracciones libres de esteroi- des fasciculares van de 1 a 10%; se metaboliza en el hígado y se inactiva con rapi- dez con la formación de tetrahidroaldosterona. Los índices de secreción de aldosterona varían de 50 a 250 mg/día con una ingestión normal de sodio en valo- res de 100 a 150 mmol/día.
La DOC, igual que el cortisol, se fija casi por completo a la globulina transpor- tadora de corticoides (CBG) y menos de 5% aparece libre. Se metaboliza en el hígado a tetrahidrodesoxicorticosterona, conjugada con ácido glucurónico, y se excreta en la orina. Virtualmente, no hay DOC libre detectable en la orina. La al- dosterona y la DOC tienen una afinidad semejante por los receptores mineralo- corticoides y circulan en concentraciones bastante similares, pero desde el punto de vista cuantitativo la aldosterona es más importante, porque se encuentra libre en mayor cantidad. El cortisol tiene una afinidad por el receptor similar al de la aldosterona y circula en concentraciones 100 veces mayores. Debido a esto, el cortisol es el principal esteroide que ocupan los receptores mineralocorticoides en muchos tejidos, como son la hipófisis y el corazón; sin embargo, en concentra- ciones normales no contribuye mucho a la acción mineralocorticoide en los teji- dos blanco clásicos (riñón, colon y glándulas salivares), debido a su conversión local (vía la 11--β--hidroxiesteroides deshidrogenasa) en cortisona. El cortisol puede originar hipertensión mineralocorticoide cuando su conversión desapare-
ce por deficiencia o inhibición de dicha enzima.11