Entre los modelos basados en estrés agudo inmediato se encuentran el tail-pinch, el nado forzado y la administración de descargas eléctricas, de los cuales el más utilizado para modelar trastornos alimentarios quizá haya sido el tail-pinch, aunque presenta como prin- cipal objeción su dificultad para regular la intensidad del evento estresor. En general, to- dos inducen un incremento en el consumo de alimento y, a pesar de ser considerados modelos de estrés agudo inmediato, sus nombres también señalan técnicas específicas para producir estrés. A continuación presentamos tres ejemplos experimentales en los que se eva- luó el efecto del estrés agudo inmediato sobre el comportamiento alimentario y peso corporal. Torres-González, López-Espinoza, Martínez, Franco, Díaz, Sosa, Aguilera, Magaña y Cárdenas (2009) realizaron un estudio en el que evaluaron los efectos del estrés agudo inmediato utilizando la técnica tail-pinch sobre el consumo de comida y agua con glucosa o sucralosa en ratas albinas. Utilizaron estos endulzantes debido a que uno contiene calorías (glucosa) y el otro no (sucralosa), y en función de que la evidencia experimental señala
62 Estrés y salud Sección I • Investigación básica y conceptual
que el estrés puede provocar altos consumos de alimentos ricos en calorías. Los sujetos fueron asignados de manera equitativa en tres grupos: el grupo 1 recibió una solución de 200 mL de agua con 5 g de glucosa; el grupo 2, una solución de 200 mL de agua con 2 g de sucralosa y el grupo 3 recibió sólo los 200 mL de agua; además de la soluciones, todos los sujetos recibieron 50 g de alimento, disponibles durante 2 h. El experimento se dividió en cinco fases, las fases 1, 3 y 5 fueron de línea base (10 días); las 2 y 4 fueron los periodos experimentales (tres días), en los cuales se aplicó el estímulo estresor mediante la técnica
tail-pinch durante 2 h, en las que las soluciones y el alimento estuvieron disponibles. Los
resultados indicaron que al aplicar el estrés aumentó el consumo de agua con glucosa y el consumo de alimento en los tres grupos; a más, y de manera particular, se presentaron episodios de grandes comilonas en todos los sujetos durante la aplicación del estímulo estresor. Los autores señalaron un efecto diferencial en el consumo de endulzantes, ya que el sabor fue supeditado al valor de las calorías.
Por su parte, Diane et al. (2008) investigaron los efectos del estrés agudo inmediato utilizando 15 minutos de nado forzado diario durante tres días consecutivos, aplicado al comienzo de la fase de oscuridad, justo antes del tiempo de alimentación usual, sobre la ingesta de energía y, más específicamente, sobre la selección de macronutrientes, en ratas machos hembras. El estrés disminuyó la ganancia de peso corporal para ambos sexos tan- to en condiciones de alimentación libre, como en condiciones en que se restringió a los sujetos a dos periodos de alimentación al día. En el primer experimento, la reducción de la ingesta de energía se observó sólo durante las tres horas posteriores al estrés. En el caso de los machos, el decremento en la ingesta afectó a los tres macronutrientes, mientras en las hembras sólo a la ingesta de grasa. En el segundo experimento, el estrés sólo afectó el primer periodo de alimentación. En los machos el consumo de proteínas, grasa y carbohi- dratos disminuyó, mientras en las hembras sólo el consumo de proteínas y grasa. Los au- tores concluyeron que el estrés induce no sólo un efecto cuantitativo sobre la ingesta de energía, sino también cualitativo, y que además las respuestas a éste, en cuanto a la selec- ción de nutrientes, son diferentes entre hembras y machos.
Es necesario señalar que la técnica del nado forzado tiene el problema de que los re- sultados obtenidos deben ser interpretados también como afectaciones de la actividad física misma y debe cuidarse la temperatura del agua en la que se trabaja, ya que se han reportado variaciones importantes en los resultados dependiendo este último factor.
Otro estresor utilizado en diversas investigaciones es la aplicación de choques eléctri- cos; sin embargo, los efectos reportados sobre la conducta alimentaria son distintos y, en ocasiones, hasta contradictorios (Corwin y Buda-Levin, 2004). En un estudio realizado por González-Torres, López-Espinoza y Valerio Dos Santos (2010) se evaluaron los efec- tos de dos tipos de estrés, crónico o agudo, en situaciones de controlabilidad o incontrola- bilidad sobre el peso corporal, consumo de alimento y agua en ratas. El estrés agudo constó de dos sesiones de 60 choques eléctricos y el crónico de 12 sesiones de 10 choques. Los sujetos expuestos a la situación controlable podían terminar el choque con una res- puesta específica; en el caso del incontrolable, fue acoplado al anterior. El grupo control, en tanto, se mantuvo en su caja-habitación. Los resultados mostraron una disminución del peso corporal durante la exposición al estrés agudo y una desaceleración en la curva de crecimiento durante el estrés crónico; así mismo, se registró una disminución en el consu- mo de alimento y agua durante la exposición al estrés agudo y crónico. Los efectos mos-
trados ante el estrés crónico fueron más evidentes en los machos que en las hembras, pero no se observaron diferencias entre los grupos expuestos al estrés controlable y aquellos al incontrolable.
Por otro lado, Hagan et al. (2002) administraron choques eléctricos a un grupo de ratas que habían sido previamente expuestas a ciclos de privación-realimentación y observaron que consumían más alimento palatable que otras ratas que no habían recibido choques; ade- más, reportaron que los choques provocaron un incremento en la ingesta de alimento en animales privados con historia de ciclos privación-realimentación que el incremento ob- servado en animales bajo las mismas condiciones, pero sin historia de ciclos de privación- retroalimentación. Sin embargo, también hay investigaciones que reportan que los choques eléctricos provocan una disminución en el consumo de alimento (Dess, 1991; Dess, Chapman y Minor, 1988; Job y Barnes, 1995).
Estas diferencias pueden deberse a la variabilidad en las preparaciones utilizadas tanto de la aplicación del choque en sí mismo, como de las condiciones de alimentación a las que se someten los sujetos experimentales, y el tipo de alimento utilizado para la prueba (palatable o no palatable). Debido a lo anterior, es posible que se requieran más investi- gaciones para clarificar los efectos del estrés a partir de la técnica de aplicación de choques eléctricos sobre la conducta alimentaria.