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Movilizaciones racistas desde la Reunificación de

Desde la reunificación alemana en 1990 hasta el año 2013 murieron al menos 152 personas por violencia de extrema derecha. Oficialmente reconocidas son solo 632. Entre estas muertes se encuentran 9 hombres de familias inmigrantes,

que vivían y trabajaban en Alemania casi toda o toda su vida, y una mujer poli- cía, asesinadas por la organización terrorista neonazi «Nationalsozialistischer Untergrund».

El NSU («Nacional-Socialistas en la Clandestinidad») se desenmascaró en noviembre 2011. Dos neonazis –Uwe Mundlos y Uwe Böhnhardt– fueron en- contrados muertos en una caravana; su compañera Beate Zschäpe ahora está acusada ante el tribunal federal en Múnich. A pesar de que la acusación del juicio en Múnich se dirige contra tres personas como integrantes del grupo te-

1 Sebastian Friedrich: «Der Aufstieg der AfD. Neokonservative Mobilmachung in

Deutschland.» Berlin 2015, pag. 7 sig.)

2 Toralf Staudt: «Die unterschlagenen Toten.» ZEITONLINE 20. März 2013, eingesehen

67 rrorista y solo cuatro hombres como apoyo, personas expertas antifascistas con-

sideran que la red de apoyo cuenta con al menos 100 hombres y mujeres. El NSU está acusado de haber matado a estas 10 personas entre 2000 y 2007, de haber cometido al menos tres ataques con explosivos o bombas, además de varios atracos a bancos. Muchas personas resultaron heridas, algunas muy gra- ves. En vez de seguir los indicios de un trasfondo racista la policía investigó durante años a las familias de las víctimas.

Los tres neonazis del NSU y varias personas de su entorno se politizaron en los años noventa, cuando poco después de la caída del muro Alemania se regis- tró una primera ola de movilizaciones racistas. En Hoyerswerda (Sajonia) hubo ataques de neonazis contra población vietnamita que fueron agredidos en la calle y en sus residencias. Los ataques se extendieron, dinamizados por neonazis de todas partes de Alemania, pero también gente aparentemente ajena a estos movimientos. La policía decidió evacuar las residencias. Después de las agre- siones racistas de Hoyerswerda se produjeron ataques similares, como en agos- to de 1992 en Rostock-Lichtenhagen, neonazis y ciudadanos mano a mano. Utilizaron cocteles incendiarios contra la casa donde estaban las personas inmigrantes, poniendo en grave peligro su vida. Mientras tanto también hubo ataques en la parte del oeste de Alemania, como en Mölln y en Solingen, donde murieron en total 8 personas en 1992 y 1993.

Después del 11 de Septiembre, a mitad de los años 2000, se realizaron movilizaciones contra la construcción de mezquitas en unas cuantas ciudades alemanas, llevadas adelante por las denominadas iniciativas ciudadanas, parti- dos del movimiento «Pro» como «Pro Deutschland» y también por el NPD. En la ciudad de Colonia fue la campaña contra la construcción de una Mezquita la que dio a conocer al partido de extrema derecha «Pro Köln» que, como conse- cuencia, logró entrar con varios diputados en el parlamento municipal.

A finales de la década comenzó el «Debate Sarrazin». Thilo Sarrazin, ex- Senador en Berlín y miembro del partido Socialdemócrata criticaba en una en- trevista de manera racista y despectiva a Inmigrantes, Musulmanes y a personas que viven de las prestaciones sociales. Refiriéndose a la población turca y árabe dijo: «No tengo por qué reconocer a nadie que vive del Estado, que rechaza el Estado, que no se ocupa prudentemente de la formación de sus hijos y que pro- duce continuamente nuevas pequeñas chicas con pañuelo [islámico]. Esto es válido para el 70% de la población turca y el 90% de la población árabe en Berlín.»3 El político socialdemócrata actuaba como un rompedor del tabú y ori-

ginó un intenso debate político y mediático sobre la integración de inmigrantes y el papel del Islam en Alemania.

3 «Ich muss niemanden anerkennen, der vom Staat lebt, diesen Staat ablehnt, für die

Ausbildung seiner Kinder nicht vernünftig sorgt und ständig neue kleine Kopftuchmädchen produziert. Das gilt für 70 Prozent der türkischen und 90 Prozent der arabischen Bevölkerung in Berlin.» Entrevista con Thilo Sarrazin en Lettre International 3/2009. Traducción: Frauke Büttner.

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La segunda ola de movilizaciones racistas contra alojamientos de personas refugiadas empezó en 2012. Pocas personas en busca de refugio logran llegar hasta Europa, pero el debate sobre el derecho al asilo político y sobre «Inmigra- ción de gente pobre y el abuso de los sistemas sociales» ocupó los medios de comunicación. En varias ciudades, pueblos y barrios surgieron las denominadas «Iniciativas Ciudadanas» que agitaban bajo el lema «Nein zum Heim» –No a la casa para inmigrantes». Muchas de estas «Iniciativas Ciudadanas» son creadas o por lo menos masivamente formadas por neonazis.

Una significativa diferencia, y un avance, comparado con las olas racistas en los años 90, fue que por otro lado había y hay muchas más actividades de apoyo a los refugiados también por parte de ciudadanas y vecinos. Un aspecto que debe ser mencionado, a pesar de no poder profundizar en este artículo, son las movilizaciones antirracistas y antifascistas.

A finales de octubre de 2014 se concentraron más de 4.000 personas en la ciudad de Colonia, siguiendo una convocatoria de una Organizacion llamada HoGeSa –«Hooligans contra Salafistas»– («Hooligans gegen Salafisten»). Pro- vienen sobre todo del ámbito de roqueros, artes marciales y futbol.4 En este

ámbito predominantemente masculino surgió un considerable número de Neonazis y Hooligans fascistas. Su modelo es la «English Defence League» (EDL), una organización que en 2011/12 actuó contra convocatorias «islamistas» en ciudades inglesas. Mientras HoGeSa no logró consolidar lazos en la pobla- ción, la situación cambió con la ascensión de PEGIDA.

Bajo el nuevo nombre «Patriotische Europäer gegen die Islamisierung des Abendlandes» (Europeos Patriotas contra la Islamización de Occidente), el mis- mo octubre PEGIDA empezó a manifestarse en la ciudad de Dresde. Se presen- tó como un movimiento cívico liderado por una asociación. Con la elección del lunes como día de sus encuentros, quienes se manifiestan toman referencia de las protestas en la antigua República Democrática Alemana (RDA) por las re- formas democráticas que siempre tuvieron lugar los lunes. PEGIDA utiliza el mismo lema «Wir sind das Volk» –«Nosotros somos el pueblo»– en un nuevo contexto. En vez de usar la referencia al pueblo como fuerza democrática, el contexto ahora es más bien nacional-popular –«völkisch».

En la ciudad de Dresde el movimiento creció rápidamente: empezó con alre- dedor de 350 participantes y para noviembre los 5.000, hasta llegar a 17.500 a finales de 2014 (cifras según censo policial). En enero de 2015, tras los ataques terroristas de París, en Dresde se juntaron 25.000 personas. Rápidamente hubo intentos de copiar el ejemplo de «GIDA», que significa «Contra la islamización de Occidente» (Gegen die Islamisierung des Abendlandes), en otras ciudades. Hubo manifestaciones de MÜGIDA en Múnich, BÄRGIDA en Berlín, LEGIDA en Leipzig, etc., pero en ningún lugar se logró repetir el éxito de Dresde. A partir

4 Markus Ragusch, Michael Weiss: «Kampf für die ‘alten Werte´». Monitor, Rundbrief

69 de febrero, tras divisiones internas en el liderazgo, el número de participantes

desciende. Pero en marzo y abril de 2015, cada lunes se manifestaron en 11–14 ciudades alemanas desde 30 hasta cientos de personas, y miles en Dresde. Algu- nos de estos eventos como en Thuringia ó Mecklenburgo-Antepomerania esta- ban dominados desde el principio por neonazis. En varias ciudades hubo mani- festaciones antirracistas muy potentes que en algunos casos llevó a la cancela- ción de la marcha nacionalista-racista.

En todo el país hay un alarmante ascenso de ataques contra viviendas de refu- giados, personas inmigrantes, musulmanes y judíos/as. Las fuerzas de seguri- dad registraron más de 200 ataques contra alojamientos de refugiados (2013:58) en todo el país. Solo en el primer trimestre de 2015 organizaciones no-guberna- mentales5 ya contaron 25 ataques contra viviendas de personas refugiadas, entre

ellos 3 incendios. Además de 22 ataques contra personas y 21 manifestaciones xenófobas.Muchos refugiados relatan que el clima político en el país para ellos es una amenaza y que en Dresde notan un claro aumento de racismo cotidiano.

El fenómeno de PEGIDA. Ideología y composición

sociológica

PEGIDA se presenta como ni de izquierdas ni de derechas. Esta intención se manifiesta en su logotipo: Una papelera, en la cual están tirados el símbolo del Estado Islámico (IS), una bandera del PKK, una cruz gamada y un logotipo antifascista. De esta manera PEGIDA intenta posicionarse contra el «extremis- mo» en general y presentarse políticamente abierto. Pero en muchas de sus manifestaciones participaron y participan neonazis y otros grupúsculos de ex- trema derecha, que se mueven allí como el pez en el agua.

En diciembre de 2014 la organización publicó un conjunto de principios que causó asombro en muchas y muchos observadores de PEGIDA, porque pareció ser bastante más moderado que las posiciones abiertamente racistas y chauvinistas de muchos/as participantes y referentes en las mismas manifestaciones. En fe- brero de 2014 sacaron un conjunto de principios más reducido y menos moderado. El tema principal es la agitación masiva contra el islamismo. En su primer bloque de principios PEGIDA pretende diferenciar entre musulmanes pacifistas que se integran en el país por un lado y musulmanes radicales y violentos que traen consigo «la Sharia» por otro lado. Pero de hecho la organización plantea una amenaza general de Occidente por el Oriente –lo que finalmente deja claro que el enemigo está vinculado al Islam en general. Esta supuesta amenaza se evidencia en su lema «Sin violencia y unidos contra guerras de fe y guerras importadas al suelo alemán.6» y en su autoconciencia como organización que se 5 Amadeu-Antonio-Stiftung, Pro Asyl «Eine Chronik der Gewalt 2015" in Mut gegen

rechte Gewalt, eingesehen 13.04.2015

6 «Gewaltfrei und vereint gegen Glaubens- und Stellvertreterkriege auf deutschem Boden».

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siente responsable de «la protección de nuestra cultura judeo-cristiana de occi- dente.» En la calle, la hostilidad contra el Islam y gente de religión musulmana se muestra mucho más abierta en pancartas como «Seguridad Nacional en vez de Islamización» (Heimatschutz statt Islamisierung) y lemas parecidos.

El segundo tema que adquiere importancia en el discurso es la inmigración. Respecto a ella PEGIDA divide a las personas refugiadas en refugiados legíti- mos –que en su interpretación sufren persecución política «real»– y refugiados ilegítimos que supuestamente vienen por razones económicas. Una dicotomía que en la calle muchas veces se formula como que las personas refugiadas «quie- ren invadir los sistemas sociales» hasta dar lugar a un racismo abierto subrayan- do la preferencia de los «autóctonos» y reivindicando una limitación estricta de la inmigración. En su manifiesto de febrero PEGIDA reivindica la «protección de nuestra cultura y lengua7» lo que supone una definición común de «cultura»

y una amenaza de esta misma.

Otro enfoque temático está en el rechazo de la política oficial y la construc- ción de la dicotomía: el pueblo –los de abajo– contra los de arriba. La manera de propagar una desconfianza respecto a la política oficial vinculada con la cons- trucción de un pueblo a base de criterios nacionales y racistas caracteriza a muchos movimientos de la derecha populista en Europa. Los manifestantes se ven como víctimas del sistema y de la política oficial.

Mirando la composición sociológica e ideológica de quienes participan en PEGIDA hay que constatar que el movimiento es bastante diverso. En las mani- festaciones no domina una estética específica. Resulta llamativo que la media de edad es relativamente alta –no solo respecto a los/las seguidores/as de PEGIDA sino también de HoGeSa. Observadores antifascistas describen que una gran cantidad de los activistas HoGeSa ya han superado los 30 y 40 años, muchos provienen del movimiento Nazi-Skinhead8. Los que normalmente ya no forman

parte de la movida activa neonazi, todavía están allí: en los estadios de futbol, en sus barrios; en «sus» territorios. Muchos de ellos fueron activos en los años 1990, en la primera ola racista. Ellos y los seguidores de PEGIDA comparten la experiencia de que con presión en la calle se puede influir en la política. En 1993 –tras los ataques racistas de Hoyerswerda y Rostock-Lichtenhagen– el gobierno alemán restringió profundamente el derecho de asilo.

Una gran parte de los seguidores de PEGIDA han superado los 40, 50 años. Según una investigación de la Universidad de Dresde, no limitada al «típico» activista de PEGIDA-Dresde, lo representa con 48 años, pertenece a la clase media, tiene trabajo y gana un poco más que el promedio de la gente que vive en Sajonia9. Los observadores señalan que hay muchos pequeños empresarios au- 7 «Schutz (…) unserer Kultur und Sprache». Dresdener Thesen, eingesehen 20.05.15.

Traducción: Frauke Büttner

8 Markus Ragusch, Michael Weiss: «Kampf für die ‘alten Werte´». Monitor, Rundbrief

71 tónomos, también precarios y que hay coincidencias con hooligans roqueros y

nazis.Los participantes en general no pertenecen ni a una religión ni a un parti- do. Entre los seguidores y en el liderazgo de PEGIDA hay mujeres, pero son minoría. De las 400 personas entrevistadas para la citada investigación el 25% era una mujer.

A pesar de no vincularse a una religión, PEGIDA se siente aludido al defender «los valores judeo-cristianos». Parece que dominan ideas anti-liberales y anti- modernistas de una sociedad, vinculado con una visión culturalmente homogé- nea y la idea de un ordenamiento «natural». Los participantes de las manifesta- ciones proclaman una gran insatisfacción con la política y los/las políticos/as. En su documento de principios PEGIDA se posiciona contra «Gender- Mainstreaming», considerándolo como «una locura» y una «compulsiva neu- tralización del sexo». Los activistas parecen reafirmar el deseo de tener una sociedad estructurada por una distribución clara, «biológicamente» definida del papel entre mujeres y hombres. El carácter nacional-popular («völkisch») es central.

El liderazgo de PEGIDA se dividió a finales de enero en una parte un poco más nacional-liberal y una parte más radical de derecha. La portavoz Kathrin Oertel y cuatro personas más abandonaron la junta directiva de la asociación. Una de los motivos públicamente conocidos fue una disputa con el presidente de la junta directiva Lutz Bachmann, que en el pasado había posado en Facebook al estilo Hitler y había proclamado declaraciones racistas. Tras la división, Bachmann invitó al político holandés de extrema derecha Geert Wilders como ponente a Dresde.

PEGIDA y el partido Alternative für Deutschland -