Transformación resume lo que significa para mí la plan- tación de iglesias.
Fui alcanzado por El Señor a través de una misionera norteamericana que plantó una iglesia en un barrio cerca de mi casa de la niñez. Lo que llegó a mi vida, a mi familia y a mi barrio, a través de esa nueva iglesia, fue transfor-
mación por medio de la Palabra de Dios y la presencia del
Señor en su Espíritu.
Desde hace 25 años, el Señor me ha permitido participar de una forma directa en la plantación de iglesias, como una parte importante en el llamado que Él me dio junto a mi esposa y mis hijos para la misión en América Latina, enviados y apoyados por las iglesias en Finlandia. Cuando pienso en las dos últimas décadas y un poco más, y miro lo que ha sucedido a través de este movimiento divino, veo permanentemente el mensaje del Evangelio con la unción del Espíritu Santo transformando, no solamente personas individuales, sino también familias, comunidades, deno- minaciones, líderes, pastores, miembros de iglesias etc. Si la plantación de iglesias consiste en desarrollar nue- vas comunidades locales de discípulos por medio de la evangelización y el discipulado, entonces es imposible se- pararla de la palabra transformación. Si la evangelización y el discipulado no transforman vidas, entonces debemos revisar qué tipo de evangelio y qué tipo de enseñanza es- tamos entregando a esos nuevos creyentes.
La plantación de iglesias no es otra cosa que el cumpli- miento práctico de La Gran Comisión de Cristo dada a la iglesia para que alcance con el Evangelio del reino de Dios
todas las comunidades, sean urbanas o rurales, para que se transformen las vidas por el Evangelio y se establezcan comunidades de discípulos, es decir, nuevas iglesias en cada comunidad para el discipulado de los nuevos creyen- tes.
El significado etimológico de la palabra transformación viene del vocablo latino “transformatio”, que significa “la acción y efecto de transformar algo o alguien”. La transfor- mación en el aspecto socio cultural de una comunidad, es un proceso que se da a partir de ella misma o de la influen- cia externa. Cuando una iglesia se establece en una comu- nidad va a provocar una influencia interna, transformando la dinámica social y cultural de la comunidad, a partir de la transformación de los individuos que en ella han optado por la fe en el Señor Jesucristo. El proceso se da por me- dio de la evangelización y del discipulado transformador y multiplicador, que una iglesia saludable, sembrada en la comunidad, va a ejercer.
La evangelización y la enseñanza de la Palabra de Dios no son los únicos elementos de transformación. También los son el ejercicio de los dones y talentos, de manera ge- nerosa, desde la iglesia hacia la comunidad. La buena re- lación y la comunión de ella hacia el prójimo, son expresio- nes naturales del amor a Dios, quien también es el creador del prójimo. Estas expresiones producen transformación en la dinámica de las relaciones entre la iglesia y los veci- nos de la comunidad.
La muestras de amor de la iglesia que se está sembran- do de una manera transformadora, conquista los corazo- nes, los pensamientos y la voluntad de los integrantes de
los barrios, las parroquias y las ciudades. Este proceso de transformación se caracteriza por tomar lo que existe en la comunidad y hacer algo nuevo, algo distinto, por medio de la obra del Espíritu Santo y el acompañamiento de la iglesia en el discipulado.
Cabe destacar que la transformación que El Señor pro- duce en un individuo, se da desde adentro hacia fuera de su propia persona, y es una transformación profunda, no superficial. Abarca el todo del individuo, incluyendo a su familia y a la comunidad en la que vive. Romanos capítulo 12 nos habla claramente de esta profunda transformación que se produce en el discípulo de una iglesia saludable. El discípulo es un verdadero adorador en medio de una co- munidad de otros discípulos que aman su localidad. No se puede hablar de iglesia saludable sin un proceso de trans- formación real en cada uno de sus miembros.
Mateo 28, versículos 19 y 20, nos muestra la prioridad principal que el Señor Jesús dejó para Sus discípulos des- pués de Su resurrección y justo antes de ser ascendido a la diestra del Padre. Lo que conocemos ahora como la Gran Comisión, es lo que El Señor les dio a todos sus dis- cípulos como su prioridad para las naciones a lo largo del tiempo, hasta su regreso. La misión de Cristo a través de la Iglesia en las naciones es la transformación por medio de la restauración de cada ser humano, que se convierte en un discípulo de Cristo. No puede existir cumplimiento de la misión, sin transformación, porque en sí mismo la misión no es otra cosa que hacer discípulos que guarden las enseñanzas de Cristo en su vida diaria. Ese hecho en sí mismo ya es totalmente transformador.
Pretender hacer la mi- sión de Cristo, expresada en Mateo 28, sin un efecto transformador en la vida de los discípulos, es anu- lar la esencia misma de la intención de Cristo en sus seguidores. La Gran Comi- sión nos muestra la acción transformadora de Cristo
en las naciones por medio de su Iglesia.
En el libro de los Hechos y a lo largo del Nuevo Testa- mento, podemos ver que es por medio de la plantación de iglesias que se logra establecer nuevas comunidades de discípulos en todas las ciudades y zonas urbanas, mar- ginales o rurales. Solamente así se puede alcanzar a cada ser humano con el evangelio y acompañarlo en un proce- so transformador al que llamamos discipulado. Es decir, hacia la manifestación de un nuevo carácter y una nueva conducta, transformada desde la corrupción del mundo hacia una nueva forma del ser humano sobre la faz de la tierra; hacia la estatura de Cristo (Efesios 4:13).
A este nuevo ser humano lo conocemos como discípulo de Cristo. Una persona vuelta a nacer espiritualmente y transformada en un proceso progresivo que lo conduce a ser participante de una nueva naturaleza, la naturaleza de un hijo de Dios, transformado para amar como su Padre ama desde los cielos.
Si la Gran Comisión significa transformación, y la plan- tación de iglesias es la forma del cumplimiento progresivo