D. Las Qisas al-Anbiya
II. Abraham en la tradición judía extrabíblica
1. Nacimiento y juventud de Abraham
Como la mayoría de los personajes importantes de la antigüedad, el nacimiento de Abram fue previamente anunciado; así en Liber Antiquitatum Biblicarum:
Ragau (Reú) tomó por mujer a Melca, hija de Rut, que dio a luz a Seruc. Al llegar el día del parto dijo: «De éste nacerá, a la cuarta generación, el que ponga su morada en las alturas; lo llamarán perfecto y sin mancha, será padre de pueblos, su alianza no vendrá a menos, y su descendencia se multiplicará por siempre» (LAB 4,11).
En el Libro de los Jubileos la leyenda del nacimiento se inserta en una plaga de cuervos que comían las semillas de la sementera:
(11) El príncipe Mastema 6 envió cuervos y aves a comerse la semilla que se plantaba en la tierra, para destruirla, para robar al género humano su esfuerzo: sin cultivar semilla, la cosechaban los cuervos de la faz de la tierra. (12) Por eso le puso su padre (Najor) el nombre de Tare 7, pues los cuervos y las aves los reducían a la miseria, comiéndose su sementera. (13) Los años comenzaron a ser infructíferos a causa de las aves, que se comían incluso todos los frutos de los árboles en los bosques: a duras penas pudieron salvar un poco de todo el producto de la tierra en aquel tiempo. (14) En el jubileo trigésimonono, en el segundo septenario, en su primer año, tomó Tare por esposa a una mujer, de nombre Edna, hija de Abrán y de su tía. (15) y en el año sép
6 El jefe de los demonios o ángeles rebeldes. Cf. supra, «Adán en la tradición judía»,
pp. 53-55.
7 Significa «Miseria»; del arameo tera‘, «quebrar». En la Biblia es Téraj, padre de
Abraham. En los escritos antiguos los nombres bíblicos sufren diversas alteraciones según la pronunciación de la lengua en que están escritos.
timo de este septenario, le parió un hijo, al que puso de nombre Abrán, como el padre de su madre, pues había muerto antes de que concibiese su hija (Jub 11,11-15).
Desde niño Abram aprendió a escribir, se separó de la idolatría de su padre y comenzó a practicar el culto al Creador. Su primer prodigio, a los 14 años, fue ahuyentar la plaga de los cuervos y la invención del arado para enterrar las semillas y evitar que las comieran los cuervos:
(16) El niño comenzó a conocer el error de la tierra, que todos erraban tras esculturas y abominación. Su padre le enseñó la escritura cuando tenía dos septenarios, y se separó de su padre para no adorar ídolos con él. (17) Comenzó a orar al Creador de todo, para que lo salvase del error de los hombres y no le tocase en suerte errar tras impureza y
abominación. (18) Llegó la época de la sementera en el país, y salieron todos juntos a guardar sus simientes de los cuervos. Abrán salió con los demás, siendo entonces un niño de catorce años. (19) Una nube de cuervos vino a comerse la simiente, y Abrán corrió hacia ellos, antes de que bajaran a tierra. Les gritó así antes de que se posaran a comerse la simiente: «No bajéis, volveos al sitio de donde salisteis», y dieron la vuelta. (20) Aquel día se volvieron setenta nubes de cuervos, no quedando ni uno en todos los campos donde estuvo Abrán. (21) Cuantos estaban con él en los campos, veían que gritaba y que los cuervos se retiraban, por lo cual adquirió gran fama en toda la tierra de Caldea. (22) Fueron a él en este año todos los que sembraban, y los estuvo acompañando hasta terminar la sementera. Sembraron sus tierras, cosecharon aquel año alimento suficiente y comieron hasta hartarse. (23) En el año primero del quinto septenario, Abrán enseñó a los carpinteros que hacían aperos para el ganado a hacer un instrumento delante del bastidor sobre la tierra, para echar por él la semilla. Ésta bajaba dentro de él a su surco y se ocultaba en tierra, no teniendo ya que temer a los cuervos. (24) Hicieron así en todos los bastidores de arado por encima de la tierra; sembraron y labraron los campos como les ordenó Abrán y ya no tuvieron que temer a las aves (Jub 11,16-24).
La tradición rabínica acentúa las cualidades prodigiosas del niño: a los tres años ya reconoció a su Creador, según el midrás Ester Rabbah:
R. Janina y R. Yojanán dijeron unánimes: Tres años tenía Abram cuando conoció a su Creador, según está dicho: ... porque –‘eqeb– Abraham escuchó mi voz (Gn 26,5), esto es, 172 –‘qb– (años) Abraham estuvo escuchando la voz de su Creador, y los años totales de su vida fueron 175 (EstR 6,3) 8.
Los emparejamientos de Abram y sus hermanos están contados en el Libro de los Jubileos siguiendo la tradición bíblica: (Jub 12,9-11). El enfrentamiento de Abram con su padre y sus hermanos por causa de la idolatría 9 lo cuenta detenidamente el Libro de los
Jubileos:
(1) En el sexto septenario, en su séptimo año, dijo Abrán a Tare: «Padre». Éste respondió: «Heme aquí, hijo mío». (2) Prosiguió Abrán: «¿Qué auxilio y utilidad nos reportan estos ídolos que adoras y ante los que te prosternas? (3) No tienen espíritu, ya que son mudez y extravío de la mente. No los adores. (4) Adora al Dios del Cielo, que hace bajar el rocío y la lluvia sobre la tierra. Él hace todo en ella, ha creado todo con su voz, y de él procede toda vida. (5) ¿Por qué adoráis a quienes carecen de espíritu y son obra de manos? ¡Los lleváis sobre vuestros hombros, sin que os proporcionen más ayuda que la gran pérdida de los que los hacen y el extravío de las mentes de los que los adoran! No los adoréis». (6) Respondió su padre: «Yo también lo sé, hijo mío; pero ¿qué puedo hacer con este pueblo que me ordena servirlos? (7) Si les digo la verdad, me matarán, pues sus espíritus están apegados a su adoración y alabanza. Cállate, hijo mío, no sea que te
8 La curiosa argumentación se basa en considerar la conjunción ‘eqeb, «porque», por
su valor numérico de 172, como complemento temporal, y, puesto que Abraham vivió 175 años (Gn 25,7), puede deducirse que a los tres años ya había comenzado a escuchar la voz de su Creador. La misma tradición en TanjB a Gn 12,1 (Lek-leka 4, y Wayyigash
12). En GnR 30,8 se dice que conoció a su Creador a los 48 años; otras tradiciones lo llevan a los 10 años. Según el Talmud de Babilonia bNed 32a, Abraham era experto en astrología (Jub 12,16), información que recoge Flavio Josefo (Ant. I,7.1-2).
9 En Josué 24,2 se dice que Téraj, padre de Abraham, sirvió a otros dioses. Véase en
Sefer ha-Yashar XI, 16-61, amplio anecdotario de la acción de Abraham contra ídolos e
idólatras.
maten». (8) Abrán dijo lo mismo a sus dos hermanos 10, que se enojaron con él, y él se calló (Jub 12,1-8).
El celo monoteísta de Abram le lleva a quemar el templo de los ídolos. Las consecuencias fueron terribles para la familia: su hermano Harán murió en el incendio al intentar salvar los ídolos. El padre tuvo que huir de Ur para establecerse en Jarán:
(12) En el año 32 de la vida de Abram, es decir, a sus cuatro septenarios y cuatro años, se fue de noche y quemó el templo de los ídolos con cuanto había dentro, sin que nadie lo supiera. (13) Fueron ellos de noche y quisieron salvar a sus dioses del fuego. (14) Arán 11 se lanzó a salvarlos; se prendió fuego y ardió en el incendio, muriendo en Ur de los caldeos ante su padre Tare, y allí lo sepultaron. (15) Entonces Tare salió de Ur de los caldeos con sus hijos para ir a la tierra del Líbano y al país de Canaán y se estableció en Harrán 12. Abram moró con su padre Tare en Harrán durante dos septenios (Jub
12,12-15).
La misma explicación de la huida de Téraj se encuentra en las Antigüedades de Flavio Josefo: «Como Tare aborreció a Caldea por el dolor que le causó la muerte de Arán, emigraron todos a Carán de Mesopotamia, donde murió el propio Tare y donde lo enterraron» (Ant. I,6.5). La muerte de Harán tiene otra explicación en el Targum
PseudoJonatán:
Y sucedió que, cuando Nimrod 13 arrojó a Abram al horno de fuego 14 porque no daba culto a sus ídolos, el fuego no tuvo autorización pa
10 Najor y Harán.
11 Harán en la tradición bíblica. 12 Jarán en la tradición bíblica.
13 Cf. infra, las tradiciones sobre Nimrod (pp. 82 y ss.).
14 El texto bíblico (los sacó) de Ur de los caldeos (Gn 11,31; 15,7) da pie a la leyenda:
El topónimo Ur es interpretado como nombre común que significa fuego, simplemente cambiando la vocalización Ur/Or. La lectura de la Biblia hebrea juntamente con el Targum nos da muchas veces la clave de cómo surgió la leyenda, ya que frecuentemente responde a la necesidad de explicar un texto confuso o contrario a la doctrina rabínica. Otras veces es la raíz hebrea la que excita la imaginación del traductor; así, p. ej., en Targum Neofiti y PseudoJonatán a Gn 15,1: Yo soy Yhwh
ra quemarlo. Así pues, se dividió el corazón de Harán diciendo: «Si vence Nimrod, estaré de su parte, y si vence Abram, estaré de su parte». Cuando todo el pueblo que estaba allí vio que el fuego no había tenido poder sobre Abram, dijo en su corazón: «¿No
está Harán, hermano de Abram, lleno de adivinaciones y encantamientos? Él, pues, ha usado un ensalmo sobre el fuego para que no quemara a su hermano». En el acto cayó fuego de lo alto y lo consumió, y murió Harán a la vista de su padre Téraj cuando fue quemado en el país de su nacimiento, en el horno de fuego que hicieron los caldeos para su hermano Abram (TgPsJ Gn 11,28).
LAB 6,1-18 conecta la idolatría con la construcción de la Torre de Babel 15. A colaborar en ella se resistieron 10 hombres, quienes para librarse del fuego fueron escondidos por un tal Yoctán. Sólo Abram, confiando en su Dios, no quiso esconderse. Por eso fue echado al fuego, del que resultó liberado milagrosamente:
(16) Se apoderaron de él, construyeron un horno, prendieron fuego y arrojaron al horno ladrillos cocidos. Entonces el jefe Yoctán, con harto dolor, tomó a Abram y lo arrojó con los ladrillos al horno de fuego. (17) Pero Dios provocó un gran terremoto, y el fuego salió del horno en remolinos de llamas y chispas ardientes, abrasando a cuantos estaban delante del horno. El total de los que perecieron abrasados aquel día ascendió a 83.500. En cambio, Abram no sufrió la menor quemadura en medio del incendio. (18) Abram salió del horno, y éste se derrumbó (LAB 6,17-18) 16.
La tradición rabínica tiene su propia versión de la liberación de Abram:
que te sacó del horno de fuego de los caldeos para darte esta tierra en herencia. La
leyenda se encuentra ya en LAB 6,18 y 32,21; es recurrente en la literatura rabínica
(PRE 52,1; bPes 118ab); parece suponerla Is 29,22, la conoce la Vulgata latina (Neh 9,7: Tu ipse, Dine Deus, qui elegisti Abram et eduxisti eum de igne –TH: de Ur– Chaldeorum), y es recogida también en el Corán: 21,68-71 y 37,95-99.
15 Cf. infra, pp. 84-85.
16 FLAVIO JOSEFO (Ant. I,4.2-3) recoge la tradición de que fue Nimrod quien ordenó
construir la Torre de Babel para liberar a los hombres del temor a Dios (infra, pp. 84- 85). La historia de Yoctán, en Crónicas de Yerahmeel, XXX,1ss (M. GASTER, pp. 60-61).
Si un hombre se busca un protector, pero comete un delito y el juez decreta que sea quemado, ¿dónde está él y dónde su protector? Pero con el Santo, bendito sea, no ocurre así. Los ángeles servidores dijeron ante el Santo, bendito sea: «Abraham, el hijo de tu casa, ha sido arrestado». Les contestó: «Yo lo protejo». Le dijeron: «Mira, que ya está delante de Amrafel 17; mira, que la sentencia ya está siendo pronunciada; mira, que ya va a ser quemado». Les contestó: «Yo soy su protector». Cuando fue arrojado al horno de fuego, el Santo, bendito sea, descendió y lo salvó. ¿De dónde (lo sabemos)? Porque está dicho: Yo soy Yhwh, que te saqué del fuego (Ur/or) de los Caldeos (Gn 15,7) (DtR
2,29).
En el Talmud es el ángel Gabriel quien se ofrece para liberar a Abram:
Cuando el malvado Nimrod arrojó a Abram al horno de fuego, Gabriel dijo ante el Santo, bendito sea: «Señor del mundo, déjame bajar, apagarlo y sacar a este justo del fuego». El Santo, bendito sea, le dijo: «Yo soy Único en mi mundo y éste es único en su mundo. Es más apropiado que el que es Único libere al que es único. Pero puesto que el Santo, bendito sea, no impide el premio de ninguna criatura, tú tendrás el privilegio de
liberar a tres 18 de sus descendientes» (bPes 118a final). Una tradición rabínica llena de humor la aporta el midrás:
Murió Harán en presencia de su padre Téraj (Gn 11,28). R. Jiyyah decía: Téraj era
fabricante de ídolos. Una vez se marchó y dejó a Abram a cargo de vender los ídolos en su lugar. Llegó un hombre y quiso comprar uno. Abraham le preguntó: «¿Cuántos años tienes?». El otro replicó: «Cincuenta». Exclamó Abram: «¡Ay de este hombre! ¡Tú
17 Amrafel es uno de los reyes que lucharon contra el Rey de Sodoma y llevaron
cautivo a Lot. Este Amrafel es identificado con Nimrod: cf. TgPsJ Gn 14,1; GnR 42,4; etc. El nombre de Amrafel se interpreta con técnica rabínica como la expresión aramea
’amar ’afel (raíz nfl), «ordenó hacer caer» (bErub 53a).
18 Ananías, Misael y Azarías (= Sidrac, Misac y Abdénago). Cf. Dn 1,6; 3,19-27.
con cincuenta años y quieres prestar adoración a un objeto que sólo tiene un día!». Al punto, el hombre quedó avergonzado y se marchó. En otra ocasión se presentó una mujer con una fuente de harina y le pidió: «Tómala y ofrécela a ellos (a los ídolos)». Él tomó un bastón, rompió los ídolos y puso el bastón en la mano del más grande. Cuando su padre volvió, le preguntó: «¿Qué has hecho?». «No puedo ocultarte lo que hice – respondió–. Vino una mujer con una fuente de harina fina y me pidió que la ofreciera a los ídolos. Uno decía “yo quiero comer el primero”, y otro decía “el primero soy yo”. Finalmente el más grande se alzó, tomó el bastón y los rompió». «¿Por qué te burlas de mí?» –gritó el padre–, «¿es que los ídolos tienen conocimiento?». Y él dijo: «¿Y no deben escuchar tus oídos lo que tu boca está diciendo?». Entonces el padre lo tomó y lo entregó a Nimrod.
«Adoremos al fuego», le propuso Nimrod. «Mejor al agua, que apaga el fuego», contestó Abram. –«Entonces adoremos al agua».
–«Mejor a las nubes, que traen el agua». –«Adoremos, pues, a las nubes». –«Mejor a los vientos, que dispersan las nubes». –«Pues adoremos al viento». –«Mejor a los seres humanos, que resisten al viento». Entonces Nimrod gritó: «Tú no haces más que encadenar palabras. Sólo adoraremos al fuego; a él te voy a echar y que venga el Dios a quien tú adoras y te salve». Harán estaba allí indeciso. «Si Abram sale victorioso – pensaba–, yo diré que soy de la fe de Abram, pero si el victorioso es Nimrod, diré que estoy del lado de Nimrod». Cuando Abram bajó al horno de fuego y salió salvo, Nimrod preguntó a Harán: «¿De qué fe eres tú?». «De la de Abram», contestó. Entonces lo cogió y lo arrojó al fuego. Sus entrañas se chamuscaron y murió en presencia de su padre. De aquí está escrito: Murió Harán en presencia de su padre Téraj 19 (Gn 11,28)
(GnR 38,13) 20.
Las leyendas terminan con la revelación del Dios Único a Abram y el mandato de salir de la casa de su padre:
19 La muerte de Harán es aquí una versión más adornada de Jub 12,14 y paralela a la
PsJ Gn 11,28. Todo arranca del dato bíblico: Harán murió en presencia (en vida) de su padre Téraj.
se encuentran Crónicas de Yerahmeel XXX (M. GASTER, pp. 73-75) y en Apocalipsis de
Abraham 1-7, en las que el joven Abram se burla de su padre y sus dioses.
Sucedió que cuando yo hablaba así a mi padre Téraj en el patio de la casa, vino del Cielo la voz del Omnipotente en un torrente de fuego diciendo y llamando: «¡Abram, Abram!». Yo dije: «Aquí estoy». Él dijo: «Tú buscas al Dios de dioses y al Creador en la inteligencia de tu corazón. Soy Yo. Sal de tu padre Téraj y de su casa, para que no perezcas también tú en los pecados de la casa de tu padre». Yo salí, y sucedió que apenas tuve tiempo de cruzar la puerta del patio, cuando vino la explosión de un trueno que quemó a mi padre y su casa y todo lo que en ella había (ApAbr 8).