D. Las Qisas al-Anbiya
II. Adán en la tradición
7. El pecado de Adán y Eva
Una alusión a un pecado de naturaleza sexual puede entreverse en la versión del
Apocalipsis de Abraham:
Vi allí a un hombre de grandísima estatura y de anchura terrible, de un aspecto incomparable, que abrazaba a una mujer parecida a él en aspecto y estatura. Estaban de pie bajo un árbol del Edén. El fruto del árbol tenía la apariencia de un racimo de uvas. Tras el árbol había alguien con la apariencia de una serpiente: tenía brazos y piernas
semejantes a los de un hombre, con alas en la espalda, seis a la derecha y seis a la izquierda. Tenía en la mano un racimo del árbol. Tentaba a los dos que yo había visto abrazados. Yo dije: «¿Quiénes son los dos que se abrazan, quién es el que está en medio, qué fruto es el que comen, Poderoso Eterno?». Él respondió: «La (mala) inclinación de los hombres, ése es Adam; la concupiscencia de ellos en la tierra, ésa es Eva; y lo que hay entre ellos, la impiedad de su conducta hacia la perdición, es el mismo Azazel» 20
(ApAbr 23,3-8).
Expresamente Filón (De Opificio, 151-152) afirma que «era necesario que el primer ser humano paladeara también algún infortu
18 El midrasista tiene en cuenta Prov 30,19: El camino del varón pasa por la
doncella.
19 Texto muy similar en Crónicas de Yerahmeel VII,1-2.
20 Azazel es un nombre del diablo, uno de los ángeles rebeldes que fueron arrojados al
abismo.
nio. El principio de la vida culpable llegó a ser para él la mujer (...) El deseo engendra también el placer de los cuerpos, que es el principio de actos injustos y transgresiones, a causa del cual se cambia la vida mortal y feliz por la mortal y desdichada».
La envidia y los celos, causa de la rebelión de los ángeles, fueron también la causa de la tentación de la serpiente:
Rabbí Yehudah b. Batirah dice: Al principio estaba el primer hombre recostado en el Jardín del Edén y los ángeles servidores permanecían a su lado asándole carne y refrescándole el vino. La serpiente fue y lo vio, contempló su gloria y tuvo celos de él
(ARN A 1,10).
En todas las leyendas la desobediencia de Adán y Eva viene inducida por el diablo, el jefe de los ángeles caídos. La versión griega de la Vida de Adán y Eva reproduce el diálogo previo del diablo y la serpiente:
Y el diablo habló a la serpiente: «Levántate, ven hasta mí y te diré una cosa que te va a ser de provecho». La serpiente se llegó a él, y el diablo le dijo: «Se dice que eres más sagaz que todas las fieras, por eso he venido a aprender de ti. He llegado a la conclusión de que eres mejor que todas las fieras y que éstas son amigas tuyas. Y, sin embargo, te prosternas ante la más pequeña. ¿Por qué comes de la cizaña de Adán y su mujer en vez del fruto del paraíso? Levántate, ven acá y hagamos que Adán sea arrojado del paraíso por medio de su mujer, como nosotros fuimos arrojados por su culpa». Le contestó la serpiente: «Temo que se enfade conmigo el Señor». El diablo intervino: «No temas. Conviértete sólo en un instrumento mío y yo hablaré por tu boca una palabra con la que puedas engañarlo» (AdEvGr 16).
Según una leyenda, recogida en la misma obra ( AdEvGr 7.17), el diablo aprovechó un momento en que Eva estaba sola: sus ángeles custodios habían subido al cielo para cumplir su servicio ante Dios.
En la tradición targúmica el diablo tentador es Sammael, el ángel de la muerte, que Eva misma advirtió cuando vio venir a la serpiente (TgPsJ Gn 3,6). Este Sammael fue el
padre de Caín: «Adán conoció a Eva, su mujer, que había concebido de Sammael, ángel del Señor, y concibió y dio a luz a Caín. Y dijo ella: “He adquirido por hombre al ángel del Señor”» (TgPsJ Gn 4,1) 21. El midrás resalta la intervención de Sammael como venganza de los ángeles caídos contra Adán:
Cuando los ángeles servidores vieron a Adán, dijeron: «Si no nos conjuramos contra Adán para que peque ante su Creador, no podremos vencerle». Sammael era el más grande príncipe de los cielos: los vivientes y los serafines tenían seis alas, mientras que Sammael tenía doce alas. Tomó, pues, su ejército, descendió y pasó revista a todas las criaturas que el Santo, bendito sea, había creado, y no encontró ninguna tan inteligente para hacer el mal como la serpiente, según está dicho: La serpiente era el más astuto de
los animales del campo (Gn 3,1); la serpiente (entonces) se asemejaba a una especie de
camello; lo montó, pues, y cabalgó sobre él. La Torah a gritos decía: «Oh Sammael, ¿cuando acaba de crearse el mundo es ya el momento de rebelarse contra el Omnipresente? Tan pronto como en lo alto se yerga el Señor de todos los mundos, se
reirá del caballo y su jinete (Job 39,18)» (PRE 13,2).
El proceso de la tentación –Sammael > serpiente/camello > Eva > Adán– está descrito con los tópicos populares y antifeministas: serpiente astuta, mujer necia, habladora y celosa 22. ARN A 1,7 dice que, ante la imposibilidad de acercarse a Adán, la serpiente se sentó junto a Eva e inició una larga conversación 23. Según la Vida de Adán
y Eva (versión griega), la serpiente se encaramó en los muros del paraíso, tomó la forma
de un ángel (mientras los otros ángeles habían subido
21 Según el texto hebreo bíblico, las palabras de Eva pueden leerse como «He
adquirido un varón, a Yhwh». La traducción aramea entiende que se trata de Caín, un ángel de Yhwh, puesto que el padre de Caín es el ángel caído Sammael. TanjB Bereshit 26-27 y GnR 20,11 y 24,6 recogen la leyenda de que espíritus nocturnos (diablos y diablesas) venían a unirse a Adán y Eva durante los 130 años de abstinencia conyugal después de la muerte de Abel; cf. bErub 18b.
22 El tópico antifeminista reaparece repetidamente en los relatos de la creación de
Eva: GnR 17,8; ARN B 9,1;42,5; bQid 2b.
23 En la interpretación alegórica de Filón, la serpiente representa el placer y la corrupción,
Eva es la sensibilidad y Adán es el intelecto (Legum III,49-65; cf. ibíd. II, 38-49.71-93). al cielo para su turno de adoración ante Dios) y habló a la mujer. La debilidad femenina de aceptar la conversación fue la puerta por donde se coló la serpiente. Así lo detalla el midrás Pirqé de-Rabbí Eliezer:
La serpiente se hizo el siguiente razonamiento: «Si le hablo al hombre, sé que no me va a hacer caso, pues resulta siempre difícil sacar a un hombre de sus casillas. Le hablaré, pues, a la mujer, cuyo juicio es más ligero, pues sé que ella me va a hacer caso: que las mujeres son dadas a escuchar a todas las criaturas, como está dicho:
embaucadora y no sabe nada (Prov 9,13)».
Fue la serpiente y dijo a la mujer: «¿Es cierto que también vosotros habéis recibido el mandato acerca de los frutos de este árbol?». «Efectivamente» –le respondió ella–. Así
está dicho: Del fruto del árbol que está en medio del jardín (Gn 3,3). Por sus palabras encontró la serpiente una puerta para colarse, y dijo: «Este mandamiento no demuestra más que avaricia, pues en el momento en que comierais seríais como Dios. Igual que Él actúa creando mundos y destruyendo mundos, de la misma manera vosotros podríais crear mundos y destruir mundos; igual que Él da muerte y da vida, también vosotros podríais dar muerte y dar vida» 24. Fue la serpiente y tocó el árbol, y el árbol dijo a voz en grito: «¡Malvado, no me toques!» 25. La serpiente dijo a la mujer: «Mira, que yo he tocado el árbol y no he muerto: también tú podrás tocarlo sin que mueras». Fue la mujer y al tocar el árbol vio al Ángel de la Muerte venir hacia ella. Exclamó: «Acaso yo muera ahora, y el Santo, bendito sea, hace otra mujer para dársela a Adán. ¡Tengo que hacerle comer conmigo! Que si morimos, muramos los dos, y si vivimos, vivamos los dos» (PRE
13,3).
El proceso astuto de engaño y seducción está magistralmente descrito en la versión griega de la Vida de Adán y Eva 17-19. Los términos de la tentación de la serpiente a la mujer fueron discutidos entre los rabinos:
24 El midrasista introduce aquí la referencia a Gn 3,5: Pues sabe Dios que el día en
que comáis de aquél se abrirán vuestros ojos.
25 El midrasista introduce las citas de Sal 36,12-13, No me pisotee el pie del soberbio
[...] Allí han caído los autores de iniquidad.
Rabbí Yehosúa de Siknín dijo en nombre de Rabbí Leví: La serpiente empezó a delatar a su Creador, diciendo: «De este árbol comió Él y entonces creó el mundo; así que os ha dicho: No comáis de él (Gn 3,3), para evitar que vosotros creéis otros mundos, pues toda la gente tiene envidia de los de su gremio».
Rabbí Yehudah ben Rabbí Simón dijo: Así argumentó la serpiente: «Todo cuanto fue creado después que su compañero, domina sobre su compañero. Los cielos fueron creados en el primer día y el firmamento en el segundo, ¿y no es éste el que sostiene a aquéllos? El firmamento fue creado en el segundo día y la vegetación en el tercero, ¿y no detiene ésta sus aguas? La vegetación fue creada en el tercero y las luminarias en el cuarto. Las luminarias fueron creadas en el cuarto y las aves en el quinto (...) Y vosotros habéis sido creados después de todo lo demás para dominarlo todo. ¡Apresuraos a comer antes de que cree otros mundos que os dominen!». Por eso está escrito: Y vio la mujer
que era bueno (Génesis 3,6). Ella vio como algo bueno las palabras de la serpiente (GnR 19,5).