Capítulo IV BIENES ECONÓMICOS
NEUTRALIDAD DEL DINERO
Creo conveniente tratar este tema haciendo alusión a Hayek, ya que no sólo sintetiza lo que se pretende decir con este concepto, sino también la confusión en la que se ve involucrado al cambiar su pensamiento sobre la “política monetaria” que debe ser adoptada por las autoridades; sugiere al final de su carrera -en contradicción con su postura anterior (pero dudando)- la conveniencia de mantener cierta estabilidad o constancia del precio del dinero; pero veamos lo que nos dice en “Ensayos de teoría monetaria I”, en la página 318 y siguientes:
“El concepto de dinero neutro fue creado para ser utilizado como instrumento para el análisis teórico, y no debe de ningún modo, al menos como primera instancia, utilizarse como criterio para una política monetaria.”
No puedo menos que estar en desacuerdo con esta desafortunada expresión de Hayek, ya que las conclusiones de la teoría del dinero afectan tanto al resto de la teoría económica como a la praxis monetaria de los seres humanos. Creo que detrás de esto subyace el dinero virtual; en caso contrario, no se puede aceptar esta conclusión de Hayek, ya que lo único que nos puede hacer pensar que el dinero y cualquier bien económico en general tenga el carácter de neutro en economía es que no exista como ente económico, aspecto que debe rechazarse de plano en la teoría también.
Luego sigue (p. 318):
“Lo que se pretendía era aislar las influencias ejercidas por la actuación del dinero sobre el proceso económico y establecer las condiciones en que el proceso económico de una economía monetaria, y en especial los precios relativos, no se vean influidos por ningún determinante que no sea `real´, es decir referente a la teoría del equilibrio desarrollada bajo el supuesto de trueque. Precisando aún más, de lo que se trata es de clarificar el significado de los presupuestos normalmente utilizados en la teoría del equilibrio económico: es decir, que el dinero, si bien está presente para facilitar el cambio indirecto, puede ser ignorado como factor con influencia sobre los niveles relativos de precios.”
Si bien ya he dado respuesta a todo el error contenido en estas líneas deseo destacar aspectos en forma puntual:
1) Los precios son todos relativos y reales: él sigue presuponiendo diferencia entre precios absolutos y relativos, al no encarar el tema de la neutralidad económica en forma enfática y rechazar la existencia del tema en sí (la neutralidad del dinero). Ningún bien económico es neutral económicamente por axioma.
2) Si bien lo destaca entre comillas, no se aleja de la “diferencia” entre economía monetaria y no monetaria; sostiene la utilidad de separar cambio directo de indirecto.
3) No se aleja aquí (posteriormente dudará) del concepto del equilibrio económico al que ya me he referido como inexistente categoría real e incluso teórica; sobre él volveré.
4) Al no rechazar la inútil diferencia entre economía monetaria y de trueque, está aceptando el error de la condición de “extra-económico” o “virtual” del dinero y que éste no influye o puede no influir “aunque sea en teoría” en los precios relativos, como si el dinero no fuera un bien económico.
“La solución del problema teórico del dinero neutro parte de advertir que la identidad básica entre oferta y demanda, que debe existir en todos y cada uno de los mercados en una economía de trueque, se perturba con la interposición del dinero. Por tanto es necesario analizar los efectos unilaterales del dinero [...] fenómenos que hacen su aparición cuando, como consecuencia de la división del trueque en dos actos independientes, puede darse uno de los dos sin su correspondiente complementario. En este sentido, es evidente que pueden surgir demandas sin ofertas correspondientes o viceversa, sobre todo cuando se desatesora el dinero (se reducen los saldos monetarios), cuando se recibe dinero que no es gastado inmediatamente, cuando aparece dinero de nueva creación en el mercado o cuando hay destrucción de moneda. El problema que esto plantea, por tanto, conduce directamente a adoptar la hipótesis de que el flujo de dinero es constante, con la excepción a la que me refiero de pasada en Prices and Production [...]. Por tanto, si las tendencias hacia el equilibrio descritas por la teoría económica general han de conservar su vigencia, deben cumplirse la totalidad de las condiciones que el dinero neutral tiene por misión indicar. Sin embargo, no solamente es perfectamente posible, sino incluso probable que esto no se logre en la práctica [...]. El resultado es que existen `restricciones friccionales´ muy importantes para alcanzar una oferta monetaria `neutra´, que son de la máxima importancia a la hora de elaborar una norma práctica que sirva de guía a la política monetaria. En esta situación, es, como mínimo, posible que la política monetaria tenga que buscar un compromiso entre dos objetivos, cada uno de los cuales sólo puede alcanzarse a expensas del otro; entre dejar desarrollar las tendencias que conducen hacia el equilibrio o evitar restricciones friccionales excesivas.”
Se observa con total claridad que Hayek también está imbuido de todo el error de no considerar al dinero como un bien económico presente más que satisface una necesidad, lo que lo hace caer en la trampa de llegar a considerar como que no tiene entidad económica. Reitera la separación del intercambio interpersonal en dos actos, como si el dinero no fuera un bien económico presente en sí, que está sujeto a la oferta y demanda como todos los bienes económicos para satisfacer una necesidad. Por último alienta, aunque parezca mentira en Hayek, el uso de políticas monetarias. Y en el aspecto teórico acepta el concepto de la constancia de la cantidad de dinero, lo cual lo acerca más a las posiciones que combate. Atento a mis teorías, debo destacar que en este párrafo Hayek muestra su adhesión a la ecuación de riqueza parcial (... es evidente que pueden surgir demandas sin ofertas correspondientes o viceversa,
sobre todo cuando se desatesora el dinero [se reducen los saldos monetarios], cuando se recibe dinero que no es gastado inmediatamente, cuando aparece dinero de nueva creación en el mercado o cuando hay destrucción de moneda.) en lugar de la ecuación de riqueza total o completa, aspecto que trato en forma amplia en otras partes de esta obra.
Luego en la página 320 nos dice:
“Es perfectamente concebible que las influencias monetarias den lugar a una `falsificación´ de los precios relativos y a una orientación equivocada de la producción si no se cumplen completamente ciertas condiciones; p. ej.: 1) que el flujo de dinero permanezca constante, 2) que todos los precios sean perfectamente flexibles y 3) que el movimiento futuro de los precios se prevea, aproximadamente, en los acuerdos contractuales de larga duración. Pero entonces la consecuencia es que si las condiciones (2) y (3) no se dan, no hay forma en absoluto de poder alcanzar el ideal con política monetaria alguna. Básicamente, el concepto teórico de dinero neutro, que se refiere a la influencia del dinero sobre las relaciones de precios (simultáneas e intertemporales) determinadas por los factores reales, no puede tener ninguna relación en absoluto con la idea de un nivel de precios [...]. Al contrario, me parece que la estabilización de un determinado promedio de precios de los factores originarios de producción proporciona probablemente el principio más práctico para una regulación consciente de la cantidad de dinero. [...]. Sin embargo, por las razones antes apuntadas, consideraría una deplorable confusión de dos problemas diferentes el que esta cuestión de política monetaria se tratase dentro del contexto del dinero neutro” (la negrita es mía).
Es evidente que en Hayek subyace la posibilidad del dinero extra económico o virtual, ya que, de otra forma, no se puede concebir la primera parte, cuando habla de la falsificación de los precios (salvo que se den las condiciones que expresa); obviamente olvida que el dinero afecta a todos los precios relativos en función de su participación relativa en la vida económica, como sucede con todo bien económico. Luego manifiesta su concepto implícito del dinero virtual o extra económico, cuando habla de separar los precios relativos reales del nivel de precios, como si el dinero no fuera un bien económico; y no sólo lo es, sino que suele usarse para referenciar los precios de todos los demás bienes económicos, como unidad de medida. Por último, manifiesta que no debemos asociar, vincular o tratar el tema del dinero neutro -forma en que afecta o no la cantidad de dinero a los precios reales relativos- con el de la política monetaria de estabilización de un determinado promedio de precios; obviamente en estas dos expresiones vuelve a introducir el dinero virtual o extra económico, ya que la única forma en que no se asocie el nivel de precios reales relativos con el nivel de precios en dinero cuando éste es usado como unidad de medida, es que uno esté en la esfera del mundo económico y el otro no. Este último aspecto muestra sobremanera la
confusión de Hayek sobre la teoría del dinero, que al final de sus días aceptara, como consecuencia de seguir a pie juntillas a Mises sin haber advertido que éste se había alejado de Menger.
Y como muestra del extravío de Hayek basta mencionar la nota a pie de página en la que dice (p. 320):
“Me parece a mí que el nivel de precios (o un valor del dinero en el sentido habitual) no debe desempeñar ningún papel incuestionable en las investigaciones sobre este problema (refiere al dinero neutro). De hacerlo, el concepto de cambios en el valor del dinero debería sustituirse por las desviaciones del problemático equilibrio intertemporal de los precios. Aunque ya no puedo mantener todo lo que escribí en tal ocasión...”
Si tratamos el tema de la neutralidad del dinero según Mises, observamos en su obra “La acción humana” los siguientes pasajes (p. 314):
“Grave equivocación [...] suponer que el medio de intercambio constituye factor de índole neutral. Con arreglo a tal tesis, lo único que diferencia el cambio directo del indirecto estribaría en la utilización del dinero [...]. Creíase, tácitamente, que los cambios del poder adquisitivo de la moneda afectaban, por igual y al mismo tiempo, a los precios de todos los bienes y servicios; el mito de la neutralidad económica del dinero aboca, indudablemente, a tal conclusión.”
Se observa que Mises destaca, por un lado, que la aparición del dinero surge como consecuencia de la necesidad humana de superar el estado de trueque y, por otro lado, dice que se comete un error si sólo se supone que la diferencia entre el cambio directo y el indirecto es solamente el uso del medio de cambio dinero. La expresión literal nos dice que Mises estaba equivocado en una de sus dos ideas aquí implícitas: que la diferencia entre el cambio directo y el indirecto es el uso del dinero, lo cual he despreciado como entidad económica de utilidad; o la otra, que nos expresa que el dinero afecta la vida de los seres humanos en forma no proporcional ni homogénea en cuanto a las variaciones de cantidad y precio de éste. Creo que podemos estar de acuerdo con la segunda proposición, pero en ese sentido no existe ningún bien económico que sea neutral, ya que todos están sometidos a las mismas consecuencias; no existe variación de cantidad y precio de bien económico alguno que sea neutral en el aspecto aquí destacado; así, es irrelevante hablar de la neutralidad del dinero como lo puede ser (o no) la neutralidad de cualquier bien económico.
En otro pasaje de “La acción humana” (ps. 596/7) Mises nos dice:
“Error, en este sentido, de grave trascendencia fue el de suponer constituía el dinero factor de índole neutral. Tal idea indujo a muchos a creer que el `nivel´ de los precios sube y baja proporcionalmente al incremento o disminución de la cantidad de dinero en circulación. Olvidábase que jamás puede variación alguna que las existencias dinerarias registren afectar a los precios de todos los bienes y servicios al mismo tiempo y en idéntica proporción...”
Es evidente que el concepto de que el dinero no es neutral es acertado, no obstante discrepo con la explicación teórica, ya que la clave es manifestar que no hace falta hablar del dinero, en especial, sobre la proporcionalidad temporal que las variaciones de la cantidad de existencia de dinero ocasionan sobre los agentes económicos, y sobre los precios relativos que se produzcan en los intercambios interpersonales en un exclusivo punto espacio temporal. Son dos las críticas a este método: 1) pensar que el tema es exclusivo del dinero y 2) hablar de proporcionalidad temporal de actos discontinuos en el espacio tiempo, como es la formación de los precios relativos; es decir, tratar a los precios como si fueran una categoría de bien en stock, categoría que sí adquieren cuando se los considera información para las decisiones. No obstante, en estas páginas, la intención de Mises es atacar a la teoría cuantitativa del dinero, pero sostengo que lo hace desde puntos de vista de ineficacia teórica.
Por último, Mises trata así el tema del dinero neutral:
“(p. 623) ¿Cabe pensar en una situación bajo la cual las variaciones registradas por el poder adquisitivo del dinero afectaran coetáneamente y en el mismo grado a todas las mercancías y servicios proporcionalmente a las mutaciones registradas por la demanda o la oferta dineraria? [...]. (p. 626) El considerar de índole neutral el dinero es tan erróneo como el creer en la plena estabilidad del poder adquisitivo del dinero [...]. Error muy extendido, en efecto, es el de suponer que la moneda ideal sería de índole neutral, gozando de invariable poder adquisitivo. Muchos creen que tal es el objetivo que la política dineraria debiera perseguir.”
Amén de la diferencia con el Hayek de los últimos tiempos -el cual propuso esto último en la práctica de política monetaria-, sigo observando como equivocado el enfoque de la crítica teórica de Mises, dado que mezcla directamente el tema de la neutralidad de las variaciones de cantidad del dinero con las
opuesta la de tratar la neutralidad del dinero manteniendo constante su cantidad o su precio en el tiempo, sólo podemos concluir lo que he expresado en oportunidad de tratar ambos temas, el de la cantidad y el de la inconstancia de los precios en el tiempo de todos los bienes económicos, a lo cual el dinero no escapa. En síntesis, respecto al concepto de dinero neutral nos quedan tres opciones que debemos rechazar:
1) Porque no tenga entidad económica, que es a lo que parece referir la teoría cuando habla de precios reales versus precios monetarios, así como de precios relativos versus precios absolutos. Estaríamos en el caso de que no es un ente que afecte lo económico, y para la economía es tan neutral como una cosa o un bien que no llega a la entidad de bien económico.
2) Porque ningún bien económico puede ser “indiferente a la vida económica”; en caso contrario, no tendría entidad de bien económico, categoría a la que el dinero pertenece como un bien económico más. Desde el momento, en que un bien económico adquiere calidad de tal no puede ser neutral en la economía humana, y esa “interferencia no proporcional y no homogénea” que ocasiona tanto su aparición como su cambio y desaparición, lo hace desde los dos aspectos claves que intrínsecamente componen un bien económico, el de su cualidad y cantidad, que conforman un conjunto para satisfacer en mayor o menor grado una necesidad humana, dentro del tiempo que los trasciende.
3) Otra opción es la que considera dinero neutral al dinero como unidad de cuenta, lo cual también debemos rechazar, en virtud de que ya vimos que éste es fundamental para el ser humano que calcula y toma los precios monetarios para dicha necesidad, la cual es precisamente satisfecha por el bien económico precio monetario que suministra precisamente el dinero cuando se lo usa como unidad de medida, que aquí tampoco es neutral.
Deseo destacar que este aspecto del dinero neutral tiene mucho que ver con la teoría cuantitativa del dinero; a él me referiré más adelante.
Por último, destaco que otra forma de tratar la neutralidad del dinero es la que refiere a si es neutral en el corto o el largo plazo, cosa que rechazo por los mismos conceptos vertidos hasta aquí, los cuales son de una categoría que trasciende el plazo; no considero siquiera necesario disputar cuál es el límite entre el corto y el largo plazo, para después considerar si el dinero es neutral o si no lo es. Entiéndase que me estoy refiriendo a los aspectos aquí considerados, y más precisamente a si es exclusividad del dinero el que sea sometido a la categoría de “neutralidad económica”.
Trataré nuevamente el tema de la neutralidad del dinero en el capítulo IX, y veremos que lo que subyace en el innecesario conflicto teórico planteado como tal deriva de confundir cierto tipo de créditos con dinero.