el texto en analizado se incluye en el capítulo 5, “Los textos periodísticos” (pp. 84-90), del manual de Lengua objeto de estudio. en el apartado subtitulado “Para seguir leyendo” figura la nota de opinión publicada en el diario Clarín del 6 de abril de 2007, “Lecciones de las últimas lluvias”. en principio, si tomamos las nociones de fragmentos e hilos discursivos1 de Jäger (2003), el recorte nos lleva desde el título y la bajada al hilo discursivo de la ecología, con el tema más específico del cambio climático. Sucesivamente se cruza con otros hilos como el de la política local y el de la po- lítica ambiental mundial.
en primer lugar, observamos en este texto la presencia de uno de los temas recurrentes que presentan los manuales: el de la ecología y el cambio climático. Por otra parte, analizando el nivel lingüístico de manera crítica, por los rasgos definitorios de esta temática, se presenta un uni- verso en el cual se ausentan los actores: a diferencia del mundo social, los eventos se producen a causa de elementos del mundo de la naturaleza, es decir, por factores físicos no animados ni voluntarios. tal es el caso del sustantivo “lecciones”, nombre correspondiente al verbo “aleccio- nar”. La frase sustantiva en la cual se incrusta “lecciones de las últimas lluvias” atribuye la acción a una entidad inanimada, la lluvia. Pensemos que en la propia lengua consideramos como im- personales los verbos del tipo de “llover”. A su vez, “lluvia” constituye una derivación nominal de ese verbo, lo que nos lleva por transformación morfosintáctica a un paso superior en la elimi- nación de los agentes: un verbo impersonal nominalizado.
en este sentido, tomamos la noción de transformación de Harris, por medio de la cual se ponen en relación de equivalencia dos estructuras que no tienen la misma forma gramatical pero que contienen las mismas co-ocurrencias individuales –las mismas unidades léxicas-. el estudio de estas transformaciones corresponde al nivel sintáctico y dentro de nuestra línea de trabajo, con- sideramos que la sintaxis está al servicio de la ideología para enfatizar u ocultar significados pri- vilegiados o no deseados, respectivamente. Así, por ejemplo, la pasivización suprime los participantes, desplaza al agente, al igual que los índices de impersonalidad. Asimismo, en cuanto al contenido semántico de la forma lingüística, la transmisión (emisión) de un evento puede rea- lizarse bajo diferentes modelos gramaticales: accional transactivo, si un proceso afecta a una en- tidad nominal; no transactivo, si no la afecta -el primero nos permite claramente percibir los procesos causales, el segundo es indeterminado en ese sentido; modelo relacional, a un nombre sustantivo se le aplica un adjetivo (relacional atributivo cualitativo) o se le aplica un nombre a otro nombre (relacional ecuativo) (Fowler-Kress, 1993).
La nominalización como transformación convierte una oración completa en una frase nominal in- cluida en una nueva oración, como Fn1 (sujeto) o Fn2 (objeto) o que funciona de manera aislada, como en el caso del título analizado. nominalizar implica la presencia de sustantivos derivados de
1. en la investigación completa, analizamos la selección temática de los manuales relacionando esta noción con la de cam-
estrategias para enseñar a argumentar en la escuela
verbos o adjetivos, que heredan las propiedades sintácticas de la base, como las restricciones ar- gumentales (Di tullio, 1997). en el caso de la nominalización de verbos o sustantivos deverbales, el nombre suele heredar los argumentos del verbo del que deriva. Acceder a la estructura profunda del texto y, por ende, al sentido pleno de la información que manipula, implica recuperar qué mo- delo gramatical ha sido transformado, qué actores han sido omitidos, qué objetos han sido afecta- dos, que tipo de evento subyace al nuevo modelo de mundo creado por y en la lengua.
Un tipo de enunciado marcado ideológicamente de manera evidente ocurre cuando se nomi- naliza un modelo accional: transformar la acción del verbo en nombre oculta el agente que rea- liza el proceso. Se menciona qué pero no quién. Además, un proceso dinámico se presenta como objeto estático. en todos estos casos al oyente se le dificulta recuperar la estructura profunda y la información resulta sesgada. Los actores y las causas se disuelven en el modo de clasificar los hechos, ambigüedad que resulta funcional en el nivel ideológico. Una manipulación similar rea- lizan las nominalizaciones de modelos atributivos, que dan existencia, en tanto son nombradas, a entidades abstractas a partir de la transformación de calificaciones adjetivas.
el titular, la bajada y los dos primeros párrafos de la nota analizada presentan un modelo de mundo en el cual los eventos físicos predominan, pero no expresados mediante oraciones ver- bales de acción, como “llueve”, “se inunda” sino nombrados mediante nominalizaciones, valga la redundancia, que se utilizan como frases sustantivas incrustadas en otras emisiones oraciona- les: el ascenso del nivel del mar; las alteraciones del clima; lluvias récord; serios trastornos; cala- midades anunciadas; graves inundaciones en Salta y Chaco; el cambio climático; la tragedia de la ciudad de Santa Fe; el impacto del huracán Katrina.
el valor discursivo de estas nominalizaciones en radica la omisión del componente humano en tanto si se recuperara el valor de los verbos de los que provienen las construcciones sus- tantivas no resultan claros los agentes de algunas acciones que, dentro de la estructura de la cual derivan, resultarían atribuibles a actores determinados: el clima se altera (modelo no tran- sactivo); el clima está alterado (modelo atributivo); el clima es/fue alterado por alguien (pasivi- zación de “alguien alteró el clima”, modelo actancial); el clima cambió; el clima está cambiando; el clima es/fue cambiado; alguien cambió el clima. La manipulación lingüística implica que no haya pistas para decidir de cuál de estas estructuras proviene la transformación y con qué ac- tores concretos completarlas.
el texto predispone a pensar que el factor humano se ausenta de estos eventos: ¿cabría pre- guntarse qué acciones humanas provocaron las inundaciones en Salta y Chaco?, ¿qué hacer de qué grupos son las que más impactan en el medio ambiente como para “alterar o cambiar el clima”? Sería legítimo cuestionárselo en el “mundo real”, pero no a partir del modelo de mundo creado por el texto, es decir, tal como lo construye, en tanto manipula la información y selecciona sesgadamente los datos a mostrar, a la vez que oculta otros.
Ahora bien, si ese modelo de mundo inicial exime a ciertos actores sociales de responsabilida- des, en el tercer párrafo se las atribuye a “la dirigencia política en general”: del inicial ocultamiento de los agentes, depositando solo causas abstractas en el universo físico, se pasa a una mención directa de agentes políticos como colectivo. el valor retórico de los sobrentendidos no requiere nombrar a estos actores explícitamente en tanto se menciona luego a “el Congreso nacional en particular”. Si bien las entidades mencionadas como actores políticos son nombradas como co- lectivos (Verón, 1987), la atribución de un no hacer negativo es explícita en tanto ambos “brillan por su ausencia” (transformación de “se ausentan” en la nominalización “ausencia”). el adjetivo que completa la calificación es, a su vez, transformación de un verbo que, recuperado, nos da nuevamente que los actores son, en este caso, objeto de una acción: “absorbidos por los inte- reses electorales de sus componentes”, ya que proviene de una doble transformación de “los in- tereses de sus componentes los absorben” y “a sus componentes les interesan las elecciones”). Se observa que al forzar el componente retórico que implica el sobrentendido (Ducrot, 2001) se cae en una atribución de roles circular: el Congreso nacional se ausenta (omisión del colectivo) pero a su vez es absorbido (objeto de acción), ¿por quién?, por los intereses electorales de sus componentes: la acción es realizada por una entidad abstracta. Ahora bien, los “componentes” se presupone que son los individuos que integran el colectivo Congreso, en conclusión, no es ne- cesario aclarar lo que se sobrentiende: que son quienes integran el Congreso nacional quienes se interesan o están interesados por las elecciones y por eso se ausentan “de este rubro”, el de la política ambiental y de las decisiones acertadas y previsoras frente a las “desgracias venideras”. Como manipulación, lejos de ofrecer datos verbalizados como eventos u atribución de cualida- des, el texto nombra entidades mediante la nominalizaciones: ausencia, intereses, desgracias. no se puede cuestionar la presencia de una entidad nombrada: si tiene nombre “es”. esta propie- dad de las nominalizaciones nos lleva a la siguiente herramienta de análisis: el funcionamiento de los presupuestos. es lo que ocurre ya en los primeros fragmentos analizados cuando la trans- formación proviene de un modelo atributivo. en este caso, lo que se disimula es el componente subjetivo – por ende, propio de la opinión y discutible –, que constituye la calificación de un ad- jetivo: la tragedia de la ciudad parte de la estructura “X evento fue trágico”, lo cual hubiera sido discutible como predicación: “X evento no fue trágico”. La nominalización presupone la existen- cia: la tragedia puede ser sometida a otra predicación, pero no se discute que la tragedia “es” tal: el evento X fue una tragedia, por identificación ecuativa (Fowler-Kress, 1993).