1 La tensión entre “explicación” y “descripción” pone de manifiesto uno de los conflictos centrales de
las teorías lingüísticas. Halliday (1985) admite que las gramáticas formales, como la generativa, son más explicativas porque apuntan al concepto de “universal”, mientras que las gramáticas son más descriptivas porque se concentran en lenguas particulares. Parece que a mayor minuciosidad descriptiva menor poder explicativo, y viceversa. Cfr. Capítulo VI “Explicación y comprensión”
2 Chomsky niega, directamente, que cualquier enfoque distinto del suyo pueda ser científico en
lingüística. Esto tal vez se deba al mayor desarrollo de los modelos generativos. De todas maneras, el enfoque funcionalista también concibe al lenguaje en sus propios términos. Por ejemplo, con el concepto funcionalista de “aprendizaje de la lengua”, cuya sola formulación descarta la idea de “adquisición”.
3 Para Saussure, la lingüística puede estudiar los signos en un “estado de tiempo” determinado,
independientemente del paso de la historia. En ese caso interesa la inmutabilidad del signo y la inmutabilidad del sistema: se adopta aquí una perspectiva sincrónica (literalmente: “con el tiempo”) y se desarrolla entonces una lingüística estática. Un lingüista que se interese por este enfoque analizará la estructura de la lengua en un momento dado (digamos, el castellano bonaerense actual) dejando de lado la historia del castellano. Por otra parte, la lingüística también puede estudiar los signos a través de los sucesivos “estados de tiempo”. Aquí importa la mutabilidad del signo y la mutabilidad del sistema: se adopta en este caso una perspectiva diacrónica (literalmente: “a través del tiempo”) y entonces se desarrolla una lingüística evolutiva. El analista que estudie este enfoque considerará la evolución del sistema a lo largo del tiempo.
La conclusión es que los dos enfoques descriptos constituyen la ciencia lingüística. En la planificación de Saussure, la lingüística sincrónica se ocupará de las relaciones entre los signos que conforman el sistema “tal como aparecen en la conciencia colectiva”. Por su parte, la lingüística diacrónica estudiará las relaciones entre los signos “no percibidos por una misma conciencia colectiva, y que se reemplazan unos a otros sin formar sistema entre sí” (Saussure 1916: 124).
4 Agradezco a María Susana Padilla las explicaciones sobre óptica y sobre el principio de
complementariedad. Cualquier error de interpretación que pudiera haberse deslizado en el texto es mi responsabilidad. A ella le debo haber encontrado lo que creo es una punta de solución para la controversia
epistemológica sobre el uso del lenguaje. A continuación cito los pasajes completos del libro Física
Cuántica, de Eisberg y Resnick que usé para fundamentar la hipótesis de la complementariedad en lingüística: “En los experimentos de óptica geométrica, no se manifiesta la naturaleza ondulatoria de la propagación de la luz, ya que las dimensiones importantes de los aparatos utilizados son muy grandes comparadas con la longitud de onda de la luz. Si se representa por a un dimensión característica de un aparato óptico (es decir, la amplitud de una lente, espejo o rendija) y λ es la longitud de onda de la luz que pasa por el aparato, se está en el dominio de la óptica geométrica siempre que λ/a --> 0. La razón es que los efectos de difracción en cualquier aparato siempre ocurren para ángulos de aproximadamente θ = λ/a, de modo que los efectos de difracción son completamente despreciables cuando λ/a --> 0. Obsérvese que la óptica geométrica implica la propagación de rayos, que son similares a las trayectorias del movimiento de partículas clásicas”.
“Sin embargo, cuando la dimensión característica de un aparato óptico a se vuelve comparable con, o menor que, la longitud de onda λ de la luz que pasa por él, se está en dominio de la óptica física. En el caso de λ/a > 1, y el ángulo de difracción θ = λ/a es suficientemente grande como para que los efectos de difracción sean fácilmente observables y la naturaleza ondulatoria de la luz resulta aparente. Por lo tanto, para observar características ondulatorias en el movimiento de la materia, se requieren sistemas con aperturas u obstáculos adecuadamente pequeños” (Eisberg. y Resnick 1986: 82).
...
“En la física clásica, la energía es transportada por partículas o por ondas. El físico clásico observaba las ondas de agua transportando energía sobre la superficie del agua o balas transportando energía del cañón al blanco. De tales experiencias, construyeron un modelo ondulatorio de ciertos fenómenos macroscópicos y un modelo corpuscular para otros fenómenos macroscópicos, extrapolando naturalmente estos modelos a regiones menos accesibles al ojo humano. Así por ejemplo, se explicó la propagación del sonido en base al modelo ondulatorio y la presión de los gases en base al modelo corpuscular (teoría cinética). El éxito obtenido los condicionó a esperar que todo ente debiera ser o partícula u onda. De hecho, los éxitos llegaron a los primeros años del siglo veinte, con las aplicaciones de la teoría ondulatoria de Maxwell a la radiación y al descubrimiento de partículas elementales de materia, tales como el neutrón y el positrón”.
“Así pues, el físico clásico no estaba preparado para descubrir que para poder entender la radiación, en algunas situaciones era necesario invoca un modelo corpuscular, como en el efecto Compton, mientras que en otras situaciones, un modelo ondulatorio, como en la difracción de rayos X. Pero quizá sea más sorprendente el hecho de que esta dualidad onda-partícula se aplique tanto a la materia como a la radiación. La relación carga-masa del electrón y su rastro de ionización en la materia (secuencia de colisiones localizadas) sugieren un modelo corpuscular; sin embargo, la difracción de electrones sugiere un modelo corpuscular. El físico actual sabe que, a un ente dado, debe aplicarle ambos modelos. Sin embrago, es importante hacer notar que, en una medición dada, se debe aplicar un solo modelo, ya que no se puede utilizar ambos modelos bajo las mismas circunstancias. Cuando una partícula es detectada, mediante algún tipo de interacción, actúa como partícula, en el sentido de que está localizada; cuando está en movimiento, actúa como onda, en el sentido de que se observan fenómenos de interferencia y, desde luego, una onda se extiende y no está localizada”.
“Neils Bohr resumió esta situación en su principio de complementariedad. Los modelos corpuscular y ondulatorio son complementarios; si una medida prueba el carácter ondulatorio de la radiación o la materia, entonces es imposible probar su naturaleza corpuscular en el mismo / experimento y viceversa. El modelo que se utilice lo determina la naturaleza del experimento. Además, el conocimiento de la radiación o la materia será incompleto, a menos que se consideren medidas que revelen tanto los aspectos ondulatorios como los corpusculares. Así pues, la radiación y la materia no son ni simplemente ondas ni simplemente partículas. Para describir este comportamiento, se requiere un modelo más general, y desde el punto de vista clásico, más complicado, a pesar de que en casos extremos sea aplicable un modelo ondulatorio simple o un modelo corpuscular simple” (Eisberg y Resnick 1986: 88).
5 Los modelos generativos más recientes admiten que, por ejemplo, el verbo “patear” exige
gramaticalmente un agente (alguien que patee) y un tema (algo que sea pateado). Los hablantes nativos
saben eso en el sentido gramatical de la palabra “saber”. ¿No puede creerse que el uso condiciona, al menos en algún punto, esta información léxica?
6 La elección de ciertos recursos léxicos y gramaticales implica la representación de “un mismo
suceso” de formas diferentes. Por ejemplo, no es lo mismo decir “La policía mató a 10 manifestantes” que “Murieron diez personas en la manifestación”. La elección de un proceso como morir (que no exige
agente y beneficiario y sí un experimentante) es bien distinta de un proceso como matar (que requiere de alguien que mate, el agente, y de beneficiario lógico, la víctima). En el mismo sentido, la elección de la “pasiva con se” puede significar el intento de borrar el agente de un proceso. Obsérvese la diferencia entre Se cancelaron las asignaciones familiares (sin agente, esto es sin responsable) y El ministro canceló
las asignaciones familiares (con agente explícito).
7 El texto dice que es posible que se conciba al lenguaje, al menos, como “facultad biológica” o como
“hecho sociocultural”. Tal vez haya otras concepciones del lenguaje que puedan entrar en juego con estas dos.