L A DISPUTA EN LA PENÍNSULA COREANA
I. E NTRE LA CONFRONTACIÓN Y LA DISTENSIÓN
El 10 de agosto de 1945, días antes de la capitulación japonesa, el presidente de Estados Unidos y sus altos mandos militares ordenaron al general Mc Arthur, estacio- nado en Filipinas, disponer la división de la península coreana sobre el paralelo 38 para que la coadministraran los vencedores de los japoneses. Tras la rendición de estos últimos la semana siguiente, las fuerzas soviéticas y norteamericanas ocuparon la península. En noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución para convocar elecciones bajo la custodia de una comisión de ese organismo, plan al que la Unión Soviética se opuso. En consecuencia, una nueva resolución limitó las actividades de la Comisión de la ONU a la parte no controlada por los soviéticos. Las elecciones de mayo de 1948 en la parte sur del paralelo 38 fundaron la República de Corea, cuya economía y defensa siguieron amparadas por Estados Unidos. La tensión entre ambos lados, distan- ciados por ideologías, instituciones políticas y estrategias económicas antagónicas, se fue intensificando. En junio de 1950, la pugna se transformó en la guerra de tres años, que no dejó ni vencedor ni vencido, pero sí ruina y una más profunda división en la sociedad coreana.
En el conflicto de Corea chocaron por primera vez las dos cabezas del escindido mundo de posguerra. La lucha sirvió para medir fuerzas y para definir el dominio de cada uno en el escenario mundial, identificando a los aliados y los subalternos. En los años posteriores vendrían escara-
muzas y otros choques velados, pero se evitó siempre la lucha directa y exclusiva entre ellos. Con la guerra en Corea quedaron claras las dos visiones mayoritarias en que estuvo dividido el mundo durante una buena parte del siglo XX. La guerra no tuvo un final negociado, sino el cese al fuego entre el Norte y la Comisión de Naciones Unidas, encabezada por Estados Unidos, suspensión ilimitada que sirvió para alimentar los planes militares a uno y otro lado de la línea del armisticio.
Con el paso del tiempo, se aclimataron en el Norte y en el Sur dos ideologías y dos sistemas económicos y políticos contrastados y en pugna. La versión comunista de Pyongyang fue haciendo énfasis en la filosofía de la autar- quía, o la idea juche, que busca mantener vivos los ideales del comunismo fundamentado en la dictadura del proleta- riado. El presidente Kim Il-Sung monopolizó el poder y construyó un régimen cimentado en el culto a la persona- lidad. En el Sur, en medio de una lucha dramática de varias décadas contra los gobiernos dictatoriales, se impuso la ideología liberal y el libre mercado. La conducción exitosa del Estado en el orden económico favoreció la industriali- zación rápida del país y la aceptación de las bondades de su compenetración intensa con las corrientes más dinámi- cas del comercio mundial. Al concluir el siglo, mientras el Norte se desindustrializaba y se esfumaba su autonomía económica, el Sur emergía con fuerza y se constituía en una de las 12 mayores economías mundiales. La diferencia del nivel económico entre ambos se hizo descomunal.
Desde los años ochenta, empezaron a sentirse los vien- tos favorables para el cambio esperado en la península, pues se iniciaba con Gorbachov la transformación de la Unión Soviética, que pronto cambiaría el esquema de relación con sus aliados, mientras las reformas chinas y de otras economías comunistas alentaban la vinculación a la economía de mercado. Por otro lado, era estimulante el
crecimiento industrial y el crecimiento exportador de los demás países del este asiático. El desmembramiento de la URSS, como se ha dicho, produjo la natural expectativa de un pronto arreglo de la tensión en la península. Como efecto inmediato, el gobierno del Sur aflojó la rígida posi- ción hacia el Norte, y pronto se abrieron espacios para el intercambio cultural y deportivo e incluso para el encuen- tro político, que permitió la suscripción del Acuerdo Bási- co de 1991.
Sin embargo, fue aquel un tiempo de gracia que pasó muy rápido. Frente a estos factores propiciadores de las reformas, surgieron elementos adversos, que crearon en las autoridades norcoreanas sentimientos de gran temor al poder llegar a quedar aisladas de la comunidad internacio- nal, tanto en lo económico como en lo diplomático, preven- ción esta última disparada por el establecimiento de rela- ciones de Corea del Sur con China en 1992. Las insistentes noticias sobre el desarrollo nuclear del Norte ese año perjudicaron aún más el proceso de acercamiento y enten- dimiento, por el clima de desconfianza que se generó desde entonces. Más adelante, las hambrunas ocasionadas por la sequía inclemente de 1996-98 y posteriormente las inundaciones postraron la economía y causaron una esca- sez de alimentos jamás imaginada. Pero al mismo tiempo, el distanciamiento de Rusia y las ambivalencias de China incentivaron la autoapreciación norcoreana de impoten- cia, ante lo cual se requería intensificar la respetabilidad militar o de lo contrario entraba en juego la supervivencia misma del país. De ahí, el desarrollo febril de nuevas y más sofisticadas herramientas de defensa. En consecuencia, en vez de relajarse, el gobierno recrudeció el control sobre la población, reforzó el aparato militar, radicalizó la ideolo- gía y aumentó las exigencias para sustituir sus programas nucleares.
La muerte del Gran Camarada no sólo no enterró la animadversión de las autoridades del Norte contra la parte Sur, sino que ha mantenido el acelerador sobre los progra- mas defensivo-ofensivos. Fue una sorpresa para muchos la forma como sobrevivió el régimen de Corea del Norte tras la desaparición de su gestor, Kim Il- Sung. Se pensaba que tras su desaparición vendría la debacle y una posible rebelión contra la dirigencia político-militar, lo cual no sucedió. Hubo muchas condiciones para establecer cam- bios drásticos en la conducción del país, sin embargo, se impuso la línea ortodoxa del férreo poder centralizado y el culto a la personalidad60. El 1998, la Asamblea Popular
Suprema entronizó el gobierno Kim Jong- Il, cuatro años después de la muerte de su padre, con lo que aseguró la posición de máximo dirigente sin el título de presidente. En su persona reunió los cargos de Secretario General del Partido de los Trabajadores, Presidente de la Comisión de Defensa Nacional y Comandante Supremo del Ejército; como tal, quedaba al frente de las más poderosas organiza- ciones del país: el Partido y las Fuerzas Armadas.
El deceso de Kimg Il-Sung y el temor norcoreano de quedar marginado del sistema internacional, frustraron los intentos del gobierno de Kim Young- Sam, entre 1994 y 1997, por tener una aproximación al gobierno del Norte. En 1998, como candidato del Congreso Nacional para Nuevas Políticas, Kim Dae-Jung obtuvo la presidencia, y se crearon expectativas grandes sobre un cambio radical en torno a la reunificación coreana. Éste, en efecto, le imprimió un giro notable al manejo del problema, por medio de una visión
60. Fue inusual la reverencia postmortem a Kim Il-Sung: se acondicionó el Centro de Convenciones de Kumsusan como Palacio Memoral que alberga al líder embalsamado; la enmienda a la Constitución consagró a Kim Il-Sung como Presidente eterno del país, y la idea Juche como la filosofía del Estado, la que, a su vez, da el nombre a la era particular norcoreana: 1995 equivale al 84 de la era Juche.
más amplia y acogedora de Corea del Norte, que denomi- nó “política de la claridad”61, que fue evolucionando en su
acercamiento al líder del Norte, hasta concretar los encuen- tros personales.
En eco a estas señales positivas por la parte Sur, por primera vez, Norcorea propuso el diálogo entre represen- tantes de ambos gobiernos, y no como lo ha había hecho hasta entonces con organizaciones sociales y partidos po- líticos del Sur, aprobando al gobierno de Seúl como inter- locutor válido. En febrero de 1998, dirigió mensajes a 150 funcionarios del gobierno de Surcorea, y en abril, dos meses después de inaugurado el gobierno, se realizó un encuentro a nivel de viceministros para tratar el tema de la donación de fertilizantes. Seúl vio con sumo optimismo un acercamiento rápido con el Norte, al acordar los encuen- tros entre familias de uno y otro lado, y acordar proyectos económicos conjuntos. En este renovado ambiente de acer- camiento, se le permitió al conglomerado Hyundai visitar el Norte, para llevar ayuda alimenticia y firmar los acuer- dos para el proyecto turístico del monte Kumgang. Chung Ju-Yung, el fundador del grupo Hyundai, nacido en el lugar, fue pionero en la promoción de negocios con el Norte. En 1998, encabezó el convoy que llevó 500 reses, como parte de la ayuda económica62. Ese mismo año,
estableció con éxito el traslado de turistas surcoreanos al complejo turístico en el monte Kumgang, hecho considera- do por un tiempo el mayor resultado de la “política de la claridad”63. Asimismo, inició las conversaciones con el
gobierno norcoreano para instalar un sistema de comuni- caciones por medio del satélite Intelsat, junto con otros
61. Sunshine Policy.
62. The People’s Korea, Nº 1.819, 27 de junio de 1998.
proyectos productivos: un complejo agroindustrial, una planta para el ensamblaje de computadores personales y una fábrica de tejas.
Kim Jong -Il encargó a uno de sus cercanos colaborado- res estas operaciones, para quitarles el carácter institucional y formal, y que se podían ver como acuerdos de gobierno a gobierno. Se trata de Kim Yong- Sun, el secretario del Comité Central del Partido de los Trabajadores y, a la vez, presidente del Comité de Paz del Asia Pacífico, entidad encargada de promover las inversiones conjuntas con países de la cuenca pacífica.
Al comienzo, las pequeñas y medianas empresas ex- ploraron sin mayor éxito la posibilidad de trasladar las plantas no usadas en el Sur al Norte, para aprovechar el bajo costo de su mano de obra. Los motivos de este fracaso inicial, fueron el poco comercio entre ambas partes de la península, la provisión insuficiente de energía e insumos industriales y la escasez de mano obra calificada. Por cierto, los proyectos coreanos buscan replicar en el Norte, el exitoso traslado de plantas de Taiwán a China.
En medio de este acercamiento por la vía económica se siguieron dando sobresaltos en el campo político y de la defensa, durante los primeros meses de 1999. En 1998, en tres oportunidades, submarinos violaron la línea del límite Norte en el Mar del Oeste y fueron sorprendidos y captu- rados por la fuerza naval del Sur; posteriormente otro submarino fue atrapado en el Mar del Este. En el mes de septiembre de ese año, Pyogyang declaró inválida la línea del límite Norte que había servido de frontera entre los dos países durante 47 años64. Estos incidentes continuaron en
los meses siguientes, incluso en junio de 1999 hubo inter- cambio de fuego entre naves de ambas armadas.
De gran repercusión para el ambiente regional fueron los ensayos de misiles en agosto de 1998, que tras un año de afirmar que era el ensayo de un satélite de comunicaciones, Norcorea aceptó que se trataba en efecto de un nuevo misil. El 31 agosto 1998, el misil Taepodong I, en su lanzamiento de prueba cayó en aguas japonesas a 1.300 km del lugar de partida. Llegaba así a la fase avanzada de los misiles que desarrolla desde los años setenta, con base en la tecnología soviética adquirida de Egipto. En 1985 ensayó el Scud B, y en 1990 probó el Scud C y el Rodong I, con un alcance de 1.000 km. Para ese entonces tenía la capacidad para produ- cir 1.000 unidades mensuales de Scud, de los cuales, entre 1987 y 1992, vendió 250 unidades a Irán y Emiratos Arabes Unidos65
George Tenet, director de la CIA, en febrero de 1999 reconocía que para esa fecha Norcorea estaba en condicio- nes de lanzar misiles sobre la costa oeste norteamericana. En agosto de 1999 se afirmó que Norcorea había adquirido 10 bombarderos MiG-21 a un antiguo aliado de la Unión Soviética. Se especuló también que había comprado algu- nas unidades de MiG-23, aunque al mismo tiempo se cuestionaba la veracidad de estas versiones, dadas las
65. Datos sobre misiles de Corea del Norte. Fuente: Arms Control Today, Vol. 24, Nº 3, abril de 1994.
Categorías SCUD B SCUD C Rodong-1 Daepodong-1 Daepodong-2
Primera prueba 1985 1990 1990 1993 1994 Longitud (m) 11.25 12.55 15.5 15.5 15.5 Amplitud (m) 0.88 0.88 1.3 1.3 1.3 Rango (km) 340 500 1.000 1.700-2.100 4.300-9.600 Peso de la cabeza (kg) 985 770 1.000 1.000 1.000 Peso del cohete (t) 5.385 6.5 6.5 20.0 19.0 Tiempo de quema (seg) 70 87.5 87.5 70 70 Poder de propulsión 134.000 134.000 134.000 540.000 540.000
restricciones presupuestales de este país66. La flota de
bombarderos de Corea del Norte se compone de un gran número de versiones viejas de aviones MIC 19, 21, 15, 17 y IL-28, SU-7 y 25.
Por su parte, Surcorea trata de sacar provecho de su ventaja en el dominio de la tecnología comercial, para vigorizar su aparato militar frente al Norte. Se sabe que desarrolla misiles tierra-aire de alcance medio tipo M-Sam, con un radio de acción de 300 kms, para reemplazar los Hawk de 150 kms de alcance, fundamentales en su sistema de defensa, y los Nikes. El programa tiene un valor de US$300 millones. Posee, también, misiles tierra- tierra y aire NHK 1, 2, con 183 kms de alcance, que pueden destruir cualquier objetivo en Pyonyang. Busca modernizarlos con la tecnología rusa de los S-300, para darles mayor alcance. En noviembre de 1999, la Agencia para el Desarrollo de Defensa anunció la conclusión de un nuevo grupo de misiles tierra-aire “chonma” (Pegaso), de corto alcance (60 kms), pero dotados de un sistema sofisticado de sensores y guías, a un costo de US$239 millones67. En agosto de 1999,
el ministro de defensa reveló el plan para comprarle 8 aviones espías a Estados Unidos en el año 200168. La flotilla
aérea del Sur consta de 530 bombarderos y 220 aviones de soporte, y la del Norte de 850 aviones de combate más 520 de soporte69.
A mitad de la década de los años noventa, Norcorea contaba con una amplia superioridad en número de barcos de guerra y submarinos, 764 y 26 respectivamente, frente a 242, por parte del Sur70. Por supuesto, esta comparación
66. Newsreview, 14 de agosto de 1999. 67. Newsreview, 20 de noviembre de 1999.
68. Cuatro Hawker 800XP de Locked Martin y Cuatro más a Raytheon System Co. 69. Newsreview, 14 de agosto de 1999.
numérica no refleja la real diferencia, dada no sólo por la cantidad sino por la calidad del armamento, en este caso más avanzado en Surcorea.
Es tal la superioridad en el equipo de Corea del Sur que ha empezado a recortar personal en sus filas. En agosto de 1998, el gobierno de Seúl anunció disminuir el pie de fuerza en 12.000 efectivos, a lo largo de los 5 años siguien- tes, para ahorrar alrededor de US$400 millones. El total de tropas en el momento era de 665 mil hombres, de los cuales 560 son soldados de infantería. A mediados de los años noventa, la relación entre las dos Coreas en cuanto infan- tería era de 1.59 a favor del Norte.
El plan quinquenal de defensa del Sur para el período 2000- 2004, a un costo aproximado de US$80 mil millones, privilegia la introducción de grandes helicópteros para el combate, vehículos teledirigidos de reconocimiento, des- tructores KDX-III, una nueva generación de bombarderos FX y los descritos misiles tierra- aire. Además, Surcorea pro- cura poner al servicio de sus fuerzas armadas la alta tecnología de uso comercial en electrónica, informática y telecomunicaciones.
La desconfianza incentivó, de esta manera, la asigna- ción de recursos cuantiosos para los programas de seguri- dad en la península de Corea. El aparato político refuerza esta prevención: en el Sur, la Ley de Seguridad Nacional en su artículo 7º, condena toda aclamación y apoyo a regíme-
Ministry of National Defense, en Defense White Paper 1995-1996, Seoul, octubre de 1995, p. 72.
Categoría Tropas Tanques Vehículos Artillería Buques Naves de Submarinos Blindados de Campo Navales la F. Aérea
Corea del Nte. 1.040.000 3.800 2.600 10.850 764 1.640 26 Corea del Sur 655.000 2.050 2.200 4.650 240 1.310 2 Radio (N/S) 1.59 1.85 1.18 2.33 3.18 1.25 13
nes hostiles al Estado. Se refiere a la simpatía explícita con el gobierno del Norte. En febrero de 1999, el gobierno del Sur anunció la revisión de la ley, sin proceder al desman- telamiento inmediato. Por su parte, en el Norte, el 10 de julio de 1999, el periódico The People’s Korea reproduce un extenso artículo del Rodong Shinmun (Periódico de los Trabajadores), titulado “La República Democrática Popu- lar de Corea declara lo militar como política fundamental”, con citas de Kim Jong-Il como ésta: “La más alta prioridad dada al desarrollo militar es mi forma básica de política y todas las espadas atesoradas con las cuales se ha de dirigir nuestra revolución hacia la victoria”. En el editorial del 1 de enero del año 2000, se destacó la necesidad de perseve- rar en la construcción del socialismo, preservar la sobera- nía nacional y convertirse en un país poderoso: “La ideo- logía y las armas, más la ciencia y la tecnología, son los tres pilares en que se soporta el objetivo de transformar nuestro país en un Kansong Taeguk (poder económico y militar)”71.
El ambiente favorable vivido desde el año 2000 vislum- bró la posibilidad de revertir esta tendencia y plantear el marco del control de armas, al amparo de la experiencia europea de los años setenta y ochenta. En este sentido, es también meritorio mencionar que ambas Coreas ya han negociado ambiciosas agendas de control de armas, inclu- yendo medidas de seguridad, políticas y otras relaciona- das con el comercio, además de la “Declaración Conjunta para la Desnuclearización de la Península Coreana” y el “Acuerdo Básico Intercoreano”, ambos adoptados en 1991. El acuerdo, en particular, que pretende servir como un camino hacia la coexistencia pacífica, requiere que las dos Coreas trabajen juntas para transformar el acuerdo actual
71. Citado por Seang-Ji. “A year of general advance”, en Vantage Point, Develop- ments in North Korea, Vol. 23, Nº 1, enero de 2000.
de armisticio, en un sólido tratado de paz. También contie- ne medidas específicas sobre construcción de confianza y de seguridad, y control de armas, con la meta de acabar con la costosa carrera armamentista y la confrontación entre las partes72.
El acuerdo existente de reconciliación, no-agresión, y de intercambio y cooperación es un documento ambicioso, el cual compromete a Corea del Norte y del Sur hacia la construcción de la confianza y mejorar las relaciones en política, seguridad, comercio y otras áreas, así:
Medidas de Reconciliación
• Respeto mutuo por sus sistemas políticos y sociales; no interferencia en los asuntos internos del otro; renunciar al sabotaje y a la subversión; compromiso de coopera- ción en el campo internacional.
• Resolución para transformar el Acuerdo de Armisticio Militar de julio 27 de 1953.
• Establecimiento de una comisión conjunta de reconci- liación y un grupo de trabajo para asegurar la imple- mentación y la observación del acuerdo.
Medidas de No Agresión
• No uso de la fuerza, resolución pacífica de disputas y prevención de choques armados accidentales.
• Establecimiento de una comisión conjunta militar para negociar las medidas de construcción de seguridad y confianza; uso pacífico de la zona desmilitarizada; in- tercambio de personal e información; eliminación de armas de destrucción masiva.
Medidas Humanitarias, Culturales, de Comercio e Inter- cambio
72. Lee Seo-hang. “Arms Control on the Korean Peninsula: A Lesson Learned