E l 6 de marzo de 1813, la Asam blea comisionó al diputado Vicen-
V ice n te Ló p ez y P la n e s ( 1 7 8 5 -1 8 5 6 ), d ip u ta d o p o r B u enos A ire s a n te la A s a m b le a G e n e r a l C o n stitu y e n te , es c rib ió la le tra d e n uestro H im no N a c io n a l.
te López — y tal vez a algún otro
poeta— para que presentara una canción patriótica. El trabajo fue leído en la sesión del 11 de mayo y declarado por aclamación como: “ La única canción de las Provin cias Unidas” . Informado el segun do Triunvirato, envió comunica ciones a las intendencias, para que la Marcha Patriótica “ sirva a los fines que dispone la Soberana Asamblea, a inspirar el inestima ble carácter nacional y aquel he roísmo y ambición de gloria que ha inmortalizado a los hombres libres” .
Variadas y contradictorias son las opiniones de los historiadores con res pecto a los orígenes de nuestro Himno. Las Actas de la Asamblea del año X III se han perdido y sólo ha llegado hasta
nosotros el Redactor de la Asamblea,
órgano oficial de esa corporación. En
E sp a ñ o l d e n acim ien to , B la s P a re ra lu chó p o r la d e fe n sa d e B u enos A ire s en la s in v a sio n e s in g le sa s. O rg a n is ta d e ig le s ia , com puso la m úsica d e l Him no N a c io n a l.
este último no se publicaba todo io
tratado y lamentablemente nada figura que permita aclarar debidamente en qué circunstancias y cuándo fue com puesto el Himno Nacional.
Existe una versión tradicional, muy respetada si se tienen en cuenta los valores de quienes la han formulado; sin embargo, actualmente se considera que nuestra canción patriótica se es cribió en 1812, debido a una represen- tación efectuada en el Coliseo Provi sional — teatro ubicado frente a la igle
sia de La Merced— en la noche del
24 de mayo.
La música fue compuesta por el maestro Blas Parera y sus origi nales — como ocurrió con la le tra— también se han perdido
El texto auténtico de la letra del Him no Nacional se conserva en el A rchivo General de la Na ción y consiste en una copia rerni tida por el Triunvirato, junto con
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« E x a c t a y v e r d a d e r a re p re se n ta c ió n d e l Es cu d o n a c io n a l. R e p ro d u cid o d e l se llo en la c re u sa d o p o r la A s a m b le a C o n stitu y e n te d e 18 13 en un docu m e n to q u e re fre n d a el títu lo d e c iu d a d a n o d e la s P ro vin cias U n id a s d e l R ío d e la P la ta o to rg a d o a d o n Fran cisco d e P a u la S a u b id e t (22 d e fe b re ro He 18 1 3 ).
la circular del 12 de mayo de 1813, í a don Bernardo Vélez, secretario I de gobierno de la Intendencia de [ Buenos Aires.
La partitura que se interpreta ■ actualmente es la versión que es- I cribió en 1860 el maestro Juan
\ Pedro Esnaola, destacado pianista
¡qu e conservó exactamente la pri- (m itiva melodía de Parera, pero ¡ agregó ciertas modificaciones y I detalles de armonización.
El Himno Nacional es una com- ! posición majestuosa e imponente, ¿que evoca el recuerdo de las lu- ! chas heroicas de la Patria, nos
j describe al pueblo en armas y pro- ic la in a ante el mundo el surgímien- I to de una “ nueva y gloriosa na- 1 ción” . Arm oniza con sus bellas [estrofas la magnificencia y ritmo [de su música, todo lo cual eleva [e l espíritu a las más puras emo- | ciones del patriotismo.
i El Escudo Nacional
E l escudo argentino tiene su (origen en el sello usado por la {Asam blea General Constituyente. Í A pesar de los esfuerzos de ilus- líres investigadores, se desconoce Iquién realizó el dibujo original y lia fecha en que la citada corpora- Fción mandó componer y aprobó su [distintivo gráfico.
Recién instalada, la Asamblea jse declaró depositaría del “ ejerci
cio de la soberanía de las Provin cias Unidas del Río de la Plata” , en consecuencia es lógico afirm ar que de inmediato ordenó la con fección de su sello Se encomendó tal tarea al diputado por San Luis,
Agustín Donado, quien encargó el
trabajo de burilar la pieza a Juan
de Dios Rivera, hábil artífice pe
ruano, quien ya había confeccio nado el escudo del Consulado y varias medallas con efigies de mo narcas españoles. Si bien Rivera es el ejecutor material del sello, “ nada autoriza a tenerlo como autor del dibujo origin al” .
El 12 de marzo, la Asamblea dispuso “ que el Supremo Poder
Ejecutivo use del mismo sello de este cuerpo soberano” con diferen
te inscripción. E l 13 de abril, el
1 Los gobiernos sucedidos hasta esa época utilizaban el s e llo español para refrendar Inombramientos, despachos y resoluciones.
citado organismo ordenó que las nuevas monedas a acuñar en la ceca de Potosí debían lleva r gra bado el dicho sello. E l 27 del mis mo mes, resolvió que el último reemplazara — en lugares públicos o emblemas— a las armas del rey. De tal manera, el sello de la So berana Asamblea adquirió paula tinamente el carácter de escudo, debido a varias disposiciones que extendieron su uso en todos los aspectos de la vida nacional.
El escudo argentino debe describirse tomando como base el sello de la Asam blea. Consta de un óvalo cuya mitad superior ostenta un rayado horizontal, que en heráldica significa “ azul celes te” , y la inferior, por estar en blanco, completa los colores de nuestra ban dera.
En la mitad inferior del óvalo figu ran dos antebrazos diestros y desnudos con sus manos estrechadas en un apre tón. Éítas sostienen la pica — antigua lanza que usaba la infantería— que alza ün gorro frigio.
Toda la elipse está rodeada de una corona de ramas finas de laurel. En la cabecera superior aparece el sol mos trando su cara, con treinta y dos rayos rectos y ondulantes, alternados.
Las manos entrelazadas y el gorro frigio — distintivo de los esclavos libe rados— simbolizan la “ Unión y L i bertad” de las Provincias del Rio de la Plata. La corona de laurel es prenda de triunfo y el sol, en recuerdo del culto que le tributaban los incas, es naciente, como la Nación que lo adop taba.
La B an d era N acio nal
Como vimos, el 27 de febrero de 1812 el general Belgrano enar boló por vez primera la bandera argentina, con los colores de la es carapela. E l 23 de agosto de ese año, los porteños vieron flamear la que por siempre sería su ban
dera, en la torre de la iglesia de San Nicolás, con motivo de cele brarse una misa en acción de gra cias por el fracaso de la conspira ción de Álzaga.
El episodio lo describe Juan Manuel Beruti en sus Memorias Curiosas. “ Toda la torre en sus cuatro perillas estaba puesta una bandera celeste y blanca de seda, y cubierta por los cua tro frentes de una iluminación espíen dida, como también los demás del fron tis de la iglesia, de cuya ventana del coro, salía otra igual bandera.”
La iglesia de San Nicolás estaba próxima a la actual Plaza de la Re pública y por esto una inscripción en la cara norte del obelisco recuerda el episodio.
De acuerdo con las constancias documentales, la Asamblea Gene ral Constituyente no tomó ningu na resolución con respecto a la bandera y fue el Congreso de Tu cumán — en 1816— quien dispuso que el distintivo de las Provincias Unidas fuese “ la bandera celeste y blanca que se ha usado hasta el presente”
REFORMAS TERRITORIALES