Capítulo 2 Fundamentación teórica
2.3 Marco Teórico
2.3.1 Las nuevas funciones de la escuela
Para comprender el origen de los desafíos que se le presentan a la educación, enseguida se mencionan las causas que las han originado.
La globalización se presenta como un proceso aglutinador, en cadena, que recorta las fronteras internacionales y ha tenido un doble efecto en el mundo. Por un lado ha facilitado: la creación de un mercado mundial, la progresiva movilidad del capital económico, el intercambio comercial entre países, el desarrollo de las empresas multinacionales, la expansión del uso del Internet y la universalización de formas de vida de los países. Pero a decir de Campos, también ha enfatizado “el desempleo masivo, la marginación, la pobreza, la discrepancia social y la repartición desigual de la riqueza, la primacía de los mecanismos del mercado sobre los valores sociales y
debilitamiento de los Estados” (1999, p. 205). A decir de Davis, Lyons, Batson (2007) en México la globalización ha acentuado la creciente desigualdad en la distribución de las riquezas y la emigración hacia EE. UU o a regiones más prósperas de México.
Los efectos negativos de la globalización han llenado a la sociedad de
incertidumbres económicas, laborales y ha socavado el respeto a la diversidad cultural de los países. Al respecto, Tedesco (1999) señala que la marginación provocada por la globalización ha llevado a algunos sectores excluidos a apoyarse en valores de
intolerancia, de discriminación y de exacerbación de los particularismos. Este escenario perfila nuevas tareas educativas que habrá de enfrentar la educación:
• Educar para aprender a vivir juntos. “Educar en el factor “C” cooperación,
comunidad, colaboración, coordinación, colectividad. En definitiva se trata de educar en la fraternidad y la solidaridad, para lograr la convivencia” (Rogero, 1999). De esta forma, se podría sanear las relaciones sociales y alcanzar una mayor equidad. A decir de Morín, la educación debe tener como objetivo “la condición humana y velar por la idea de unidad-diversidad de toda la especie, con todas las culturas; nos vinculamos por los rasgos fisiobiólogicos y por lo psíquico, cultural, social e histórico” (Balzaretti, 2002, p. 64).
• Desarrollar una ética del género humano. Se requiere una reconstrucción “basada en una ética humana que solidarice a la raza como especie, así como a los individuos consigo mismos, y que ésta se solidarice con la naturaleza, que sustenta todas las actividades humanas” (Balzaretti, 2002, p. 66).
Para hacerse cargo de estas exigencias, la educación debe reconsiderar sus funciones y la misión social que venía desarrollando, ya no basta sólo con transmitir conocimientos y dotar a las personas de las habilidades básicas. Ahora, necesita
renovarse, convertirse en una institución social capaz de brindar un desarrollo integral del ser humano.
Otro suceso que ha transformado la realidad, es el paso de la sociedad de la información a la sociedad de conocimiento. Gisbert señala que ésta se refiere a aquella sociedad basada en el uso crítico, racional y reflexivo de la información global y
distribuida (2002, citado por Vargas, s. f., p. 3). Los expertos afirman que la sociedad de conocimiento aún está en construcción, por ejemplo Morín señala que “es un nuevo nivel evolutivo hacia la que se dirige la humanidad, y hacia la que se llegará por medio de las oportunidades que representan los medios y la humanización de las sociedades actuales” (s. f., p. 3).
La sociedad del conocimiento se caracteriza por el surgimiento de un nuevo modo de generar riqueza a partir del conocimiento, el uso intensivo de las tecnologías de información, la creación de una economía productora de servicios, surgimiento de nuevas profesiones basadas en el uso del conocimiento, acceso a una información ilimitada, la revolución digital y la innovación como motor de crecimiento.
Pero, aunque este suceso está en construcción, sus secuelas ya se están sintiendo. Las tecnologías de información han abierto un abismo entre los “alfabetizados
tecnológicamente” (los que tienen acceso a la tecnología) y los “analfabetas” (los que no tienen acceso a las tecnologías), esto redunda en una mayor exclusión social, pues reduce las oportunidades de participación de las personas que no pueden acceder a Internet o a otros medios de comunicación; la digitalización y la generación de las nuevas tecnologías han provocado la disminución de los puestos de trabajo, la crisis del
trabajo de tiempo completo y para toda la vida, aumento en la demanda de personal especializado y con capacidad de innovar; el auge de los medios de información ha expandido las ideologías de las sectores dominantes.
De esta forma, la sociedad de conocimiento plantea un nuevo escenario a nivel laboral, donde las condiciones de trabajo son inestables y existe una fuerte demanda de formación continua para innovar. Esto agrega dos nuevas funciones a la escuela, como son:
Integrar dentro de los aprendizajes fundamentales, el uso de las tecnologías de información. De esta forma, se podrá dar los conocimientos básicos a todas las personas para desenvolverse en el mundo actual.
Dotar de las capacidades y habilidades necesarias para promover un aprendizaje a lo largo de la vida. Delors (1991, citado por Ramírez, en prensa) menciona que los cuatro pilares de la educación son: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser.
Las respuestas que han surgido en el campo educativo se han caracterizado por extender la estructura escolar más allá de los límites de la escuela, enunciar una utopía educativa, transformar la labor docente, compartir responsabilidades con la sociedad en general, adoptar una cultura de colaboración, constituir a la escuela como una institución comunitaria donde se maximizan las actividades de aprendizaje. Pero la transformación ha sido lenta y algunos sectores de la educación muestran indiferencia a este movimiento por temor a adoptar diseños acientíficos, pero no se puede negar que existen
experiencias educativas que hacen a la escuela, un lugar de oportunidades y un espacio de vinculación de la comunidad en general.