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Los nueve Yogendras eran almas liberadas que deambulaban desnudos, sin impedimento, de planeta en planeta, con el pro- pósito de difundir el conocimiento de la Verdad Absoluta.
Las grandes almas pueden ver como esta manifestación cós- mica no es diferente del Señor Supremo, siendo una emanación de Él, y sin embargo, también distinta de Él.
Una vez, mientras viajaban por la tierra, los nueve Yogendras arribaron a la asamblea de ceremonia del rey Nimi. Estas gran- des personalidades eran brillantes como el sol, y al verlos, todos se pusieron de pie para mostrar sus respetos, incluso los sabios y el fuego de la ceremonia mismo. Sabiendo que los Yogendras son devotos inmotivados, el rey, alegremente los recibió como si fueran el Señor mismo.
Después de ofrecer sus respetos, el rey Nimi dijo: “Pienso que ustedes deben ser asociados personales del Señor Supremo. Viajan alrededor del universo entero sin interés egoísta, sólo para purificar a las almas condicionadas. Es muy difícil para el alma condicionada alcanzar la forma humana de vida. Pero, para un ser humano, es muy difícil obtener la asociación de devotos como ustedes.”
“Por favor, háblenme acerca del bien más elevado. ¡Conside- ro la asociación con ustedes el tesoro más preciado! Por favor, háblenme del deber supremo, cuya ejecución satisface inmedia- tamente al Señor, Quien entonces se da a Si mismo a tal alma rendida.”
Los nueve Yogendras agradecieron la pregunta, y luego, uno de ellos comenzó a responder mientras toda la asamblea escu- chaba: “El alma condicionada siempre está temerosa debido a su identificación con el cuerpo material temporal. Verdadera li- bertad del temor puede solamente ser obtenida por adorar al Señor. Alguien que acepta este camino nunca cae. De acuerdo con su particular naturaleza adquirida, uno debe ofrecer todo lo que hace con el cuerpo, sentidos, mente, palabras, inteligencia y conciencia purificada, pensando: ‘Esto es para el placer del Se- ñor´. Mientras ejecuta tal servicio con devoción, uno debe con- trolar la mente y abandonar todo apego por objetos materiales.
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De esta manera, por constantemente ocuparse en hablar y escu- char acerca del Señor Supremo, uno eventualmente alcanza la perfección del amor por Dios. Para alguien que constantemente se ocupa en el servicio devocional al Señor, inquebrantable de- voción, desapego de todas las cosas desfavorables, y una directa experiencia del Señor, resultan.”
El rey Nimi luego dijo: “Por favor, háblenme en detalle acer- ca de los devotos del Señor. ¿Cuáles son sus características, cómo hablan, y que es lo que hace que sean tan queridos al Señor Supremo?
Otro de los Yogendras respondió diciendo: “Los devotos más avanzados ven al Señor Supremo dentro de todo, y ven como todo está situado dentro del Señor. El devoto intermedio ofrece su amor al Señor, es amigo de todos los devotos, es mise- ricordioso con el ignorante y evita a aquellos que son envidiosos del Señor. El devoto neófito o materialista se ocupa en adorar al Señor en el templo, pero no se comporta apropiadamente con otros devotos o con las personas en general. Aunque tanto el neófito como el intermedio pueden tener discípulos, sus es- tudiantes no pueden avanzar mucho. Por esa razón, uno debe aceptar a un devoto avanzado como su maestro espiritual. al devoto elevado ve al mundo entero como la energía del Señor, y por lo tanto, no se regocija en la ganancia ni se lamenta en la pérdida. Siempre permanece apartado de las miserias materiales por constantemente recordar al Señor. Su mente ya no se entre- tiene con planes de disfrute sexual, en ganar dinero u obtener prestigio. Incluso si es altamente situado en la sociedad o ejecuta grandes austeridades, un devoto puro no siente siquiera un tinte de orgullo dentro de sí mismo. Abandonando todo sentido de propiedad y preocupación por el placer sensual, tal devoto avan- zado se vuelve completamente pacífico y satisfecho. En verdad, el devoto de primera clase, no abandona el refugio de los pies del Señor por un momento, incluso a cambio de la oportunidad de disfrutar la opulencia del universo entero.
Otro de los nueve Yogendras, luego dijo: “Oh rey, ¿qué más deseas escuchar?”
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El rey Nimi respondió: “Oh grandes sabios, por favor, dí- ganme ¿cómo incluso el más tonto de los materialistas puede fácilmente liberarse a sí mismo de la influencia de la energía material, la cual es inconmensurable para aquellos que no son auto-controlados?”
Otro de los nueve Yogendras dijo: “Con la esperanza de alcanzar la felicidad y aliviarse de la aflicción, el alma condi- cionada busca refugio en las relaciones sexuales. Esto simultá- neamente implica rendirse a una ardua labor en el campo de las actividades materiales. El alma condicionada siempre desea de alguna manera volverse la más grande. Mientras interactúa con otras almas condicionadas, compite con sus iguales y arde de envidia cuando ve alguien que es superior. Sea lo que sea, la situación material de uno es siempre temporal, y la verdadera felicidad permanece siempre esquiva. Cuando una persona ver- daderamente comprende la futilidad de la existencia material, y sinceramente desea su real bienestar, entonces, debe tomar refu- gio en un maestro espiritual auto-realizado.”
“Hay futilidad, tanto en la gratificación de los sentidos en la tierra como en los planetas celestiales. La gratificación de los sentidos en la tierra es de corta duración, va acompañada de muchas miserias y depende del terriblemente frágil cuerpo ma- terial. El disfrute celestial de los sentidos es prolongado, pero es acompañado de rivalidad y envidia. Y termina cuando cúmulo de actividades piadosas se agotan.”
“Un devoto debe hacer amistad con otras personas igual- mente ocupadas en la elevación espiritual, de manera que pue- dan ocuparse juntos en glorificar al Señor. Por desarrollar su amistad, animándose unos a otros, se vuelven fijos en sus prácti- cas espirituales. Esto complace mucho al Señor, Quien remueve todo lo inauspicioso dentro de sus corazones. De esta mane- ra, los devotos experimentan dicha interna y, gradualmente, el amor por Dios es despertado. Por tal completa ocupación en el servicio con devoción al Señor, los devotos fácilmente cruzan sobre la ilusoria energía material.”
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descripción de la ciencia del Bhakti Yoga. odos los miembros de la asamblea también honraron a los nueve Yogendras, muy respetuosamente, mientras se marchaban. Ellos concluyeron que, por aplicar fielmente todas estas enseñanzas, uno puede al- canzar el destino Supremo, sin falta.