• No se han encontrado resultados

Yamaraja instruye a las reinas

In document Viaje Al Interior Del Ser Small (página 58-64)

58

En el reino de Ushinara, había una vez un celebrado rey lla- mado Suyagya. Después de ser asesinado por sus enemigos en combate, el rey yacía en la tierra, su armadura de oro enjoyada estaba destrozada, sus ornamentos y guirnaldas se encontraban fuera de sus lugares y sus cabellos dispersos. Los ojos del rey habían perdido el lustre y su cuerpo entero estaba cubierto de sangre. Debido a que, incluso su corazón había sido perforado por las flechas de sus enemigos, él se había mordido los labios para mostrar su heroísmo y, por esto, sus dientes permanecieron en esa posición. Su atractivo rostro estaba ahora ennegrecido y cubierto de polvo; y sus brazos y armas estaban cortados y rotos. Las reinas de Suyagya llegaron apresuradamente al campo de batalla y se sentaron alrededor del cuerpo del rey muerto y clamaron: “Oh señor, ahora que has muerto, nosotras también hemos perdido nuestras vidas”. Mientras repetían estas palabras, una y otra vez, las reinas cayeron a los pies del rey fallecido y se golpeaban los pechos con sus puños. Abundantes lágrimas caían de sus ojos y sus cabellos y ornamentos se desordenaron.

Mientras provocaban la simpatía de todos quienes estaban presentes, las reinas lamentaban la muerte de su esposo de la siguiente manera: “Oh señor, tú has sido llevado por la cruel providencia a un lugar más allá de nuestra visión. Previamente, hiciste felices a tus súbditos dándoles su sustento, pero ahora, tu partida es la causa de su aflicción.”

“Oh héroe, eras un esposo muy agradecido y nuestro más sincero amigo. ¿Ahora, cómo seremos capaces de existir sin ti? Por favor, indícanos a dónde te has ido para que podamos se- guirte y, entonces, ocuparnos nuevamente en tu servicio.”

El momento apropiado para quemar el cuerpo del rey pasa- ba rápidamente y el sol estaba a punto de ocultarse. Mientras las reinas se lamentaban, mantenían el cuerpo de su esposo muerto sobre sus piernas, sin permitir que les sea quitado. El fuerte llan- to de las afligidas reinas fue escuchado en la morada de Yamara-  ja. Para dar alivio al rey, quien aún permanecía en el lugar como

un fantasma, debido a que su cuerpo no había sido quemado, el señor de la muerte mismo llego al lugar.

59

 Yamaraja asumió la forma de un pequeño niño, debido a que las personas se fascinan al escuchar a una criatura que ha- bla filosóficamente. Luego de presentarse frente a las reinas del rey Suyagya, dijo: “¡Oh, qué sorprendente es esto! Aunque estas personas son mayores que yo y han experimentado cómo miles de entidades vivientes han nacido y luego han muerto, aún así están confundidas.”

“La entidad viviente viene de un lugar desconocido y allí regresa luego de su muerte, entonces, ¿por qué estas personas se lamentan innecesariamente? ¿Cómo puede ser que estas mu-  jeres no tengan un más elevado sentido de la vida del que yo tengo? Aunque soy muy pequeño, ya me he quedado solo para luchar sin padres; pero aun así, no he sido afectado por esta circunstancia. Debido a esto, tengo la firme creencia que la Su- prema Personalidad de Dios, quien le protege a uno incluso en el vientre de su madre, va a protegerme en todas partes.”

Luego, dirigiéndose a las reinas les dijo: “Oh sentimenta- les mujeres, la creación material entera actúa bajo el control del Señor Supremo, exactamente como si fuera su juguete. Así, la creación, el mantenimiento y la destrucción de todo se lleva a cabo únicamente por Su voluntad. Algunas veces, el dinero se pierde en la calle. Aún así, es protegido por el destino y no es visto por otros, de manera que, aquel que lo ha perdido, pueda recuperarlo. Por otro lado, sin la protección del Señor, incluso el dinero más cuidadosamente protegido puede ser robado. Si el Señor Supremo le da a alguien protección, aunque se encuentre solo en la oscura selva, va a permanecer seguro. Por otro lado, otra persona puede estar muy bien protegida en su casa por sus parientes y, sin embargo, de alguna manera, morir.”

“Aunque uno recibe diferentes tipos de cuerpos, de acuerdo a sus actividades pasadas, la entidad viviente es completamente diferente del cuerpo y, por lo tanto, no tiene nada que ver con su creación y disolución. Así como el fuego, dentro de la madera, es diferente de la madera; como el aire, en las fosas nasales, es diferente de la nariz; y como el cielo, aunque lo penetra todo, nunca se mezcla con nada; así, la entidad viviente, aunque ahora

60

se encuentra dentro del cuerpo, es diferente de él.”

“Oh afligidas reinas, ¡ustedes son todas muy ingenuas! Si el cuerpo es el ser, entonces, la persona llamada Suyagya, por quien se lamentan, está aún yaciendo frente a ustedes y no se ha ido a ningún sitio. Por lo tanto, ¿cuáles la causa de tal lamentación? Si ustedes dicen que se lamentan debido a que la verdadera per- sona, que previamente era escuchada y les hablaba, se ha mar- chado, este es un comportamiento contradictorio, ya que, esa persona nunca ha sido realmente vista por ustedes. ¿Cuál es la necesidad de lamentarse? El cuerpo que ustedes han visto, aún yace ahí y la persona a quien ustedes ahora extrañan, nunca fue realmente conocida.”

“Cuando la mente deambula durante el día y uno comienza a pensar de sí mismo que es muy importante o cuando uno sueña que disfruta con una hermosa mujer en la noche, esto es realmente falso. De la misma manera, la felicidad y la aflicción, que son causadas por los sentidos materiales, son una inven- ción mental. Por lo tanto, deben ser entendidas como ilusorias.  Aquellos que son auto controlados, que saben que el alma es eterna y el cuerpo perecedero; no se sienten abrumados por la lamentación, mientras que, aquellos que carecen de tal conoci- miento, ciertamente se lamentan.”

Para ilustrar esto, el niño, quien en realidad era Yamaraja, el superintendente de la muerte, narró esta historia:“Había una vez un cazador que atraía a los pájaros con comida y los cap- turaba en su red. Un día, mientras deambulaba en el bosque, el cazador se encontró con un par de pájaros Kalinga y logró atrapar a la hembra en su trampa. Al ver a su esposa en un gran peligro por la voluntad de la providencia, el Kalinga macho se sintió extremadamente infeliz.”

Como era muy afectuoso con su esposa, y debido a que no podía liberarla, el pájaro Kalinga penosamente se lamentó: “¿Qué va a ganar la providencia quitándome a mi pobre esposa? Si la cruel providencia se lleva a quien es la mitad de mi cuerpo, entonces, ¿por qué no habría de llevarme a mí también? ¿Cuál es el propósito de vivir con solamente la mitad de mi cuerpo y

61

apenado por la pérdida de mi querida esposa? Nuestros pobres pichones esperan en el nido el regreso de su madre para que los alimente. Como son muy pequeños y sus alas aún no han creci- do, ¿cómo seré capaz de mantenerlos?

Mientras el pájaro Kalinga se lamentaba con lágrimas en sus ojos, el cazador, quien estaba escondido a cierta distancia, dis- paró sus flechas y lo mató. Yamaraja, en la forma de un niño, dijo después: “Mis queridas reinas, ustedes son tan tontas que se están lamentando por otros, pero, sin embargo, no ven cómo su propia muerte se acerca. Incluso, si se lamentaran por su esposo por cientos de años, nunca conseguirán traerlo de regreso, pero, mientras tanto, la duración de sus vidas se termina.”

odos quedaron verdaderamente asombrados de escuchar las instrucciones de Yamaraja en la forma de un pequeño niño. Una vez que comprendieron la verdad acerca de la existencia material, las reinas abandonaron su falsa lamentación. Después de terminar de hablar, Yamaraja desapareció de la visión de los espectadores y los parientes del rey Suyagya se ocuparon en la ejecución de la ceremonia del funeral.

De esta historia, aprendemos que uno no debe lamentarse por la pérdida del cuerpo material, sea el propio o el de otros. Es sólo por ignorancia que uno considera que el cuerpo es el ser y que, aquello que está en relación con el cuerpo, son sus posesiones.

Las entidades vivientes vienen juntas como familia y luego, como resultado de sus actividades, son separadas para ir a sus respectivos destinos individuales. Es como los viajeros que se re- únen en un hotel, y después de pasar la noche, continúan hacia sus respectivos destinos.

No existe la muerte para el alma espiritual debido a que ella es eterna, inagotable y completamente distinta del efímero cuer- po material. Por lo tanto, nadie debería lamentarse por la parti- da del alma espiritual en el momento de la muerte.

Debido al movimiento del agua, cuando los árboles de la orilla son vistos como el reflejo sobre su superficie, ellos parecen estar moviéndose. En forma similar, cuando los ojos se mueven

62

debido a algún desorden mental o intoxicación, la tierra pare- ce moverse. De la misma manera, debido a la identificación corporal que es causada por el apego de la mente por las tres modalidades de la naturaleza material, el alma condicionada piensa que cambia de una condición de vida a otra, aunque, en realidad, ella es inmutable.

En tal estado de confusión, la entidad viviente considera a algunas personas como sus familiares y, a otras, como extrañas y, es por esa razón, que ella sufre. De hecho, la acumulación de tales invenciones es la causa del repetido nacimiento y muerte en este mundo material.

1. Bondad, pasión e ignorancia 

63

In document Viaje Al Interior Del Ser Small (página 58-64)