Modelos normativos, empleo y cuidados: las trayectorias de las mujeres jóvenes
2 La obligatoriedad de la asistencia escolar y la regulación sobre
las edades de ingreso a la actividad laboral, son dos instancias asociadas al cumplimiento de los derechos sociales básicos en numerosos países y se han expandido de forma particular duran- te de década del 2000 en América Latina.
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reproductivo, y la búsqueda de su relación con las trayectorias educativas y laborales, se han conver- tido en ejes centrales para comprender las des- igualdades de género. Partiendo de ese debate, se propone trabajar en una perspectiva que pon- dere las particularidades de las trayectorias de mujeres a partir del análisis de los resultados de estudio sobre las transiciones de jóvenes egre- sados de la educación secundaria en Argentina sobre principios de siglo veintiuno. Se trabaja in- tentando incorporar el enfoque de género, con la intención de dar cuenta de las características de las transiciones de las mujeres en el periodo his- tórico analizado. El análisis se basó en un estudio que tuvo una primera etapa cuantitativa en el año 1999, con el seguimiento de una cohorte de estu- diantes del último año de la educación secundaria que habitaban en el AMBA y una etapa cualitativa en el año 2013, con entrevistas biográficas re- trospectivas sobre una muestra segmentada. Los resultados muestran la construcción de trayecto- rias entre la educación secundaria y el mundo del trabajo o el sector de cuidados. Los mismos dan cuenta de las decisiones que fueron tomando las mujeres luego del egreso, a través de las cuales se puede observar la consolidación de posiciones en la estructura social sobre el principio de la adul- tez. En las conclusiones se plantea la discusión sobre el cuestionamiento de aquellas categorías analíticas normativas con las que se analiza la ju- ventud pero que no toman en cuenta las particu- laridades de género.
Las transiciones juveniles de las mujeres
Desde hace más de cinco décadas el campo de los estudios de juventud se ha consolidado en el mundo occidental, avanzando en el desarrollo de modelos teóricos y metodológicos originales. En este marco, la perspectiva de la transición(es) juvenil(es), surgida en los años 70 a partir de los cambios en el sistema capitalista de producción, se fue expresando en distintas etapas, a través de metáforas que fueron representado los modelos teóricos predominantes (Furlong, 2009). Entre las afirmaciones centrales elaboradas desde esta pers- pectiva, y a pesar de las diferencias que se presen- tan en la situación social de las sociedades del norte y del sur, se encuentra la idea de que los cambios estructurales y las transformaciones va- lorativas contemporáneas han generado una pro-
longación del periodo que corresponde a la ju- ventud, incluso pasados los 30 años de edad. Son diversos los factores que inciden en esta prolon- gación, y entre los más importantes se encuentra la extensión de los años de escolaridad, el apla- zamiento de la estabilidad laboral y un conjunto de fenómenos asociados a nuevas normas socia- les y relacionados con la juventud como una eta- pa de experimentación.
Trabajos que forman parte de esta misma estra- tegia de producción y reflexión teórica han pro- puesto la conceptualización de generación(es) social(es), con el objetivo de acercar el estudio sobre las culturas juveniles a las investigaciones sobre transición. El desarrollo conceptual de la noción de “generación social”, propone pensar a los y las jóvenes en el marco de procesos po- líticos, económicos y culturales que se encuen- tran presentes durante sus transiciones (Wyn y Woodman, 2007). Estos trabajos se preguntan por los aspectos que construyen la identidad de una generación tomando en cuenta los factores de clase, adscripciones locales y el género, entre otros elementos que destacan momentos parti- culares que demandan distintos compromisos y estrategias por parte de la juventud. El uso del enfoque de las generaciones procura contribuir con nuevas ideas acerca de las experiencias de clase y la transmisión de las desigualdades. La búsqueda está en poder comprender cómo se entrelazan los cambios y los nuevos riesgos a los que se enfrentan los jóvenes con las viejas for- mas de desigualdad en las sociedades actuales (Woodman y Wyn, 2015).
Los primeros análisis de los resultados obtenidos en campo por el equipo del Programa de Investiga- ciones de Juventud estuvieron muy influenciados por la idea de generación social. En los artículos iniciales de la serie elaborada en base al Proyecto
La inserción ocupacional de los egresados de la es- cuela media: 10 años después, se sostuvo la eviden- cia sobre dos generaciones sociales, en referencia a los hallazgos relevados en la cohorte que cum- plió 18 años en 1999 (sobre la que versa este tex- to) y la segunda cohorte que integra el Programa de Estudios Longitudinales, la cual alcanzó la mayo- ría de edad en 2011 (Bendit y Miranda, 2013). Con posterioridad a esos años, la elaboración de la idea de gramática de la juventud propuso traba- jar sobre los elementos que persisten y aquellos
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que se modifican en las trayectorias normativas de transición a la vida adulta. La noción de gra- mática en tanto estructura dinámica permite la descripción de las actividades socialmente vali- dadas y lleva a preguntarse sobre la vigencia de sintaxis diferenciadas para los distintos grupos sociales juveniles y en particular los distintos géneros. El argumento sostiene que en las socie- dades occidentales se ha construido un sistema tácito de reglas que organizan el curso de vida con el que los y las jóvenes interactúan y nego- cian, que tiene un anclaje territorial, y se desa- rrolla de forma social y culturalmente situada. Los distintos espacios sociales estructuran dis- tintas gramáticas juveniles, mediante las cuales se van construyendo biografías juveniles (Bendit y Miranda, 2017).
En este contexto de producción, la incorporación de un enfoque de género fue fundamental en los debates, al incorporar aspectos vinculados a la jus- ticia social en términos plurales (Cuervo y Miranda, 2014). La perspectiva de la transición afirma la centralidad de la autonomía como clave de la adultez, la cual en las sociedades occidentales se obtiene a través del empleo, ya que el mercado de trabajo representa el lugar fundamental para la obtención de los recursos económicos. Razón por la cual, desde esta visión, la inserción labo- ral es una de las claves de la transición a la vida adulta. Los estudios de género, sin embargo, ofre- cen una óptica más amplia del trabajo, que toma en consideración el trabajo invisibilizado de las mujeres en la reproducción de la vida, y pone en evidencia que los modelos normativos de transi- ción a la adultez no toman en cuenta las diferen- cias de género. En efecto, la división sexual del trabajo determina la desigualdad en las oportu- nidades que enfrentan las mujeres en el acceso a los recursos materiales y sociales y en la toma de decisiones.
El análisis específico de la participación de las mujeres jóvenes en el ámbito educativo y en el mercado de trabajo puede contribuir a compren- der las desigualdades en un determinado período histórico. La mayor dedicación de las mujeres a las tareas de cuidado determina mayores dificul- tades para su participación en el mercado laboral. Además, sus ocupaciones se hallan principalmen- te asociadas al sector servicios (servicio domés- tico, educación, salud, actividades comerciales
minoristas, actividades de servicios), mientras los hombres tienen una mayor participación relativa en las actividades manufactureras, de la construc- ción y de servicios de transporte y energía. La di- ferencia se hace aún más evidente cuando se pone el foco en el acceso femenino a puestos jerárqui- cos (Rodríguez Enríquez y Marzonetto, 2016). Es en este sentido que resulta necesario poner en evi- dencia la relación entre las cuestiones de género y de clase, ya que las trayectorias educativo laborales resultan muy diversas en cada sector social, donde las decisiones conllevan lógicas particulares.
La investigación: una estrategia longitudinal
Las ventajas de los estudios longitudinales en el análisis de los procesos de cambio social son am- plias, ya que permiten reconciliar las tendencias macro sociales, con las transformaciones en los patrones individuales del curso de vida. El Progra- ma de Estudios Longitudinales Gramáticas de la Juventud de la FLACSO Argentina comenzó a de- sarrollarse en el año 1998. A lo largo de dos déca- das de trabajo y con el objetivo de aportar al de- bate teórico y metodológico sobre la desigualdad, la justicia social, y brindar insumos para la elabo- ración de programas y políticas de educación, empleo y juventud, se ha consolidado como un programa de gran originalidad en la región sud- americana.
La información compilada por el Programa per- mite analizar las principales transformaciones en la transición educación-trabajo de los y las jó- venes en la Argentina desde principios de siglo veintiuno. Los paneles presentan la evolución de dos generaciones que alcanzaron la mayoría de edad (18 años) en dos coyunturas económico sociales bien distintas. Por un lado, la G 99 agru- pa los jóvenes que alcanzaron los 18 años en un periodo signado por el desempleo y la recesión económica (1999). Por otro lado, la G 11 agrupa a jóvenes que llegaron a los 18 años de edad en un contexto caracterizado por mayores oportunida- des laborales y protección social (2011).
La información que presenta este artículo fue relevada en el seguimiento de la G 99, a partir de 30 entrevistas retrospectivas con jóvenes de 32 años de edad. La muestra para la realización de las entrevistas en profundidad fue elaborada en base a los resultados hallados respecto de las actividades educativas y laborales durante los
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primeros años del egreso (2000-2003)3 y fue
segmentada por sector social, con el intento de garantizar mayor heterogeneidad. En su conjun- to quedó conformada por 12 jóvenes de sector bajo, 10 de sector medio y 8 de sector alto; de ellos 18 hombres y 12 son mujeres. En cuanto a su lugar de residencia, 18 habitan en la Provin- cia de Buenos Aires (Conurbano Bonaerense) y el resto en la Ciudad de Buenos Aires.
Los relatos obtenidos en el trabajo de campo per- miten reconstruir el recorrido completo de la tran- sición entre la educación secundaria y el trabajo (ya sea como empleo o como trabajo reproduc- tivo), de una generación de jóvenes que se ha- bía integrado al mercado de trabajo a principios del año 2000 y que experimentó significativos problemas de inserción laboral durante los pri- meros años del egreso de la secundaria. En este trabajo se pone el foco en la situación de las jó- venes a sus 32 años, para rastrear indicios sobre los procesos de transición a la vida adulta de mujeres de distintos sectores sociales, que for- man parte de una misma “generación social”. Se centra el análisis en las particularidades de las trayectorias de mujeres jóvenes y sus recorridos educativo-laborales en estrecha relación con sus recorridos familiares.
Durante el proceso de investigación fue elabora- da una tipología de transición educación-trabajo que se definió a partir de la actividad principal a la que los y las jóvenes se dedicaban al momen-
to de realizarse las entrevistas. Por un lado, se tomó la noción de categoría ocupacional4 debido
a la idea misma de transición(es) juveniles (ver Miranda y Arancibia, 2017). Sin embargo, a partir de la incorporación de la noción de trabajo repro- ductivo, las categorías de la tipología fueron: i) inserción de calificación ocupacional profesional y educación superior, ii) inserción en ocupacio- nes técnicas con estudios terciarios completos; iii) inserción ocupacional técnica con estudios superiores incompletos; iv) inserción operativa sin vínculo con los estudios de nivel superior; v) trabajos de cuidado.
Las transiciones hacia el espacio laboral y los trabajos de cuidado
Los hallazgos sobre la muestra completa de en- trevistas fueron analizados en base a la catego- ría ocupacional que alcanzaron los y las jóvenes luego de haber transitado el proceso completo de inserción laboral. Las entrevistas, que fueron realizadas cuando los jóvenes tenían 32 años brindaron evidencia del conjunto de opciones y estrategias respecto de la continuidad educativa, la inserción laboral y la formación de grupos fa- miliares. En esta dirección, el cambio de orienta- ción económica y las políticas de protección so- cial ocuparon un lugar central. Y, luego de algunos años caracterizados por la crisis del año 2001, se puedo comprobar un movimiento inclusivo, que consolidó trayectorias de estabilización laboral inclusive en aquellos que provenían de grupos vulnerables (Bendit y Miranda, 2016). Sin embar- go, en años posteriores surgieron una sería de interrogantes respecto del lugar de las mujeres y particularmente la reflexión sobre las ocupa- ciones de “cuidado”. Estos cuestionamientos, en donde tuvieron un lugar central las opiniones de Georgina Binstock y Marcela Cerruti, marcaron nuevos estímulos para revisar la evidencia de campo incorporando la perspectiva de género. Los testimonios que se presentan a continuación forman parte del ejercicio de ponderar la repro- ducción social en términos ampliados, a través del testimonio de las mujeres jóvenes entrevis- tadas como parte de la investigación.