musical de jóvenes de sectores populares
3. Reflexiones finales
El análisis precedente ha buscado contribuir al estudio de las prácticas culturales que tienen lu- gar dentro del campo de experiencias de las cla- ses populares urbanas contemporáneas. En esta exploración se ha optado por un análisis cualita- tivo que visibilice la red de medios, relaciones y experiencias en las que una práctica específica se constituye, examinando el tipo de lógica so- cial que interviene en su modelación. Visibilizar esta lógica permitió una comprensión más pro- funda de la génesis de las preferencias cultura- les como hábitos de consumo, bajo una perspec- tiva que no reduzca el acto de consumo cultural a un tipo de cálculo racional instrumental entre “ofertas” disponibles, o que lo explique por el mecanismo causal de un habitus prerreflexivo, situado “en la base” de las prácticas. En este pla- no, caben algunas reflexiones finales en torno al proceso de “afiliación”.
En principio, todos estos fanáticos comparten al- gunos rasgos recurrentes, ligados a ciertas con- diciones sociales similares: el ser habitantes de suburbios urbanos, hijos de trabajadores manua- les, tener empleos de baja calificación y remune- ración (albañiles, operarios de máquina, feriantes, cadetes, entre las ocupaciones mencionadas. A su vez, sus historias están atravesadas por la preca- riedad (en el ámbito laboral, escolar, habitacional) como forma generalizada de las relaciones socia- les en que se insertan, que inscribe estas biogra- fías en marcos de inestabilidad y vulnerabilidad. Pero la presencia de estos elementos, ligados a las condiciones de vida, si bien modelan aspectos de la práctica, no llegan sin embargo, por sí mis- mos, a explicarla acabadamente. Parafraseando a
Lahire (2004), el gusto por la escucha de una obra no puede deducirse de “un único criterio social de especificación, a saber, la posición en el espacio social” (2004: 140); y en todo caso, para “explicar la práctica” debemos valernos de una descripción detallada de su desarrollo.
En este sentido, cabe advertir que existen otros factores que aparecen en estas historias de ini- ciación, que están mediando y orientando activa- mente a que estas personas se acerquen al objeto cultural y profundicen en su afición —descartan- do otras opciones de consumo, como la cumbia, igualmente presentes en sus mundos de referen- cias musicales—. Asimismo, como ha mostrado Becker (2009) para el caso de los consumidores de marihuana, el desarrollo de las motivaciones que conducen a la afición se dan en el curso de la expe- riencia de la actividad misma, de un modo que no puede estar presente como “disposición” en el co- mienzo de la actividad. En este curso, describimos tres momentos secuenciales, en los que se desta- ca la importancia de los vínculos sociales para vol- ver la preferencia inicial una práctica de afición, y que presentan lógicas internas recurrentes.
En primer lugar, la iniciación en la escucha, que asume la forma de un “instante de revelación” y suele ser orientado y promovido en el seno de vínculos próximos y afectivamente investidos (vínculos afectivos previos con otros aficiona- dos, que provocan la “curiosidad” e introducen a la persona en un mundo desconocido “a investi- gar”. Es decir, actúan como instancia que “conec- ta” y “acerca” a la persona a un objeto determi- nado y desconocido).
En segundo lugar, la habituación en la práctica de afición, en la que intervienen factores diversos, aunque algunos de ellos recurrentes, para que la escucha inicial y ocasional se convierta en una “pasión”. En este plano identificamos la presen- cia de algunos factores que contribuyen a trans- formar la atracción en un hábito: (1) búsquedas de una nueva identidad personal (ligadas a la presencia de situaciones de aflicción o de frus- tración, que encuentran en esta música un medio para redefinir la biografía a partir de un consumo “profundo”); (2) la participación en experiencias que desafían los esquemas cognoscitivos de los fans (como la participación en los recitales en tanto experiencias “extraordinarias”); (3) el desa- rrollo de competencias que emergen de la prác-
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tica y en determinados contextos: la producción de un espacio personal para la escucha, la reco- pilación de información y de conformación de la discografía, el análisis de las letras, la escucha atenta del “mensaje” que transmite la obra. Estos elementos no se hallan presentes del mis- mo modo en todas las trayectorias, aunque apa- recen buena parte de ellos en cada historia. En algunos casos, los factores ligados a las circuns- tancias situacionales como contactos con pares o familiares que ya compartían la afición, ganan centralidad para entender el “enganche” (como en el caso de Ezequiel); y hay otros casos en los que la afición se desata centralmente por búsque- das de un cambio en la propia identidad (como en Leandro o Fabián). Pero en todos los casos se da una sutil mezcla de varios de estos elementos para que la afición se prolongue y profundice. En esta etapa, los vínculos con otros aficionados ac- túan como soportes a la realización de actividades individuales o grupales, “habilitando” situaciones de afición concretas (asistir a los recitales, debatir interpretaciones, etc.).
Por último, el proceso de “habituación”, condu- ce a un tercer momento, ligado a la búsqueda de transmisión de la pasión a amigos y familiares, enlazando las preferencias de los fans “ya en- ganchados” con las de los nuevos miembros. En el recorrido por estas tres etapas -que adoptan la forma de un “embudo perforado” (Bankston, For- syth y Floyd, 1981) en el cual entran muchos más sujetos de los que completan la experiencia- los fans modelan una práctica reflexiva que produ- ce efectos subjetivos específicos. Se trata de una exploración individualizante que combina la mi- rada sobre sí, el goce estético y la conexión con lo sagrado, en el marco de pautas que, sin embar- go, no responden propiamente a la narrativa de la realización en base a la autonomía personal, propia de las clases medias.