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Período científico

1. Evolución de la práctica contable: causas

2.4 Período científico

Se inicia en la primera mitad del siglo XIX, alrededor de 1840, prolongándose hasta nuestros días.

Melis considera que el inicio de esta etapa la aparición de la obra de Villa “Contabilitá aplicata alla amministrazioni private e publiche” en la que se diferencia entre la mera teneduría de libros y la parte propiamente científica de la contabilidad, orientada hacia la problemática económico administrativa de la empresa.

El nacimiento de la contabilidad como ciencia, es decir, la discusión sobre la materia, se originó propiamente en la segunda mitad del siglo XIX, hasta entonces, no comenzaron los tratadistas contables a preocuparse en serio de dilucidar esta cuestión, ocupándose mayormente de formular las reglas que debían regir la llevanza de los libros de cuentas y el funcionamiento de éstas. En dicho período y partiendo de una concepción de la contabilidad como arte o técnica, comienzan los intentos de su concepción como ciencia queriendo dar a esta disciplina un concepto más amplio y teórico que la simple teneduría de libros de cuentas, con lo que se produce un

desdoblamiento de la contabilidad en dos partes: la científica o teórica y la constituida por su práctica o teneduría de libros (Hernández Estévez, 2003)

Continúa el mismo autor relatando la configuración de la contabilidad como ciencia y recoge que durante muchos años los autores se limitaban a defender el carácter científico de la contabilidad sin aportar argumentos. Las primeras concepciones de la contabilidad como ciencia la consideraban como ciencia de las cuentas en su versión personificadora, aunque casi desde el principio surge una visión opuesta, una concepción materialista de las cuentas que la concibe como representación de valores

En este sentido podríamos incluir las dos primeras corrientes de pensamiento recogidas por Montesinos (1978) para este período:

Doctrinas jurídico personalistas, su principal representante es Cerboni, quien pretende explicar el funcionamiento de las cuentas considerando que todas ellas representan personas y que recogen las variaciones que sufren en sus relaciones con la empresa. En este contexto, se establece como principal finalidad de la información contable mostrar el patrimonio del comerciante como prueba de garantía del cumplimiento de sus obligaciones, enmarcando las actividades socioeconómicas en una normativa jurídica determinada que condiciona la puesta en práctica del modelo contable.

Doctrinas contistas y neocontistas, su origen se centra en Italia en las aportaciones de Besta, preocupándose por la noción de valor recogida en las cuentas y los balances. Según este enfoque la contabilidad queda definida como la ciencia del control económico. Sin embargo, el desarrollo o difusión de esta doctrina se produce por autores franceses y norteamericanos, son los neocontistas americanos quienes comienzan a dar contenido a la Contabilidad mediante el desarrollo de las teorías descriptivas que racionalmente recogen la realidad práctica para poder gobernar económicamente una entidad.

Dentro de este enfoque, distintos colectivos profesionales comenzaron la configuración de lo que conocemos como Principios Contables Generalmente Aceptados.

Se precisaron muchos años para que los que consideraban la contabilidad como una ciencia, concluyeran que pertenecía al campo de las ciencias económicas y dentro de ellas a las hacendales, es decir, las que se ocupan de toda una unidad o ente con unos fines que alcanzar y unos recursos que administrar y ello bien como ciencia del control, de la administración, del registro o del patrimonio.

En el Enfoque económico, la principal finalidad de la Contabilidad es el conocimiento de la realidad económica, sirviendo de soporte al empresario para su toma de decisiones.

Dentro de este enfoque suelen considerarse: el controlismo, el Hacendalismo, la escuela económico hacendal, la doctrina alemana de la economía de la empresa, el patrimonialismo, la teoría de las causas económicas, el desarrollo de la contabilidad de costes y de la contabilidad de gestión, la contabilidad no monetaria, la contabilidad social y, el enfoque integral de la contabilidad económica.

En la búsqueda de un campo científico al que adscribir la contabilidad, no han faltado quienes la han considerado como ciencia matemática o estadística, ni quienes la adscribían al terreno de las ciencias jurídicas. En este sentido, la teoría matemática incluye la contabilidad dentro de las Ciencias formales como una parte de la matemática y la considera como un método de observación construido de acuerdo a los principios del razonamiento matemático e, independiente de las características del objeto al que se aplique.

A partir de los años 50 surge una fuerte tendencia hacia esta corriente doctrinal, con representantes como Palomba, Mattessich e Ijiri.

¾ Como recoge Navarro (1996), esta corriente pretende exponer las teorías contables en términos formales, empleando para ello el instrumental matemático.

Estos intentos formalizadores de la Contabilidad generan una búsqueda de nuevas técnicas de registro para superar la clásica concepción del modelo de la partida doble, como son la representación sagital, la vectorial, la funcional o la matricial. Sin embargo, estas formas de representación no aportan cambios sustanciales en la forma de concebir el tratamiento contable, sino sólo nuevos enfoques, en línea con los nuevos medios actuales de tratamiento de la información.

Por último, el planteamiento conductista y concepción comunicacional, se centra en enfoques microeconómicos. Se ha preocupado tanto de la selección de datos y su proceso de elaboración, como de la reacción que pueden producir en sus usuarios. Bajo este planteamiento la Contabilidad se ve como un medio de comunicación de información a distintos usuarios interesados en ella, para facilitarles su toma de decisiones con suficientes elementos de juicio.

Este enfoque diferencia dos tipos de usuarios de la información contable, los internos y los externos e intenta construir un cuerpo teórico basado en una red comunicacional dentro de la organización y sus relaciones con otras unidades económicas.

En este período ha tenido lugar el verdadero desarrollo de la contabilidad de costes ha sido necesario para cubrir varios propósitos que pueden resumirse en dos (Ripoll, 1992): la valoración de las existencias, de gran importancia para la elaboración de las Cuentas Anuales y el suministro de información para la planificación, el control y la toma de decisiones por parte de la dirección.