La primera aproximación para intentar definir el Performance, la tomaremos a partir de su estatus de práctica artística en las artes plásticas. Se propone entonces ubicar los antecedentes del
Performance Art al interior de las prácticas desarrolladas en el arte del siglo XX en algunos de los movimientos de las primeras y segundas vanguardias artísticas, así como en los desarrollos del arte conceptual, donde ha resultado determinante y se reconoce que “El Performance Art, ha influenciado todas las formas del arte contemporáneo desde el video arte, arte conceptual e instalaciones multimedia. En la actualidad, los artistas visuales están tomando el performance como una extensión del conjunto de su práctica artística que puede abarcar la pintura, el video y las instalaciones” (Almela, 2001, párr. 2.)
En este orden de ideas para hablar del Performance Art es necesario situarse en el denominado arte de acción que en ocasiones funge como sinónimo del performance y en otras ocasiones se le menciona como la categoría precedente de la cual se desprende una serie de prácticas artísticas en las que el cuerpo y la acción son protagonistas.
Si bien el arte de acción comprende una serie de prácticas que se describirán a continuación, intentando dar sentido a su condición corporal y los modos que se entiende la acción como hecho artístico, es necesario advertir que para efectos prácticos de la experiencia pedagógica Para decirlo todo sin hablar, que aquí se analiza y constituye la razón de ser de la presente investigación, el término performance se asume indistintamente del de happening. Aunque conceptualmente presentan diferencias, el sentido y practica al interior del taller permiten cierta flexibilidad, se asume desde la prioridad de interacción, en el escenario escolar, por su carácter pedagógico.
Referente a esto en la contextualización de la experiencia se propone ampliar cómo se caracterizan y emplean estas prácticas artísticas, situadas en este contexto.
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En términos generales el arte de acción “es una amplia definición en la que podemos situar diversas modalidades más particulares o específicas como el performance, el happening, el body art, o el behaviour art, entre otras. Da nombre a uno de los aspectos más polifacéticos de la historia del arte reciente. Todas estas tendencias y subtenencias coinciden en referirse a acciones del artista en el espacio, bien con objetos, con su propio cupo, o con otros participantes.” (Gómez Arcos, 2007)
El arte de acción como movimiento de ruptura evidencia una doble condición: por una parte, se anuncia el punto de quiebre de la representatividad, que atraviesa desde la pintura gestual pasando por el collage o el assemblage, hasta la inclusión de espacio y tiempo como factores propios de la instalación enfocados cada vez más a la presentación de actos creativos y espontáneos donde se vincula al público en una presentación (realidad presente) más que en una representación.
Por otro lado, se cuestiona la noción de obra de arte anclada únicamente en relación al objeto. Presentando el cuerpo del artista, como soporte de la expresión plástica, se interroga el consumo artístico como un sistema de mercado establecido que acumula objetos. Se instala entonces una nueva dinámica donde el artista pasará a ser sujeto y objeto de la obra de arte y demostrará una comunión donde se reunirán artista, obra y público en un mismo acto como experiencia sensible, lo que explica la necesidad de un arte efímero, procesual y no comercial.
El arte de acción vendrá entonces a concretar una larga tradición iniciada por las vanguardias artísticas del siglo XX, como el futurismo o el dadaísmo, el constructivismo y el surrealismo, quienes realizaban “acciones, en las que se entablaba una estrecha relación entre el arte y la presencia física del artista” (Gómez Arcos, 2007, p 23.). Es precisamente en la irrupción de arte conceptual, en las vanguardias, donde origina el Performance Art, pues "estos movimientos encontraron sus raíces e intentaron resolver asuntos problemáticos en "performance"...era en "performance" que ellos ensayaban sus ideas, para solo más tarde expresarlas en objetos"(Goldberg, 1979, citado por Gómez p 29).
Otra de las coordenadas que se han planteado como precursoras del performance es el desarrollo pictórico del expresionismo abstracto, que aludiendo Jackson Pollock presenta un ejercicio de acción neo-dadaísta que pretende la liberación del gesto subjetivo en el cual “El artista contempla el lienzo extendido a sus pies, se abalanza sobre el mismo con gestos fluidos derramando y chorreando la pintura en enlazados remolinos conjurando la magia del momento
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extraída de la visceralidad de la acción. La teatralidad dinámica en la ejecución de las pinturas abstractas de Jackson Pollock fue nombrada como "Action Painting" y generaría una línea desde el expresionismo abstracto americano hacia el surgimiento del Performance Art (Almela. 2001, párr. 1).
Las manifestaciones relacionadas con el Performance que se ubican dentro del arte de acción son el happeninig, el enviroment y los procesos del Body Art, los cuales asumen tanto el arte en vivo, como arte conceptual.
El término de happeninig fue acuñado por el artista norteamericano Allan Kaprow (2002) quien lo describe como un conjunto de eventos que pueden ocurrir en cualquier ambiente, de acuerdo con un plan pero sin ensayo, y en función de la participación del público para su desarrollo (p. 245).Con la realización de 18 happenings en 6 partes Kaprow instaura un modo de hacer en las artes plásticas el cual define como "una forma de arte no teatral donde poetas y artistas visuales envuelven al espectador y cambian su enfoque del producto al proceso, dando más atención a los aspectos cotidianos de la vida donde todo y nada tiene la misma importancia" (Kaprow 1959). Esta práctica se expandirá progresivamente a otras latitudes donde el
Happeninig tomará una perspectiva más crítica en lo político y lo social así: “En Europa adquiere una ideología más contestataria, con intenciones de crítica político–social, siendo J.J. Lebel uno de sus principales creadores y teóricos. Vostell2 desarrollaría lo que denominaba
decollages–happenings, ligados a la estética de la destrucción y a la des-fetichización de los modos de comportamiento” (Gómez Arcos, 2007, p 23)
Al margen de su vinculación con lo político y social como temáticas susceptibles de ser desarrolladas en el happening, su gran virtud reside en su naturaleza lúdica centrada en el proceso y no en el resultado, lo que le permite una interacción abierta con el público, dado que “introduce al testigo directamente en el acontecimiento” (Lebrel, 1967, p. 49) quien vivencia, participa y construye a partir de un plan a modo de guión tentativo que no tiene un comienzo, un medio y un final estructurados. En términos de Kaprow habla de una composición donde “procede exactamente como el assemblage, es decir, se desarrolla como un collage de sucesos con ciertos tramos temporales y en ciertos espacios”.
En coherencia con el arte de acción el happening cumple la condición de ser un acto efímero, pero en permanente construcción de significados por su multiplicidad de asociaciones.
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Para Lebrel “es ante todo un medio de expresión plástica (...) pero su naturaleza no es exclusivamente pictórica; es también cinematográfica, poética, teatral, alucinatoria, social dramática, musical, política, erótica, pisco-química” lo que habla de su posibilidad de integración multimedial y trans- disciplinar, “Su estructura general es un “medio mezclado” mixed-media” (Monroy, 2013)
La siguiente práctica de arte de acción que mencionaremos es enviroment, el cual se excluye y diferencia del Performance Art pero se vincula fuertemente con el happening por sus orígenes comunes. El enviroment ha sido designado más recientemente como el “Arte Ambiental”, pero para efectos de estas in-definiciones preferiremos su estado inicial en el cual se concebía como una posibilidad de situar libremente la obra de arte en cualquier lugar del espacio desprendiéndose de los marcos o pedestales asignados por la pintura o la escultura. Su intención clara proponía ampliar los límites del objeto artístico tradicional, en consecuencia, se definía como (…) una forma artística, que ocupa un espacio determinado, envuelve al espectador que ya no está frente a, sino en la obra. Es la instauración de una realidad en una situación espacial (Almela, 2001)
Es a partir de los ejercicios de ensamblaje,3 que Allan Kaprow realiza, surgen los primeros environments cuando la acumulación de objetos (no artísticos) alcanza mayores dimensiones hasta configurar espacios como capillas o grutas que permiten el tránsito de los espectadores y actores quienes fungen como activadores de la obra. De acuerdo con el diccionario del arte del siglo XX (2002), el enviroment como estructura espacial creada por el artista genera (…) un espacio, en el que el espectador puede encerrarse y experimentar múltiples estimulaciones sensoriales: visuales, auditivas, cinéticas, táctiles y a veces olfativas”. El objeto artístico se desenvuelve entonces en el espacio donde se configura, así en escenarios cerrados o al aire libre se logra la participación espontanea del espectador mediante un cambio en la relación habitual entre sujeto/objeto que se localizará ahora en la activación del espacio por medio de la acción.
En tercer lugar, nos referiremos al Body Art o Arte Corporal, que asume el cuerpo como medio de expresión y material para la realización de las prácticas artísticas y estéticas. Tomando su propio cuerpo como soporte y no como objeto de representación, el artista realiza intervenciones que la mayoría de las veces se asocian con la violencia, el dolor y al esfuerzo
3Por definición se entiende como un proceso artístico en el cual se consigue la tridimensionalidad colocando diferentes objetos- no-artísticos muy próximos unos a otros.
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físico, llevando el cuerpo a extremos que permiten cuestionar las dinámicas y formas de socialización y construcción cultural de la corporeidad y la corporalidad.
La exploración de representaciones sociales del cuerpo se vincula en ocasiones con “un ritualismo de corte expresionista, provocativo y nihilista, de raíces psicoanalíticas o antropológicas, a través de distintas acciones que semejan ritos prueba, hasta llegar a los límites del sufrimiento: violencia, escándalo, masoquismo” (Gómez, 2001, p28).
Atravesando por manifestaciones como el travestismo, la deformación, la transformación (incluso mediante cirugía), los gestos rituales y los sacrificios, circula el cuerpo del artista que se presenta tatuado, heridos, repetido o des-configurado en un dialogo que sugiere que “el arte corporal, como todo arte de acción, suele implicar la presencia de un público con el que se establece una comunicación inmediata en la que se sustituye el lenguaje hablado por el lenguaje corporal, que actúa a modo de sistema sígnico, respondiendo a una premisa tan contundente como la de "Quiero utilizar mi cuerpo como material y manipularlo" (Bruce Nauman, 1970) que supone la ruptura de las barreras entre arte y no arte y la importancia decisiva del espectador como parte integrante del trabajo artístico.
Hasta este punto hemos intentado in-definir las categorías que configuran, abarcan y se trasponen con el performance, intentando aproximarnos a este concepto tan complejo y rebelde a la definición, pero tan empleado en el mundo del arte o en cualquier otra actividad humana. A primera vista parecerá innecesario presentar una categorización como la que se ha pretendido realizar, mas resulta prudente hacerlo para establecer el lugar de enunciación del cual partimos para realizar la comprensión de este concepto. Ahora bien, volviendo al Performance Art, consideramos que el arte de acción como categoría superior, el happening, el enviroment y el arte corporal son a la vez plataforma y posibilidad de exploración artística para y a través del performance; que configuran no una definición sino una delimitación, siguiendo la idea de RoseLee Goldberg quien “se niega a definir el término por la amplitud que en el mundo artístico está tomando esta tendencia. Simplemente lo delimita como "Arte en vivo por artistas". En este sentido, resulta absolutamente acertado decir que “el arte no se crea, el arte se participa”4
4 Frase tomada por Molina J “Experiencia Estética y Arte de Participación: Juego, Símbolo y Celebración”. Disponible en: http://www.oei.es/artistica/experiencia_estetica_artistica.pdf
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El punto de partida para una definición abreviada de Performance como práctica artística reconoce la complejidad que se dejar ver a partir de la segunda mitad del siglo XX en la que, el arte en general va a ser performativo, inmediato, efímero y renunciara a valores estéticos y técnicos hegemónicos, encausándose cada vez más a la interdisciplinariedad, lo contextual o lo relacional. Aspectos todos ligados al arte de acción, cuya naturaleza simbólica y lúdica, señala un escenario para la participación y la comunicación activa vinculada con lo ético y lo estético, en la visualización de mundos posibles, descifrados en la realidad. En este orden de ideas el
performance como arte de acción problematiza el mundo de la cultura, en procura de la transformación individual y colectiva mediante juegos de resistencia políticos y estéticos.
Es así como el performance y demás prácticas del arte de acción pueden juzgarse como escenarios rituales, catárticos y festivos, de los cuales se puede participar o no pero que requerirán tan solo la implicación afectiva, directa, ética y responsable de quienes lo hagan como creadores heterogéneos de expresiones libres. Gina Pane, mencionaría como ese “yo” artista no es otra cosa que los otros, lo que supone un cambio de rol de artista quien funge como dinamizador y mediador cultural que propone un estructura lúdica y simbólica para ser interpretada y analizada, y que puede figurarse desde el gesto más íntimo, hasta el más elaborado espectáculo, como es el caso de las intervenciones en espacios públicos o privados donde, “el arte es el cuerpo” (Clark, año, párr. 2.), y este desarrolla toda su potencia simbólica y estética permitiendo al espectador re-descubrir o re-conocer su propia realidad física y psíquica, opera como acto de vida y acto de libertad en su dimensión política y social, buscando soluciones individuales a problemáticas colectivas y comunes a través del cuerpo como lugar de la experiencia que inevitablemente se encuentra en contacto con la realidad.
Entonces, la realidad del cuerpo individual y social en el Performance inevitablemente excede los límites de lo artístico estrictamente y se vincula de forma poderosa con las dinámicas y prácticas sociales de la performatividad, donde realmente se concreta la relación arte/vida en función de la presentación y re-presentación a manera de vínculo entre sus múltiples realidades y posibilidades de significación.