La cavidad abdominal es una de las grandes cavidades del cuerpo humano, situada en la parte inferior del tronco, limitada hacia arriba por el diafragma que la separa de la cavidad torácica y hacia abajo por el diafragma pelviano que la separa de la región perineal. Además, está limitada por las paredes anterior, posterior y laterales del abdomen, constituidas por estructuras blandas (piel, músculos con sus fascias y aponeurosis revestidas internamente por el peritoneo), pero en determinadas zonas se hallan estructuras duras del esqueleto que protegen parcialmente esta región (hacia atrás se encuentra el segmento lumbar de la columna vertebral, hacia arriba la parte inferior del tórax y hacia abajo la pelvis ósea).
Para facilitar su estudio, la cavidad abdominal se divide en 2 partes: la cavidad abdominal propiamente dicha y la cavidad pelviana, que tienen como límite de separación la línea terminal de la pelvis (ver pelvis ósea). La cavidad abdominal contiene la mayor parte de las vísceras de los aparatos digestivo, urinario, genital (masculino y femenino). Además contiene un par de glándulas endocrinas específicas (suprarrenales), órganos linfoideos (linfonodos y bazo), vasos sanguíneos, linfáticos y nervios.
El peritoneo es la membrana serosa más extensa del organismo, que tapiza la cara interna de las paredes de la cavidad abdominal, se refleja sobre los órganos contenidos en esta y los cubre total o parcialmente, por lo que se distinguen 2 partes u hojas peritoneales, la parietal y la visceral (figs. 37.31 y 37.32). El peritoneo actúa como una membrana dializadora que permite el paso constante de líquidos y algunas sustancias, en ambas direcciones (trasudación y resorción). Además, tiene una función defensiva, ya que en los procesos inflamatorios produce una exudación de líquido y células que tienden a circunscribir el foco de agresión
Fig. 37. 31. Disposición del peritoneo
vista anterior de la cavidad abdominal abierta por delante: a) omento menor,
b) omento mayor, 1. colon ascenden- te, 2. asas intestinales del íleon, 3. hí- gado, 4. estómago, 5. relieve del co- lon transverso, 6. colon sigmoideo.
y formar adherencias, al convertirse en fibrina el fibrinógeno contenido en el líquido; mientras que las células macrófagas realizan fagocitosis muy activa. También facilita el deslizamiento de las vísceras abdominales gracias a su superficie lisa y húmeda y constituye un depósito de grasa, en determinadas zonas de este.
El peritoneo presenta algunas estructuras en forma de elevaciones o prolongaciones (pliegues, ligamentos, omentos y mesos) y depresiones (receso, fosa, excavación, surco, bolsa y cavidad). El pliegue es la elevación del peritoneo en forma lineal, que tiene un borde libre (ejemplo, pliegues umbilicales). El ligamento es la lámina peritoneal que une las vísceras abdominales entre sí o con las paredes abdominales (ejemplo, ligamentos hepatogástrico y hepatoduodenal y ligamentos coronarios y falciforme del hígado). El omento o epiplón es una lámina peritoneal amplia compuesta por varios ligamentos (ejemplo, omentos mayor y menor). El meso es una lámina peritoneal amplia que une algunos segmentos del canal alimentario con las paredes del abdomen y contiene vasos y nervios propios de estos órganos (ejemplo, mesenterio del yeyuno-íleon, mesocolon transverso y sigmoideo). El receso es una depresión pequeña (ejemplo, recesos
ileocecales y duodenales). La fosa es una depresión ancha, más o menos profunda (ejemplo, fosas inguinales). La excavación es una depresión en forma de fondo de saco (ejemplo, excavaciones rectovesical, rectouterina y vesicouterina). El surco es una depresión alargada (ejemplo, surcos paracólicos). La bolsa es una depresión en forma de saco dentro del cuerpo (ejemplo, bolsa omental o transcavidad de los epiplones). La cavidad es el espacio o lugar hueco dentro del cuerpo o de un órgano (ejemplo, cavidades abdominal y peritoneal).
La mayoría de las vísceras abdominales se hallan aplicadas a las paredes de la cavidad abdominal, principalmente en la pared posterior; están cubiertas parcialmente por el peritoneo, es decir, por un solo lado, por lo que son consideradas como órganos extraperitoneales o retroperitoneales (ejemplo, segmento abdominal del esófago, mayor parte del duodeno, colon ascendente, colon descendente, recto y mayor parte del páncreas). Sin embargo, hay algunas vísceras abdominales que están separadas de las paredes de la cavidad abdominal y solo están unidas a estas mediante determinadas prolongaciones peritoneales (mesos y ligamentos), por lo que quedan cubiertas casi totalmente por el peritoneo, y se
Fig.37.32. Disposición del peri-
toneo vista anterior de la pared
posterior de la cavidad abdominal. a) omento menor, b) raíz del
mesocolon transverso, c) raíz del mesenterio, d) raíz del mesocolon sigmoideo, 1. cara visceral del hí- gado, 2. duodeno, 3. polo inferior del riñón derecho, 4. colon as- cendente, 5. ciego con su apéndi- ce, 6. segmento abdominal del esófago seccionado, 7. bazo, 8. pán- creas, 9. polo inferior del riñón izquierdo, 10. colon descenden- te, 11. recto.
denominan órganos intraperitoneales (ejemplo, estómago, yeyuno-íleon, ciego con su apéndice, colon transverso, colon sigmoideo e hígado).
La cavidad peritoneal es el espacio comprendido entre las hojas parietal y visceral del peritoneo, que constituye una cavidad virtual, dentro de la cavidad abdominal (fig. 37.33). Esta cavidad está completamente cerrada en el varón, pero en la hembra existe una comunicación con el exterior a través de los conductos genitales. La cavidad peritoneal está dividida en 3 compartimentos, superior, medio e inferior, limitados por el mesocolon transverso y la abertura superior de la cavidad pelviana (línea terminal de la pelvis). Estos compartimentos están subdivididos en espacios más pequeños que tienen importancia clínica, porque se pueden acumular líquidos (serosos, pus o sangre), causados por determinadas afecciones o lesiones y pueden extenderse a otras regiones de esta cavidad. En el compartimento superior o supramesocólico se encuentran los recesos subfrénicos derecho e izquierdo, el receso subhepático y la bolsa omental. En el compartimento medio o inframesocólico se describen 2 espacios inframeso- cólicos derecho e izquierdo, separados por el mesenterio, donde también se localizan los surcos
paracólicos. En el compartimento inferior o pelviano se destacan en el varón la excavación rectovesical y en la hembra las excavaciones rectouterina y vesicouterina.
La estructura microscópica del peritoneo es la de una membrana serosa, constituida por un epitelio simple plano, del tipo seudoepitelio (mesotelio), sostenido por una membrana basal que se apoya sobre un tejido conectivo laxo subyacente.
El peritoneo se origina de las hojas parietal y visceral del mesodermo lateral que limitan la cavidad celómica intraembrionaria. La hoja parietal o somática se une al ectodermo y contribuye a formar las paredes del tronco, y la hoja visceral o esplácnica se une al endodermo y contribuye a formar las paredes de las vísceras. En la evolución de la hoja visceral se forman los mesenterios dorsal y ventral del intestino primitivo, que dan origen a los mesos y omentos. La cavidad primitiva del embrión o celoma intraembrionario se divide en 2 cavidades, torácica y abdominal, al formarse el diafragma (fig. 37.34), en cuyo desarrollo intervienen varios elementos. El más importante es el septo transverso, condensación del mesodermo situada entre la cavidad pericárdica y el pedículo del saco vitelino que da origen al centro frénico. Sin embargo, este
tabique no separa totalmente las cavidades torácica y abdominal, las que se mantienen comunicadas durante un tiempo por los canales pericardio peritoneales (pleurales), situados a ambos lados de la porción craneal del intestino primitivo y que presenta 2 aberturas, la craneal o pleuropericardíaca y la caudal o pleuroperitoneal. Los otros elementos que intervienen en la formación del diafragma son las membranas pleuroperitoneales que cierran las aberturas del mismo nombre y los componentes musculares de la pared corporal.