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LA POESÍA: ESA MÚSICA CONSTANTE

EL SENTIDO DEL OÍDO

EL PEZ LA PIPA

8. LA POESÍA: ESA MÚSICA CONSTANTE

Puedo entregarme a ella en sus sueños, murmurándole sus propios poemas al oído mientras duerme a mi lado.

Elementos Sensoriales Elementos

Lingüísticos COLOR OLOR SABOR SONIDO TEXTURA CONSISTENCIA

Adjetivo Verde intenso

Azul tornasolado Olor apestoso Aroma exquisito Sabor agrio Sabor dulce Sabor amargo Voz profunda Voz chillona

Una superficie Un bosque

muy

Rugosa tupido Melena lisa

Nombre Un rojo sangre

Un verde manzana

Olor a Romero Olor a pan

Sabe a pan Suena

A tambor Suena el violín

La flaccidez La rigidez De su de un

Rostro era árbol viejo evidente Verbo El niño coloreaba el libro La habitación Olía Fuertemente a aguarrás El pastel Sabía a Fresa y a chocolate El piano sonaba continuamente en la casa

Cuando tocabas Golpeó Aquel ser era con fuerza Como si tocase Aquella puerta Un sapo

Sinestesias Azul río

Rojo caliente El olor Sutil de la envidia Paladeó un sabor angustioso en su boca Los sonidos negros del cante flamenco

Una áspera me dirigió Sonrisa una mirada pétrea

comparación Negro como

La noche Huele como Un toro Sabe a manzana amarga Una voz Clara Como una cascada

Suave como Tiene un brazo Una superficie como una roca esponjosa

Personificación Aquel traje

Rojo me hirió La vista El olor Embriagaba Mis sentidos El sabor A chicle Me traía Recuerdos infantiles El despertador Me asustó Con su timbre

Su risa Sus suaves Aterciopelada palabras Erizó mi ablandaron Piel mi corazón

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Yosano Akiko

Decir que la poesía y la música están estrechamente relacionadas no es descubrir nada nuevo. Ambas nacieron unidas: la poesía se cantaba y ambas tenían una función religiosa y mística. Más tarde, las dos disciplinas se desarrollaron independientemente y crearon sus propios códigos y tuvieron sus propios autores.

Pero a la poesía le ha quedado el ritmo, la cadencia y la rima. Ellos configuran los poemas como piezas musicales compuestas de palabras.

Hay poemas dedicados a la música, como este de Ángel González, que define la tristeza como una canción que hace daño en el alma.

Esa música… Insiste, hace daño

En el alma.

Viene tal vez de un tiempo remoto, de una época imposible

perdida para siempre. Sobrepasa los límites de la música. Tiene materia, aroma, es como polvo de algo

Indefinible, de un recuerdo que nunca se ha vivido,

de una larga esperanza irrealizable. Se llama Simplemente:

canción. Pero no es sólo eso. Es también la tristeza.

Ángel González. Palabra sobre palabra. Seix Barral

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Escribir un poema que comience como el de Ángel González y responda a estas preguntas:

• ¿Qué es? • ¿Cómo es? • ¿Tiene colores? • ¿Cómo suena?

• ¿Qué efecto provoca en nosotros? • ¿Con qué la comparamos? (metáfora) • Un verso final que la defina.

• Pero esta música es también… (Nombre)

Hay otros grandes ejemplos de poemas y poetas que han recurrido a la música como tema de sus obras. Veamos algunos ejemplos.

Vals del atardecer

Los pianos golpean con sus colas enjambres de violines y de violas.

- 91 - y solteras,

el vals de las muchachas casaderas,

que arrebata por rachas su corazón raído de muchachas.

A dónde llevará esa leve brisa, a qué jardín con luna esa sumisa

corriente que gira de repente desatando en sus vueltas doradas cabelleras, ahora sueltas,

borrosas, imprecisas en el río de música y metralla que es un vals cuando estalla

sus trompetas.

Todavía inquietas,

vuelan las flautas hacia el cordelaje de las arpas ancladas en la orilla donde los violoncelos se han dormido.

Los oboes apagan el paisaje.

Las muchachas se apean de sus sillas, se arreglan el vestido

con manos presurosas y sencillas, y van a los lavabos, como después de un viaje.

Ángel González“Vals de atardecer”; Tratado de urbanismo. El Bardo. Barcelona

Ángel González fue crítico musical durante un tiempo, de ahí su inclusión de la música en sus poemas. En este último, de su libro Manual de Urbanismo, el poeta utiliza recursos fónicos para asemejar los versos con el vals al que se refiere; con la aliteración del sonido /s/, el poema discurre como un leve susurro del movimiento del vals y la velocidad la traduce con el cambio de ritmo al introducir el verso quebrado.

Otro ejemplo de poema musical es Sonatina, de Rubén Darío

Sonatina

La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor. El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.

Parlanchina, la dueña, dice cosas banales, y vestido de rojo, piruetea el bufón. La princesa no ríe, la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente

la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe de Gioconda o de China, o en el que ha detenido su carroza argentina

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para ver de sus ojos la dulzura de luz, o en el rey de las islas de las rosas fragantes, o en el que es soberano de los claros diamantes,

o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? ¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,

tener alas ligeras, bajo el cielo volar; ir al sol por la escala luminosa de un rayo, saludar a los lirios con los versos de mayo, o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata, ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,

ni los cisnes unánimes en el lago de azur. Y están tristes las flores por la flor de la corte; los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,

de Occidente las dalias y las rosas del Sur. ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! ¡Está presa en sus oros, está presa en sus tules,

en la jaula de mármol del palacio real; el palacio soberbio que vigilan los guardas, que custodian cien negros con sus cien alabardas,

un lebrel que no duerme y un dragón colosal! ¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste, la princesa está pálida.)

¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe

(la princesa está pálida, la princesa está triste) más brillante que el alba, más hermoso que Abril!

-¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-, en caballo con alas hacia acá se encamina,

en el cinto la espada y en la mano el azor, el feliz caballero que te adora sin verte, y que llega de lejos, vencedor de la Muerte, a encenderte los labios con su beso de amor! Rubén Darío. Obras completas. Círculo de Lectores

El poema mundialmente conocido es un ejemplo de musicalidad por el uso de versos alejandrinos, muy comunes en el Modernismo y la rima AABCCB que asemejan al ritmo y sonoridad de una sonatina.

El cantante y poeta Sabina escribió esta canción autorreferencial en versos de 16 sílabas en la que cuenta aspectos de su vida: sus primeras ilusiones en la niñez y en la juventud y las desilusiones a lo largo de la vida