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EL TONTO DE RAFAEL

Palabras Para Una Mirada Miras, con ojos luminosos,

EL TONTO DE RAFAEL

(AUTORRETRATO BURLESCO)

Por las calles, ¿quién aquél? ¡El tonto de Rafael! Tonto llovido del cielo, del limbo, sin un ochavo.

Mal pollito colipavo, sin plumas, digo, sin pelo.

¡Pío-pic!, pica, y al vuelo todos le pican a él.

¿Quién aquél? ¡El tonto de Rafael! Tan campante, sin carrera,

no imperial, sí tomatero, grillo tomatero, pero sin tomate en la grillera. Canario de la fresquera, no de alcoba o mirabel.

¿Quién aquél? ¡El tonto de Rafael! Tontaina tonto del higo, rodando por las esquinas bolas, bolindres, pamplinas

y pimientos que no digo. Mas nunca falta un amigo que le mendigue un clavel.

¿Quién aquél? ¡El tonto de Rafael! Patos con gafas, en fila,

lo raptarán tontamente en la berlina inconsciente

de San Jinojito el lila. ¿Qué runrún, qué retahíla

sube el cretino eco fiel? ¡Oh, oh, pero si es aquél

el tonto de Rafael!

Rafael Alberti

“El tonto de Rafael”. En este retrato que el poeta advierte que es burlesco, Rafael se define buscando sus defectos y sus debilidades. El poema resultante es un ejemplo de gracia y de autocrítica al mejor estilo gongorino.

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Otra muestra muy ilustre es el de Miguel de Cervantes. En el prólogo de sus Novelas Ejemplares (1613) encontramos la descripción que hace de sí mismo el ilustre manco.

"Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena, algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies. Este digo, que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso,... Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra”

Cervantes. Novelas Ejemplares

Y otro autorretrato en verso es del de Pablo Neruda, que no ahorra ni una sola confesión para hablar de sí mismo, con sus defectos y sus virtudes.

Por mi parte, soy o creo ser duro de nariz,

mínimo de ojos, escaso de pelos en la cabeza, creciente de abdomen,

largo de piernas, ancho de suelas, amarillo de tez, generoso de amores,

imposible de cálculos, confuso de palabras, tierno de manos, lento de andar,

inoxidable de corazón, aficionado a las estrellas, mareas,

maremotos, administrador de escarabajos, caminante de arenas, torpe de instituciones, chileno a perpetuidad,

amigo de mis amigos, mudo de enemigos,

entrometido entre pájaros, mal educado en casa, tímido en los salones, arrepentido sin objeto, horrendo administrador,

navegante de boca y yerbatero de la tinta, discreto entre los animales,

afortunado de nubarrones, investigador en mercados, oscuro

en las bibliotecas, melancólico en las cordilleras,

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incansable en los bosques, lentísimo de contestaciones,

ocurrente años después, vulgar durante todo el año,

resplandeciente con mi cuaderno, monumental de apetito,

tigre para dormir, sosegado en la alegría, inspector del

cielo nocturno, trabajador invisible,

desordenado, persistente, valiente por necesidad, cobarde sin pecado, soñoliento de vocación,

amable de mujeres, activo por padecimiento,

poeta por maldición y tonto de capirote.

Pablo Neruda

 Para hacer nuestro autorretrato es conveniente trabajar con el TI tratando de abarcar todos los aspectos que conforman nuestro físico y nuestra personalidad.

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El escritor argentino Bernardo Schiavetta, escribió un original autorretrato en el que se describe a sí mismo con colores, no recurre a más palabras ni otras definiciones.

Autorretrato

Renegrido, negral, bruno, quemado, Pardusco, ceniciento, gris, plomizo,

Perlino, cano, cándido, rojizo, Rosa, amaranto, carmesí, encarnado.

Lacre, rubí, coral, arrebolado, Bermellón, escarlata, bermejizo,

Naranja, flavo, rútilo, pajizo. Melado rubial, áureo, dorado. Glauco, turquí, cerúleo, azulino,

Violáceo, morado y jacinto Mi color es color camaleón.

Bernardo Schiavetta. Con mudo acento. Barcarola. Poesía



Para hacer un autorretrato de colores podemos recurrir al TI y tratar de convertir en colores todos los aspectos de nuestro físico y de nuestra personalidad.

El poema, que está escrito en versos endecasílabos, muestra muchos gamas y matices de color. Es preciso recurrir al diccionario para ver todas las posibilidades que tienen los colores.

8.

TODO ES SEGÚN EL CRISTAL DEL COLOR CON QUE SE

MIRA.

Esta frase de Campoamor da pié para meternos en el punto de vista literario que es más complejo de lo que parece, pues no se trata solamente de conocer la opinión del escritor, que se nos revelará en un momento de la narración, sino que, de una manera que nos permita entender, se trata de que el narrador o los narradores, colocan su mirada en un punto elegido por el escritor para tener una visión óptima de los acontecimientos y, de esta manera, establecer una relación con los personajes y el lector.

Desde el punto del lenguaje, se trata de analizar varios aspectos y hacernos estas preguntas:

¿Quién habla? ¿A quién? ¿Desde dónde? ¿Qué lugar ocupa? ¿Qué limitaciones tiene para contar los acontecimientos? ¿Desde qué postura vital o ideas directrices nos habla? ¿Con qué tono? Todas estas cuestiones nos darán la visión final del escritor que, en complicidad con el lector, hará que la obra final tome un sentido y aclare cuáles son sus ideas, sus juicios y lo que, finalmente, nos quiere contar.

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La respuesta a todas las preguntas mencionadas anteriormente nos debe hacer posicionarnos, cuando queremos escribir una narración. En primer lugar, tenemos que encontrar la voz, es decir, deberemos decidir con qué clase de narrador queremos contar o si vamos a recurrir a un solo o varios

narradores. La clasificación más simple que se puede hacer acerca de los

narradores: la tercera persona (Él corre por el pasillo a oscuras); la segunda persona (Corres por el pasillo a oscuras) o la primera persona (Corro por el pasillo a oscuras). Los cuentos en tercera persona los relata un narrador, en primera y segunda persona los cuenta un personaje.

En el relato de Eduardo Galeano titulado Puntos de vista, nos encontramos con el otro sentido del punto de vista: una reflexión del autor sobre las distintas

formas de considerar los acontecimientos desde el prisma cultural, histórico, económico y moral. Una aguda observación de la realidad que

obliga al lector a reflexionar sobre la diversidad y la ética: es fácil conformarse con aquello que nos conviene creer o aceptar como verdades lo que nuestra cultura nos ha enseñado, sin tener en cuenta la “mirada” del otro.

9.

PUNTOS DE VISTA

Desde el punto de vista del sur, el verano del norte es invierno. Desde el punto de vista de una lombriz, un plato de espaguetis es una orgía. Donde los hindúes ven una vaca sagrada, otros ven una gran hamburguesa. Desde el punto de vista de Hipócrates, Galeno, Maimónides y Paracelso, existía una enfermedad llamada indigestión, pero no existía una enfermedad llamada hambre. Desde el punto de vista de sus vecinos del pueblo de Cardona, el Toto Zaugg, que andaba con la misma ropa en verano y en invierno, era un hombre admirable: - El Toto nunca tiene frío -decían. El no decía nada. Frío tenia, pero no tenia abrigo. Desde el punto de vista del búho, del murciélago, del bohemio y del ladrón, el crepúsculo es la hora del desayuno. La lluvia es una maldición para el turista y una buena noticia para el campesino. Desde el punto de vista del nativo, el pintoresco es el turista. Desde el punto de vista de los indios de las islas del mar Caribe, Cristóbal Colon, con su sombrero de plumas y su capa de terciopelo rojo, era un papagayo de dimensiones jamás vistas. Desde el punto de vista del oriente del mundo, el día del occidente es noche. En la India, quienes llevan luto visten de blanco. En la Europa antigua, el negro, color de la tierra fecunda, era el color de la vida, y el blanco, color de los huesos, era el color de la muerte. Según los viejos sabios de la región colombiana del Choco, Adán y Eva eran negros y negros eran sus hijos Caín y Abel. Cuando Caín mato a su hermano de un garrotazo, tronaron las iras de Dios. Ante las furias del señor, el asesino palideció de culpa y miedo, y tanto palideció que blanco quedo hasta el fin de sus días. Los blancos somos, todos, hijos de Caín. Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿cómo sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, ni ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y tu marido te dominará. Que todas esas son puras mentiras que Adán contó a la prensa. Si las Santas Apostolas hubieran escrito los Evangelios, ¿cómo seria la primera noche de la era cristiana? San José, contarían las Apostalas, estaba de mal humor. El era el único que tenía cara larga en aquel pesebre donde el niño Jesús, recién nacido, resplandecía en su cuna de paja. Todos sonreían: la Virgen María, los angelitos, los pastores, las ovejas, el buey, el asno, los magos venidos del Oriente y la

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estrella que los había conducido hasta Belén de Judea. Todos sonreían, menos uno. San José, sombrío, murmuro:-Yo quería una nena. En la selva, ¿llaman ley de la ciudad a la costumbre de devorar al más débil? Desde el punto de vista de un pueblo enfermo, ¿qué significa la moneda sana? La venta de armas es una buena noticia para la economía, pero no es tan buena para sus difuntos. Desde el punto de vista del presidente Fujimori, esta muy bien asaltar al Poder Legislativo y al Poder Judicial, delitos que fueron premiados con su reelección, pero esta muy mal asaltar una embajada, delito que fue castigado con una aplaudida carnicería.

Eduardo Galeano

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Escribe un texto en el que te cuestiones muchas “verdades” de tu cultura y tus creencias, al estilo de Eduardo Galeano. Usa el narrador en tercera persona y empieza como el texto: Desde el punto de vista…Puedes recurrir al Torbellino de Ideas y/o a la Interrogación Divergente.

Pero, analicemos otro punto de vista, el del personaje o el del narrador que juzga a las personas que está observando o aquél que juega con el lector y le sorprende con un final inesperado que cambia por completo el punto de vista de la historia, ya que, en ocasiones, las cosas no son lo que parecen o no parecen lo que son. Este galimatías puede quedar claro si leemos este delicioso cuento del escritor norteamericano O. Henry, quien, con un sentido del humor benevolente desmosta una historia de amor, ciertamente cursi y sacrificada y convierte en una sonrisa de comprensión la inútil acción de dos jóvenes amantes. Ciertamente, por amor, somos capaces de hacer tonterías y el dinero es el instrumento que puede hacer que nuestros sueños se cumplan.