LA VIOLENCIA EN COLOMBIA TOMO
PRIMERA OLA DE VIOLENCIA
Una equivocada estrategia política enfrentó ferozmente los partidos tradicionales al prospectar la campaña electoral de 1949 basándola en tres factores determinantes:
a) Estabilización del grupo conservador en el poder, con exclusión violenta del contendor liberal. b) Utilización de la Policía en una campaña de persecución, innegablemente pensada y planeada desde altas esferas de gobierno.
c) Declaración de la resistencia civil por el Partido Liberal perseguido, la que pronto se tradujo en acción de grupos armados.
Gestado así el conflicto, la afloración lógica, inevitable era el choque, la violencia. ¿El pueblo, en este caso el campesinado, inició la violencia? No pudo ser.
¿Gobierno y dirigentes se confabularon involuntariamente por un raro fenómeno de tangencia para victimar al pueblo?
El morbo abarca todo el país que ve despavorido la comisión progresiva de delitos no solamente atroces, sino inimaginables.
El mes de octubre marca uno de los períodos más nefastos en la historia de la descomposición colombiana. Es asaltado, incendiado y saqueado el caserío de Ceilán en Bugalagrande (Valle), donde los bandidos dejan cerca de 150 víctimas, algunas de ellas incineradas.
3 Juan Lozano y Lozano, «Prólogo» a Las guerrillas del Llano, por Eduardo Franco Isaza
En seguida masacran en San Rafael a 27 ciudadanos cuyos cadáveres arrojados al río empurpuraron totalmente las aguas.
El 22 de octubre es asaltada la Casa Liberal de Cali produciéndose el genocidio de personas que asistían a una conferencia política. Téngase en cuenta que la mayoría de aquellas gentes eran exilados de los pueblos ya azotados por la violencia. Nada hay que añadir a la condenación que hizo el doctor Rafael Escallón, conservador, ex Procurador General de la República: «Con el alma profundamente adolorida vengo de Cali, ciudad víctima de una cruel afrenta por parte de las autoridades encargadas de velar por su bienestar… La tragedia del sábado 22, que tantas vidas, dolor y sangre le ha costado, no tiene justificación ni disculpa. Nadie habló en Cali de asonada o ataque a la policía. La hecatombe se consumó dentro del solar que llaman Casa Liberal. En ningún momento se ha dicho en qué consistió la asonada (contra) la Policía...»4.
Entre tales presagios de tormenta resuena austera y limpia la voz condenatoria del antiguo gobernador de Antioquia, Pedro J. Berrío: «En estas horas de mi vida piso ya los umbrales de la eternidad y me llegaré a Dios con la conciencia tranquila porque jamás he dado cabida en mi corazón al odio sectario. El país entero está dominado por el odio».
La violencia alcanzó un nivel desesperante con motivo de la elección para Presidente de la República (1950-1954) del doctor Laureano Gómez Castro. El liberalismo declaró públicamente al país que se había montado toda una maquinaria fatídica a través de gobernadores sectarios preseleccionados e impuestos con fines evidentemente aviesos. El doctor Gómez fue elegido el 27 de noviembre de 1949, y la Dirección Liberal Nacional fijó su criterio al respecto en la siguiente tesis: «La elección fue ilegítima, ilegítimos e insólitos sus resultados. Así lo declaramos desde el 28 de octubre de 1949, y esa declaración que pertenece a la historia ya no puede ser alterada por noso- tros, como no podemos alterar los hechos que la provocaron. Ayer, hoy y mañana, ha sido, es y será cierto que la autoridad ejercida por Laureano Gómez sobre el país no se deriva de un título jurídico sino la imposición de la fuerza» 5.
4 Semana, Vol. Vil. No 159 (noviembre 5, 1949), p. 13.
5 Informe de la Dirección Nacional del Liberalismo a la Convención del Partido, Bogotá, junio 23 de
Durante este período se suceden masacres como la de Belalcázar (Cauca) en donde 112 personas son fusiladas en un solo día. Los primeros son sacrificados sin misericordia por personal de la tropa, como lo hacía el famoso alférez «Mechabrava».
Se implanta un férreo sistema de represión en las ciudades y en los campos que produce un estado obsesivo de persecución en quienes no comparten las ideas políticas del gobierno. Estos se organizaron en «Comités de Resistencia». En la persecución intervienen de preferencia elementos de la Policía y del cuerpo de seguridad. Las instituciones jurídicas y legislativas continúan totalmente alteradas. En noviembre se dicta un decreto que modifica las prescripciones de la Carta sobre sucesión Presidencial y en el mismo mes el doctor Gómez se retira de la presidencia por motivos de salud encargando de ella al Ministro de Gobierno, doctor Roberto Urdaneta Arbeláez.
Bajo el mandato de Urdaneta la ola de sangre alcanza dimensiones inconcebibles. Las guerrillas se organizan mejor y la acción del gobierno se aplica con acerba drasticidad. El crimen alcanza de parte y parte máximas expresiones de sevicia como ocurrió en El Líbano en 1952. Se sucede el incendio de El Tiempo, El Espectador, la sede de la Dirección Liberal Nacional y de las residencias de los doctores Alfonso López Pumarejo y Carlos Lleras Restrepo. Policía uniformada interviene directamente en estos incendios así como en el saqueo de la residencia del doctor Lleras Restrepo Sobre la situación del momento, no pocos sacerdotes del Tolima, Antioquia y los Llanos Orientales dirigieron al gobierno razonados documentos, donde con pleno respaldo en los hechos se decía a las autoridades: «El peor sistema que se puede emplear en la campaña de pacificación es el que están ustedes siguiendo, porque el ataque indiscriminado contra los habitantes de la región, los atropellos inauditos de que se les suele hacer víctimas, el incendio de sus casas, el robo de sus animales, el asesinato y las violaciones, hacen que las gentes encuentren preferible sumarse a las guerrillas y morir luchando, antes que soportar indefinidamente un tratamiento semejante»6.
En el informe del Secretario General del Partido Comunista de Colombia se sintetiza así el movimiento guerrillero que se formó:
«En Chaparral se inicia en 1950 como acción de autodefensas de masas; en 1952 se transforma en lucha de guerrillas, dando origen a la resistencia armada en todo el sur del Tolima. Es un movimiento de clase, amplio y definido.
El problema de abastecimientos es resucito por el propio trabajo agrícola de los guerrilleros y por el amplísimo respaldo de la población laboriosa que mira en ellos sus defensores contra los atropellos del enemigo. Con este movimiento colaboraron en ocasiones grupos liberales como el de Ríoblanco, que crearon numerosos problemas por sus formas anárquicas de actuar y por su sectarismo. El sur del Tolima tiene importantes experiencias y sus luchas guerrilleras son el desarrollo de la política de autodefensa...
»El destacamento guerrillero de La Colorada, San Vicente de Chucurí, fue lanzado a la aventura de atacar la población y estuvo al borde de intentar los planes más desorbitados sobre el centro petrolero de Barrancabermeja. En el norte de Antioquia surgieron las guerrillas para luchar contra los atropellos de la Policía. En Urrao la lucha tomó caracteres de autodefensa, pero hacia el Golfo de Urabá el movimiento fue bastante anárquico. En Yacopí el grupo tuvo serias contradicciones internas. Elementos desprendidos de esas guerrillas efectuaron incursiones sobre el selvático Territorio Vásquez y las cercanías de La Dorada. En el Huila se registraron acciones armadas de carácter aventurero con resultados desastrosos, aunque mantienen su organización algunos grupos guerrilleros...
»En Sumapaz los campesinos aislaron a los guerrilleros y estos delataron a sus jefes. El papel de los aventureros (concluye el documento que aducimos) nos enseña que las guerrillas no pueden formarse artificialmente, mediante planes elaborados en oficinas de Bogotá y que no pueden imponerse por la fuerza a una masa que no siente su necesidad en forma clara y directa. Algunos elementos han pretendido hacer de Viotá (en Cundinamarca) una zona guerrillera. Pero el Comité Regional Comunista ha practicado la política de auto-defensa. A mediados del año pasado (1951) la región fue objeto de ataques de la Policía, La región entera se movilizó para defenderse, desarrollándose un amplio movimiento de solidaridad en los municipios vecinos. Cuando se esperaban expediciones punitivas, cerco y bombardeos aéreos, los terratenientes que poseen todavía inmensos cafetales y los dueños de ingenios azucareros, adelantaron una gestión de paz interviniendo ante el gobierno para que suspendiera los ataques, con resultados positivos, constituyendo un ejemplo de utilización de las contradicciones de las clases dominantes para defender los intereses de los trabajadores»7.
transcrito por Testis Fidelis, De Caín a Pílatos (Medellín, 1955), p. 47.