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Primeras Revueltas y la Traición de Orozco.

In document Gral Toribio Ortega Biografia (página 33-38)

Braulio Hernández.

Batalla de Coyame.

Nuestro horizonte político principiaba otra vez a empañarse. Sordos rumores corrían de que una contra-revolución se preparaba con el fin de derrocar al Gobierno legalmente constituido, representado en el señor Madero, elegido Presidente de la República por el voto unánime de toda la Nación.

Los vencidos, llenos de despecho, no dieron su brazo a torcer y empezaron a intrigar maquiavélicamente, halagando las bajas pasiones de los malos elementos que había en la Revolución.

Pronto hallaron eco sus intrigas infames en la alma ambiciosa de un patán a quien ellos mismos habían engrandecido a fuerza de adulación y lisonjas. Agréguese a esto los corruptos y viciados elementos que como en toda conmoción social se agregan a las revoluciones como tabla de salvación, y que como la espuma de los mares, suben arriba cuando una tempestad remueve el océano.

Unos bandidos de encrucijada y salteadores de caminos reales no les era muy placentero e1 que terminara la revolución a cuya sombra cometían sus crímenes y robos con la mayor impunidad, y al normalizarse la situación, tendrían que responder de sus actos y fechorías. Los otros, escontentadizos y ambiciosos, creían merecerlo todo por sus insignificantes servicios y al no acceder el Gobierno a sus exhorbitantes pretensiones, juraban en su interior, rebelarse contra él.

Todo ese conjunto heterogéneo de maldad y abyección maquinaba

solamente contra el ser que los había elevado de la miseria material y moral en que se hallaban a la categoría de ciudadanos y de hombres de

representación.

Pronto estalló la bomba en Ciudad Juárez al grito de viva Zapata las

chusmas analfabetas e indisciplinadas, desconocieron al Gobierno legítimo, apoderándose por sorpresa de 1a ciudad. Pronto siguen su ejemplo en la

capital del Estado. Braulio Hernández, el rufián ambicioso, enarbolaba la bandera del socialismo, amparado por el nombre del ridículo licenciado Vásquez Gómez, y el bandolerismo, para concluir con esta serie de infidencias y defecciones, Pascual Orozco, el Judas de la revolución maderista, firma con Salazar el desconocimiento del gobierno de Madero. Y las legiones miserables de canallas corrieron ebrias en busca del botín y del pillaje.

E1 día 9 de Febrero de 1912 encontrándose el Coronel Ortega con el Mayor Ornelas en la Presidencia Municipal de Cuchillo Parado, llegaron a

avisarles que lo largo del camino, al otro lado del Río Conchos, se aproximaba una gruesa columna de gente armada.

Teniendo conocimiento el Coronel Ortega de los rumores que corrían acerca de la nueva revolución, aunque sin saber a punto fijo de qué

filiación política eran los que se acercaban, sospechando que serían de los nuevos levantados, salió precipitadamente de la Presidencia y parándose enfrente de la Plaza donde había un grupo de gente reunida, dio el grito de a las armas.

Todo el mundo obedeció dicha orden y en menos de media hora, más de sesenta hombres armados hasta con palos, se encontraban a la orilla del Barranco. En vista de la actitud belicosa de los vecinos del pueblo, Braulio Hernández, que era el Jefe de la fuerza compuesta de trescientos hombres, en su mayoría de Coyame, envió parlamentarios a Ortega, donde haciendo un llamamiento a la amistad que los unía, pues ambos se conocieron y relacionaron en el sitio de Ojinaga, le suplicaba lo dejara entrar al pueblo y hablar a sus habitantes.

Ortega le contestó que teniendo conocimiento que se había rebelado contra el Gobierno constituido, desde ese momento renegaba de su amistad, porque él no quería tratar con traidores; que para entrar al pueblo, necesitarían hollar sus cadáveres, pues que serían recibidos a balazos. Pocos momentos después, volvió otro correo, portando una nueva petición de Hernández, en la que suplicaba se le dejara al menos pasar por un lado de Cuchillo Parado, para dirigirse a Ojinaga; una nueva negativa por parte de Ortega fue la contestación, intimándole que si no se retiraba,

inmediatamente, abriría el fuego. Los de Coyame querían a toda costa que se atacara al pueblo; pero viendo Hernández lo difícil de la empresa, optó por retirarse.

E1 Coronel Ortega, en vista de aquella intentona principió a organizar y reclutar más gente, dando cuenta de ello al Gobernador González, quien le dio su aprobación, diciéndole que estuviera listo para cualquiera

emergencia. E1 Coronel José de la Cruz Sánchez, reunió igualmente toda su gente en Ojinaga y dió parte al Gobierno; éste envió al General Agustin Sanginés, nombrándolo jefe de las Operaciones por esa región.

Ortega, al saber el arribo de este militar fue a ponerse a sus órdenes con 180 hombres que había reunido, ordenándole Sanginés que se estableciera en Cuchillo Parado.

Sabiendo que en el pueblo de Coyame se encontraba el enemigo, ordenó a1 Coronel Ortega que con su gente y la del Mayor Espiridión Piña, se

movilizara sobre ese pueblo. El día 5 de Mayo de 1912 a las dos de la

mañana, atacaron dicha plaza, que estaba defendida por ochenta hombres al mando de Manuel Meléndrez, todos nativos de alli.

Los cerros de la Cal, El Centinela y la Capilla, que se encuentran al Oriente del pueblo, eran las primeras fortificaciones del enemigo. E1 Coronel

Ortega formó su plan de ataque: el Mayor Ornelas debía encargarse del Cerro de la Cal, y él tomaría el de la Capilla: al Mayor Piña le encomendó las posiciones de El Centinela, y por último, ordenó al Capitán Silvestre Juárez que con una fracción de su fuerza se dirigiera al Puerto Frío, por la retaguardia del enemigo. En la noche de ese mismo día asaltaron los fortines, según las órdenes y distribución dadas, entablándose una terrible batalla en que los nuestros, a quema ropa, desalojaron con bombas de mano a los coyamistas de las posiciones, las cuales amanecieron en nuestro poder el día 7.

E1 día 8 llegó el Capitán segundo José Jiménez con cuarenta hombres, y Ortega le ordenó que se movilizara al puerto de Chorreras, para que reforzara la fracción de Juárez y estuviera alerta a las operaciones del enemigo que por momentos se esperaba, ordenándole

terminantemente, que lo detuviera, sin abandonar por ningún motivo el puesto.

E1 día 10, procedente de Ojinaga, llegó el General Sanginés con trescientos hombres, compuestos de la gente de Sánchez y de la del Mayor Víctor Manuel Navarro. E1 General en Jefe dispuso que una avanzada al mando del Capitán Ponciano Torres, se dirigiera al puerto del Piloncillo, pues sabiéndose de certeza que el enemigo ya estaba próximo, se

le ordenó que uniéndose a los capitanes Juárez y Jiménez, que se

el último momento; pero sucedió que al arribar al puerto mencionado, se encontró con que el Capitán Jiménez había huido a la

aproximación del enemigo, dejando abandonado el punto que tanto se le había encomendado.

Regresó entonces, y rindió el parte respectivo. El día 13 ordenó a1 mismo Capitán Torres que con setenta hombres, que fueron reforzados por 30 más al mando del Teniente Quiñones, se dirigiera a la Ciénega, lugar que se encontraba al Sur de Coyame y atacara al enemigo, lo cual efectuó,

dispersándolo por completo. E1 día 13 llegó otro refuerzo a Gamboa, que era el jefe Orozquista, ascendiendo a 500 hombres su fuerza, la cual

permaneció acampada en la Ciénega. E1 General Sanginés libró las órdenes relativas a fin de dar un ataque decisivo.

Ortega con su gente, atacaría por el flanco izquierdo, del lado de la Ciénega, y él con la fuerza de Sánchez y la del Mayor Víctor Manuel Navarro operaría por el flanco derecho, es decir, al Norte, por el Puerto Frío. El día 14 la gente de Ojinaga al mando del Coronel José de la Cruz Sánchez abrió el fuego contra las avanzadas del enemigo que se vió lentamente se aproximaban, entablándose un duelo a muerte de fusilería. En el Puerto de los Ocotillos, el Mayor Víctor Manuel Navarro sostiene la parte más reñida del combate, dando pruebas de un valor temerario, se adelanta Navarro a pecho descubierto sobre las posiciones de los

Orozquistas que se encontraban fortificados tras de las rocas; pero apenas da unos cuantos pasos, cuando es atravesado en el estómago por una bala, cayendo moribundo.

Una lluvia de balas cae junto al cuerpo sin que nadie se atreva a levantarlo, pues es muerte segura para el que se acerque. En esos momentos llega el General Sanginés y ordena que se levante el cadáver, siendo conducido a la Capilla donde exhala su último suspiro.

Víctor Manuel Navarro era pariente del Presidente Madero. Dotado de un espíritu caballeroso y de una afabilidad característica, era estimado por toda la fuerza, la cual sintió profundamente su temprana muerte. La gente de Sánchez empezó a replegarse ante el empuje del enemigo, y sin saber de dónde partiría la confusión, concluyó por emprender la retirada en

desordenada fuga dejando abandonada una ametralladora que recogió el enemigo.

E1 General Sanginés quedó solo, después de haber hecho esfuerzos sobrehumanos para detener la gente.

Entretanto el Coronel Ortega, cumpliendo con las órdenes que se le habían dado, atacó en la sierra de la Ciénega a los orozquistas. E1 empuje con que se batió su gente, fue formidable y avasallador, logrando en pocas horas derrotar por completo al enemigo, haciéndole buen número de prisioneros y quitándole gran cantidad de caballos ensillados y botín de guerra.

A consecuencia del fracaso de Sánchez, recibió orden de Sanginés de retirarse regresando a Cuchillo, pues corría peligro de ser ocupado por fuerzas superiores. Sin pérdida de tiempo obedeció la orden, encontrando en su pueblo al General en Jefe, acompañado nada más de su asistente, sumamente decepcionado de la conducta del Coronel Sánchez y de la gente de Ojinaga, a donde ya no quiso volver.

CAPITULO II.

Salida del General Sanginés

In document Gral Toribio Ortega Biografia (página 33-38)