• No se han encontrado resultados

LISTA DE SIGLAS

IV. MARCO TEÓRICO

1. Cómo se entiende la inclusión/exclusión social

1.2. Procesos de subjetivación y de agenciamiento

Además de su implicancia en relaciones de poder, la inclusión/exclusión social se identifica como un proceso de subjetivación, que conlleva la idea de resistencia al poder o, tal como lo entiende Deleuze (1968), como líneas de fuga, las que configuran agenciamientos.

Youdell (2006) enfatiza la distinción entre la comprensión de la sujeción desde la mirada de Althusser y la subjetivación desde la perspectiva de Foucault, desarrollada anteriormente por Judith Butler. La sujeción implica una dependencia radical a un poder ubicándose en la línea crítica que Popkewitz (2005) denomina “soberanía”, y significa una “fabricación” del sujeto, un “principio de regulación en función del cual un sujeto es formulado o producido” (Butler, 1997, citado en Youdell, 2006, p.37). En cambio la subjetivación abarca a la vez el proceso de sujeción y el devenir del sujeto, es decir que implica que el poder productivo constriñe pero no determina a los sujetos. Butler nos dice que la sujeción “no solamente actúa de manera unilateral sobre un individuo dado como una forma de dominación, sino que también activa o forma el sujeto” (Butler, 1997, citado en Youdell, 2006, p.37). Así la sujeción designa

2 Se prefiere aquí el término de “agenciamiento”, neologismo castellano que pretende dar cuenta del concepto

francés de agencement, composición de elementos, ordenamiento sin estructura, a diferencia de la traducción al inglés de “ensamblaje”, adoptada en el mundo hispanohablante, que remite a un todo armado y montado como un puzzle (Nail, 2017; Heredia, 2014).

27

una restricción en la producción de los sujetos, empero el concepto de subjetivación contempla la constitución performativa de estos sujetos, a la vez convertidos en sujetos y “sujetos” o “sometidos” a relaciones de poder (Youdell, 2006, p.37).

Entonces la subjetividad se convierte en el espacio de la resistencia donde se puede tratar de “aflojar la conexión entre subjetivación y sujeción” y “experimentar los límites de la transgresión” (Ball, 2015, p.7). Stephen Ball considera que la acción de “decir la verdad sobre sí mismo” (telling truths) permite a la vez un trabajo de introspección continua, de cuestionamiento de los regímenes de saber, y en el mismo movimiento la crítica de la verdad establecida en el mundo alrededor. La práctica de resistencia al poder, de juego de las estrategias en provocación permanente, el “agonismo” esbozado previamente, se ejerce en el mismo lugar de la subjetividad (Ball, 2015, p.8). Según Foucault, “la crítica será el arte de la inservidumbre voluntaria, de la indocilidad reflexiva” (Foucault, 1997, citado en Ball, 2015, p.8). El sujeto se constituye entonces a través de los procesos inacabados de producción de identidades que se cruzan y se superponen en función de las situaciones y de los otros con respecto a los cual se construyen (Ball & Olmedo, 2013).

Desde la lectura que elabora Deleuze (1986), esta concepción “antagonista” de la realidad se convierte en una visión “geológica” o “sísmica” del pensamiento de Foucault (Castro, 2016). Los estratos de saber atravesados por líneas de fuerza de poder se configurarían según tres tipos de estratificaciones: (1) las líneas de sedimentación duras, que generan distinciones binarias, y son sostenidas por los dispositivos de poder, (2) las líneas de sedimentación blandas, que dan lugar a micro-desplazamientos a nivel de las singularidades, y (3) las líneas de fuga, que buscan sustraerse de las estratificaciones establecidas, y permiten establecer terceridad en las distinciones binarias de la sedimentación dura, transformando y mutando los diagramas (Castro, 2016). En todo caso, tanto para Foucault como para Deleuze, las resistencias y líneas de fuga son primeras y constitutivas de los dispositivos y de las estratificaciones. Implican movimientos de desterritorialización y de re-territorialización que desplazan y redistribuyen a los diagramas, mezclando y desordenando las fronteras de inclusión/exclusión social (Heredia, 2014). En ese sentido, lo “intempestivo” (Deleuze & Parnet, citado por Castro, 2016, p.206), lo disruptivo, lo creativo, se configuraría como motor de subjetivación y productor de

verdad sobre sí mismo. Según Deleuze (1986), “la idea fundamental de Foucault, es la de una dimensión de la subjetividad que deriva del poder y del saber pero que no depende de ello” (p.109).

Así es cómo Deleuze con Guattari conciben el concepto de agenciamiento (Deleuze & Guattari, 1980), que viene a reemplazar su noción de “máquina deseante” elaborada previamente (Heredia, 2014). Si los dispositivos se entienden como diagramas concretos, los agenciamientos serían la concretización y la actualización de máquinas abstractas (Castro, 2016; David-Ménard, 2008). Desde la perspectiva de immanencia que determina el trabajo de Deleuze, las líneas de fuga son las que permiten desterritorializar y reterritorializar -descodificar y re-codificar- los diagramas, componiendo agenciamientos (Heredia, 2014). Son “pequeñas creaciones que se amplifican, innovaciones minoritarias que se repiten y propagan, rarezas y anormalidades que se contagian” (Heredia, 2014, p.92), a raíz de la existencia de “flujos psicosociales” de deseo y de creencias, “desencadenados por (y en) el agenciamiento” (Heredia, 2014, p.93). Lo que distinguen los agenciamientos de los dispositivos, es que los dispositivos son siempre de poder, mientras que los agenciamientos, si contemplan poder, son primero de deseo y de creencias, surgen en el plano de immanencia micro, o “molecular”, dónde se despliegan las subjetividades (Heredia, 2014). Las líneas de estratificación y de sedimentación corresponderían más bien a los dispositivos, concebidos en una relación de agonismo, mientras que los agenciamientos provendrían de las líneas de actualización y de creatividad, que vienen a cruzar los dispositivos, en el momento en que se realiza el pliegue de la subjetivación en los estratos del diagrama (Castro, 2016; Legg, 2011).

En los propios términos de Deleuze, la unidad de un agenciamiento es su “co- funcionamiento: es una simbiosis, una ‘simpatía’” (Deleuze & Parnet, citado en DeLanda, 2006) entre distintos elementos agenciados, que construye y revela a lo inconsciente (Bazzul & Kayumova, 2016). Se pueden cartografiar en una ontología plana donde se despliegan conecciones entre todos los elementos, de manera constante y dinámica, sobre el modelo del “rizoma”, el cual no permite las jerarquizaciones. Los agenciamientos tienen relaciones de interioridad, entre sus componentes, y de exterioridad, con otros agenciamientos (Feely, 2016). No son “ni una parte ni un todo”, son una multiplicidad, lo que Deleuze y Guattari llaman un

29

“todo fragmentario” (Nail, 2017, p.23). Se pueden descomponer y recomponer con otras configuraciones, lo cual sería precisamente el ejercicio de la creatividad (Feely, 2016). Los agenciamientos pueden a la vez habilitar y constreñir a los flujos (DeLanda, 2006), en particular cuando, en los agenciamientos sociales, son capturados y dirigidos por el poder para servir los intereses de ciertos grupos (Feely, 2016). No obstante las líneas de fuga son las que dinamizan los agenciamientos, las que permiten el movimiento constante del rizoma, en permanente devenir, desplazándose desde lo aparente o actual hacia lo virtual, lo múltiple, lo que todavía no ha advenido (Bazzul & Kayumova, 2016).