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PRODUCIR BIENES Y PRODUCIR MALES: LA IDEA DE PRODUCCIÓN CONJUNTA

In document Biomimesis Def (página 180-185)

“Creemos que hemos generado nuestro propio medio y que ya no dependemos del que nos proporciona la naturaleza. En nuestra afanosa búsqueda de las ventajas de la ciencia y la tecnología modernas, nos hemos dejado seducir por una ilusión casi fatal: que, gracias a nuestras máquinas, hemos dejado, al fn, de depender del medio ambiente natural.”

Barry Commoner231 “Al estar nuestros legisladores convenientemente atrapados corriente abajo y al privárseles de comentar nada sobre los sistemas que hay establecidos corriente arriba, nuestros políticos continúan interpretando todos estos problemas medioambientales como una serie de cuestiones aisladas de funcionamiento defectuoso en el marco de un sistema de creación de riqueza básicamente saludable. Pero no lo son. Son síntomas de un sistema intrínsecamente disfuncional, y es disfuncional porque ignora de manera sistemática algunos de los principios científcos más fundamentales sobre los que reposa nuestra comprensión de la vida sobre la Tierra: las leyes de la termodinámica.”

Jonathon Porritt232 “Artefactos más grandes, más productivos y más consumidores de recursos implican más 231 Barry Commoner, El círculo que se cierra, Plaza y Janés, Barcelona 1973, p. 20. (El

original inglés se publicó en 1971.)

232 Jonathon Porritt, Actuar con prudencia: ciencia y medio ambiente, Blume, Barcelona 2003, p. 102

contaminación, según la segunda ley de la termodinámica. Una nueva era de plétora energética implicaría un entorno más y más degradado. Quién sabe si por esa razón los programas sobre la fusión nuclear corren paralelos a los programas espaciales, que también están consumiendo una gran cantidad de dinero. Desde este punto de vista, la onda del crecimiento parece más dirigida a huir de la Tierra que a permanecer dignamente en ella.”

Ernest Garcia233 Introducción

Frente a las ilusiones de la economía convencional, la economía ecológica234 señala que todo fenómeno de producción entraña siempre, necesariamente, también una destrucción; las fuerzas

productivas son siempre productivo-destructivas235.Y en los últimos dos o tres siglos de desarrollo capitalista, el segundo fenómeno ha ganado constantemente en importancia, en forma de aumento de contaminación, deterioro de la base de recursos naturales, degradación de los ecosistemas...

233 Ernest Garcia: Medio ambiente y sociedad. La civilización industrial y los límites del

planeta, Alianza, Madrid 2004, p. 162.

234 Una buena introducción a esta disciplina es Robert Costanza, John Cumberland, Herman Daly, Robert Goodland y Richard Norgard, An

Introduction to Ecological Economics, St. Lucie Press 1997. En castellano se

leerá con provecho La economía en evolución de José Manuel Naredo (Siglo XXI, Madrid 2003; tercera edición actualizada) y Economía ecológica y

política ambiental de Jordi Roca y Joan Martínez Alier (FCE, México 2000). 235 Esta idea, formulada como crítica de las relaciones de producción bajo el capitalismo,

puede rastrearse desde hace más de un siglo en el pensamiento de la izquierda revolucionaria. Fue formulada también por Marx en el Capital, como recuerda Manuel Sacristán: “Refexión sobre una política socialista de la ciencia”, conferencia pronunciada en Barcelona en 1979, ahora en Seis conferencias –Sobre la tradición

marxista y los nuevos problemas, edición de Salvador López Arnal, Los Libros del

Este lamentable crecimiento entrópico puede ponerse en conexión con el choque de diferentes temporalidades: los fenómenos vivientes tienen un ritmo de reproducción lento; por el contrario, la explotación de los recursos minerales no depende más de los medios técnicos disponibles, lo que permite –mientras duren las reservas-- un crecimiento rápido y acumulativo, de tipo exponencial, desligado de los procesos naturales236.

Dotado de esta “mirada entrópica” o termodinámica, el economista ecológico puede proponer ideas sobre la actividad humana que resultan sumamente esclarecedoras para el flósofo, el antropólogo, el sociólogo... y quizá también para el activista social o sindical del siglo XXI. Alrededor de una de estas ideas, la de

producción conjunta, voy a trenzar este capítulo.

El concepto de producción conjunta

He insistido en otras ocasiones en la importancia que tiene la termodinámica para la reconstrucción de unas ciencias sociales (en particular, una ciencia económica) a la altura de los desafíos ecológicos que plantea nuestro tiempo237. Desde un punto de vista termodinámico, los factores fundamentales de producción son materia y energía238. Cada proceso de producción de bienes y servicios es, en el fondo, una transformación de estos factores (gracias a la aportación del trabajo humano).

236 He refexionado al respecto en Jorge Riechmann, “Tiempo para la vida. La crisis ecológica en su dimensión temporal”, capítulo 9 de Gente que no quiere viajar a

Marte, Los Libros de la Catarata, Madrid 2004. Republicado como libro: Riechmann, Tiempo para la vida, Taller de Edición Rocca, Bogotá 2011.

237 Jorge Riechmann, “Por qué los muertos no resucitan y el reciclado perfecto es imposible: ecología, economía y termodinámica”, capítulo 1 de la segunda parte de Francisco Fernández Buey y Jorge Riechmann, Ni tribunos. Ideas y materiales para

un programa ecosocialista, Siglo XXI, Madrid 1996.

238 Si añadimos el elemento “información” obtendremos una categorización más compleja y potente: pero para los fnes actuales de nuestra refexión, es adecuado centrarnos en la materia y la energía.

Las leyes de la termodinámica gobiernan los procesos productivos concebidos bajo este prisma. Mientras que la Primera Ley de la Termodinámica (o principio de conservación de la

materia/ energía) nos dice que la materia y la energía no se crean ni

se destruyen (esto es, que se conservan en cualquier sistema aislado), la Segunda Ley (o principio de entropía) establece que en cualquier proceso de transformación, en el mundo real, se genera entropía. O lo que es lo mismo: la transformación siempre lleva desde un estado de materia/ energía a otro donde la entropía es mayor que en el primero (y por consiguiente es menor la energía disponible, o susceptible de transformarse en trabajo). La energía siempre “se degrada”, cambiando desde estados de “mayor calidad” (mayor capacidad de generar trabajo) a otros de “menor calidad”.

Pues bien, el concepto de producción conjunta (Kuppelproduktion en alemán, joint production en inglés) viene a decir lo siguiente: la producción de bienes siempre viene acompañada

de la generación de “males”. Cuando producimos bienes y servicios,

creamos siempre también efectos indeseados (“males”) que muchas veces son perjudiciales para la salud de los seres vivos y para el medio ambiente239. Pensemos en un proceso tan familiar como la generación de electricidad en una central térmica alimentada con carbón: transformamos el potencial térmico de este combustible fósil en electricidad, una forma de energía de alta calidad que luego proporcionará múltiples servicios para nuestro bienestar; pero al mismo tiempo, inevitablemente, generamos dióxido de carbono que se acumula en la atmósfera y puede desequilibrar el clima del planeta, contaminación térmica de los cursos de agua empleados para refrigeración, diversas emisiones nocivas a la atmósfera (dióxido de azufre que puede generar lluvia ácida, partículas que pueden 239 Harald Dyckoff: “Kuppelproduktion und Umwelt. Zur Bedeutung eines in der Ökonomik vernachlässigten Phänomens für die Kreislaufwirtschaft”. Zeitschrift für

angewandte Umweltforschung 9, 1996, p. 173-187. Stefan Baumgärtner: Ambivalent Joint Production and the Natural Environment. An Economic and Thermodynamic Analysis. Physica Verlag, Heidelberg y Nueva York 2000.

provocar enfermedades diversas...), y destrucción de ecosistemas y paisajes como efecto de la minería del carbón.

Una consecuencia económica de las leyes de la termodinámica La producción conjunta está vinculada estrechamente con las leyes de la termodinámica: de hecho, es una consecuencia de la primera y

la segunda ley. Se puede describir cualquier proceso productivo como la transformación de cierto número de insumos en cierto número de productos, cada uno de los cuales se caracteriza por su masa y su entropía. De las leyes de la termodinámica se sigue entonces que

cualquier producción es producción conjunta240, dado que la materia

y la energía se conservan (primera ley) pero la entropía aumenta (segunda ley). En particular, los procesos productivos que generan bienes deseados (caracterizados por su baja entropía) producen necesariamente residuos y contaminación (caracterizada por su alta entropía). Podemos esquematizarlo de la forma siguiente:

Combustible de baja entropía + materia prima à {proceso productivo} à Bien deseado (con baja entropía) + residuos y calor (con alta entropía)

La producción conjunta caracteriza tanto a los procesos que tienen lugar en sistemas económicos como a los que se verifcan en ecosistemas, y por lo tanto constituye un potente concepto unifcador, útil para unas ciencias ambientales que desborden moldes disciplinarios demasiado estrechos.241 Por ejemplo, la noción 240 Baumgärtner, Ambivalent Joint Production and the Natural Environment, op. cit.,

capítulo 4.

241 Stefan Baumgärtner, Harald Dyckhoff, Malte Faber, John Proops y Johannes Schiller: “Joint production”. Artículo en la Internet Encyclopaedia of Ecological Economics, en www.ecoeco.org/publica/encyc.htm, consultada el 22 de junio de 2004. Este artículo constituye una excelente introducción breve al concepto de producción conjunta, y me ha sido muy útil a la hora de redactar estas páginas.

termodinámica de producción conjunta nos hace ver que la cuestión de los recursos naturales, y la de la contaminación que producen los residuos, están íntimamente relacionadas: el recurso es el origen del residuo, y constituye un error conceptual (que muchas veces tendrá graves consecuencias en política ambiental) considerar que se trata de cuestiones separadas.

CRECIMIENTO ECONÓMICO Y DETERIORO

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