siendo la excusa perfecta con la que tapar los propios pecados, despóticos, soberbios, egoístas, ansiosos de poder, haciendo recaer la culpa en el prójimo.
Para terminar recuerdo a todos aque- llos que sufren estas maneras insanas, a los que son castigados, a los que
pierden la ilusión y la fuerza, que tie- nen mucho camino delante y que:
Él da fuerzas al cansado, y al débil le aumenta su vigor. Hasta los jóve- nes pueden cansarse y fatigarse, hasta los más fuertes llegan a caer, pero los que confían en el Señor tendrán siempre nuevas fuerzas y podrán volar como águilas; podrán correr sin cansarse y caminar sin fatigarse. Isaías 40:29-31 R
Hay ocasiones en
que las peticiones
de oración,
propuestas por
parte de algunos
cargos, terminan
siendo la excusa
perfecta con la que
tapar los propios
pecados,
despóticos,
soberbios, egoístas,
ansiosos de poder,
haciendo recaer la
culpa en el
prójimo.
Renovación nº58
Isabel Pavón
Escritora y parte de la Junta de ADECE (Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos). Espiritualidad EspiritualidadEntre pecadores, lo hermoso
consiste en lavarnos los pies
unos a otros.
PASA, DE HECHO PASA, QUE cuando en alguna congregación surgen proble- mas y la dirección de la misma es egoísta, inmadura, soberbia, orgullo- sa, no sabe afrontar bien lo que sucede y decide actuar por cuenta propia sin consultar con nadie, está haciendo mal uso y abuso de la autoridad que se su- pone Dios le concede. El resultado será que los problemas no se solucio- narán como deben.
A esto se añade que, para curarse en salud, después de haber tomado una determinación, normalmente interesa- da y drástica, estos gobernantes ecle- siásticos, con gesto compungido por el dolor que dicen sentir, a todas luces falso, piden al resto del personal la confirmación que necesitan para sen- tirse arropados.
A la dirección, para tapar la impuni- dad que acaba de cometer, le urge im- plicar a los miembros de la iglesia,
busca formar piña. Según ellos, este es el momento de hacer un llama- miento a la oración, porque además de a las personas ve evidente que tiene que poner al Señor dentro del complot de sus torpes decisiones. Así, con la palabra "Dios" en su boca, trata de convencer a los súbditos –cómplices
pasivos con su silencio de tales injus- ticias– de que ellos, o sea, los que mandan, tienen razón y no el otro, ese al que han puesto en disciplina por fu- marse un cigarro en la puerta de la iglesia "sin ocultarse"; aquella a la que han denigrado porque habla claro y le tienen miedo; al que se ha aparta- do del grupo (el motivo es lo de me- nos); o la que ha visto que su matri- monio va de mal en peor, se ha sepa- rado, divorciado, o lo que sea, con tal de salir del infierno en el que vivía y ser feliz el tiempo que le queda de vida; o a quien tiene demasiado diez- mados sus recursos y no diezma en la iglesia.
Tales dirigentes eclesiales tapan re- ligiosamente y de manera visible sus sentencias mundanas. Buscan textos que los justifiquen, los disfrazan y los colocan dentro del orden divino de la condenación, no de la salvación. En su interno y oscuro proceder matan el gusanillo de la conciencia de la si- guiente manera:
Pidamos oración, hermanos, porque así no se creará sospecha alguna sobre nuestro mal proceder.
ARROPADME
EN ORACIÓN,
HERMANOS
Pidamos oración, hermanos, porque con esta petición sentiremos esfumar- se ese run run que no cesa en nuestra mente, y si no desaparece ahora, que lo haga quizá mañana, o pasado tal vez.
Pidamos oración, hermanos, porque de este modo tapamos la atrocidad que hemos cometido y damos a entender que amamos a Dios, sufrimos y perdo- namos a los hermanos. Hemos echado, denigrado, apartado, puesto en disci- plina a tal y cual porque sólo quere- mos su bienestar.
Pidamos oración, hermanos, porque así seguiremos teniendo apoyo, nos saldremos con la nuestra una vez más, tal vez mientras el cuerpo aguante y el Señor nos dé salud.
Así, el desgraciado al que le ha tocado la china se siente en total desamparo, pues con esta artimaña de petición de oración manipulada, todos terminan viéndolo como el más atroz pecador, posiblemente porque la compasión hace tiempo que desapareció de la es- cena eclesial.
Lo más peligroso de esta manera de actuar que comento es que, sin notarlo del todo, nos vamos vacunando de la verdadera realidad a la que nos convo- ca la iglesia del Señor. Nos vamos ol- vidando de que es un lugar de peca- dores. No nos enteramos de que nos estamos posicionando en un lugar su- perior, en un falso estatus del que tar- de o temprano caeremos de bruces ya sentircristiano.com
que nadie es perfecto si no es porque la perfección del Señor nos alcanza de manera gratuita sin que la merezca- mos. Nadie.
De ninguna manera actuamos con jus- ticia haciendo discriminación entre los congregados. De ninguna manera te- nemos licencia a separar a los "buenos" que, según la opinión de al- gunos, cumplen la ley (a ojos vista), de los "malos" que se la saltan (como lo hacían Jesús y sus discípulos).
Entre pecadores, lo hermoso consis- te en lavarnos los pies unos a otros.
Unos pies que están tremendamente sucios hoy, mañana, pasado y siem- pre. Cuando Jesús lo hizo, cuando lavó los pies de sus discípulos no les recriminó su estado, ni les echó en cara la mugre que los cubría, ni les obligó a enfundárselos hasta las ingles para no ensuciarse más. Es absurdo examinar los motivos por los que cada cual actúa como actúa.
Concluyo. Hay ocasiones en que las peticiones de oración, propuestas por parte de algunos cargos, terminan siendo la excusa perfecta con la que tapar los propios pecados, despóticos, soberbios, egoístas, ansiosos de poder, haciendo recaer la culpa en el prójimo.
Para terminar recuerdo a todos aque- llos que sufren estas maneras insanas, a los que son castigados, a los que
pierden la ilusión y la fuerza, que tie- nen mucho camino delante y que:
Él da fuerzas al cansado, y al débil le aumenta su vigor. Hasta los jóve- nes pueden cansarse y fatigarse, hasta los más fuertes llegan a caer, pero los que confían en el Señor tendrán siempre nuevas fuerzas y podrán volar como águilas; podrán correr sin cansarse y caminar sin fatigarse. Isaías 40:29-31 R
Hay ocasiones en
que las peticiones
de oración,
propuestas por
parte de algunos
cargos, terminan
siendo la excusa
perfecta con la que
tapar los propios
pecados,
despóticos,
soberbios, egoístas,
ansiosos de poder,
haciendo recaer la
culpa en el
prójimo.
84
Renovación nº58 84
Miscelánea Miscelánea